ERMITAÑOS: SIGAMOS EN NUESTRAS ERMITAS

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Nosotros, los ñembyenses, no tenemos la imagen de los ermitaños haraposos y de barba blanca que viven en los montes, que se alimentan de raíces y beben agua de lluvia. No. Nosotros somos ermitaños urbanos, amigos del consumismo, de la vida agitada, de la ciudad. Nosotros amamos las reuniones de amigos, los deportes, las fiestas, los viajes. Hoy, no somos ermitaños por una decisión filosófica, o por el deseo de abrazar una vida en soledad, lo somos porque hemos sidos llamados a la responsabilidad social y a no salir de nuestras casas. Pero para ser sinceros, lo último que buscábamos era el aislamiento, revivir el sosiego de nuestros mayores en un momento en que vivimos aferrados a la libertad, al capitalismo, a la fiebre de resultados. El comienzo de nuestra vida de ermitaños no fue fácil; apenas pudimos adaptarnos a este nuevo concepto del “aislamiento total”. Pero uno de los aspectos más agradables de pasar aislados es la oportunidad de compartir en familia: de estar más tiempo con las criaturas, de besar más a la señora, de jugar juntos, de recordar viejas anécdotas, de ver películas. Hoy en día es muy difícil sentirnos solos, pues la mayoría de los ermitaños de ciudad estamos conectados al mundo exterior a través de teléfonos y computadoras. Pero si todavía nos sentimos solos, pensamos en los otros ermitaños que conocemos, y entonces nos damos cuenta de que en realidad no estamos solos, porque somos conscientes de nuestra unidad con el barrio, con la ciudad, con el país, con el mundo. Los ermitaños del barrio Caaguazú, los ermitaños de Asunción, los ermitaños de Nueva York, tenemos algo en común: estamos peleando una guerra contra un enemigo invisible, el Covid-19, y lo estamos haciendo por nuestra salud, y por la salud de todos. Soportar la reclusión es síntoma de auto-preservación, de fortaleza, de amor al prójimo, de patriotismo. Si no, que lo digan los ermitaños más pobres que sobreviven sin ingresos, y que no salen de sus casas aunque no tengan más qué comer. Por las tardes, cuando estás sentado en la sala o en el patio de tu casa y hueles el olor de las tortillas fritándose, te das cuenta de que la vida se aferra a la vida como puede, que no le importa postergar la libertad ni los placeres porque en el fondo lo que vale es ¡la vida! Es un sacrificio menor el cenar tortillas con cocido si ello implica preservar tu vida y la vida de tu familia. Esta es una guerra contra un virus que golpea fuerte, a la economía, a los médicos, pero sobre todo a los enfermos, a los internados, muchos de los cuales levantaron este país y ahora están peleando para no morirse asfixiados. Cerremos nuestras puertas, pero mantengamos abierta la esperanza de que esta pesadilla termine pronto. Lo malo también llega a su fin, tarde o temprano; el incendio se extingue, el árbol retoña, la tormenta termina, el día vuelve a clarear. Quizá necesitábamos un escarmiento como éste, quizá el mundo necesitaba un reseteo en todos los sentidos. El mundo de ayer era un mundo ruidoso y de velocidad frenética; hoy se ha tomado un descanso. La ciudad también se ha tomado un descanso; hoy es un desierto de asfalto, cemento y vidrio. A veces salimos a buscar comida en ese desierto y añoramos correr por sus calles, libres, despreocupados. Pero la normalidad es ahora un privilegio, y como a una novia enojada, hay que saberla conquistar de nuevo. Por eso, hoy más que nunca necesitamos ser ermitaños, vivir aislados en nuestra ermita. Solo si renunciamos al mundo y a nosotros mismos podremos luchar contra este virus y derribarlo.

Texto: Freddy Ovelar
Fotografía: Shutterstock

EL COLAPSO QUE SE VIENE: SOMBRÍO PRONÓSTICO SOBRE EL COVID-19 EN PARAGUAY

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Hospitales con pobre infraestructura y crisis de médicos especialistas nos hacen temer un tsunami sanitario. Los siguientes datos indican la precariedad de nuestro sistema de salud, y los desafíos que tendrá que afrontar el gobierno con una eventual epidemia.

