CARIOS Vs. ESPAÑOLES – LA PRIMERA GUERRA DEL PARAGUAY

Historia

Por Freddy Ovelar

Los mburuvichá cario establecían alianzas políticas con los karaí europeos entregando a sus hijas. Esta estrategia, con objetivos militares para los guaraníes y económicos para los conquistadores, se inició en los primeros tiempos de la colonia y tenía raíces en las prácticas ancestrales de los guaraníes. Aunque las alianzas se presentaban como acuerdos de paz y ayuda mutua, en la práctica, los conquistadores obtenían más poder a cambio de un tratado de no agresión. En cuanto a la distribución de mujeres entre los conquistadores, los mburuvichá tenían la responsabilidad de asegurar que el intercambio de mujeres no resultara en la acumulación excesiva de esposas, hijos y cuñados. Sin embargo, parece que este sistema de control se perdió en los primeros años de las alianzas con los españoles, ya que los colonizadores tomaron el control de las relaciones de poder y establecieron las normas para los indígenas. Desde los primeros momentos de la conquista, la mujer guaraní, especialmente de la comarca de Ñemby y Asunción, fue objeto de deseo y considerada un símbolo de prestigio para los españoles. La kuñá cario no solo era vista como una compañera sexual, sino también como una moneda de intercambio en el contexto colonial paraguayo. En sus propias comunidades, las cario eran tratadas como objetos, según Schmidl, «el padre vendía a su hija, lo mismo el marido a su mujer cuando no le gustaba, y el hermano a la hermana: una mujer costaba una camiseta, un cuchillo o una hachuela«. Este trato deshumanizante se exacerbó con las «rancheadas», incursiones donde las mujeres eran arrancadas violentamente de sus comunidades para trabajar como sirvientas para los colonizadores. Incluso, tomaban a mujeres embarazadas o que ya habían dado a luz. A éstas les quitaban a los bebés de los pechos, lo que causaba tristeza y llanto entre los esposos y esposas (En Carta de Juan de Muñoz al emperador Carlos V, AHN, diversos-colecciones, 24, N8, f. 1r). Así, llevaban «rebaños de indias» para que sirvieran a sus necesidades. Es importante señalar que, en la cultura guaraní, las mujeres cario tenían, además de una mayor carga laboral, la responsabilidad de cultivar la tierra. En la carta del presbítero Francisco de Andrada al Consejo Real el 1 de marzo de 1545, se menciona: «Encontramos, Señor, en esta tierra, una maldita costumbre, que son las mujeres las que siembran y cosechan el alimento«. Sin embargo, la distribución de mujeres entre los conquistadores estaba lejos de ser equitativa. Los pobres se conformaban a veces con tener «solo 5 o 6 mujeres», y algunos, menos afortunados, ni siquiera tenían una «india que le llevase comida». En cambio, los conquistadores acaudalados, como los capitanes, podían tener muchas mujeres, incluso varias decenas. El propio Domingo Martínez de Irala se relacionaba íntimamente con las indias cario, pasando largos periodos con ellas en su cama del bergantín. Martínez de Irala además arrancaba de sus aldeas a las indias con el propósito de venderlas como esclavas en territorios controlados por el Rey de Portugal. Sobre este caos pasional en Asunción, el capellán Francisco González Paniagua escribió en su Memorial al Rey el 3 de marzo de 1545: “acá tienen algunos 70 (mujeres)probablemente refiriéndose a los capitanes (Archivo General de Indias, Justicia 1131, f.13r). La antropóloga argentina Macarena Perusset señala que las rancheadas tuvieron un impacto drástico en la demografía de los carios y afectaron seriamente la capacidad reproductiva de sus comunidades. Las mujeres en edad de procrear y trabajar eran especialmente buscadas durante los asaltos. Este tipo de situaciones puso a las mujeres cario en una posición de vulnerabilidad y las convirtió en víctimas de explotación y maltratos. Además, el hecho de que los carios fueran reducidos a simples sirvientes afectó a los guaraníes, en particular a los caciques principales, quienes se sintieron menospreciados. Según Natalicio González, los carios ofrecieron todas las comodidades necesarias para la comodidad de los españoles, como alimentos, kuñá, hogar, pero se negaron a llevar cargas pesadas o trabajar como mano de obra. Eran generosos, pero también dignos señores de su hogar. Por su parte, Branislava Susnik realiza comentarios específicos sobre los carios comarcanos: “Los carios de los alrededores de Asunción percibieron que su tradicional sistema de «teko’a-aldeas» iba desintegrándose. Los guaraníes reaccionaron contra los «Tapyy» dispersos, contra el servicio descontrolado a los españoles, contra la ausencia de hombres y mujeres en sus propias aldeas y, especialmente, contra el desenfrenado nacimiento de hijos mestizos; pocos niños guaraníes nacían ya en sus Teko’a«. Todos estos elementos contribuyeron a desencadenar el conflicto armado conocido como Guarnipitán. A esta contienda se unieron un gran número de grupos carios y otros guaraníes (Azara menciona a guerreros provenientes de Ñemby, Guarambaré, Ypané, Altos, Itá, Yaguarón, Atyrá, Acahay y Tobatí), grupos que si bien vivían separados entre sí, eran capaces de reunirse con rapidez para guerrear.

La caída de los carios

Es importante mencionar que el primer levantamiento conocido de los carios tuvo lugar en 1538, poco después de la fundación de la casa fuerte de Asunción, aunque es muy limitada la información que se tiene sobre esta rebelión debido a la escasa documentación disponible. Este primer levantamiento se llevó a cabo exclusivamente entre los carios de Ñemby, es decir, en la actual zona de Asunción. El segundo levantamiento involucró a los carios de Guarambaré, y se dio en 1543, con la ejecución del mburuvichá Arakaré, quien se resistió a acatar órdenes de los españoles. En ese año, el jefe guarambarense fue ejecutado por resistirse a las órdenes de los españoles. Es importante aclarar que el territorio de los guarambarenses originalmente se encontraba entre los ríos Ypané y Jejuí, en lo que hoy es el departamento de Concepción, y no debe confundirse con el actual Guarambaré. En 1543, Domingo Martínez de Irala organizó una expedición al Chaco con el objetivo de encontrar una ruta a la Sierra del Plata. En esta expedición, alrededor de 800 guaraníes, liderados por el mburuvichá Aracaré y acompañados por un grupo de españoles lenguaraces, exploraron el vasto y hostil territorio. Sin embargo, Aracaré decidió abandonar la expedición y ordenó a sus hombres que desobedecieran a los españoles. Esta insubordinación enfureció al adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y como consecuencia, ordenó a Domingo Martínez de Irala que ahorcara a Aracaré, y esta orden se cumplió. En respuesta a la injusta ejecución de Aracaré, los carios guarambarenses liderados por Tabaré (hermano de Aracaré) y Guacaní, se levantaron en rebelión y asesinaron a algunos españoles. Los españoles enviaron a unos 200 hombres, acompañados por algunos carios de Ñemby, para reprimir la rebelión. En su avance, se toparon con empalizadas y fosas con estacas utilizadas como trampas por los carios. Después de varios enfrentamientos, Martínez de Irala logró vencer a los guaraníes, capturando a mujeres y niños. Tabaré finalmente se rindió, aceptando colaborar y renunciando a la venganza. En esta ocasión, los líderes no sufrieron represalias por parte de Cabeza de Vaca. El levantamiento más significativo ocurrió en 1545 en la llamada «Guerra del Guarnipitán», que involucró a todos los grupos carios. Las batallas más importantes tuvieron lugar en las antiguas tierras de Areguá, Ñemby y Tobatí, posiblemente también en Acahay. Según el historiador Alberto Duarte de Vargas, la guerra comenzó en Areguá en junio de 1545 (febrero según Azara). Los carios fueron derrotados y buscaron refugio en Ñemby. Ulrico Schmidl, soldado y explorador bávaro que formó parte de las fuerzas españolas, escribió un relato detallado de las batallas de Areguá y Ñemby: “Salimos de la Asunción con nuestro general, 350 cristianos, y los 1,000 indios (yapirús y guatatás, aliados de los españoles) distribuidos de forma que siempre tres asistiesen a un cristiano. Llegamos a tres leguas de los Carios, que eran 15.000 gobernados por su cacique Mairerú y aunque nos pusimos a media legua de ellos, no los envestimos por estar cansados del camino, y muy mojados de la continua lluvia; ocultámonos en un bosque en que habíamos pasado la noche. A las seis de la mañana del día siguiente empezamos a marchar, y a las 7 los envestimos, duró la batalla hasta las 10, que huyeron precipitadamente a meterse en Froemidiere (Frontera/Ñemby) pueblo que habían fortificado cuatro leguas de allí, quedando muertos 2.000 carios, cuyas cabezas llevaron los yapirús. De los nuestros murieron diez, y algunos heridos que enviamos a la Asunción. Tenía el pueblo (de Ñemby) fortificado como con muralla, con tres órdenes de maderos del grueso de un hombre, de un estado de alto; habían hecho también hoyos, como los que quedan dichos, y en cada uno 5 o 6 seis estacas fijadas, y aguzadas como agujas. Estaba muy bien fortalecido, y con guarnición de indios fuertes tuvímosles sitiados tres días en vano. Entre dos y tres de la mañana acometimos al pueblo, por tres partes, y a las tres horas, destruidas las palizadas, entramos haciendo grande estrago en indios, mujeres y muchachos, aunque la mayor parte de ellos huyó a Aracaiba (Tobatí, según Azara/Acahay, según otros autores)”. Es importante señalar que aunque este relato exagera claramente las cifras de combatientes y bajas entre los carios, ofrece una perspectiva valiosa sobre la guerra desde el punto de vista de un testigo presencial. Para describir las cualidades guerreras de los carios, el veedor de la Corona Alberto Cabrera testifica en 1541: “Los indios carios son con quienes en el Paraguay vivimos, son gente belicosa, astuta, deseosa de matar”. Por su parte, Aguirre resalta la valentía de los carios, que demostraron habilidades militares impresionantes y una determinación notable para proteger su tierra y su gente: “Firmes, los sublevados aguardaron a los españoles. Habían convenido en arrojarse a tierra a la primera descarga, para luego acometer y descargarse cuerpo a cuerpo, y lo hicieron con tal serenidad y arrojo, que a poco de empezar la batalla, introdujeron bastante desorden en sus contrarios”. Sigue diciendo Aguirre: “Está demostrado que los guaraníes eran antiguamente de los más guerreros de estas regiones. Eran la nación más poderosa de individuos, la más extendida y mejor poblada, y la más respetable”. La movilización general de los carios fue un intento valiente y desesperado por defender su futuro y supervivencia. Protegiendo a sus familias y su pueblo del saqueo perpetrado por los conquistadores, la movilización se caracterizó por la implementación de estrategias ingeniosas. Estas estrategias infligieron importantes bajas entre los españoles. La Guerra del Guarnipitán se convirtió en un conflicto total para los carios, ya que sus campos de cultivo fueron devastados, numerosas aldeas fueron incendiadas y se produjeron masacres de miles de mujeres y niños. La guerra se prolongó durante un año y medio, hasta noviembre de 1546, y tuvo consecuencias devastadoras para las poblaciones guaraníes. Al destruir los españoles sus plantaciones, se produjo una grave hambruna; las criaturas, separadas de sus madres, murieron al no poder adaptarse a las nuevas circunstancias. Los carios se vieron obligados a entregar a sus doncellas como símbolo de sumisión y obediencia a los españoles, quienes continuaron imponiendo su autoridad mediante actos de violencia, buscando disuadir cualquier futura rebelión. Además, se les impuso la tarea de cultivar plantas desconocidas para ellos y de convivir con animales que les eran completamente extraños. Sus aldeas se redujeron de tamaño, con un número cada vez menor de nacimientos. Para evitar someterse a los españoles, quienes les imponían una lengua, costumbres y un estilo de vida diferentes, muchos carios optaron por abandonar las aldeas y los trabajos y huir a los montes, mientras que las mujeres, en un acto que Florencia Roulet llama de «resistencia pasiva», se negaban a alimentarse, practicaban el aborto o acababan con la vida de sus recién nacidos, e incluso recurrían al suicidio por ahorcamiento como una medida extrema. Los guaraníes ya no vivían ni trabajaban como guaraníes. En la zona de Asunción, la ya abundante población mestiza, compuesta por hijos de españoles e indígenas, se expandía y también maltrataba a los carios de la misma manera que los blancos europeos. Estos carios, reducidos ya a la posición de simples “piezas de servicio” para los colonizadores, y recordando el tiempo en que vendían a sus mujeres por cosas sin valor, se vieron forzados por la desesperación a solicitar a sus enemigos agaces la provisión de mujeres, para compensar la disminución de su población. Tras su trágica derrota en la “Guerra del Guarnipitán”, los mburuvichá carios perdieron su poder y su influencia política frente a los conquistadores, lo que marcó el inicio de una dominación española total y del rápido declive de los carios como pueblo. Según Alberto Duarte de Vargas, las últimas tolderías carias en Ñemby datan de 1580.

La imagen más antigua de Ñemby

En una ilustración que se encuentra en el libro «Viaje al Río de la Plata (1534-1554)» de Ulrico Schmidl, se puede apreciar la imagen más antigua conocida de Ñemby, que representa la batalla que tuvo lugar en este pueblo en 1545. En el grabado, se observa a los carios ñembyenses defendiendo su poblado, el cual estaba fortificado con hileras de postes, de un ataque por parte de los españoles y sus aliados, los indios yapirús y guatatás. También se pueden apreciar los hoyos, utilizados como trampas y cubiertos con ramas y hojas, dentro de los cuales los carios colocaron filosas estacas. Es importante señalar que Ulrico Schmidl utiliza el término «Froemidiere» para referirse al poblado donde se desarrolló el combate, una palabra que interpretada al español significa «Frontera». Cabe destacar que, de manera unánime, los historiadores han descrito esta batalla como la Batalla de La Frontera o simplemente Ñemby, a excepción de Schmidl. Para intentar explicar este dilema lingüístico de Schmidl, podemos citar párrafos del libro de César Quiroga Salcedo, «Utz Schmidl, en la confluencia lingüística hispano-germana»: “La obra de Schmidel está escrita en un alemán muy especial, salpicado de dialectalismos bávaros, y regado de hipanismos, con la añadidura de términos neerlandeses y americanos. Se suponía a Utz un soldado ignorante, de confusa memoria, de poca captación, zafio y lerdo para aprender la lengua de sus compañeros de armas. El autor, al pensar de nuestras cosas, escribía como pensaba, en lengua mixta, lo que significa que trabajaba conceptualmente con una “jerga hispano-germana”.

