EL PARAGUAY DEL PÉICHANTE

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Vivimos orgullosos en el pasado bajo las capas de nuestros héroes de paja. Vivimos construyendo más capillas que escuelas, más oratorios que bibliotecas. Los fracasos gloriceros y la eterna esperanza en los milagros, aunque resulten estériles, gobiernan nuestras pasiones. Somos un pueblo sin curiosidad; nunca inventamos nada, nunca descubrimos nada. Nuestros aportes a la ciencia y al conocimiento son nulos. Somos incultos, desinteresados, tercos. Tendemos al facilismo; nos cruzamos los dedos para que algo funcione, y si no funciona, culpamos a otro. No nos preocupamos por solucionar los problemas porque esperamos que otros lo hagan por nosotros. Somos amigos de la pereza, de la ciencia del alambre y la cinta adhesiva, de la cultura del vaí vaí, de la improvisación. Ñane tavy, ñane tavy rasy. ¿Pueden una linda sonrisa o un simple color ser motivos de esperanzas? Sí, para nosotros sí, especialmente en épocas de elecciones. ¡Es tan fácil dejarnos cegar por apariencias porque carecemos de juicio! Por nuestra indolencia estamos guiados por funcionarios ignorantes, por líderes mediocres, por periodistas analfabetos y por gobernantes necios. La educación es la infalible fuerza realizadora, pero no queremos leer, no queremos investigar, no queremos hacer nada, excepto beber alcohol y divertirnos, irnos de juerga, burlarnos del que sabe y discutir al que estudia. El mundo, mientras tanto, avanza y nos arrastra con su cola.

Freddy Ovelar

UN BREVE RECORRIDO POR LA CIUDAD DE NUESTROS MUERTOS

Curiosidades

“Ya no hay espacio para más muertos”, me dice Colá, el caporal del cementerio del barrio Caaguazú, mientras nos adentramos en un territorio de tumbas. Puedo ver que las malas hierbas fueron pasadas por el machete recientemente, y que los pasillos están limpios. El cementerio es una ciudad en miniatura, un pequeño fuerte silencioso bloqueado por altas murallas y árboles; una aglomeración deforme de casitas y mini palacios de lujo, de cruces de hierro y madera en perpetuo deterioro, de huesos y uñas y cabellos y otros inmundos restos de seres humanos que esperan el día de la resurrección. Me resulta difícil imaginar que en cada lugar de esta ciudad mortuoria, tan llena de lágrimas, sollozos y suspiros, reposa un ser humano que antes de expirar también reía, también comía, también anhelaba un futuro mejor. Nos movemos más adentro; algunos panteones me fascinan, otros me llenan de espanto. Paso por delante de un sepulcro absurdo con un agujero horroroso y veo que en su interior solo hay un cajón vacío. Colá me dice que el vandalismo ocasionado por el morbo y las prácticas anatómicas y espiritistas han originado esa abertura. “Acá lo que abundan son los malandros, y el saqueo de tumbas no se puede evitar. Quienes pueden hacerlo ponen rejas encima de las tumbas”, me dice en guaraní. Colá también refiere que en las noches de luna los espíritus de los muertos se materializan y hablan entre sí, como buenos vecinos. Los muertos son como la historia, le digo, no soportan el vacío. Mis compañeros más gratos son las cigarras y los pajarillos, aun así no logro evitar sentirme sobrecogido por la presencia constante de la muerte y sus vestigios. Estoy rebasado por una sensación de melancolía, el aire me pesa, me asfixia, la idea de terminar en uno de estos panteones me arrastra hacia la calle, hacia el mundo de los vivos, lejos del ataúd que amenaza con detenerme y aprisionarme en lo oscuro. Me armo de valor y me siento en un banco, siento que este lugar tan gris y desolado me ayuda a tener más claridad sobre las cosas de la vida. Me ayuda a ver lo inútiles que son mis problemas. Me ayuda a ver que soy un viajero y que el día menos pensado estaré aquí, mordiendo el polvo. Me ayuda a apreciar cada momento del viaje, a ser más consciente, a caminar más despierto. ¿Cómo es morir? ¿Cómo calla el que hace un momento reía? ¿Por qué no vivimos para siempre? ¿Se vive para algo o se vive para nada? ¿Es la vida solo un sueño vacío? ¿Estamos condenados a la breve duración, a la fugacidad del tiempo? ¿Por qué nos asusta la idea de terminar, de detenernos en la podredumbre? ¿Estará el hombre siempre impedido de vivir? ¿Por qué desperdiciamos la vida en problemas si no tenemos más que un segundo de brillo iluminado? ¿De qué sirven dolor y rutina si hasta el hombre más poderoso se cae desnudo en la tumba? La muerte, para qué pensar en ello. La vida es demasiado corta e interesante para desperdiciarla pensando en lo que la concluye. Moriremos en nuestra fecha, en algún minuto, morir es parte de la vida, pero es bueno pensar en la muerte de vez en cuando; hacerlo es poner los pies sobre la tierra y ver que la vida es un hermoso regalo. La vida se comporta como si continuara, pero es solo un soplo en la eternidad, y la eternidad es un gigante monstruoso que siempre nos está reclamando su lugar. Somos tan efímeros que ni siquiera podemos llamarnos vivos; en realidad, somos los no-muertos, o los muertos que viven todavía. Los muertos están aquí, recordándonos nuestra condición. Las imágenes de sepultureros sonrientes y de funerarios que comen tranquilamente una hamburguesa mientras remueven entrañas inertes, nos dan la pauta de que somos materia, movida por una razón tan mortal como la propia carne. El miedo a la muerte se funda en lo que con ella nos convertimos: en meras churas patéticas. El polvo es la única verdad del cuerpo, que tiene la misma antigüedad que la muerte. La negación de la muerte se funda en el horror de ser muertos, en el horror de ser olvidados, en el horror de ser burlados por los vivos. Me despido de Colá y salgo a la calle presuroso, como un reo que acabara de salir de su prisión. Quiero llegar pronto a casa, quiero abrazar a mi familia, aspiro el aire fresco de las mandarinas, el efluvio de los mangos. Algo de mí hay en el canto de los pájaros que extienden sus alas y viven.