☢️En Paraguay, de cada 100 que se recauda en impuestos, 76 van destinados al gasto salarial. Del 24% sobrante, Salud se lleva una tajada del 3%.
☢️La OMS recomienda que el 6% del producto Interno Bruto sea invertido en Salud, pero el Paraguay solo invierte el 3%, que es el 50% del requerido. Lo que desemboca en falta de infraestructura, recursos humanos, insumos, medicamentos y tecnología.
☢️Según registros del Banco Mundial, Paraguay invierte en salud pública solo alrededor de Gs. 1.500.000 por cada ciudadano. Países de la región invierten alrededor de Gs. 2.500.000.
☢️Según el MSPYBS, el estado invierte solo Gs. 170.000 por cada paraguayo en la compra de medicamentos.
☢️Antes de la aparición del Covid-19, el MSPYBS ya se declaraba en emergencia. El 80% de la infraestructura estaba desfasada o en malas condiciones, el 80% del mobiliario estaba obsoleto, y el 20% de los hospitales no contaban con personal médico.
☢️Según la OMS, Paraguay tiene 7 médicos por cada 10.000 habitantes (año 2018). ¿Cuánto es lo recomendado? Mínimo 30 por cada 10.000 habitantes.
☢️Según la OMS, Paraguay tiene 1 enfermera por cada 1.000 habitantes (año 2018).
☢️Según el MSPYBS, en Paraguay solo existen 260 hospitales públicos para atender a 7 millones de habitantes.
☢️Según la Dirección de Terapias y Servicios de Urgencias Hospitalarias del MSPYBS, en el país existen 300 Camas de terapia intensiva para 7 millones de habitantes, 140 de las cuales son para Pediatría y Neonatología.
☢️Según la Dirección de Terapias y Servicios de Urgencias Hospitalarias del MSPYBS, en el país existen menos de 500 médicos terapistas para atender a 7 millones de habitantes.
☢️Según el MSPYBS, solo tenemos 400 respiradores para 7 millones de habitantes, y el 30% de ellos necesita mantenimiento y reparación.

Análisis e Investigación: Freddy Ovelar
Fotografía: Ministerio de Salud Púbica y Bienestar Social

¿QUÉ ES LA HIDROXICLOROQUINA, POSIBLE CURA DEL COVID-19?

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Debido a que las vacunas que están en desarrollo no podrán suministrarse a la población en un corto plazo, Donald Trump recomendó a la FDA estudiar las drogas ya existentes. Entre ellas figura la cloroquina, un medicamento descubierto en 1936, por Hans Andersag, utilizado contra la malaria y que según los especialistas, ayuda a inhibir la neumonía, principal causante de muertes por Covid-19, y que además acorta la enfermedad. Los primeros en descubrir el potencial de esta droga fueron los médicos chinos, quienes le probaron en sus pacientes, sin observar efectos adversos. El día de ayer, un estadounidense, Rio Giardinieri, de 52 años, dijo haberse curado de coronavirus por el uso de la hidroxicloroquina. Actualmente, y debido a su eficacia, en Francia lo empiezan a probar en pacientes.

Texto: Freddy Ovelar
Foto: Reuters

UN HAZ DE ESPERANZA. ESTADOUNIDENSE DICE HABERSE CURADO DE CORONAVIRUS CON DROGA CONTRA LA MALARIA

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Hace una hora, el medio Fox de Los Ángeles, informó que Rio Giardinieri, de 52 años, diagnosticado con coronavirus, fue salvado de una muerte segura por un medicamento contra la malaria promocionado como un posible tratamiento por el propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. «Estaba en el punto donde apenas podía hablar y la respiración era muy difícil. Realmente pensé que mi fin estaba allí», dijo Giardinieri al medio televisivo. Después de una semana de internación, los médicos le pusieron oxígeno y le dijeron que no podían hacer nada más y Giardinieri se despidió de su esposa y sus tres hijos. Fue entonces cuando un amigo le envió un artículo sobre la hidroxicloroquina, un medicamento recetado para tratar la malaria y las enfermedades autoinmunes. “Inmediatamente contacté con un médico especialista en enfermedades infecciosas sobre el medicamento, y él me dio todas las razones por las que probablemente no quiera probarlo, pero yo le dije: ‘Mire doctor, no sé si voy a llegar hasta mañana, ya no puedo respirar», continuó diciendo Giardinieri. El médico estuvo de acuerdo y autorizó su uso por vía intravenosa. Dos horas después le dieron Benadryl y otras drogas y cuando despertó unas horas después, fue «como si nada hubiera pasado». Desde entonces Giardinieri no tuvo fiebre ni dolor y puede respirar nuevamente. Hace unos días Trump había ordenado a la FDA acelerar las pruebas de hidroxicloroquina y un medicamento relacionado, la cloroquina, como tratamiento para COVID-19.