Batalla de Ñemby, 1545.

CARIOS ÑEMBYENSES – LOS PRIMITIVOS POBLADORES DE ASUNCIÓN Y LA GRAN ASUNCIÓN

Historia

Los carios de la comarca de Ñemby estaban localizados en la actual Gran Asunción, desde Limpio, en el norte, hasta Villeta, en el sur, pasando por Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, Ñemby, Ypané y Guarambaré. Sus poblaciones se hallaban distribuidas a lo largo de la orilla izquierda del río Paraguay, y estaban incluidas dentro del territorio más amplio de los carios, ubicado entre el río Manduvirá por el norte y el río Tebicuary por el sur. Schmidel notó que las aldeas de los carios ñembyenses estaban situadas en las inmediaciones de la costa del río, separadas entre sí a una distancia de 5 leguas, aproximadamente. Los carios de la comarca de Ñemby constituían una de las ramas del tronco guaraní, y como todos los de su nación, vivían desnudos. En ciertas ocasiones, las mujeres se cubrían con una prenda pubiana hecha de plumas y trenzas de vegetales, llamada tanga. Según parece, las kuñá ñembyenses no vestían el sai typoi, atuendo femenino característico de los guaraníes. A diferencia de los guaraní-hũ de Yaguarón, Paraguarí e Itauguá, los ñembyenses eran de color cobrizo, o rojo-pardusco, color que les valió el nombre de “guaraní-pytâ”. Los vastos campos que pasaron a ser conocidos como “Campos del guarnipitán”, topónimo corrupto de la expresión “guaraní-pytâ”, se encontraban situados al sur de la comarca de Ñemby, en los actuales territorios de Villeta, Ypané, Guarambaré y Ñemby. Los ñembyenses eran anchos, fuertes y ágiles, mostraban una talla media de 160 cm.; tenían el cabello largo, pecho elevado, la nariz corta y delgada, escaso vello en el cuerpo, poca barba. A veces se tatuaban el rostro con la tinta negra extraída del urucú, y en sus rituales se pintaban el cuerpo con zumos de frutas y raíces. Los masculinos se perforaban el labio inferior para pasar por él un hueso, un palillo o una piedrita de cuarzo. Este adorno labial llamado tembetá, que se practicaba al alcanzar la mayoría de edad, lo usaban toda la vida y era visto como un símbolo de la masculinidad. Estos carios conocían la plata y el oro; las féminas ñembyenses lucían adornos de plata (cuarepotí) y de oro (cuarepotiyú), metales que los carios obtenían de sus intercambios comerciales con los chiriguanos andinos. Cuando los españoles llegaron, los carios de Ñemby se encontraban en un estado cultural neolítico, ya que poseían tecnología para la elaboración de cerámica, tejidos y herramientas hechas de piedra y madera. Su economía se basaba en la agricultura y la domesticación de animales, y muchas de sus comunidades ya estaban establecidas de manera permanente en un lugar. La adquisición de estos conocimientos les permitió sobresalir como hábiles arqueros, cazadores expertos y pescadores consumados. La caza les proporcionaba el mboreví (tapir), el capi-ybá (carpincho), el guasú (venado), el tajazú (jabalí), el tatú (armadillo), el guaicarí (lobo de río), el yacaré (caimán), el carumbé (tortuga), el uzá (cangrejo), el unaú (perezoso), el sucurí (gran serpiente), el ñandú (similar al avestruz), el jaguareté (tigre), etc. Pescaban con su red hecha de juncos, con sus flechas o con sus lancillas el mandií (bagre), el pirayú (dorado), el surubí, el pacú, etc. Los carios ñembyenses eran hábiles nadadores y extraordinarios navegantes. Con sus canoas de corteza (piraguas) se desplazaban por los riachos y las caudalosas aguas del río Paraguay. Sus ligeras embarcaciones se usaban para la pesca, para la guerra y para las expediciones, y en ellas podían ir de pie hasta 16 remeros. Tenían en sus aldeas o teýy sus puertos de canoas; los más importantes eran el Tapuá, en la cabecera de la actual Asunción, el Abambaré, en la actual Lambaré, el Itacumbú, en la actual zona de Tacumbú, el Caybá, en la actual ciudad de San Antonio, y el Guará, en la actual Villeta. Branislava Sušnik dice que “los carios fundaban sus aldeas que eran a la vez puertos donde se podían organizar las flotillas guerreras, de viajes, visitas y trueques; desde su asiento de Ñemby organizaban el control de las islas del litoral del R. Paraná y defendían las tierras ribereñas contra los YaroKaingang de Aguapey”. Ocupando bosques de exuberante vegetación, los ñembyenses levantaban su teýy cerca de ríos, arroyos o lagunas. Estos teýy eran aldeas agrícolas en las que unas 60 familias habitaban 3 o 4 casas comunales, largas y cubiertas de paja, construidas sobre horcones. La mayoría de los miembros de estas aldeas estaban emparentados entre sí, y tenían como jefe al ruvichá, llamado también teýy-rú, que ascendía hereditariamente. La familia extensa de los teýy constituía la base de la sociedad de los carios. Los teýy formaban una unión de aldeas llamadas tekoá, cuyo jefe era el mburuvichá. Los carios de Ñemby se dedicaban a la crianza de patos y gallinas, y eran expertos agricultores; para el cultivo utilizaban el sistema de roza y quema. Tras elegir el terreno donde se haría la siembra, los hombres hacían la tala de árboles con hachas de piedra, les prendían fuego y luego extendían las cenizas; con las primeras lluvias las mujeres y los niños procedían a la labranza usando el palo de cavar y una azadilla de madera para abrir los surcos. Como entre los carios no existían clases sociales, los productos obtenidos del cultivo comunal como el mandió, el carú (papa), el abatí, el jety, el manduví, el kumandá y el andaí eran repartidos por igual entre los miembros del teýy. Los carios extraían la raíz del manduibá, árbol del mandió amargo; de su raíz hacían harina (huí) moliéndola con el mortero de piedra (angu’á itá) o con el mortero de algarrobo (angu’á yvyrá), harina con la cual hacían el pan o el mbeiú. El abatí aky comían crudo o cocido desde las mazorcas; al abatí ata untaban con eireté y luego lo ponían al fuego a tostar (pururú, hoy pororó). Del abatí cuí hacían una masa y de ella el mbuyapé (especie de tortilla, antecesora del chipá) que se ponía al fuego. Entre las técnicas de cocción de sus alimentos el asado (jy) era el más común. Asaban su jety, su mandió y sus carnes al rescoldo (ahesy tatá), o con el asador (mbae resicaba), o empleando una parrilla de palos duros llamada barba-cuá. Otra manera de cocción de sus pescados y otros alimentos era envolviéndolos en hojas vegetales (aypoqué) para hornearlos en el ymbojypyrá, que hacía las veces de horno. Los guisados de abatí (jukysy o mbaipy) cocidos en el amoí (especie de olla cerámica) con agregados de carne y frutas, eran su delicia. Estos guisados y otros alimentos eran servidos en sendos platos de madera. Para condimentar sus comidas los ñembyenses empleaban el kû’ŷi (ají picante), usaban el ñandy (aceite) obtenido del mbocayá, tarumá o mandubí, el pirañandy (manteca de pescado, sobre todo del Dorado), el taiá kyrá (manteca de cerdo), y como no poseían salares, recurrían a los árboles del Yuky-rati o del Yuky-ruzú para obtener el juky. Las frutas silvestres también contribuían a su manutención; arrancaban el pacoba`í, el arazá, la naná (piña), el amambai, el mbocaya, el yatai, el karaguata, el guembé, el guapoy (higuera guaraní), el pindó, el apepú heé, el yaracatiá (mamón de monte), el yvapurú (clase de uva), el mburucujá, el añangapiré, el pindó, el guabirá. Del mandiyú y el caraguatá hacían los tejidos para sus mantas y hamacas, y de las riberas colectaban el ñai»ú (arcilla negra) para la cerámica. En sus aty guasú, previo a sus guerras, y en sus festejos familiares, libaban con deleite el vino, que conseguían de la fermentación del abatí cuí (abatí-caguy), y la cerveza, que conseguían del mandió. Estas bebidas espirituosas eran fabricadas por las mujeres, guardadas en yapepó (vasija cerámica) y servidas en calabazas; su consumo se restringía exclusivamente a los hombres. Los ñembyenses se servían del tabaco con fines terapéuticos, y tomaban el mate como digestivo. Curaban sus dolencias usando hojas y cortezas de ciertos árboles y yerbas; y cicatrizaban sus heridas quemándolas con fuego. El payé o ñande rú era el encargado de las curaciones por medio de rituales, alejaba la enfermedad con una danza mágica al toque de maracas y chupando la parte enferma del paciente. Para la curación de ciertas heridas, luxaciones y fracturas los ñembyenses acudían al poro-pohanongaba (especie de cirujano). Si bien los carios de Ñemby practicaban la poligamia, esta práctica tenía connotaciones políticas y económicas, ya que, como dice Susnik, en ella “el interés no era la mujer como tal sino el hecho de que el hombre con varias mujeres podía entrar en contacto con todos los parientes políticos y gozar del privilegio de los tovayá”. Como la agricultura estaba en manos de las mujeres, cada mujer era un lote para el cultivo. Eran por naturaleza dóciles y pacíficos, y de carácter bondadoso, pero por los ataques de sus enemigos se volvieron guerreros. Tenían por mortales enemigos a los bárbaros chaqueños, los guaicurús y sus etnias, situados al otro lado del río. Como estos fieros se mantenían de sus cosechas, secuestraban a sus hijos y violaban a sus mujeres, los ñembyenses protegían sus aldeas con empalizadas. A las guerras iban magníficamente ataviados con plumas de papagayos, con sus arcos pintados (guirapapé), con sus lanzas y sus macanas (yvyravavá), con sus tambores y sus cornetas. Se entrenaban antes del combate y en las batallas atacaban por agua y por tierra. La función de la guerra estaba destinada a los hombres; los niños al llegar a los 12 años ya eran capaces de tomar las armas y guerrear. Los ñembyenses creían en Tupâ, un ser supremo creador de todas las cosas, y en el Añá, espíritu del mal que hacía daño al hombre. A Tupâ no le construyeron templos, ni le adoraban ni le ofrecían sacrificios, su enojo se manifestaba en los rayos y los truenos de las tormentas.