Texto: Freddy Ovelar
Fotografía: Darian Báez

Fachada del Cementerio del Barrio Caaguazú, Ñemby
El cementerio es un recordatorio de nuestra propia mortalidad.
Acá, en esta mini ciudad de huesos, o de lo que queda de los cuerpos humanos, está la verdad de la vida.
¿Por qué demasiado poco, casi nada, es lo que vivimos? ¿Por qué es tan corta la vida y tan larga la muerte?
¿Por qué si somos obra de un Dios perfecto estamos sujetos a los desgastes y a las averías? ¿Si tuvimos que soportar enfermedades y sufrir daños, por qué Dios nos despachó sin repuestos originales?
Colá lleva 22 años trabajando en la ciudad de los muertos. Tiene su casa al costado del cementerio, y dice no tenerle miedo a los movimientos de los muertos.
Pasillo del cementerio del barrio Caaguazú. Nótese al fondo la Cruz Mayor.
El fanatismo olimpista llevado hasta la tumba
Tumba profanada en la ciudad de los muertos
Velas encendidas en recordación de un ser querido.
Vista de la ciudad de los muertos.
Aquí yacen los restos de Juan Otazú. vecino de la ciudad de Ñemby
La vida florece y se proyecta en la ciudad de los muertos
La verdadera muerte es el olvido de quienes una vez amamos.
Nuevo vecino en la ciudad de los muertos
No importa la nobleza de un sepulcro, un muerto siempre es un muerto.

EL DEPORTE DE ÑEMBY ESTÁ DE LUTO, FALLECIÓ DON LORENZO MELGAREJO

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Para quienes lo conocimos y tuvimos la oportunidad de trabajar con él, don Lorenzo era un hombre riguroso, inteligente, de carácter rígido e imperturbable, con una personalidad recta y transparente. El dirigente deportivo nació el 5 de setiembre de 1942 y falleció el día de hoy a los 78 años de edad, víctima de complicaciones de diabetes contra la cual luchó durante sus últimos años de vida. Don Lorenzo, siempre orgulloso de su ciudad y de su barrio Cañadita, conocía al dedillo el manejo administrativo del futbol y en especial el de su querido club, el Teniente Fariña. Fue un lector empedernido, gran conversador y defendía con vehemencia sus posiciones en las polémicas que a veces sostenía con sus amigos, conocidos y directivos de otros clubes. Bajo su presidencia, el Teniente Fariña fue campeón en 1990, y participó con un buen desempeño en la Copa República de aquel año, ganándole en épico partido al copetudo Sportivo Luqueño de Romerito. A la vez de dirigente deportivo destacó en la política, siendo miembro de la seccional colorada y concejal municipal por este partido. Con la partida de Don Lorenzo perdimos un símbolo del deporte barrial y distrital, un excelente hombre de deporte. Que en paz descanse.