Freddy Ovelar

COVID-19. DERRIBANDO LA ESTUPIDEZ DE LOS PROFETAS DE LA CALAMIDAD

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❌NO. NO existen pócimas mágicas ni figuras virginales capaces de impedir el contagio del coronavirus. Los pastores de iglesias pentecostales de Brasil que ungen a sus fieles con “aceite consagrado de Jesucristo que inmuniza contra el Coronavirus”, mienten. Dios nos dio el conocimiento y la tecnología como instrumentos para superar nuestro sufrimiento y nuestro dolor.
❌NO. NO estamos en el fin de los tiempos. NO va a venir el fin del mundo. Siempre hemos tenido epidemias, hambrunas, guerras y catástrofes naturales. Los discursos apocalípticos provienen de agoreros charlatanes cuyo fin es fomentar el miedo de la gente.
❌NO. El coronavirus NO fue creado en ningún laboratorio, NI es una enfermedad instalada por los extraterrestres. El Covid-19 tuvo su origen en la ciudad de Wuhan, China.
❌NO. Nostradamus NO predijo el coronavirus. Esta mentira la instalaron los profetas de la calamidad, quienes valiéndose de imágenes y símbolos vagos interpretan a su antojo las escrituras del pasado.
❌NO. Dios NO vendrá pronto. En Mateo 24:36, La Biblia dice: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.
❌NO. El coronavirus NO es una catástrofe. Lo catastrófico es creer en los “profetas del fin del mundo” que anuncian en las redes sociales que “todo ya estaba escrito”. Las personas que tienen miedo pueden olvidar los problemas reales e importantes de la comunidad y caer en el pánico.
❌NO. Lo que sucede NO es un Plan Divino. Este es otro engaño de los falsos profetas, o de aquellos que quieren que no hagamos nada con respecto a lo que sucede. Dios quiere que estemos atentos, que nos aislemos en casa, que nos ayudemos, que compartamos el afecto y la esperanza.

Freddy Ovelar

ASÍ MUERE UNA PERSONA DE CORONAVIRUS

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📖Lo que sigue es un resumen de la entrevista realizada por el periódico ProPublica* al terapeuta respiratorio de un hospital de Nueva Orleans, Estados Unidos, en la que se describe la falla pulmonar en los pacientes con COVID-19, y su aterradora muerte. El nombre del médico y su empleador se ocultan por razones de seguridad. Por Freddy Ovelar.

💈Trabajo en un hospital de tamaño mediano y mi labor es asegurar que los pacientes respiren bien. Desde la semana pasada, he estado utilizando ventiladores para los pacientes más enfermos de COVID-19. Muchos son relativamente jóvenes, en sus 40 y 50 años.

💈Actualmente llegan muchos pacientes con el COVID-19 al hospital. Al principio, yo y la mayoría de los médicos pensábamos que los medios exageraban con respecto a este virus. Ahora nos damos cuenta de que tenían razón en preocuparse.

💈Cerca del 20% de los pacientes que llegan el hospital requieren ventiladores. Según su historial, son personas en forma, de condición relativamente saludable, pero de pronto se encuentran completamente aniquiladas, como si hubieran sido atropelladas por un camión.

💈Al principio, mis pacientes reciben un apoyo mínimo, solo un poco de oxígeno, pero de repente sufren un paro respiratorio completo, se cierran y no pueden respirar en absoluto. De repente dejan de responder y entran en insuficiencia respiratoria.

💈Su frecuencia cardiaca aumenta o disminuye repentinamente, El paciente tiene dificultades para respirar o no responde. A esto se le llama síndrome de dificultad respiratoria aguda, o SDRA. Eso significa que los pulmones están llenos de líquido y los pacientes son extremadamente difíciles de oxigenar.