Acercamiento con los españoles

Si bien los ñembyenses ya habrían tenido un encuentro previo con Alejo García en 1524 (quien habría llegado a la comarca de Ñemby por el “tape avirú” siguiendo las riquezas del «paitití», reino pródigo en oro y plata), su primer contacto estrecho con los europeos puede cifrarse en 1528, cuando Sebastián Gaboto arribó por el río Paraguay a una aldea de Ñemby. Podemos imaginar la profunda impresión que experimentaron los carios de Ñemby al divisar a lo lejos los imponentes barcos europeos acercándose lentamente hacia sus rancherías. Sus ojos abiertos de par en par, colmados de incredulidad y maravilla ante la magnitud de esas enormes estructuras de madera flotantes. Para muchos, era la primera vez que veían algo tan majestuoso y desconocido. Sin embargo, el asombro pronto se vio eclipsado por profundos sentimientos de desconfianza y temor. Las historias de violencia y conquista que habían llegado a sus oídos se mezclaban con sus propios instintos de protección y supervivencia. Por un lado, se sentían fascinados por la presencia de estas naves y su tecnología desconocida, pero por otro lado, temían por el futuro de sus tierras, sus familias y su modo de vida ancestral. Casi una década después de la partida de Gaboto, el 23 de diciembre de 1536 aparece la expedición de Juan de Ayolas, a cuyos exploradores los ñembyenses salvaron oportunamente de la inanición. Posteriormente, en abril de 1537, los bergantines de Juan Salazar y Espinoza arribaron a Ñemby en busca de pistas de Juan de Ayolas. Los informes proporcionados por los exploradores anteriores, como Gaboto y los indios timbúes, habían dado referencias sobre las riquezas y la hospitalidad de los carios ñembyenses. La impresión positiva dejada por los habitantes de Ñemby en Salazar y sus hombres llevó al explorador a prometer que fundaría una casa fuerte en ese lugar a su regreso. Estos acontecimientos históricos demuestran el papel clave que desempeñaron los habitantes de Ñemby en el encuentro inicial entre los europeos y las comunidades indígenas de la región. Pero, ¿por qué llamamos Ñemby a la comarca de los carios a quienes se les reconoce como los primeros ocupantes de la actual Gran Asunción, y fundamentalmente, de la ciudad de Asunción? El origen del término Ñemby es guaranítico, y su significado es sur. Esta acepción es significativa ya que los carios más australes del litoral del río Paraguay eran los comarcanos de Ñemby. Para algunos estudiosos, como el profesor Juan Alberto Riveros, el origen del término Ñemby está relacionado con la expresión “Ñe’e ñemimby”, que por corrupción lingüística se transformó en Ñeemby, y luego terminó en Ñemby. Para otros investigadores, como el uruguayo Nelson Caula, el término Ñemby provendría de una voz guaranítica combinada: de “ñe`ê”, hablar, y de “mby”, dulce, es decir, de hablar dulce. El historiador refiere que “al parecer el hablar dulce identificaba a los nativos de Ñemby”. En este caso, una incógnita a descifrar sería si el término en cuestión fue otorgado a la comarca por otros grupos o etnias, o si fue autodenominado por la propia comunidad. Otro planteamiento acerca del origen del topónimo Ñemby y que ha cobrado mucha fuerza en los últimos años es el relacionado con un cacique de los carios. Según esta idea, durante la época de la conquista, vivía en la actual Asunción un cacique llamado Ñemby. Así lo escribe Nelson Caula en su “Artigas Ñemoñaré, Volumen 2”: “Ñemby era el nombre de uno de los comandantes encabezados por Mokirasê«. El historiador agrega que Ñemby estaba entre los jefes guaraníes aliados: “Acompañaban al cacique Ñemby sus pares Kupirati (de la zona de Itakumbú), Timbuai (suegro de Gonzálo de Mendoza), Arakaré (ejecutado por Irala cumpliendo órdenes de Alvar Núñez), Itaki, Karakará y Mairesú”. Confirmación de este testimonio la encontramos en “Primer Congreso correntino. Sesquicentenario de la autonomía de Corrientes, 1814-1964”, de Wenceslao Domínguez: “En ese territorio gobernaban también 5 o 6 otros jefes, que ofrecían una federación de parcialidades carias: caciques Arakaré, Itakí, Karakará, Mayresú y Ñemby”. Aquí de nuevo surge la duda sobre si el cacique en cuestión recibió su nombre de la comarca, o si, por el contrario, fue la comarca la que adoptó su nombre en honor a dicho cacique. Algunos historiadores sostienen que en las crónicas de la conquista no se consignan casos en los que los puertos-aldeas de los guaraníes fueran conocidos por el nombre de sus caciques, otros historiadores, sin embargo, sostienen lo contrario. Por ejemplo, J.R. Rengger menciona que las tribus tomaban el nombre de su cacique o del distrito en el que habitaban (Guarambaré, Guayrá, Tayaoba, etc.), mientras que Bartolomeu Melíá afirma que lo que los españoles consideraban como provincias a veces eran identificadas con el nombre de un cacique principal. Hurgando en las fuentes escritas, encontramos que la historia documenta el caso de Guacaní, un puerto-aldea del río Jejuí donde gobernaba el jefe cario del mismo nombre. En sus “Comentarios”, Alvar Núñez Cabeza de Vaca relata: “Fue a surgir al puerto que dicen de Guacaní, que es el que se había levantado con Tabaré para hacernos la guerra”. El de Abambaré, cercano al actual cerro Lambaré, donde vivían los carios llamados ambaré, o “los habitantes del país de las sombras” según Luis Verón, podría ser también otro caso en que un sitio llevara el nombre de un “principal”. Aunque Caula y Domínguez confirman la existencia del cacique Ñemby, no se desprende de sus informaciones el lugar donde este tuvichá se estableció. Puesto que suponemos que este cacique debió gobernar una aldea ribereña (por ser el punto de desembarco de los primeros españoles) y considerando que el cacique Karakará gobernaba en el puerto-aldea de la zona de Asunción, Moquiracé en el de Tapuá y Cupiraty en el de Itacumbú, se puede inferir que la influencia del cacique Ñemby pudo haber estado en una de las siguientes áreas: el puerto-aldea del Guará (Villeta) o el puerto-aldea de Caybá (San Antonio). Hay que señalar que la historia no conserva los nombres de los indios principales que fijaban residencia en los dos poblados mencionados. Sobre el aduar de Guará, el historiador Fulgencio R. Moreno escribe: “Guará: situado en el extremo meridional de los dominios guaraníes, que los españoles denominaron «La Frontera», por donde estos indios, y los conquistadores después, se comunicaban con los Agaces de las parcialidades de Abacotem, en sus períodos accidentales de paz”. Sobre el Caybá, afirma: “Caybá: arriba del anterior, en la misma región de La Frontera; servía de comunicación entre los guaraníes de Ñemby y las naciones de la banda opuesta (guaicurúes y agaces, principalmente)”. Parece más probable que esta última aldehuela de Caybá fuera el territorio del cacique Ñemby. Desde luego que en la actual Gran Asunción existían otros jefes carios cuyas aldeas estaban aisladas de las márgenes del río, es decir, sus poblaciones no tenían puertos; en estas condiciones estaba, por ejemplo, el cacique Timbuai, cuyas rancherías se extendían desde el actual barrio de Mbocayaty (zona compartida hoy por Ñemby, San Antonio y Villa Elisa), hasta ciertas zonas de los actuales Barcequillo y Ñu Guasú. Por lo antedicho, es factible pensar que durante los primeros años de la conquista los españoles tomaron el término “Ñemby” de los carios y lo interpretaron como “Frontera”. Los españoles atribuyeron a dicho término un significado de “frontera” seguramente para señalar la región de sus indios amigos, o sus límites. Pero este análisis nos lleva a la siguiente cuestión: ¿por qué una vez que los españoles fundaron la casa fuerte de Asunción y se establecieron en la comarca, ni en los documentos ni en las crónicas de la conquista temprana se incluyen referencia alguna a Ñemby? Nelson Caula refiere que fue Irala el que tuvo la “infeliz ocurrencia” de cambiar el “precioso nombre aborigen de Ñemby” por el de La Frontera, pero aunque esta información es especialmente reveladora plantea también otras interrogantes: ¿por qué el gobernador le cambió de nombre a la comarca de Ñemby? ¿Acaso la dificultad para pronunciar y escribir el vocablo «Ñemby» llevó a los españoles a llamar «La Frontera» a la comarca de los carios asunceños, dificultad basada en el fonema de la vocal guaraní “y”? Sea como fuere, muchos historiadores constatan la existencia de la comarca de Ñemby ya antes de la aparición de los españoles. Susnik y Fulgencio R. Moreno, al decir respectivamente “desde su asiento de Ñemby” y “guaraníes de Ñemby” en párrafos citados más arriba, explican inequívocamente que la zona asunceña de los carios ya se llamaba así antes de la conquista. La versión del explorador español Juan Francisco Aguirre acerca de esto tampoco tiene tapujos: «Gavoto prosiguió su camino hasta el paraje llamado hasta hoy Ñembi, en castellano Frontera, donde trató pacíficamente con sus naturales Guaraníes, de quienes hubo algunos bastimentos y alhajitas de oro y plata”. Kleinpenning corrobora lo mencionado por Aguirre, concluyendo que los indios que recibieron a los conquistadores a su arribo al Paraguay fueron los carios ñembyenses: “Además de la comida, los indios carios de Ñemby le entregaron a Gaboto plata que ellos mismos habían obtenido de la región andina, ya sea a través de contactos directos o gracias a la expedición de Alejo García”. Un artículo aparecido en la Revista del Ateneo Paraguayo en 1940 asevera que La Frontera fue la asignación que le dieron los españoles a la comarca de Ñemby: “Ñemby, que quiere decir bajo/sur, era el límite meridional de los guaraníes y estaba a algunas leguas al sur de Asunción. Los españoles le llamaron La Frontera y posteriormente quedó con ambas denominaciones, Ñemby o La Frontera”. La existencia pre-colombina de la comarca de Ñemby también es verificada por Roberto Quevedo en “El baezano Gonzalo de Mendoza, fundador y gobernador de Asunción del Paraguay”. Este autor dice: “En la región de Ñemby e Ysaty, conocida como Guaraní-pytâ, fonéticamente pronunciada Guarnipitán, señoreaban los poderosos caciques Timbuay y Mayrurú, el primero suegro de Gonçalo de Mendoça”. La pluma de Efraím Cardozo también utiliza el topónimo Ñemby para relacionarlo con los carios asunceños: “Sobre la costa oriental del río Paraguay dominaban los carios, desde Ñemby al sur, hasta el Itatin al norte, donde tenían los puertos de Guará, Caybá y Abambaré”. El antropólogo francés Jehan Albert Vellard se refiere al Ñemby prehispánico como el gran territorio de los carios: “La región de Ñemby, o San Lorenzo de la Frontera, estaba muy poblada antes de la conquista; marcó el límite de los territorios de los Kariós y los Mbayás”. Al llegar aquí hay que hacer una observación: en 1718, el gobernador Diego de los Reyes Balmaceda y los vecinos españoles de La Frontera establecieron el núcleo urbano de este antiguo paraje, fundando una rústica capilla de techo de paja, en honor a San Lorenzo. La toponimia colonial de La Frontera se mantuvo, pero luego llevaría añadida la advocación de su santo, quedando así señalado el pueblo como San Lorenzo de La Frontera. Veamos otra referencia de Fulgencio R. Moreno, que topográficamente ubica a La Frontera en la actual región de Ñemby: “La tierra de los guaraníes comenzaba algunas leguas abajo de Lambaré, en la región denominada después ‘La Frontera’”. Emiliano Gómez Ríos en “El Paraguay y su historia” hace ubicar a los guaraníes entre el Amazonas y el Atlántico, enfatizando que Ñemby era el punto de partida: “En la margen izquierda del río Paraguay, aproximadamente desde Ñemby o San Lorenzo de la Frontera por el sur (…), se encontraban los guaraníes”. Para el historiador Alberto Duarte de Vargas, el término Ñemby definía un área o un sitio geográfico de los carios ya antes de iniciarse la conquista. En sus anotaciones en “Raíces históricas de Ñemby” nos da cumplida cuenta de la relación existente entre Ñemby y La Frontera: “Es fundamental el topónimo utilizado por Juan de Salazar: ‘Llegados a este paraje de La Frontera’. Se refiere a la comarca asuncena, después de ocho años de erigido el fuerte de Asunción, utilizando una palabra diferente a Asunción. ¿Por qué utilizó este término y no otro? Evidentemente no utiliza el término de Asunción porque cuando llegó a este paraje aún no se llamaba así, puesto que él todavía no había fundado la casa fuerte de Asunción. Tampoco utiliza el de Paraguay, refiriéndose al río, o el Arambaré, algo al sur. Salazar utilizó la traducción al castellano de un concepto geográfico de los aborígenes carios, que designaba una zona extensa y bien delimitada, que traduce por dicho término de la Frontera. ¿Cuál era ese término? Solo puede ser Ñemby”. Para este historiador es evidente que el significado de la voz Ñemby no es Frontera, “sino una interpretación geográfica que aludía al confín de los dominios guaraníes, lindante con tierras de otras parcialidades”. En su otra obra, “Historia de Villa Elisa: de latifundio a municipio”, Duarte de Vargas confirma su hipótesis cuando escribe: “A la llegada de los conquistadores españoles a la comarca de La Frontera, este paraje estaba habitado por los carios, quienes la denominaban Ñemby, y los españoles la tradujeron como Frontera. La comarca de La Frontera abarcaba Asunción, Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central”. Un documento existente en el ANA y escrito por Ruy Díaz de Guzmán en 1612, constituye otra evidencia más de que los carios asunceños eran en realidad los carios ñembyenses: “Sebastián Gaboto llegó a un término que llaman La Frontera, por ser los límites de los guaranís, indios de aquella tierra y término de las otras naciones, donde tomando puerto, procuró con toda diligencia tener comunicación con ellos y, con dádivas y rescates que dio a los caciques que le vinieron a ver, asentó paz y amistad con ellos, los cuales le proveyeron de toda la comida que hubo menester”. La localización de los carios asunceños en Ñemby también descansa en el testimonio del mismísimo conquistador del Paraguay y gobernador del Río de La Plata, Domingo Martínez de Irala, quien en un documento del Archivo Colonial, dice: “Desde aquí á La Frontera que es tierra de estos Cários (…). Dichos indios Agazes vinieren á sus contrataciones y rescates con los indios Cários de La Frontera, nuestros amigos”. Analizadas estas evidencias, podemos concluir con propiedad y lógica que a la llegada de los primeros conquistadores a la bahía que hoy alberga a Asunción, se encontraron con una aldea habitada por un grupo de aborígenes desnudos, distinguidos y amigables: los carios de Ñemby. Los carios de Ñemby recibieron a los europeos con calidez y respeto, reconociéndolos como sus señores y maestros. Les brindaron generosamente alimentos y les ofrecieron refugio bajo sus techos. Los carios de Ñemby jugaron un papel crucial en la fundación de la Casa Fuerte de Nuestra Señora de Santa María de la Asunción. Fueron ellos quienes, con su conocimiento ancestral, construyeron esta fortaleza utilizando la madera de sus árboles, el barro de sus tierras y rodeándola del verdor de sus huertas y del sonido sereno de sus aguas. Fueron los carios de Ñemby quienes concertaron una alianza con los españoles, alianza que proveyó protección a los carios y alimentos y guerreros a los españoles. Esta primitiva alianza, llamada tovayá (cuñado), propició el matrimonio entre españoles e indias, y significó el embrión de la historia del Paraguay como sociedad.

Freddy Ovelar

Del «Breve Resumen de la Historia de Ñemby, donde todo comenzó«.

Ilustración incorporada al libro «Viaje al río de la Plata (1534-1554)», de Ulrico Schmidl. En la descripción, dice: «Estos Carios son gentes bajas y gruesas, las mujeres y los hombres andan completamente desnudos, como Dios el Todopoderoso los ha creado”. Schmidl fue un soldado alemán y el primer cronista europeo que entre 1534 y 1554 recorrió lo que llamó “Paraíso de las selvas del Paraguay y el Chaco”.
Familia de carios, en el oga guasú.
Ilustración de una aldea de carios, siglo XVI.
Los crueles indios payaguás, pertecenientes a la nación guaicurú, eran enemigos mortales de los carios. WASHBURN, Charles Ames. El último de los Payaguás The_Last_of_The_Payaguas. The History of Paraguay: 1871.
Facsímil de la copia oficial de ANA (Archivo Nacional de Asunción). Resumen del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata, Ruidíaz de Guzmán, 25/06/1612, página numerada 68. El código de referencia es el PY -ANA- SH-14n5-53-159. Se dispone del documento original en PDF.
Facsímil de la copia oficial de ANA (Archivo Nacional de Asunción). Resumen del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata, Ruidíaz de Guzmán, 25/06/1612, página numerada 68. El código de referencia es el PY -ANA- SH-14n5-53-159. Se dispone copia del documento original en PDF.

BIBLIOGRAFÍA

“Además de la comida, los indios Carios de Ñemby le entregaron plata que ellos mismos habían obtenido de la región andina, ya sea a través de contactos directos o gracias a la expedición de Alejo García”. Paraguay 1515-1870: A Thematic Geography of Its Development, pág. 140, Vervuert, 2003 – de J. M. G. Kleinpenning.

“Arriba del anterior, en la misma región de la Frontera, servía de comunicación entre los guaraníes de Ñemby y las naciones de la banda opuesta (guaicurúes y agaces)”. Recopilación de hechos de armas; 1864-1870, 1932-1935, Volumen 1, pág. 19, Impr. Militar, 1963, de Pedro P. Medina.

“Muchas naciones habitaban el actual territorio paraguayo, pero ninguna cobró tanta importancia en el proceso histórico que llevó a la formación del Paraguay como los Carios. Sobre la costa oriental del río Paraguay dominaban desde Ñemby al sur, hasta el Itatin al norte, donde tenían los puertos de Guará, Caybá y Abambaré”. Paraguay de la conquista, página 23, editorial El Lector, 1989, de Efraím Cardozo.

“En la margen izquierda del río Paraguay aproximadamente desde Ñemby o San Lorenzo de la Frontera por el sur, extendiéndose hacia el norte hasta el Amazonas y por el Este hasta el Atlántico, se encontraban los guaraníes”. El Paraguay y su historia, pág. 3, Mimeografía “Alcora”, 1958, de Emiliano Gómez Ríos.