Freddy Ovelar

Como presidente del club, don Lorenzo Melgarejo fue campeón con el club Tte. Fariña en 1990
Don Lorenzo fue un hombre de deporte, política y familia. Su carácter de hierro, su franqueza y su sapiencia lo llevaron a ganarse el respeto entre los miembros de su comunidad.
Aquejado por la diabetes, don Lorenzo Melgarejo se pasó sus últimos años de vida postrado en una silla de ruedas. Sin embargo, esto no le impidió seguir aconsejando a los más jóvenes y seguir trabajando en pos del bienestar de su comunidad y del deporte en general.

NI UN MANGO POR NUESTROS MANGOS

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Perú exporta casi toda su producción de mangos a Estados Unidos y Alemania.

Colombia ha duplicado sus exportaciones de mango a Canadá y la Unión Europea (principalmente a España, Francia y Portugal).

Ecuador exporta el 90% de su producción de mangos a Estados Unidos.

Brasil posee un mercado muy grande en España, Portugal, Francia, Reino Unido, Alemania, Suiza, Italia, Rusia y Polonia.

México es uno de los principales productores de mango del mundo, siendo su principal comprador Estados Unidos de Norteamérica.

En Paraguay esta fruta encantadora y nutritiva es basura, la despreciamos, la pisoteamos, ni siquiera la apetecemos. Acá los mangos son un problema estético y sanitario; los dejamos pudrirse en las calles, apestando en los patios, en las plazas, y luego los tiramos en camiones y carretillas. Y pensar que son el manjar de los ricos europeos y el sueño de los chefs más cotizados del mundo.

¿CÓMO PROVOCA EL DENGUE LA MUERTE DE UNA PERSONA?

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Los síntomas iniciales del dengue son fiebre, dolor de cabeza intenso, dolor en las articulaciones y detrás de los ojos; más tarde, pueden aparecer náuseas y vómitos. El virus dura 7 días en el cuerpo, sin embargo, el dengue es lo contrario de otras enfermedades, ya que al quinto día, cuando la fiebre desaparece y el paciente se siente mejor, es el MOMENTO DE MAYOR RIESGO. El paciente debe estar atento a los signos de alerta durante el sexto y séptimo día de la enfermedad.

MUERTE POR DENGUE HEMORRÁGICO. Sucede cuando las plaquetas de la persona se han bajado hasta 50.000, cuando lo normal es de 250.000 a 400.000.

MUERTE POR CHOQUE DE DENGUE. Sucede cuando la presión arterial baja a cero, y la persona fallece por paro cardiaco.

PRECAUCIÓN. Pastillas como la aspirina, o el Ibuprofeno, pueden ocasionar dengue hemorrágico.

¿QUÉ HACER PARA CURARSE? El paciente debe reposar y tomarle agua, agua, agua, agua y más agua. El agua es la única medicina efectiva contra el dengue. La hidratación evita que el dengue dañe el hígado, el riñón y el cerebro. El agua ayuda a levantar las plaquetas y volverlas a la normalidad. Agua y suero, NO LIMÓN (baja la presión) NO JUGOS, NO GASEOSAS, éstas bebidas contienen azúcar y el azúcar deshidrata.