💈Normalmente, el SDRA es algo que sucede con el tiempo a medida que los pulmones se inflaman. Pero con el COVID-19, parece que sucede de la noche a la mañana. Rápidamente el líquido y la sangre comienzan a llegar a los pulmones. Nunca he visto un microorganismo o un proceso infeccioso que causara un daño tan agudo a los pulmones tan rápidamente.

💈Cuando alguien tiene una infección, estoy acostumbrado a ver los colores normales que asociaría con ella: verdes y amarillos. Los pacientes con coronavirus con SDRA han tenido muchas secreciones que en realidad son de color rosa porque están llenas de células sanguíneas que se filtran a sus vías respiratorias. Se están ahogando esencialmente en su propia sangre y fluidos porque sus pulmones están muy llenos. Así que constantemente tenemos que aspirar las secreciones cada vez que vamos a sus habitaciones.

💈La mayoría de los pacientes del COVID-19 necesitan los ajustes más altos que se puedan hacer al ventilador. Pero estamos tratando de reducir la configuración del ventilador tanto como sea posible porque no deseamos que alguien esté en el ventilador más tiempo del necesario. Su riesgo de mortalidad aumenta cada día que pasa en un ventilador. Las altas presiones de las configuraciones de ventilación empujan el aire hacia el pulmón y pueden inflar en exceso esos pequeños globos. Pueden explotar. Pueden destruir los alvéolos. Incluso si sobrevive al SDRA, aunque algunos daños pueden sanar, el paciente puede quedar con daños duraderos en los pulmones.

💈Siempre tuvimos que contener un paciente con coronavirus. Realmente hiperventilan, realmente luchan por respirar. Cuando estás en ese estado mental de lucha para respirar y delirando con fiebre, no sabes cuándo alguien está tratando de ayudarte, así que intentarás arrancar el tubo de respiración porque sientes que te está asfixiando, pero tú te estás ahogando.

💈Cuando veo a mis pacientes sin aliento, con secreciones espumosas y rosadas que salen de su tubo y salen de su boca, pienso que el respirador debería estar haciendo el trabajo de respirar, pero el paciente todavía está sin aliento, moviendo la boca, moviendo el cuerpo, luchando.

*ProPublica ha recibido los Premios Pulitzer por servicio público, informes explicativos, informes nacionales, informes de investigación y, más recientemente, redacción de artículos.

PARAGUAYOS: ¡JAMÁS NOS VENCERÁN!

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Somos la nación aparte, como no hay otra entre los hijos e hijas de la tierra. Los paraguayos somos humildes y tranquilos, pero también somos estoicos y aguerridos; por nuestra bravura nuestros enemigos no lograron doblegarnos, por nuestro orgullo nuestros invasores no lograron transformarnos. Somos un pueblo inmortal; no existe otro pueblo cuyas largas y cruentas guerras no lo hayan hundido, cuya pobreza no lo haya abatido, cuya mediterraneidad no lo haya confinado, cuyas adversidades no lo hayan oscurecido, cuyas convulsiones y revoluciones no lo hayan tumbado. ¡A pelearla una vez más paraguayos! Quedémonos hoy en casa, una vez más estamos librando una guerra, pero ésta es una guerra contra un enemigo invisible, que nos quiere en las calles apandillados y aglomerados, que nos quiere arrodillados y exterminados. Lo venceremos una vez más con nuestra unión, con nuestra fortaleza, como ayer vencimos a quienes nos querían muertos en el vientre de nuestras madres. Por nuestros padres, por nuestros abuelos, por nuestros hijos, por nuestros vecinos… ¡Anike ñasê lo mitâ! 

Freddy Ovelar

Foto: Zenoura


ÑEMBY DUERME

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Mientras otras ciudades de Europa y América están sumidas en el caos y la enfermedad, Paraguay da el ejemplo al mundo. ¡Adelante ñembyenses, vamos bien!