“En la región de Ñemby e Ysaty, conocida como Guaraní – pyta , fonéticamente pronunciada Guarnipitan, señoreaban los poderosos caciques Timbuay y Mayrurú, el primero suegro de Gonçalo de Mendoça”. Historia paraguaya: anuario del Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, pag 96, Volúmenes 42-43, El Instituto, 2002.

“Prosiguió Gavoto su camino hasta el paraje llamado hasta hoy Ñembi, en castellano Frontera, donde trató pacíficamente con sus naturales Guaraníes, de quienes hubo algunos bastimentos y alhajitas de oro y plata”. Discurso histórico sobre el Paraguay, 1793,  Juan Francisco Aguirre, Revista de la Biblioteca Nacional Argentina, pagina 21, tomo I, 1937.  Link: https://www.bn.gov.ar/micrositios/admin_assets/issues/files/ac77ac0723f5383a2563085088fe5943.pdf

“La región de Nemby (sic), o San Lorenzo de la Frontera, estaba muy poblada antes de la conquista; marcó el límite de los territorios de los Kariós y los Mbayás”. Journal de la Société des Américanistes, página 38, Société des américanistes, 1934.

“Ñemby quiere decir bajo/sur, era el límite meridional de los guaraníes y estaba a algunas leguas al sur de Asunción. Los españoles le llamaron La Frontera y posteriormente quedó con ambas denominaciones”. Revista del Ateneo Paraguayo, Volumen 3, Número 10, 1940, pág. 47, de El Ateneo.

“Desde luego existían dos grandes agrupaciones éticas, distintas y enemigas, separadas por el río Paraguay como frontera natural. Una era la guaraní, desde el Paraná al oriente, hasta el río Paraguay, u desde Itatin al Norte, hasta Ñemby al sur”. Julián María Rubio, Exploración y conquista del Río de la Plata, siglos XVI y XVII, página 254, Salvat Editores, 1942.

CALLE CARIOS: LOS GUARANÍES O “CARAÍ – Ó” DE LA COMARCA DE ASUNCIÓN La calle Carios, recuerda el origen de Asunción en tierras de los “Caraí – ó” (Casa del señor) de cuya comarca surgió nuestra ciudad”. Junta Municipal de Asunción, 4 de mayo 2021. Link: https://mobile.twitter.com/juntasuncion/status/1389576692541370371

Desde aquí á La Frontera que es tierra de estos Carios…Dichos indios Agazes vinieren á sus contrataciones y rescates con los indios Cários de la Frontera, nuestros amigos” Archivo colonial, Domingo Martínez de Irala, Museo de Mitre, Tomo I, páginas 443 y 465, Biblioteca de la universidad de Cornell, 1914.Se dispone del libro en PDF.

Rafael Eladio Velázquez, “La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo”, Anuario de Estudios Americanos, vol. 21 Universidad de Sevilla.

Ulrico Schmidl, Viaje al Río de la Plata y Paraguay, 1567. Instituto Social Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1938.

Branislava Susnik, Los aborígenes del Paraguay, Museo Etnográfico Andrés Barbero, Asunción, 1978.

Macarena Perusset, Un acercamiento a los procesos de etnogénesis en el Paraguay colonial. Córdoba, Argentina. http://www.ugr.es/~pwlac/G23_12Macarena_Perusset.html

Alberto Duarte, Raíces Históricas de Ñemby (inédito), 2004.

En el libro Historiografía Paraguaya, del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (1959) en su página 76, se señala: “En el Journal de la Societé des Américanistes de Paris, Jehan Vellard reseñó los hallazgos arqueológicos en Ypané y Ñemby, que podían atribuirse tanto a guaraníes (Carios) como a Mbayás (etnia de los guaicurúes)”. Los paréntesis son nuestros.

FUNDACIÓN URBANA DE ÑEMBY

Historia

Por Freddy Ovelar

Ya entre 1707 y 1713, el gobernador Manuel de Robles había expresado su preocupación por el descuido del área costera cercana a Asunción. Consultó al Cabildo sobre la posibilidad de establecer dos villetas (pequeñas villas) de españoles en Guarnipitán para resguardar la zona. Esta región de Guarnipitán, que incluía los territorios de las actuales ciudades de Ñemby, Ypané, Guarambaré y Villeta, formaba parte del extenso territorio de La Frontera, también conocida como Ñemby. Guarnipitán era esencial porque proveía alimentos a la capital. Cuando los guaycurúes la atacaban, la población local se veía obligada a huir, dejando a Asunción sin provisiones. El 5 de marzo de 1714 se estableció una villeta al sur de Guarnipitán, a la que se le dio el nombre de «San Felipe de Borbón en el Valle de Bastán» (actualmente conocida simplemente como Villeta). Sin embargo, la otra villeta prevista no llegó a fundarse. El 26 de enero de 1716, el gobernador de la provincia del Paraguay, Juan Gregorio Bazán de Pedraza, motivado por su deseo de aumentar la población de la recién fundada Villeta, consultó al Cabildo de Asunción acerca de la posibilidad de trasladar a los pobladores del Valle de La Frontera a Villeta. En ese momento, la escasa población de Villeta preocupaba al gobernador, mientras que La Frontera, una amplia región de españoles sin un núcleo urbano, sufría constantes ataques de los guaicurúes, quienes saqueaban sus ranchos y chacras que estaban dispersos y separados entre sí por grandes distancias. En su consulta al Cabildo, Bazán de Pedraza informó sobre un malón perpetrado por los indios chaqueños en la parte más vulnerable del Valle de La Frontera, que resultó en la muerte de dos mujeres y un anciano español, actos cometidos a plena luz del día con total impunidad. La falta de una agrupación de los vecinos en centros urbanos dificultaba considerablemente la defensa ante estos ataques (A. N. A., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folio 3). Ante esta situación, trasladar a los desamparados pobladores del Valle de La Frontera a la nueva Villeta parecía ser una solución conveniente para dos problemas. Sin embargo, la petición del gobernador fue rechazada, lo que resultó beneficioso, ya que de haberse llevado a cabo, la ciudad de Ñemby no habría llegado a existir. El 27 de enero de 1716, los deliberantes del Cabildo, incluyendo Alcaldes Ordinarios, el sargento mayor Andrés Benítez, el Fiel Ejecutor en propiedad, el capitán Ramón Caballero Bazán, el Alférez Real Dionisio de Otazú, el Alguacil Mayor Juan de Mena y Ortiz de Velasco, y los Regidores José de Urrúnaga y Martín de Chavarri y Vallejo, se reunieron para discutir la petición de Bazán de Pedraza. Luego de deliberar, decidieron de manera unánime rechazar la propuesta del gobernador, argumentando que despoblar el Valle de La Frontera dejaría el camino expedito a los guaicurúes hacia el interior de la provincia. En cambio, sugirieron la construcción de una casa fuerte en Ñemby, en las chacras donde habían ocurrido los asaltos, para proteger al resto de la población. El acuerdo capitular del Cabildo, que se encuentra preservado en el Archivo Nacional de Asunción, establece de manera precisa y detallada lo siguiente: “En quanto a si combendrá sacar las familias que se hallan yndefensas en el Valle de la Frontera a los Campos de Guarnipitán, con lo deduzido en este punto les pareze no será combeniente, respecto de que será sólo abrir puerta para que el enemigo por el mismo valle y montaña se yntrodusca más tierra adentro a hazer daño a las demás chacras, y que antes, sí, les pareze fuera combeniente solicitar el que algún vezino de algunos medios se poblase en las chacras donde han susedido los asaltos de dichos enemigos para que, HAZIENDO UNA CASSA FUERTE y manteniendo algunas bocas de fuego, sirviese de resguardo a las demás». (ANA., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folios 5 y 6). A la luz de este contexto y considerando la sugerencia del cabildo de erigir una casa fuerte en Ñemby, podemos vislumbrar los fundamentos que llevaron a la fundación urbana de La Frontera. Sin embargo, Bazán de Pedraza no sería el encargado de organizar la defensa de Ñemby, ya que su principal enfoque era aumentar la población de Villeta, ciudad cuya fundación era motivo de su orgullo. La tarea de defender Ñemby recaería en manos de otro gobernador, dos años más tarde.

Fundación de la capilla de San Lorenzo

Cabe suponer que, después de la muerte del gobernador Bazán de Pedraza en 1717, su sucesor, Diego de los Reyes Balmaceda, preocupado por los continuos ataques a La Frontera, tomó medidas para proteger el lugar. Pero en vez de construir una casa fuerte, como sugirió el Cabildo, optó por construir una capilla, que pudo haber sido parte de una estrategia más amplia para salvaguardar a los colonos españoles. La capilla, dedicada a San Lorenzo, fue erigida en 1718 al pie del cerro y en la orilla izquierda del arroyo Ñemby, según la versión del Dr. Dionisio González Torres. Aunque Ñemby todavía tenía acceso a un amplio litoral sobre el río Paraguay, la elección de la ubicación fue estratégica para evitar los ataques de los chaqueños, los guaicurúes y agaces, desde el otro lado del río, una situación que no se previó en Villeta. En Villeta, los ataques de los chaqueños pusieron en peligro a toda la villa, tanto que el cura párroco, ante el riesgo de saqueo, llegaría a recomendar trasladar las imágenes y el sagrario del templo a un lugar más protegido.

Pueblo capillero

La creación de la capilla de San Lorenzo fue el comienzo de La Frontera como pueblo. Este nuevo lugar de culto tuvo impactos estratégicos y sociales. Dirigida por un líder religioso que también supervisaba las actividades agrícolas y ganaderas, la capilla unió a la comunidad, dando lugar a un pequeño caserío. La presencia de un lugar centralizado facilitaría la organización y la defensa colectiva ante posibles asaltos de los chaqueños. El nuevo núcleo urbano se clasificaba como “pueblo de españoles” o “pueblo capillero”, por haberse creado en torno a una capilla. Aunque las evidencias apuntan a que la decisión de establecer la capilla provino del gobernador Reyes Balmaceda, es posible que los Jesuitas hayan desempeñado algún papel en la fundación y el subsiguiente desarrollo del centro religioso, dada la estrecha relación entre este gobernador y dicha orden católica. Es importante tener en cuenta que tanto los habitantes de La Frontera como el gobernador eran de origen español, lo que justifica que el santo venerado en la capilla también fuera español, San Lorenzo. Con el tiempo, la gente comenzó a incorporar la devoción a su santo en la denominación de La Frontera, hasta que finalmente se le conoció como San Lorenzo de La Frontera. A mediados de la década de 1940, se tomó la decisión de reemplazar este nombre por el de Ñemby, nombre originario del pueblo, con el fin de evitar confusiones con su homónimo vecino, San Lorenzo del Campo Grande.

Mi comentario sobre la viga mencionada por Azara

La fecha exacta de la fundación de la capilla de La Frontera es el Santo Grial de la historia de Ñemby. Lamentablemente, no encontré indicios de informes sobre dicha fundación en el Archivo Nacional de Asunción. Solamente sabemos que dicha capilla fue erigida en 1718, en épocas del gobernador Diego de los Reyes Balmaceda. El reconocido historiador argentino Ramón Gutiérrez, en su monumental obra «Historia de la arquitectura del Paraguay, 1537-1911», citando a Azara menciona que la antigua capilla de La Frontera tenía una viga inscrita con la fecha «Abril 4 de 1718». Suponemos que esta es la fecha de fundación de la capilla y por ende del pueblo de Ñemby, ya que no hay razones para dudar del dato proporcionado por el historiador argentino muy respetado, ni de la afirmación hecha por el explorador español. Este último visitó Ñemby en varias ocasiones en la década de 1780 e incluso llegó a visitar la capilla del pueblo. Félix de Azara, un destacado cartógrafo, durante sus visitas a los pueblos de Paraguay elaboraba mapas, observaba plantas y animales, y registraba datos históricos. El explorador anotaba sus observaciones en los momentos libres de su trabajo, lo que resultó en obras sobre historia, antropología y botánica que hoy son referencias. Buscando la fecha de fundación de Ñemby y la «fonts et origo» de la información inscrita en la viga de la capilla, leí detenidamente las obras de Azara relacionadas con la historia del Paraguay, como «Descripción é historia del Paraguay y del Río de la Plata«, «Viajes por la América del Sur«, «Viajes inéditos de Félix de Azara«, «Memorias de don Félix de Azara» y «Geografía física y esférica de las provincias del Paraguay«. Sin embargo, no encontré menciones relacionadas con la viga o la fecha de fundación de la capilla de Ñemby en ninguna de ellas. En un intento por desentrañar el misterio, me puse en contacto con el propio Ramón Gutiérrez a través de la Academia Nacional de la Historia de Argentina. Le formulé la pregunta: «¿En qué obra de Azara encontró usted el dato de la viga?» (para no extender demasiado la consulta al lector, he acortado la pregunta). El historiador respondió enseguida a mi consulta: “Mi estimado amigo. Me pregunta algo de un libro que escribí hace 50 años y de memoria no puedo contestarle, pero debo decirle que trabajé en el año 1970 con las copias de manuscritos de Azara que están en España y es posible que el dato haya salido de alguno de ellos. Estoy en Granada y no puedo obviamente tener posibilidad de revisarlos y lamento que mi memoria no me permita ayudarle con precisión. Un afectuoso saludo, y mucha suerte con su trabajo”. La atenta respuesta de Gutiérrez me hace sospechar que el dato de Azara está escrito al pie o entre líneas del manuscrito de Azara, como una anotación al margen, información que ningún editor comprendió o consideró oportuno añadir a ningún texto. Es notable que no solo los historiadores han sido injustos con Ñemby, también la suerte ha jugado en su contra. Ñemby siempre fue considerado un pueblo demasiado pequeño para llamar la atención de alguien. Recientemente, un distinguido profesor de Ñemby me presentó una curiosa hipótesis sobre el destino de la viga en cuestión: según él, la viga se encontraba resguardada en el Museo de Historia de Barcelona. Esta hipótesis plantea las siguientes interrogantes: ¿cómo llegó la viga de nuestra capilla hasta un museo en Europa? ¿Por qué le interesaría la capilla de un pequeño pueblo al Museo de Historia de Barcelona? ¿O acaso la madre patria entendía la verdadera importancia de Ñemby en la historia y en los orígenes del Paraguay? Aunque inicialmente me mostré escéptico, decidí verificar la hipótesis contactando al museo por correo, asegurándome de mencionar las diversas variantes toponímicas de Ñemby (La Frontera, San Lorenzo de la Frontera, Valle de La Frontera, Ñembú, Ñeemby, Ñembi, etcétera). Pero, como era de esperarse, la respuesta del museo fue la siguiente: “Estimado señor Ovelar. Nos complace saludarle desde el Museo de Historia de Barcelona. En relación a su consulta debo decirle que la viga por la que se interesa no se encuentra en nuestro Museo de Historia. Sin embargo, es posible que se encuentre en algún otro museo de esta ciudad, según la información que Vds. disponen. Atentamente, Josep Bracons Clapés”. Como no hay ningún fundamento para creer que la viga de nuestra capilla original esté depositada en algún museo europeo, decidí abandonar la idea de seguir rastreándola. La fecha del 4 de abril proporcionada por Azara es significativa, pero no es suficiente para confirmar la fecha de fundación de Ñemby.