ESCÚCHAME UN MOMENTO

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Anoche tuve un sueño, tío. Soñé que hacía muchas cosas divertidas. Soñé que el sol arrojaba sus rayos sobre mí, y que la vida era un viento grande y sublime que agitaba mis cabellos en mi rostro iluminado. Soñé que crecía, y me hacía grande; yo andaba por caminos sinuosos, a veces lloraba entre las espinas, a veces sonreía entre las flores hermosas. Soñé que en cada meta y cada uno de mis logros estabas tú, tío, a mi lado, sonriéndome. Me llamo Bianca, y tengo once meses. Soy una niña guapa, común y corriente, excepto por una pequeña cosa: tengo atrofia muscular espinal. Esto significa que voy perdiendo las fuerzas y que mis órganos vitales dejarán de funcionar en cualquier momento. Me estoy muriendo, tío, y yo te ruego que hagas algo por mí. No te pido mucho, tan solo unas moneditas, el coste de un par de cervezas, o una recarga. Es tan chiquito para ti pero tan grande para mí. Perdóname tío por pedirte esto, pero tu aporte es el puente a la medicina que me salvará la vida. Tu regalo es mi cura, tu amor es mi vida. Si lo haces, harás vibrar las cuerdas de mi corazón. Si lo haces, te prometo una cosa; voy a ser justa y digna en el cumplimiento de mi deber como hija, esposa y madre; te prometo, tío, que seré una buena persona. Toma mi mano, y saborea el amor que se desborda de mi corazón. Yo sé lo que es la muerte; es una bruja mala y fea que espera el momento para golpearme y ponerme alas, pero yo no quiero ponerme esas alas; me quedan demasiado grandes. Yo soy una niña, un ser humano, y mi sitio está entre ustedes. La muerte me observa entre las sombras y se ríe, pero yo entierro mi cara en la almohada. Yo amo la vida, pero no puedo vivirla por temor a la muerte. Siento preocupación, tengo mucho miedo, pero sobre todo me asusta la idea de dejarles tristes y solitos a mis papis. ¿Cómo dejaré abandonada a mi mami si me parte el corazón escucharla llorar todas las noches? ¿Cómo podré entregarme si me enternecen las oraciones que dice mi papi cada vez que me recoge en brazos? Benditos sean ustedes papitos de mi alma, hubiera querido no nacer para evitarles tanto dolor. Ustedes son los creadores de las horas más hermosas de mi vida. ¡Apúrate, tío, por favor! ¡Por favor! Ayúdame que ya no aguanto más. ¡Corre, tío! Soy una niña desesperada, quiero vivir, déjame despertar, no quiero estar aquí, no puedo estar aquí, las paredes se cierran sobre mí. ¡Esto no es cierto! ¿Por qué a mí? ¿Por qué fui yo? Quiero salir al mundo y tocar todas las puertas, pero se me acaban las fuerzas, no me dejes ir; tío, no te olvides de mí, hay un lugar para mí en el mundo. Muerte, aparta de mí esas alas, no quiero volar…

NOTA: A Bianca le hacen falta 13.000.000.000 de guaraníes para adquirir el medicamento (el Zolgensma) que necesita para derrotar su enfermedad. Si cada paraguayo aportara la suma de Gs. 2.500, Bianca podrá alcanzar la cura. El número para hacerle giros Tigo es el (0982) 918-241; aquí pueden aportar cualquier monto. Para los que quieran ayudarla efectuando depósitos en cuentas bancarias, estas son las habilitadas:

Vision Banco
Cta. de Ahorro: 14663153
Dominacion. Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809

Interfisa Banco
Cta. de Ahorro: 10271844
Dominacion. Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809

Banco Nacional de Fomento
Cta. de Ahorro: 000-00-0211106
Dominacion: Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809

Banco Regional
Cta. de Ahorro: 31018133222
Dominacion: Jose Maria Patiño Talavera
CI: 4.599.809

Los demás pueden ayudarla compartiendo esta publicación en las redes sociales. En todas partes hay seres humanos piadosos a quienes les sobra algo para dar. El amor de los hombres es la única justicia a la que hoy apela Bianca contra la enfermedad que la quiebra. Escuchemos hoy su desesperado grito, y hagamos que su llamado sea oído más allá de las fronteras; que sus deseos de vivir palpiten en la brisa, suban al lomo de los pajarillos, se sacudan en las nubes, agiten las antenas de las flores y lleguen a cada alma de la tierra. El tiempo no espera a nuestra pequeña y bella compueblana, que guarda entre sus perfumes los efluvios del cerro Ñemby, por eso, todos juntos, tomados de la mano, recordando sus sueños, ayudemos a realizar el mayor milagro de la humanidad; el de salvar su vida.