Así se ve, sin gente ni coches, la Avenida Acceso Sur de noche.
Cada día hay menos gente transitando por las calles de Ñemby, especialmente en horas de la noche.
El Poder Ejecutivo implementó medidas de aislamiento para evitar la propagación del covid-19. Vista de la calle Bernadino Caballero, de Ñemby, a las 21:15 hs, del día Lunes 17 de marzo.
Esta foto muestra la ausencia de personas y de coches en esta calle de la ciudad.
Muchas calles de la ciudad no muestran actividad temprano en la noche.
La avenida Caaguazú como nunca antes vista a las 21:20 hs.
La cuarentena por el coronavirus deja las calles de Ñemby desiertas.
Muchas personas disfrutan de ver las calles de la ciudad deshabitadas. En la foto, un tramo vacío de la Avenida Caaguazú.
Unos se quedan en casa por respeto a la disposición del gobierno, otros por miedo al coronavirus, y muchos por el temor de ser demorados por la Policía si salen a las calles.
Una arteria de Ñemby, como nunca antes vista, a las 21:20 hs.
Durante la noche, hay poco tránsito en la ciudad de Ñemby, y es muy fácil ir de un lado a otro.
La cuarentena por el coronavirus deja las calles de Ñemby desiertas.
Cada día hay menos gente transitando por las calles de Ñemby, especialmente en horas de la noche.
La cuarentena por el coronavirus deja las calles de Ñemby desiertas.
Así se ve, sin gente ni coches, la Avenida Acceso Sur de noche.
Así se ve, sin gente ni coches, la Avenida Acceso Sur a las 21.20 de la noche.

LOS POLICÍAS TAMBIÉN ORAN

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En una foto difundida hoy en las redes sociales, se puede ver a agentes de la policía nacional abrazados en un círculo y orando a Dios, antes de salir a patrullar. Un acto de fe que nos muestra que, entre tantas cosas feas, hay también cosas buenas. ¡Dios bendiga al Paraguay! 

“El te rescatará de la trampa del cazador y de la pestilencia, y de las calamidades».
Salmo 91

QUÉ “NO” DEBO HACER EN ESTOS DÍAS DE CUARENTENA:

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☢️Lo primero y más fundamental es NO salir de casa, excepto para irme a trabajar, hacer compras o acudir al hospital. No puedo ir a la iglesia, a los bares, a las plazas, a las canchas de vóley, a las canchas de fútbol y a todo lugar de concentración de personas. Mi iglesia podrá transmitirme sus misas y sus cultos por internet u otros medios.
☢️NO debo ir de compras acompañado de varias personas. Si estoy sano, tendré las fuerzas necesarias para cargar con mis bolsas. Si no, tendré que llevar a una persona de acompañante.
☢️NO debo hacer planes para salir de viaje o hacer turismo interno, los días de cuarentena NO son vacaciones, permanezco en casa por aislamiento preventivo por la pandemia del coronavirus.
☢️NO debo salir de casa por ningún motivo si tengo fiebre, tos seca, dolor de garganta u otros indicadores de coronavirus.
☢️Si estoy en la calle, NO debo acercarme demasiado a la gente, y debo mantenerme de ella a una distancia de 1 metro.
☢️NO tengo que estar hablando todo el tiempo del coronavirus, pues esto hace que las personas que me rodean estén muy alarmadas. Si bien es correcto mantener a la gente en alerta y con esperanzas, ser pesado con lo que pasa podría producir miedo y angustia en las personas cercanas a mí.
☢️NO debo utilizar los cubiertos de otras personas, ni compartir con ellas tereré ni mate ni otras bebidas.
☢️NO debo estar con vecinos o amigos reunidos en la vereda o en la calle por mucho tiempo. Sin reuniones vecinales puedo seguir funcionando, y lo que tenga que decirles a mis amigos lo puedo hacer por teléfono. Los grupos públicos tienden a crecer debido a que atraen a otras personas.
☢️NO debo escuchar a los que hacen caso omiso de la cuarentena. No respetar el Decreto 34442/2020 del Poder Ejecutivo podría representar un delito. En el artículo 10 de la Ley 716 se estipulan sanciones con penas de cárcel de 6 a 18 meses o una multa equivalente a Gs. 8.434.000 a 42.170.000, a quienes “se nieguen a cooperar en impedir o prevenir las violaciones de las regulaciones ambientales, o los atentados, accidentes, fenómenos naturales peligrosos, catástrofes o siniestros”. La resistencia tiene una expectativa de pena de dos años o multa.