Mi comentario sobre mi búsqueda en los Archivos de España

En una conversación amena con Margarita Durán Estragó en la sede del Archivo Nacional de Asunción (ANA), la reconocida historiadora paraguaya me explicó que encontrar documentos sobre la fundación de La Frontera o Ñemby en el ANA era complicado. Ya fuera por el mal estado de los documentos, su ilegibilidad o pérdida, la misión era casi imposible. Ante esto, Margarita me aconsejó buscar en otras fuentes, como en archivos de España, en correspondencias o escritos similares. Aunque hallar un documento formal de fundación parecía ya improbable, la idea era buscar alguna referencia que confirmara la fecha del 4 de abril proporcionada por Azara como la fecha fundacional de la capilla y, por ende, del pueblo de Ñemby. Siguiendo el consejo de la ilustre investigadora, decidí enfocarme en la búsqueda de posibles documentos en archivos españoles, que albergan información histórica de la América colonial. Me puse en contacto por correo electrónico con el Archivo General de Indias de Sevilla, solicitando su colaboración para obtener datos sobre la fundación de la capilla. Recientemente recibí una respuesta de dicho Archivo, en la cual me indican lo siguiente: “Estimado Sr. Freddy Ovelar. En relación con su consulta, en la que solicita información acerca de la capilla de San Lorenzo en La Frontera, se le informa que es posible que entre los fondos documentales de este Archivo existan datos relacionados con su tema de investigación, pues la documentación conservada en este centro procede de la acción española en sus colonias americanas entre principios del siglo XVI y principios del siglo XIX. En concreto, la que recibió y gestionó el Consejo de Indias, organismo central con facultades gubernativas, judiciales y hacendísticas, así como la procedente de otras instituciones relacionadas con estos asuntos y la navegación entre la Península Ibérica y el continente americano. En relación a su solicitud de información acerca de la capilla de San Lorenzo de la Frontera, ubicada en la actual ciudad de Ñemby, Paraguay, se le informa que para cualquier búsqueda relativa a nuestros fondos puede utilizar el Portal de Archivos Españoles (se me brinda el enlace). En los resultados encontrará descripciones de documentos y, en su caso, las imágenes digitalizadas. Atentamente, Departamento de Referencias / SR-VR, Archivo General de Indias”. Tras una profunda búsqueda en el Portal de Archivos, no encontré documento específico de mi interés. Aunque hallé información relevante sobre Paraguay, lamentablemente, no pude obtener datos específicos sobre la capilla de San Lorenzo de La Frontera. Dado que durante la época de la colonización la administración colonial a menudo involucraba aspectos navales, también me dirigí al Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán, que me respondió después de un año exacto desde mi solicitud. Este periodo prolongado me hace pensar que se habrán esforzado mucho en la búsqueda de documentos. A continuación, detallo la respuesta recibida: “Estimado Sr D. Freddy Ovelar. En contestación a su petición, la cual ha sido registrada en este Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán con fecha de 21 de Septiembre de 2022 (petición 418/22) y en la que solicita documentación sobre capilla de San Lorenzo de la Frontera, no aparece ninguna referencia sobre dicha documentación en nuestras bases de datos ni en instrumentos de descripción. Sintiendo no poder serle de más ayuda, reciba un cordial saludo. Atentamente MRO: Fernando Ferreira Rosa”. También contacté al Archivo Histórico de la Armada Juan Sebastián Elcano de Madrid, vinculado al Ministerio de Defensa de España, para obtener información. Después de casi un mes, recibí una respuesta oficial del propio Ministerio que indicaba: “Sr. Ovelar, con respecto a su consulta referente a la fundación de la ciudad de Ñembi, le hacemos saber que por la fecha convencional de la misma, la documentación relacionada con este hecho histórico -de existir- debe conservarse en el Archivo General de Simancas. La Armada gestiona su propio patrimonio documental, grosso modo, desde 1784. Por si le fuera de interés, adjuntamos la referencia documental de la descripción efectuada por Félix de Azara. Si deseara copia digital del mismo, podemos enviarle un presupuesto con arreglo a los precios públicos fijados por el Ministerio de Defensa”. La respuesta me la envió Fernando Santos de la Hera, en nombre de la directora Técnica del Archivo Naval, sin especificar su nombre. Me interesa descubrir lo que contiene la copia del documento de Azara que el Archivo Juan Sebastián Elcano me ofrece, y pronto planeo solicitar una copia. Aunque ya he leído ese documento en varias publicaciones, no he encontrado información sobre la fundación de la capilla de Ñemby. Creo, y sería bueno confirmarlo, que este documento es una copia del manuscrito original de Azara, el mismo que el arquitecto Ramón Gutiérrez examinó en 1970, y en el que descubrió la información del «Abril 4 de 1718». Seguramente contiene textos inéditos o notas al margen que ninguna editorial ha incluido en sus publicaciones. Actualmente, estoy a la espera de una respuesta por parte del Archivo General de Simancas. La búsqueda del 4 de abril, o la fecha exacta de la fundación de la capilla de La Frontera, continúa abierta, y es probable que, como lo dijera la investigadora Durán Estragó, la respuesta se encuentre en otros lugares: en correspondencias, informes o anotaciones en manuscritos olvidados.

Sobre la relación del Valle de La Frontera con Ñemby

Bastará con recordar lo que hemos mencionado en el capítulo 1 de este libro para comprender la relación existente entre La Frontera y Ñemby. Sin embargo, al revisar los documentos del Archivo Nacional de Asunción relacionados con el pedido del gobernador Bazán de Pedraza de trasladar los pobladores de Ñemby a los Campos de Guarnipitán, encontramos que Ñemby es mencionado como Valle de la Frontera, no como La Frontera. Para corroborar esta conexión entre el Valle de la Frontera y Ñemby, recurrimos a la obra «La fundación de la Villeta de Guarnipitán en 1714«, de Eladio Velázquez, en la que se indica que «el Valle de la Frontera quedaba en el camino de la capital«, y este camino no podía ser otro que el «camino real», que, según Luis Verón, llevaba a Ñemby, Ypané, Villeta, y terminaba en Paso de Patria, a orillas del río Paraná. Para entender qué es un valle, es importante tener en cuenta que este se define por encontrarse entre elevaciones. Ñemby se encuentra específicamente en un valle formado por dos cerros, siendo el cerro Ñemby el de mayor altura y el cerro San Carlos el de menor altura. Estos datos, junto con el hecho de que ninguna otra capilla o pueblo cercano a Asunción fue fundado entre 1718 y 1775, excepto la de San Lorenzo en La Frontera, respaldan la idea de que el Valle de la Frontera se refiere a Ñemby.

Si necesitas consultar el libro que incluye este capítulo y otras informaciones relevantes, haz clic en el enlace siguiente: https://elnuevoparaguayo.home.blog/2021/05/12/breve-resumen-de-la-historia-de-nemby/

Iglesia parroquial de Ñemby, octubre de 1972

BIBLIOGRAFÍA

Gutiérrez, R. (1977). Historia de la arquitectura del Paraguay, 1537-1911. Asunción: Comuneros.

Pineda. O. (2014). Villeta Tricentenaria. Recuperado de https://www.portalguarani.com/873_oscar_pineda/23258_villeta_tricentenaria__ensayo_de_oscar_pineda.html

Velázquez, R. E. (1966). La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos.

NOTAS ADICIONALES

Azara, F. de. (1847). «Frontera, 1718«. Descripción e Historia del Paraguay. Madrid: Imprenta de Sanchiz, 42.

Conferencia Episcopal Paraguaya, “Ñemby fue fundada por Diego de los Reyes Balmaceda en 1718”Historia. Recuperado de: https://episcopal.org.py/?page_id=1048.

Du Graty, A. M (1861). «Frontera, 1718, Diego de los Reyes«. La República del Paraguay. Grande Rue: Imprenta de José Jacquin , 53.

Ferreira, H. (2002). «Ñemby, antiguamente San Lorenzo de la Frontera, fue fundado en 1718«. Geografía del Paraguay. Asunción: El Lector, 104.

Gásperi, F. de (1920). «Al sud del pueblo de San Lorenzo de la Frontera se halla el morro denominado de Caaguazú«. Atlas general de la República del Paraguay. Buenos Aires: Jacobo Peuser, 11.

González, N. (1936). «Aparecen nuevas nucleaciones urbanas, San Lorenzo de la Frontera en 1718”. Proceso y formación de la cultura paraguaya. Asunción: Cuadernos Republicanos, 118.

González, D. M. (1994). «San Lorenzo de la Frontera, hoy Ñemby, establecido en 1718 por el gobernador Diego de los Reyes Balmaceda, al pie del cerro y sobre el arroyo Ñemby«. Origen e historia de los pueblos del Paraguay: toponimia guaraní. Asunción: Universidad Nacional, 165.

Gutiérrez, R. (1972). «Aparentemente esta capilla se fundó en 1718, pues Azara dice que tenía una viga con la leyenda ‘abril 4 de 1718. En la actualidad, el poblado de San Lorenzo de la Frontera ha sido rebautizado con el nombre de Ñemby, con la finalidad de evitar la confusión de denominaciones«. Historia de la arquitectura del Paraguay, 1537-1911. Asunción: Comuneros, 343.

Kleinpenning, J. M. G. (2003). «San Lorenzo de la Frontera 1717 ¿1718? Reyes Balmaceda. Este era un asentamiento alrededor de una capilla que ya había comenzado a formarse antes de 1718«. Paraguay 1515-1870 A Thematic Geography of Its Development. Madrid: Vervuert, 43 y 336.

Montalto, F. A. (1982). «San Lorenzo de la Frontera o Ñemby (1718)«. Panorama de la Realidad Histórica Del Paraguay: Proceso Y Formación Social Y Cultural Del Pueblo Paraguayo. Asunción: El Gráfico, 24.

Pangrazio, M. A (1989). «San Lorenzo de la Frontera o Ñeemby. Diego de los Reyes Balmaceda establece el núcleo en 1718«. Indicadores de la Estructura Social del Paraguay. Asunción: El Foro, 343.

Quiroga, O. (1998). «Ñemby fue fundado en 1718, en épocas del gobernador Diego de los Reyes Balmaceda. Antiguamente llamada San Lorenzo de la Frontera«. Geografía ilustrada del Paraguay. Asunción: Quevedo, 241.

Velázquez, R. E. (1964). «Hemos referido antes que Bazán de Pedraza, en el último año de su gobierno, había consultado al Cabildo de Asunción sobre la conveniencia de agregar los pobladores del valle de la Frontera (hoy distritos de Lambaré, Villa Elisa y Ñemby) a la población de San Felipe. Dos meses antes, practicando dicho Gobernador una inspección de las obras, en compañía de Montiel, tuvo aviso de un malón de los indios chaqueños a la parte más desamparada de aquel valle, con muerte de dos mujeres y un anciano español, ejecutado a plena luz del día y con entera impunidad. Como los vecinos de la Frontera no viven agrupados en centros urbanos, sino esparcidos con sus chacras por una vasta extensión, la defensa se torna muy difícil, y el único recurso en la emergencia ha sido ordenar que todas las casas donde no hay hombres adultos en condiciones de tomar las armas sean evacuadas y sus moradores busquen albergue en las mejor defendidas y más sólidas. Mas, ésta no puede ser la solución definitiva: urge, pues, encontrar otra. Bazán de Pedraza, preocupado por el desamparo de esta gente y llevado también de su afán de acrecentar la fundación que es gloria de su gobierno, se pregunta si no será lo más adecuado agregarlos a ésta«. La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos, vol. 21, 236.

EL REGISTRO ÑEMBYENSE PARA LAS CIENCIAS, ARTES E HISTORIA ES DECLARADO DE INTERÉS MUNICIPAL

Noticias

Por unanimidad, la Junta Municipal de Ñemby reconoció la labor de rescate de la memoria ñembyense que viene realizando nuestro medio, al declararla de INTERÉS MUNICIPAL, CULTURAL E HISTÓRICO. Agradecemos la buena predisposición del señor intendente, Lucas Lanzoni, del director de Arte y Cultura, Leandro Ocampos, y de los concejales Ever Hermosilla (presidente), Alberto Agüero, Ramón Cantero, Teresa de Cubas, Agueda Achinelli, Bonifacia Salinas, Máximo Romero, Hugo Ayala, Oscar Martínez, Javier Osorio, Julio César Vallejos y Jorge Ojeda. Recordemos que para escribir el Breve Resumen de la Historia de Ñemby, además de nuestros patrocinadores, contamos con la valiosa colaboración y asesoramiento del Prof. Juan Alberto Riveros, Francisco Araujo Báez y Oscar Brito. En un par de meses más, tendremos la primera parte del Breve Resumen de la Historia de Ñemby (impreso en PDF), el cual incluirá fotografías y mapas antiguos, y estará disponible de forma gratuita para docentes, estudiantes, historiadores, periodistas y amantes de la historia ñembyense. A estar atentos, estimados lectores, porque del pasado de Ñemby nos llegan noticias sorprendentes, jamás imaginadas.