UN MEMORABLE EMPATE EN LOS MATORRALES

Variedades

Un cuadro de recuerdos de mi infancia está grabado en mi memoria: un partido improvisado en una tarde crepuscular en el barrio Caaguazú. Estamos jugando descalzos, con una pelota de plástico, tres contra tres, en una calle de tierra. Utilizamos cascotes y palos como arcos. A nuestro modo de ver, los matorrales a ambos lados de la calle son las multitudes que llenan el estadio Defensores del Chaco. Somos los de siempre, los chicos del vecindario. Raúl y Cleyn son mis compis, y nuestros rivales son Ángel, Lepi y Teio. Como Lepi y yo chutamos de punta karajá jugamos de arqueros; en el fútbol a los menos habilidosos les toca ser los arqueros. Cleyn logra enviar la pelota hacia el arco, pero falla por unos centímetros. Raúl, por su parte, no falla; su potente disparo describe una curva y pasa entre las piernas de Lepi, convirtiéndose en un golazo. Estamos 1-0 y nuestros rivales escupen y se enfurecen. Al salir airoso de un entrevero de manos y piernas, Teio dispara la pelota con autoridad hacia el ángulo derecho de mi poste imaginario. En un salto sensacional, me estiro en el aire como un felino galáctico y logro desviar el balón al córner con un manotazo. La pelota rebota en plástico al chocar contra mi mano. El aire y yo somos amigos y tardo en caer al suelo, girando espectacularmente. La gente enloquece en las gradas. Los periodistas internacionales me rodean, los flashes de las cámaras estallan. «Freddy Ovelar, el mejor arquero del mundo. El inventor del fútbol. ¿Cómo no conocíamos antes a este increíble guardameta guaraní?», aclama la prensa mundial. Pero interrumpo mi declaración al notar que Ángel se acerca velozmente hacia mí con el balón pegado a sus pies. Se aproxima como un rayo, recordando a Oliver Atom en los Súper Campeones. Me imagino lanzándome sobre él para atraparlo por completo. Él es el patito indefenso y yo soy el yacaré feroz. «Ven, patito, acércate, voy a atraparte, voy a morderte y luego a tragarte con pelota y todo», pienso para mí mismo. Salgo a su encuentro, arrojándome como una bestia hambrienta, pero en el último instante, Ángel realiza un sombrero magistral sobre mí. Salta sobre mi cuerpo como un acróbata, gira alrededor mío como un bailarín de ballet, me chulea, me esparce, me humilla, se burla de mí, corre en solitario hacia el arco y allí se detiene, firme y soberbio, respirando como Leónidas en las Termópilas, riendo y tosiendo como Eugenio A. Garay en Yrendagué. Finalmente, se voltea y coloca la pelota detrás de él, convirtiendo un gol de taquito para deleitarse. El estadio Defensores del Chaco estalla de admiración. Los periodistas relatan su asombro. ¡Qué locura! ¡Qué locura! Acabamos de presenciar el gol más espectacular de todos los tiempos. Ángel, Ángel. Sí, sí, sí. Los chicos reímos a carcajadas y seguimos corriendo en busca de la pelota.

Freddy Ovelar

NO TE MUEVAS

Noticias

Soy la mayor asesina de la historia. Nada ni nadie, ni siquiera las guerras ni las hambrunas juntas, han matado más gente que yo. Soy una hembra preñada, un animalito minúsculo, pero soy una asesina fría con sed de sangre. No tengo alma ni huesos, pero soy el arma más mortífera de todas. ¿Sabías que cada vez soy más inmune a la acción de los insecticidas? No te muevas, te tengo en la mira, y les tengo en la mira a tus padres, y a tus hijos y a tus hermanos, y a otros 2.700.000 de seres humanos a quienes paso a mejor vida cada año. Sé que no crees esto. ¡No me importa! Solo déjame reinar sobre la tierra. Y para eso solamente necesito que:
NO limpies tus patios sucios.
NO renueves el agua de tus floreros y bebederos de mascotas.
NO revises las cubiertas en desuso.
NO coloques boca abajo las botellas.
NO te deshagas de recipientes que puedan acumular agua.
NO te muevas, voy a perforarte despacio, y beber un poco de tu sangre. Prometo no acabarte rápido.

Yo represento una seria amenza para la mitad de la población mundial.

LA HISTORIA DEL PAÑAL

Curiosidades

Antiguamente, los esquimales envolvían a sus bebés en pieles de foca cubiertas con musgo seco. Otros pueblos utilizaban pieles de conejo rellenas con hierbas recién cortadas. Los pañales de tela del siglo XIX se cambiaban después de 4 días de uso; este tipo de pañal era lavable y reutilizable, y su uso fue corriente hasta mediados del siglo XX. En 1951 apareció el pañal desechable tal como lo conocemos ahora, aunque entonces era un artículo de lujo. Se calcula que unos 2.500 pañales al año utiliza un bebé en promedio.

A un bebé se le cambia el pañal en promedio unas seis veces al día

CITA MORTAL

Curiosidades

El hábito de echarse al novio al plato después del sexo es común en las hembras de las familias de las arañas y algunos insectos. Para producir una mayor cantidad de huevos y ofrecer más nutrientes a sus queridas, los machos de la araña viuda negra, el escorpión y la mantis religiosa tienen la disposición de convertirse en bocadillo. Perder la cabeza y ser comidos favorece también la trasmisión de sus genes.

Tras el apareamiento, los machos de la mantis religiosa se ofrecen para ser devorados en sensual banquete.