Anoche tuve un sueño, tío. Soñé que hacía muchas cosas divertidas. Soñé que el sol arrojaba sus rayos sobre mí, y que la vida era un viento grande y sublime que agitaba mis cabellos en mi rostro iluminado. Soñé que crecía, y me hacía grande; yo andaba por caminos sinuosos, a veces lloraba entre las espinas, a veces sonreía entre las flores hermosas. Soñé que en cada meta y cada uno de mis logros estabas tú, tío, a mi lado, sonriéndome. Me llamo Bianca, y tengo once meses. Soy una niña guapa, común y corriente, excepto por una pequeña cosa: tengo atrofia muscular espinal. Esto significa que voy perdiendo las fuerzas y que mis órganos vitales dejarán de funcionar en cualquier momento. Me estoy muriendo, tío, y yo te ruego que hagas algo por mí. No te pido mucho, tan solo unas moneditas, el coste de un par de cervezas, o una recarga. Es tan chiquito para ti pero tan grande para mí. Perdóname tío por pedirte esto, pero tu aporte es el puente a la medicina que me salvará la vida. Tu regalo es mi cura, tu amor es mi vida. Si lo haces, harás vibrar las cuerdas de mi corazón. Si lo haces, te prometo una cosa; voy a ser justa y digna en el cumplimiento de mi deber como hija, esposa y madre; te prometo, tío, que seré una buena persona. Toma mi mano, y saborea el amor que se desborda de mi corazón. Yo sé lo que es la muerte; es una bruja mala y fea que espera el momento para golpearme y ponerme alas, pero yo no quiero ponerme esas alas; me quedan demasiado grandes. Yo soy una niña, un ser humano, y mi sitio está entre ustedes. La muerte me observa entre las sombras y se ríe, pero yo entierro mi cara en la almohada. Yo amo la vida, pero no puedo vivirla por temor a la muerte. Siento preocupación, tengo mucho miedo, pero sobre todo me asusta la idea de dejarles tristes y solitos a mis papis. ¿Cómo dejaré abandonada a mi mami si me parte el corazón escucharla llorar todas las noches? ¿Cómo podré entregarme si me enternecen las oraciones que dice mi papi cada vez que me recoge en brazos? Benditos sean ustedes papitos de mi alma, hubiera querido no nacer para evitarles tanto dolor. Ustedes son los creadores de las horas más hermosas de mi vida. ¡Apúrate, tío, por favor! ¡Por favor! Ayúdame que ya no aguanto más. ¡Corre, tío! Soy una niña desesperada, quiero vivir, déjame despertar, no quiero estar aquí, no puedo estar aquí, las paredes se cierran sobre mí. ¡Esto no es cierto! ¿Por qué a mí? ¿Por qué fui yo? Quiero salir al mundo y tocar todas las puertas, pero se me acaban las fuerzas, no me dejes ir; tío, no te olvides de mí, hay un lugar para mí en el mundo. Muerte, aparta de mí esas alas, no quiero volar…
NOTA: A Bianca le hacen falta 13.000.000.000 de guaraníes para adquirir el medicamento (el Zolgensma) que necesita para derrotar su enfermedad. Si cada paraguayo aportara la suma de Gs. 2.500, Bianca podrá alcanzar la cura. El número para hacerle giros Tigo es el (0982) 918-241; aquí pueden aportar cualquier monto. Para los que quieran ayudarla efectuando depósitos en cuentas bancarias, estas son las habilitadas:
Vision Banco
Cta. de Ahorro: 14663153
Dominacion. Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809
Interfisa Banco
Cta. de Ahorro: 10271844
Dominacion. Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809
Banco Nacional de Fomento
Cta. de Ahorro: 000-00-0211106
Dominacion: Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809
Banco Regional
Cta. de Ahorro: 31018133222
Dominacion: Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809
Los demás pueden ayudarla compartiendo esta publicación en las redes sociales. En todas partes hay seres humanos piadosos a quienes les sobra algo para dar. El amor de los hombres es la única justicia a la que hoy apela Bianca contra la enfermedad que la quiebra. Escuchemos hoy su desesperado grito, y hagamos que su llamado sea oído más allá de las fronteras; que sus deseos de vivir palpiten en la brisa, suban al lomo de los pajarillos, se sacudan en las nubes, agiten las antenas de las flores y lleguen a cada alma de la tierra. El tiempo no espera a nuestra pequeña y bella compueblana, que guarda entre sus perfumes los efluvios del cerro Ñemby, por eso, todos juntos, tomados de la mano, recordando sus sueños, ayudemos a realizar el mayor milagro de la humanidad; el de salvar su vida.