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES, HOSPITAL PIONERO EN EL ÁREA DEL SUD

Historia

En 1886, en Ñemby existían dos curanderos que de forma natural atendían diversos males de la población. En ese entonces, las parteras tradicionales ayudaban a las mujeres a dar luz a sus hijos. A mediados de la década de 1940, en un terreno cedido por la Municipalidad, se construyó la primera edificación del hospital, gracias al aporte del ministerio de Salud, los fondos municipales y la contribución de vecinos. El pequeño puesto fue declarado como Centro de Salud el 23 de agosto de 1948 (resolución Nº 75/48), e inaugurado el 28 de octubre de 1956, por gestión del señor Bernardo García. El acto de inauguración fue organizado por el Ministerio de Salud Pública. En su primer año, el centro de salud contó con un clínico, una pediatra, una odontóloga y una obstetra, que atendían a la población dos veces por semana; en ese entonces, solo la obstetra era permanente. La salud de la población siempre fue un tema complejo de resolver debido a la escasez de profesionales médicos, la falta de farmacia y la pobreza de la población. Ya en la década de 1970, la salud de Ñemby seguía siendo atendida por médicos que venían esporádicamente al pueblo. Una publicación de Abc color del 13 de octubre de 1972, señalaba: “En lo que se refiere a salubridad, este aspecto está bastante descuidado en el pueblo de Ñemby. Hay un médico que suele irse dos o tres veces por semana y esta frecuencia es insuficiente, a más de que el Puesto Sanitario no cuenta con farmacia. Los pacientes pobres -que son la mayoría- reciben la receta médica y generalmente allí suele quedarse la preocupación por su salud. Como no hay farmacia, la receta no les sirve para nada”. Con el paso de los años, el antiguo centro de salud quedó pequeño frente a la creciente demanda sanitaria y poblacional de Ñemby, y en 1995, el intendente Hugo Enrique Delvalle mandó construir un pabellón con 12 salas, que en la actualidad son el núcleo del hospital. Las nuevas salas fueron destinadas a internados, recién nacidos, sala de espera, lavandería y cocina. La obra tenía una dimensión de 420 metros cuadrados, y tuvo un costo de 75 millones de guaraníes. Esta nueva edificación también quedó pequeña a inicios del año 2.000, y por ello, el Ministerio decidió crear un hospital de cabecera mucho más complejo y con mayor capacidad para atender la demanda. Es así que el 29 de octubre de 2004 empieza a funcionar el Hospital Distrital Nuestra Señora de Lourdes. El nuevo nosocomio contaba con una importante ampliación edilicia, 47 camas hospitalarias, centro quirúrgico, sala de partos, internación pediátrica y consultorios. En el año 2009, este nuevo hospital atendió a más de 140.000 personas en todas las áreas.

Del «Breve Resumen de la Historia de Ñemby», de Freddy Ovelar.

Centro de Salud de Ñemby, año 1999. Foto de Freddy Ovelar
Ambulancia del Centro de Salud de Ñemby, 1999. Nótese el predio en el que se edificó el nuevo hospital Nuestra Señora de Lourdes. Foto de Freddy Ovelar
Pacientes esperando turno en el hospital Nuestra Señora de Lourdes, año 2.007. Foto de Abc color. De la hemeroteca del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Reunión del Consejo local de Salud, presidida por Juan de Dios Ocampos, año 2.000. Foto: Jorgelina Valiente.
Artículo sobre el Centro de Salud de Ñemby, agosto de 2000, de la Republica, periódico local ñembyense (sucesor de La Gaceta y antecesor de El nuevo paraguayo). El doctor Saturnino Marín Cabral entonces ocupaba el cargo de director del centro de salud. Nótese que en aquel tiempo se cobraba por la Consulta G. 5000 y por la Urgencia G. 7.000. El director mencionaba el proyecto de convertir el Centro de Salud de Ñemby en un hospital de cabecera, con apoyo del BID. De la hemeroteca del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Nuevo equipamiento del Centro de Salud de Ñemby, año 2.000, foto de Freddy Ovelar para la República, periódico local ñembyense. De la hemeroteca del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia. 
Hospital Nuestra Señora de Lourdes de Ñemby, inaugurado en el 2.004. Su refacción y equipamiento costaron la suma de G. 2.000 millones de guaraníes. En el año 2008, el hospital contaba con 8 enfermeros (4 internados), 7 médicos en Salud Pública y 2 en Urgencias. Foto de Freddy Ovelar

ÑEMBY O LA FRONTERA: UN PUEBLO ÚNICO CON DOS NOMBRES DISTINTOS

Historia

Por Freddy Ovelar

¿Por qué llamamos Ñemby a la comarca de los carios a quienes se les reconoce como los primeros ocupantes de la región de la actual Gran Asunción, y fundamentalmente, de la ciudad de Asunción? El origen del término Ñemby es guaranítico, y su significado es sur. Esta definición es significativa porque los carios más al sur en la costa del río Paraguay eran los carios de Ñemby. Pero algunos estudiosos, como el profesor Juan Alberto Riveros, sugieren que el origen de Ñemby está relacionado con la expresión «Ñe’e ñemimby», que con el tiempo se corrompió en «Ñeemby» y finalmente se convirtió en «Ñemby». Por otro lado, según el uruguayo Nelson Caula, Ñemby podría derivar de la combinación de las palabras guaraníes «ñe’ê» (hablar) y «mby» (dulce), lo que podría significar «hablar dulce». Según Caula, la característica del “hablar dulce identificaba a los nativos de Ñemby”. Esta perspectiva se alinea con la visión de Gaspar Natalicio Cabrera, quien aborda la terminología Ñemby, heredada de los guaraníes, en su obra «Parâcua’y, geología, arqueología y antropología lingüística». Cabrera especifica que «Hê`êmby o Ñemby (era) la táva que los españoles bautizaron con el nombre de San Lorenzo de la Frontera«. En este caso, una incógnita a descifrar sería si el término Ñemby fue otorgado a la comarca por otros grupos o etnias, o si fue autodenominado por la propia comunidad. Una teoría sobre el origen del topónimo Ñemby sugiere que podría estar vinculado a un cacique cario. Según esta idea, durante la época de la conquista había un cacique llamado Ñemby en la zona de la actual Asunción. El historiador Nelson Caula menciona: «Ñemby era el nombre de uno de los comandantes encabezados por Mokirasê«. Caula agrega que Ñemby estaba entre los jefes carios aliados: “Acompañaban al cacique Ñemby sus pares Kupirati (de la zona de Itakumbú), Timbuai (suegro de Gonzálo de Mendoza), Arakaré (ejecutado por Irala cumpliendo órdenes de Alvar Núñez), Itaki, Karakará y Mairesú”. Confirmación de este testimonio la encontramos en “Primer Congreso correntino. Sesquicentenario de la autonomía de Corrientes, 1814-1964”, del también uruguayo Wenceslao Domínguez: “En ese territorio gobernaban también 5 o 6 otros jefes, que ofrecían una federación de parcialidades carias: caciques Arakaré, Itakí, Karakará, Mayresú y Ñemby”. Otro autor charrúa que hace referencia al cacique Ñemby en términos parecidos es Miguel González Azcoaga. La interrogante radica, de nuevo, en si este cacique fue el origen del nombre del poblado de Ñemby o si, por el contrario, fue el poblado el que le otorgó su nombre a dicho cacique. Dicen algunos historiadores que en las crónicas de la conquista no se consignan casos en los que los puertos-aldeas de los guaraníes fueran conocidos por el nombre de sus caciques, otros historiadores, sin embargo, sostienen lo contrario. Entre estos últimos están J.R. Rengger, quien menciona que las tribus tomaban el nombre de su cacique o del distrito en el que habitaban (Guarambaré, Guayrá, Tayaoba, etc.), y Bartolomeu Melíá, que afirma que lo que los españoles consideraban como provincias a veces eran identificadas con el nombre de un cacique principal. Hurgando en las fuentes escritas, encontramos que la historia documenta el caso de Guacaní, un puerto-aldea del río Jejuí donde gobernaba el jefe cario del mismo nombre. En sus “Comentarios”, Alvar Núñez Cabeza de Vaca relata: “Fue a surgir al puerto que dicen de Guacaní, que es el que se había levantado con Tabaré para hacernos la guerra”. Aunque Caula, Domínguez y González Azcoaga hablan de la existencia del cacique Ñemby durante la era de la conquista, ninguno de ellos proporciona información detallada sobre la ubicación específica de este líder. Puesto que suponemos que este cacique debió gobernar una aldea ribereña (por ser el punto de desembarco de los primeros españoles) y considerando que el cacique Karuaré gobernaba en el puerto-aldea del actual centro de Asunción, Mokiracé en el de Tapuá y Kupirati en el de Itacumbú, se puede deducir que la influencia del cacique Ñemby pudo haber estado en una de las siguientes áreas: el puerto-aldea del Guará, en la actual Villeta, o el puerto-aldea de Caybá, en la actual San Antonio. Hay que señalar que la historia no conserva los nombres de los indios principales que fijaban residencia en los dos poblados mencionados. Sobre el puerto de Guará, el historiador Fulgencio R. Moreno escribe: “Guará: situado en el extremo meridional de los dominios guaraníes, que los españoles denominaron «La Frontera», por donde estos indios, y los conquistadores después, se comunicaban con los Agaces de las parcialidades de Abacotem, en sus períodos accidentales de paz”. Sobre el puerto Caybá, el mismo Fulgencio R. Moreno afirma: “Caybá: arriba del anterior, en la misma región de La Frontera; servía de comunicación entre los guaraníes de Ñemby y las naciones de la banda opuesta (guaicurúes y agaces, principalmente)”. Parece más probable que esta última aldehuela de Caybá, situada en San Antonio, fuera el territorio del cacique Ñemby. Desde luego que en la actual Gran Asunción existían otros jefes carios cuyas aldeas estaban aisladas de las márgenes del río, es decir, sus poblaciones no tenían puertos; en estas condiciones estaba, por ejemplo, el cacique Timbuai, cuyas rancherías se extendían desde el actual barrio de Mbocayaty (zona compartida hoy por Ñemby, San Antonio y Villa Elisa), hasta ciertas zonas de los actuales Barcequillo y Ñu Guasú. Para el investigador e historiador Alberto Duarte de Vargas, el término Ñemby definía un área o un sitio geográfico de los carios ya antes de iniciarse la conquista. En sus anotaciones en “Raíces históricas de Ñemby” nos da cumplida cuenta de la relación existente entre Ñemby y La Frontera: “Ñemby designaba una región geográfica, extensa y bien delimitada ya antes que llegasen los españoles. Estos tradujeron esta comarca como La Frontera”. El erudito en etnología y filología indígena, Antonio E. González, sostiene lo mismo que Alberto Duarte de Vargas, que el poblado cario de Ñemby ya existía antes de la llegada de los conquistadores. La diferencia entre las perspectivas de Duarte de Vargas y González radica en que el primero se refiere a Ñemby como una comarca, mientras que el segundo lo identifica como una parcialidad, y agrega un dato interesante: que el cacique que gobernaba dicha parcialidad no se llamaba Ñemby, sino Guarnipitán. Dice González: “Más al sur la nación cario se extendía hasta el lugar llamado Ñembí, con delimitación un tanto imprecisa: en este lugar los guaraníes cario alcanzaban la orilla del río a la altura del antiguo lugar de Ghuärairipïhtá (Guarnipitán: la actual ciudad de Villeta), o se retraían ante el empuje de los feroces Guatatá y Ñapirú habitantes de la orilla oeste sobre el río Araguíh o Pilcomayo. Hubo ocasiones en que los guaraníes cario debieron de ceder terreno hasta las proximidades del actual San Lorenzo del Campo Grande en los aledaños de los centros poblados principales. La acepción del vocablo ñembí es precisamente frontera, y en tiempos ya de los gobernadores españoles de la colonia se fundó en este lugar un fuerte y luego el pueblo de San Lorenzo de la Frontera. En 1536 era jefe de la parcialidad cario de Ñembí el joven Ghuarairipytâ (el guerrero pintado de urucú o de color rojo) hijo de mburuvichausú Caruaré”. González no proporciona una ubicación precisa de la parcialidad de Ñemby, pero como dijéramos, nosotros sostenemos la creencia de que el epicentro de ese territorio se encontraba en el puerto ribereño de Caybá, ubicado en la actual San Antonio (una localidad que, junto a Villa Elisa, se separó de Ñemby hace apenas unos 100 años, como discutiremos más adelante). Además, González señala que el cacique de Ñemby, Guarnipitán, en desacuerdo con la alianza de los carios con los españoles después de la batalla de Abambaré en 1536, optó por retirarse hacia el sur, hacia la actual Villeta, en una especie de autoexilio, esperando el momento adecuado para brindar ayuda a su pueblo si fuera necesario. Es probable que por este motivo toda esa extensa franja de tierra costera que se extiende desde Ñemby hasta Villeta, se conozca y se siga llamando «Campos del Guarnipitán». Todos estos detalles nos llevan a plantear las siguientes preguntas: ¿Realmente vivió el cacique Ñemby durante los primeros años de la conquista y, al morir, su nombre se utilizó para nombrar la aldea donde residía? ¿O tal vez el nombre de la comarca de Ñemby tuviera un origen aún más antiguo antes de la llegada de los españoles? ¿Fue Guarnipitán el cacique de la aldea que antiguamente gobernaba Ñemby, o acaso Ñemby y Guarnipitán eran la misma persona? No debemos descartar esta última posibilidad, considerando que «Guarnipitán» significa «Guerrero rojo», lo que bien podría haber sido un apodo del cacique Ñemby. En cualquier caso, las evidencias sugieren que el poblado de Ñemby ya existía antes de la llegada de los españoles. Ñemby pudo haber sido el primer nombre en guaraní, ya sea de un cacique o de un territorio, que llamó la atención de los españoles en estas tierras. Los españoles adoptaron luego la palabra «Ñemby» para referirse al territorio de sus aliados carios o para delimitar sus fronteras geográficas, interpretándola como «Frontera». Como veremos más adelante, las palabras «Ñemby» y «La Frontera» están estrechamente relacionadas. Pero esta observación nos lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué, una vez que los españoles fundaron la Casa Fuerte de Asunción y se establecieron en Ñemby, no encontramos ninguna referencia en los documentos ni en las crónicas de la conquista temprana a la comarca de Ñemby? Nelson Caula deja entrever que Irala fue quien tomó la decisión de cambiar el «precioso nombre aborigen de Ñemby» por uno en español, una afirmación que nosotros cuestionamos, ya que los españoles, especialmente Irala, solían ser respetuosos con la toponimia indígena. Sin embargo, aunque aceptemos la información proporcionada por Caula, surgen otras interrogantes: ¿Cuál fue la razón del cambio de nombre de la comarca de Ñemby por parte del gobernador? ¿Acaso la dificultad para pronunciar y escribir la palabra «Ñemby» llevó a los españoles a llamar «La Frontera» a la comarca de los carios asunceños, dificultad basada en el fonema de la vocal guaraní “y”? ¿O acaso tuvo Irala la intención de ocultar deliberadamente la existencia de la comarca de Ñemby, con el fin de evitar cualquier confusión con Asunción, que ya había empezado a adquirir un estatus importante como ciudad en la colonia? Irala le otorgó a Asunción un vasto territorio que se extendía a lo largo de 100 leguas a la redonda. Considerando que Asunción fue fundada en la comarca de Ñemby, y teniendo en cuenta lo extenso del territorio asunceño, así como la superposición natural de este territorio con Ñemby, ¿no es posible pensar que esta vasta área habría absorbido y eclipsado fácilmente a Ñemby como comarca? Entonces, ¿Ñemby perdió su identidad distintiva en favor de Asunción debido a la importancia y expansión de esta última? Este planteamiento podría encontrar obstáculos en el hecho de que las autoridades españolas estaban obligadas a respetar el principio regional de las comunidades indígenas al fundar nuevos pueblos. Además, es importante considerar que los conquistadores tenían la opción de utilizar tanto los términos Ñemby como La Frontera para referirse al lugar donde se fundó Asunción, pero optaron por La Frontera, posiblemente para evitar conflictos o confusiones relacionadas con el nombre Ñemby. En resumen, dado que la comarca de Ñemby, o lo que quedaba de ella, seguía existiendo en las proximidades de Asunción, al sur, los colonizadores españoles podrían haber considerado que La Frontera era una designación más adecuada para incluirla en los documentos, lo que llevó a la omisión de Ñemby. No obstante, para comprender completamente por qué los españoles decidieron dejar de lado a Ñemby en los documentos históricos, será necesario llevar a cabo una investigación más pormenorizada en el Archivo Nacional de Asunción y analizar la documentación de la época. Por otra parte, es crucial reiterar que tanto Susnik como Fulgencio R. Moreno, Nelson Caula, Natalicio Cabrera, Duarte de Vargas y Antonio E. González utilizaron términos como «desde su asiento de Ñemby», «guaraníes de Ñemby», «nativos de Ñemby», “táva de Ñemby”, “comarca de Ñemby” y «la parcialidad cario de Ñembí», respectivamente, en fragmentos citados anteriormente, para respaldar la idea de que la región asunceña de los carios, o alguna zona cercana a ella, ya portaba dicho nombre antes de la llegada de los conquistadores. No solo ellos, sino también otros autores han hecho referencia a la existencia del Ñemby prehispánico, relacionándolo con La Frontera y señalando su acceso al río Paraguay, como veremos a continuación.