Foto de internet

ÑEMBY FUE UNA CIUDAD FANTASMA

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Las calles del centro de la ciudad se redujeron esta noche al escenario de una película de ficción hollywoodense. A las 21:40 hs. de este domingo, no había gente en zonas habituales. La ruta Acceso Sur estaba casi paralizada. Las calles estaban desiertas. La mayoría de los comercios gastronómicos, de servicios y bodegas estaban cerrados, y los que sí abrieron se ciñeron de tristeza por sus locales vacíos. Nunca hemos visto a un Ñemby tan apagado y desierto. ¡Fuerza a los comerciantes ñembyenses! Oremos por ellos que deben afrontar al coronavirus con la reducción de sus clientes, para que obtengan el auxilio de cubrir sus gastos y pagar el salario de sus empleados. ¡Que Dios ayude al Paraguay!

Sin peatones y escaso tránsito vehicular. Las calles de la ciudad lucían semi vacías a las 21.45 de este domingo.
Estación de servicio cerrada, a las 21:45 hs.
El local de la lomitería Alto Dubái estaba cerrado a las 22 hs.
Las dos principales bodegas de la ciudad estaban cerradas y a oscuras, a las 21:45 hs de este domingo.
Este panorama presentaba el local gastronómico Don Cangrejo, a las 21:45,muy diferente al del día sábado.
Este panorama presentaba el local gastronómico Don Cangrejo, a las 21:45,muy diferente al del día sábado.
Este panorama presentaba el local gastronómico Don Cangrejo, a las 21:45,muy diferente al del día sábado.
Sin peatones y escaso tránsito vehicular. Las calles de la ciudad lucían semi vacías a las 21.40 de este domingo.


RELATIVA CALMA EN EL CENTRO DE ÑEMBY

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¿Hasta qué punto los ñembyenses acataron la recomendación de las autoridades sanitarias de quedarse en casa para evitar el contagio del coronavirus? Un equipo de El nuevo paraguayo salió a las calles para averiguarlo. Iniciamos el recorrido el sábado a las 22:20 hs. en la esquina de Bernardino Caballero y Acceso Sur, allí pudimos ver que la estación de servicios del emblema PUMA estaba cerrada y con las luces apagadas. En el otro extremo de la esquina también estaba cerrada Burger King, allí habían atendido en el AUTOKING solo hasta las 2 de la tarde. A las 22.22 hs., atrajo nuestra mirada el Cerro Ñemby Food Park, cuyo plano general era un gran espacio de mesas y sillas vacías. A las 22:25, arribamos a Acceso sur y Prats Gill; allí fue inusual ver una zona comercial de bodegas y almacenes bastante relajada, muy vacía para un sábado por la noche. En aquel lugar giramos con nuestro coche a las 22:28, y nos dirigimos al centro, donde encontramos una ciudad desconocida y en calma. El tránsito automotor estaba bastante disminuido, las escalinatas lucían vacías, mientras que la Plaza Fulgencio Yegros continuaba desierta sin el trajín habitual de los que pasean en grupos, parejas o en familia. Siendo las 22:36 salimos de nuevo al Acceso Sur por la calle 9 de Agosto, en dirección a Ytororô; aquí el tránsito automotor era más fluido, aunque el bajón era notorio. En el local gastronómico Don Cangrejo los incrédulos mozos no daban abasto para atender a tanta desobediencia sanitaria; decenas de ávidos clientes ocupaban despreocupados casi todas las mesas y otras decenas de niños disfrutaban barullentos de los juegos infantiles. A las 22:39 las bodegas Panzas y Hamagashira lucían apenas con clientes, al igual que el copetín Ña Juliana, donde una familia cenaba en una mesa. A las 22:42 Gordinho atendía a sus pocos clientes en sus autos, su patio de comidas lucía sin mesas y sin sillas. A las 22:43 hs, finalmente, llegamos a Acceso Sur y Cristóbal Colón, allí la Lomitería Alto Dubái servía a sus consumidores, unos cenaban sentados a las mesas, otros cenaban metidos en sus coches. En el trayecto de regreso, pudimos ver muy pocos transeúntes, muy pocos grupos, aunque había gente charlando animadamente en alguna vereda. Algunos incluso se atrevían a poner música a todo volumen en sus vehículos y a tomar bebidas alcohólicas frente a una despensa. El consejo de las autoridades para tratar de frenar el contagio del coronavirus ha surtido efecto en gran parte de la población, si bien hemos visto que no todos lo han tomado muy en serio.

Texto: Freddy Ovelar
Fotografía: Darian Báez