Ñemby o La Frontera: un pueblo único con dos nombres distintos

Ya el primer historiador del Paraguay, Rui Díaz de Guzmán, dejó constancia en 1612 de un lugar muy importante en la historia de Asunción: La Frontera. En sus escritos dejó anotado: “La Frontera, que es distrito de la Asumpción, cuatro leguas de ella, en cuya comarca hay muchos pueblos de indios guaranís, donde los españoles antiguos tuvieron puerto, comunicación y amistad con ellos”. A lo largo de la historia, ha habido mucha confusión entre los historiadores para determinar con precisión los límites de esta región llamada La Frontera. Pero en base a las evidencias disponibles, tenemos pocas dudas de que este territorio se extendía desde lo que hoy es Limpio hasta la actual Villeta, pasando por los lugares que hoy conocemos como Mariano Roque Alonso, Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, la actual Ñemby, Ypané y Guarambaré. En el transcurso de nuestro estudio, hemos observado que algunos historiadores sostienen que La Frontera solo se limitaba a los antiguos territorios de Villeta del Guarnipitán, mientras que otros, menos conocedores del tema, plantean una conexión con Lambaré. Entre los primeros se encuentra Roberto A. Romero, quien menciona que el “capitán Juan de Ayolas continuó navegando hasta llegar a La Frontera o Villeta”. Entre los segundos, está el profesor Vicente Pistilli, quien en su obra “La primera Fundación de Asunción», comete un error al asociar La Frontera únicamente con Lambaré. Asegura que la primera ciudad de Asunción “se estableció en las proximidades del Cerro Lambaré (…), el lugar que fue conocido luego como La Frontera“. Este autor, al igual que otros, omite por completo la existencia de Ñemby, un nombre de gran relevancia como para ser olvidado o pasado por alto, al igual que otras áreas que formaban parte de la extensa «Frontera». Desde luego que Villeta era parte de la región de La Frontera, pero no era el único lugar que la conformaba, y Lambaré, como exploraremos más adelante, no se consideraba una zona independiente, sino que formaba parte de la región de la mencionada Frontera. La pregunta obvia sería, si las afirmaciones de estos autores fueran ciertas, ¿por qué La Frontera continuó existiendo y señalando un extenso territorio en la actual Gran Asunción después de la fundación de Villeta? Después de la fundación de Villeta en 1714, La Frontera no solo perduró, sino que conservó su denominación original, como lo demuestran innumerables documentos y mapas antiguos, algunos de los cuales adjuntamos como prueba. Esto confirma que La Frontera simplemente se estaba fragmentando y perdiendo territorio. Entonces, ¿qué ocurrió con el término La Frontera y su territorio a medida que se establecieron gradualmente nuevas comunidades en la Gran Asunción, como Lambaré? La respuesta es que Ñemby se convirtió de forma natural en el heredero de La Frontera, dado que este nombre en guaraní abarcaba el vasto territorio que comprendía La Frontera originalmente. Aunque algunos escépticos puedan preguntarse cómo es esto posible, considerando que Ñemby no tiene acceso directo al río Paraguay, es importante destacar que hasta hace aproximadamente un siglo, es decir, la edad de una persona, Ñemby estaba compuesto por dos importantes ciudades ribereñas: Villa Elisa y San Antonio, y poseía puertos en el río Paraguay, como se detalla en el capítulo 4 “Los territorios perdidos del gran Ñemby“. Estos puertos estaban situados a unas 4 leguas de la capital, una distancia que coincide con la mencionada en 1612 por el primer historiador paraguayo, Rui Díaz de Guzmán, quien afirmó que La Frontera se encontraba a 4 leguas de Asunción. Como Lambaré estaba demasiado cerca de Asunción y Villeta demasiado lejos, la distancia señalada por Rui Díaz de Guzmán no deja lugar a dudas de que el núcleo central de La Frontera era Ñemby. Esta afirmación no solo se basa en múltiples documentos históricos, como lo veremos más adelante, sino también en relatos transmitidos de generación en generación, así como en testimonios de los vecinos más antiguos de Ñemby, quienes aseguran que San Antonio y Villa Elisa formaron parte del territorio de Ñemby, en un pasado cercano. Si retrocedemos aún más en el tiempo, unos 430 años, llegamos a comienzos del siglo XVII, a 1600, donde el extenso territorio de La Frontera compartía una peculiaridad notable con la capital del país. Tanto Asunción como este territorio tenían nombres bilingües, uno en guaraní y otro en castellano: la capital era conocida como “Paragua-y» y “Asunción», mientras que este territorio era identificado como “Ñemby» y “La Frontera». A continuación, expondremos las evidencias que sustentan esta afirmación. Ignacio Telesca menciona que los “payaguá ya desde 1735 estuvieron accionando en el pago de la Frontera y en Villeta”. Esto confirma que La Frontera y Villeta eran lugares separados después de la fundación de esta última en 1714. Rui Díaz de Guzmán continuó registrando información sobre La Frontera: “Sebastián Gaboto llegó a un término que llaman La Frontera, por ser los límites de los guaranís, indios de aquella tierra y término de las otras naciones”. Es interesante notar que algunos autores hacen referencia a los carios que recibieron a Gaboto utilizando el término “La Frontera», mientras que otros prefieren utilizar el término “Ñemby». Por ejemplo, en la versión de 1785 del demarcador español Juan Francisco Aguirre al respecto, se señala: «Gavoto prosiguió su camino hasta el paraje llamado hasta hoy Ñembi, en castellano Frontera, donde trató pacíficamente con sus naturales Guaraníes, de quienes hubo algunos bastimentos y alhajitas de oro y plata”. J.M. Kleinpenning también utiliza el término Ñemby para referirse al lugar de los carios que dieron la bienvenida a Gaboto en su llegada a Paraguay: “Además de la comida, los indios carios de Ñemby le entregaron a Gaboto plata que ellos mismos habían obtenido de la región andina, ya sea a través de contactos directos o gracias a la expedición de Alejo García”. Un ejemplo adicional que destaca esta relación se encuentra en un artículo publicado en la Revista del Ateneo Paraguayo en 1940, aunque, lamentablemente, desconocemos a su autor. En este artículo se afirma que “La Frontera» fue el nombre que los españoles asignaron a la comarca de Ñemby: “Ñemby, que quiere decir bajo/sur, era el límite meridional de los guaraníes y estaba a algunas leguas al sur de Asunción. Los españoles le llamaron La Frontera y posteriormente quedó con ambas denominaciones, Ñemby o La Frontera”. Esto evidencia de manera clara la relación inseparable que existe entre Ñemby y La Frontera, como si fueran términos sinónimos. El sacerdote e historiador español Pedro Lozano, en su obra «Historia de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, Tomo II», escrita en 1754, ubicó una zona de la antigua Frontera al norte de Asunción, cerca de Limpio o Tapuá: “Llegó á La Frontera, que es poco más arriba de donde hoy está fundada la ciudad de la Asunción y era linde de la nación guaraní y de otras parcialidades de indios, en cuyo puerto desembarcó”. Por su parte, Félix de Azara, en su obra “Descripción e historia del Paraguay y del Río de la Plata», en la edición de Sanchiz, página 15, coincide con Lozano y expresa: “Subió Gaboto hasta el sitio llamado La Frontera que está en los 25º 23′ 30″ de latitud (según las coordenadas de Google Maps, este sitio se encuentra arriba de Asunción, en la zona de Viñas Cue), donde adquirió de los guaranís las piezas de plata y oro que envió al rey con sus agentes”. Es interesante notar que esta zona, en la actual Viñas Cué, arriba de Asunción, ha sido asociada con Ñemby tanto por el demarcador español Aguirre como por el geógrafo holandés Kleinpenning, lo que, desde nuestra perspectiva, es geográfica e históricamente correcto. El hecho de que tanto la zona al norte de La Frontera, que se encontraba arriba de Asunción, como la zona al sur fueran llamadas Ñemby, sugiere que en tiempos anteriores a la fundación de Asunción, todo ese territorio formaba parte de un único y gigante Ñemby. La existencia de dos Ñemby, uno al sur y otro al norte de La Frontera, a escasos kilómetros de distancia el uno del otro, habría sido poco probable. Cabe destacar que la zona al norte a la que Gaboto llegó en 1528, se separó de La Frontera después de la fundación de Asunción en 1537, mientras que la zona al sur se segregó en 1714 con la fundación de Villeta. A partir de ese año, el antiguo Ñemby se vio reducido a los territorios actuales de Lambaré, Villa Elisa, San Antonio y la propia Ñemby, es decir, su territorio actual. Lambaré se incorporaría gradualmente a la capital como un suburbio asunceño, y San Antonio y Villa Elisa se separarían alrededor de 1900. En el mismo libro de Azara, en la página 39, se menciona: “…continuó río arriba hasta la Villeta, llamada también La Frontera. Allí vio bastantes indios hacia la parte oriental en el valle de Guarnipitán”. La palabra utilizada por Azara, «también», ejemplifica la confusión histórica que ha existido entre los autores al intentar definir la región de La Frontera, e incluso, al identificar la aparente existencia de varias áreas llamadas La Frontera. Aunque el cartógrafo español parece confundir dos regiones llamadas La Frontera, en realidad son los extremos de una misma región.

En este mapa elaborado por Félix de Azara en 1785, La Frontera se encuentra inmediatamente antes de Ypané, es decir, en la ubicación actual de Ñemby, y abarca toda la ribera del río Paraguay inmediatamente después de Lambaré hacia el sur. En el mapa, Lambaré y La Frontera están claramente diferenciados, lo que prueba que Lambaré no era la ubicación original de La Frontera, sino Ñemby. En ese momento, San Antonio y Villa Elisa no figuran en el mapa porque aún formaban parte del territorio de La Frontera. Se necesitarían 115 años más para que estas áreas se separaran de Ñemby. Félix de Azara en el Virreinato del Río de la Plata.

El propio Azara visitó La Frontera en varias ocasiones y la denominó Ñemby, o tal vez sería más preciso decir que visitó Ñemby y la llamó La Frontera. El 14 de septiembre de 1785, escribió en su diario: “A las 8 de la mañana salimos de casa de Baldovinos, y á poco rato después, del valle de Cumbarity (Villeta)(…); no mucho después salimos á un campichuelo, y luego pasamos otro monte de naranjos y otros árboles; salimos al pequeño valle, que llaman de La Frontera, bien poblado de ranchos: poco después mudamos caballos, y se despachó la caballada al paraje llamado el Campo Grande”. Siguiendo la ruta imaginaria del explorador español, se hace evidente que el único lugar llamado La Frontera que se encontraba antes del mencionado Campo Grande era Ñemby. Azara parece haber captado repentinamente la relación entre Ñemby y La Frontera en su obra ‘Al Este y al Oeste de la madre de ciudades’, como se evidencia en la página 114, donde menciona: “Frontera, hoy ciudad de Ñemby, con la explicación de que a Ñemby se le decía Frontera”. El explorador complementó su información al señalar que “La Frontera es en guaraní Ñemby”. Fulgencio R. Moreno también resalta la relación de Ñemby con La Frontera al señalar: “Todavía un pueblo de esa región denominado Frontera o Ñemby (equivalente al Sur en guaraní) conserva su antiguo nombre indígena”. Estos autores, como podemos apreciar, coinciden en afirmar que Ñemby y La Frontera eran denominaciones diferentes para el mismo lugar. El ensayista Cancio Giménez respalda esta idea al referirse al pueblo de Ñemby: “Ñemby es voz guaraní que significa Frontera”. De nuevo Kleinpenning arroja luz sobre este tema al presentar tres variantes toponímicas que indican que Ñemby es equivalente a La Frontera: “Ñemby es San Lorenzo de La Frontera, o Frontera, o Ñemby de La Frontera”. También se puede encontrar en el Diccionario Enciclopédico Hispano-americano de 1894 una referencia reveladora: “Ñemby antiguamente se llamaba Frontera”. Varios historiadores como Dionisio González Torres, Miguel Ángel Pangrazio, Mariano Antonio Molas, Luis G. Benítez, Alfredo Du Graty, Margarita Durán Estragó y Herib Caballero Campos, respaldan la conexión entre Ñemby y La Frontera, confirmando el uso de ambos nombres para referirse a la misma localidad en diferentes épocas y contextos. Dicen: «Ñemby, Frontera o de La Frontera«, «Ñemby o Frontera«, “Ñembi o Frontera”, “La Frontera (Ñemby)”, “Frontera o Ñemby”, “La Frontera (Ñemby)” y “Frontera, hoy Ñemby”, respectivamente. Los ensayos “Estudios paraguayos” de la Universidad Católica de Asunción (1986), e «Historia Americana» de la Revista de Buenos Aires, precisan: “La Frontera (Ñemby)” y “Ñembi o Frontera”, en ese orden. Es importante mencionar que las etiquetas de dos correspondencias de Juan José González al gobernador del Paraguay, Joaquín Alós y Brú, fechadas el 2 y 25 de febrero de 1793, y que se conservan en el Archivo Nacional de Asunción, identifican a La Frontera como San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, proporcionando evidencia irrefutable de la relación entre ambos nombres. El antropólogo francés Jehan Albert Vellard, al referirse al Ñemby prehispánico como el extenso territorio de los carios, también relaciona a Ñemby con La Frontera: “La región de Ñemby, o San Lorenzo de la Frontera, estaba densamente poblada antes de la conquista; marcó el límite de los territorios de los Kariós y los Mbayás”. Al llegar aquí hay que hacer una observación: en 1718, el gobernador Diego de los Reyes Balmaceda y los vecinos españoles de La Frontera establecieron el núcleo urbano de este antiguo paraje, fundando una rústica capilla de techo de paja, en honor a San Lorenzo (ver capítulo 5). La toponimia colonial de La Frontera se mantuvo, pero luego llevaría añadida la advocación de su santo, quedando así señalada como San Lorenzo de La Frontera. En este sentido, podemos distinguir tres etapas clave en la historia del origen de Ñemby: la primera cuando la comarca de Ñemby desaparece con la fundación de Asunción, la segunda cuando comienza la era de La Frontera, que sería conocida como el «riñón de la provincia» debido a su importancia agrícola, y la tercera cuando esta región se transforma en un pueblo con la fundación urbana de La Frontera. El proceso se puede resumir en el siguiente esquema: comarca=región=pueblo. Veamos otra referencia de Fulgencio R. Moreno, que topográficamente sitúa a La Frontera en Ñemby, la cual, al momento de escribirse dicha referencia, aún incluía los territorios de las actuales Villa Elisa y San Antonio: “La tierra de los guaraníes comenzaba algunas leguas abajo de Lambaré, en la región denominada después ‘La Frontera’”. Para disipar cualquier ambigüedad, Ñemby también ha sido asociado con los carios guaraníes que poblaron las márgenes del río Paraguay. Emiliano Gómez Ríos, en su obra «El Paraguay y su historia», sitúa a los guaraníes entre el Amazonas y el Atlántico, enfatizando que Ñemby era el punto de partida: «En la margen izquierda del río Paraguay, aproximadamente desde Ñemby o San Lorenzo de La Frontera hacia el sur (…), se encontraban los guaraníes«. Julián María Rubio, en su obra «Exploración y conquista del Río de la Plata», se refiere a la comarca ribereña de Ñemby: «Desde luego existían dos grandes agrupaciones étnicas, distintas y enemigas, separadas por el río Paraguay como frontera natural. Una era la guaraní, desde el Paraná al oriente, hasta el río Paraguay, y desde Itatín al Norte, hasta Ñemby al sur«. Efraím Cardozo también señala en su libro «Paraguay de la conquista»: «Muchas naciones habitaban el actual territorio paraguayo, pero ninguna cobró tanta importancia en el proceso histórico que llevó a la formación del Paraguay como los Carios. Sobre la costa oriental del río Paraguay dominaban desde Ñemby al sur, hasta el Itatín al norte, donde tenían los puertos de Guará, Caybá y Abambaré«. Volviendo a la relación Ñemby-La Frontera, el investigador Alberto Duarte de Vargas, en su obra «Historia de Villa Elisa: De Latifundio a Municipio», también vuelve a vincular a Ñemby con La Frontera: “A la llegada de los conquistadores españoles a la comarca de La Frontera, este paraje estaba habitado por los carios, quienes la denominaban Ñemby, y los españoles la tradujeron como Frontera. La comarca de La Frontera abarcaba Asunción, Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central”. Como se puede apreciar, el vínculo entre Ñemby y La Frontera, así como con los carios guaraníes, tiene con qué sustentarse, demasiadas versiones históricas lo respaldan. Por otra parte, es notable que el gentilicio de los habitantes de La Frontera o San Lorenzo de la Frontera, es decir, «fronterense», haya desaparecido de la memoria colectiva, mientras que el gentilicio de Ñemby, «ñembyense», ha perdurado. Esto sugiere que es probable que Ñemby represente el nombre que el pueblo se daba a sí mismo, es decir, el endónimo, mientras que La Frontera era el término utilizado por los autores para referirse a él desde el exterior, es decir, el exónimo.

Muchos historiadores que escribieron sobre Ñemby concuerdan en afirmar que tanto «Ñemby» como «La Frontera» eran designaciones diferentes para identificar a un mismo pueblo y que, posteriormente, acabaron siendo intercambiables o sinónimos. En la «Carte topografhique de la republique du Paraguay», del coronel Francisco Wisner de Morgenstern, elaborada entre 1846 y 1858, La Frontera aparece como Ñemby (escrito Membi) y todavía conserva su acceso al río y se extiende hasta incluir el puerto de San Antonio y la actual Villa Elisa, ciudades que en ese entonces aún no habían sido establecidas. Biblioteca Nacional de Francia.

La Frontera, cuna geográfica de Asunción

La casa fuerte de Asunción, que más tarde se convertiría en la ciudad que hoy conocemos, se erigió en el paraje de La Frontera, dentro del territorio de los carios. Esta afirmación se encuentra respaldada por diversos documentos históricos y crónicas. Manuel Domínguez, en su obra «El Alma de la Raza», menciona que Salazar concibió la idea de fundar la casa fuerte en su encuentro con los carios en La Frontera: “Salazar, en La Frontera, donde va a fundarse la Asunción, concibe la idea de la casa fuerte…”. Recordemos que el gesto amistoso de los carios de Ñemby hacia Salazar y su equipo influyó en la decisión de Salazar de fundar una casa fuerte en ese lugar, una promesa que hizo mientras buscaba a Ayolas. El historiador Domínguez también destaca la relevancia de La Frontera y sus habitantes carios en este contexto: “En Salazar germinó la idea de fundar la casa fuerte, en la tierra de los guaraníes, en La Frontera, cuando iba remontando el río, a fines de abril de 1537”. En coincidencia con esto, Blas Garay escribe: «La Frontera era, en la geografía de la conquista, el paraje o costa donde se levantó Asunción”. Autores como Roberto Quevedo y Enrique Toral Peñaranda concuerdan en que La Frontera fue el sitio de la fundación de la casa fuerte de Asunción, señalando específicamente el norte de La Frontera como la ubicación precisa, que es consistente con los hechos históricos. Según su libro «El Baezano Gonzalo de Mendoza, Fundador y Gobernador de Asunción del Paraguay», Salazar y Mendoza “fundaron la casa fuerte de la Asunción, al norte de La Frontera, el 15 de agosto de 1537”. No seguiremos citando a los numerosos historiadores que respaldan el sitio de la fundación de Asunción, ya que son muchos. Más bien concluiremos con un párrafo del Códice de Juan de Salazar y Espinoza, un documento fundamental en la génesis de Paraguay. En él, el propio fundador de Asunción subraya con claridad el lugar de la fundación, vinculándolo con sus habitantes guaraníes. “Sabed. A la subida de este río descubrí sitio adecuado para edificar esa fortaleza. Prometí hacerlo, a mi vuelta, con el parecer de ciertas personas, ante Amador de Montoya, escribano, en la tierra de aquellos carios que me llenaron de dádivas, de estos bastimentos que les traigo. Venid, Amador de Montoya, mostrad la escritura donde asentástéis lo que determiné en “La Frontera” con parecer de Hernando de Ribera. ¿Qué os parece, señor Teniente General? ¿Os place el sitio? La casa fuerte será refugio y amparo de la conquista». Volvemos a Domínguez para destacar que esta declaración escriturada del mismísimo fundador de Asunción «no tiene objeción ni réplica posible». Si la historia registra que los primeros conquistadores llegaron a la comarca que luego llamaron «La Frontera», y considerando que «La Frontera» era la denominación que los españoles asignaron a la comarca de Ñemby, podemos concluir con propiedad y lógica que los primeros conquistadores que llegaron a la zona que hoy alberga Asunción, se encontraron con un grupo de aborígenes desnudos, distinguidos y amigables: los carios de Ñemby. Los carios de Ñemby recibieron a los europeos con calidez y respeto, reconociéndolos como sus señores y sus maestros. Les brindaron generosamente alimentos y les ofrecieron refugio bajo sus techos. Los carios de Ñemby jugaron un papel crucial en la fundación de la Casa Fuerte de Asunción el 15 de agosto de 1537. Fueron estos carios quienes, con su conocimiento ancestral, construyeron esta fortaleza utilizando la madera de sus árboles, el barro de sus tierras y rodeándola del verdor de sus huertas y del sonido sereno de sus aguas. Esta estructura, nada más que una modesta edificación de madera con techo de paja, estaba destinada a servir como puerto y centro de abastecimiento para los conquistadores, sentando así las bases de lo que sería la ciudad de Asunción. Fueron los carios de Ñemby quienes concertaron una alianza con los españoles, alianza que brindó protección a los carios y alimentos y guerreros a los españoles. Esta primitiva alianza, llamada tovayá (cuñado), propició el matrimonio entre españoles e indias, y significó el embrión de la historia del Paraguay como sociedad.

Para acceder a la bibliografía completa de este artículo, lea: Ñemby o La Frontera: cuna geográfica de Asunción.

TAMAÑO DE ÑEMBY

Variedades

Ñemby se encuentra en el 5º puesto de los distritos más pequeños del Paraguay; tiene una superficie de 25 kilómetros cuadrados, los que equivalen a 25.000.000 metros cuadrados, los que equivalen a 2.500 hectáreas. Los distritos más pequeños del Paraguay son: Nanawa, Chaco (4 Km²); Villa Elisa (18 Km²); Fernando de la Mora (20 Km²); San Antonio (23 Km²) y Ñemby (25 Km²).

Los distritos más grandes del Paraguay son: Concepción (11.277 Km²); La Victoria (22.418 Km²); Fuerte Olimpo (54.592 Km²); Villa Hayes (60.334 Km²) y Mariscal Estigarribia (89.472 Km²).

Año de la foto: 1982. Lugar de la toma: Ytororô y Santa Rosa, centro de Ñemby. Crédito: Francisco Araújo Báez.

Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.

CUANDO LOS POBLADORES DE ÑEMBY ENSEÑARON GUARANÍ A NORTEAMERICANOS

Curiosidades

Hace casi 50 años, algunos agricultores de Ñemby llegaban a casa después del trabajo, colgaban el sombrero, se secaban el sudor, y a continuación se ponían a enseñar guaraní a norteamericanos. El pasado de Ñemby no nos deja de sorprender, y cada tanto nos llegan de él historias fascinantes, datos reveladores, anécdotas jocosas, o noticias que rayan lo absurdo o inverosímil. Un ejemplo de esto último es esta noticia de Abc color aparecida el 29 de diciembre de 1972, y que compartimos in extenso con el lector:

ÑEMBY SE CONVIRTIÓ EN GRAN ACADEMIA DE INSTRUCCIÓN DEL IDIOMA GUARANÍ PARA 8 JÓVENES NORTEAMERICANOS

Una original experiencia -primera en el país y tal vez en América Latina- tuvo como escenario el pequeño y pintoresco poblado de Ñemby, a 15 kilómetros de Asunción. Por quince días todo el pueblo se convirtió en una gran Academia de Instructores de Guaraní para ocho jóvenes norteamericanos -cinco de ellos mujeres- de 20 a 24 años de edad, quienes se consagraron ‘full time» al aprendizaje del idioma nacional de nuestro país: el guaraní.Desde el sábado 9 hasta el 23 del corriente mes, ocho jóvenes norteamericanos, voluntarios del Cuerpo de Paz, asistieron a un curso teórico -práctico de enseñanza del idioma guaraní, conviviendo en casas de familias del lugar. El sistema práctico-vivencial tiene el objetivo de enseñar el idioma dentro del contexto mismo en que se halla y rodear el aprendizaje con el ambiente propio del campesinado paraguayo, con quien debe compartir el voluntario del Cuerpo de Paz, su misión en el país.Cinco mujeres y tres varones integraron el primer grupo que experimentó este singular tipo de aprendizaje del guaraní. Ellos son Jean Jonet, Kathy Cheney, Jean Kordick, Christine Clougherty, Carolyn Rogers, Joe Grasmick, Terence Crowe y Lance Mayer, todos entre 20 y 24 años de edad procedentes de distintos puntos de los Estados Unidos de América, llegaron a nuestro país como Voluntarios del Cuerpo de Paz, con escasos conocimientos del idioma español y menos aún del guaraní. Como su labor se cumplirá fundamentalmente en el interior del país, con el campesino paraguayo, es imprescindible que hablen y entiendan el guaraní con el fin de facilitar la intercomunicación. La elección del pueblo de Ñemby como centro de instrucción del idioma guaraní para los voluntarios de la organización norteamericana, tuvo principalmente las siguientes razones: la cercanía de Asunción (a 15 kilómetros); lo compacto de la población urbana que permite una mayor intercomunicación; la excelente predisposición de la comunidad para servir como informante lingüístico ya que la mayor parte de la población utiliza el guaraní como lengua de comunicación cotidiana sin escrúpulos o prejuicios de ninguna naturaleza. Las clases teóricas fueron dictadas por dos instructores en el local del Servicio de Extensión Agrícola Ganadera de Ñemby en forma intensiva durante seis horas diarias. Al término de las clases teóricas, la conversación con los pobladores de Ñemby ya sea en la casa de la familia donde habitaban en paseos por distintos lugares cercanos, en reuniones o visitas, permitía mayor fluidez y exactitud. El objetivo de esta práctica vivencial es no divorciar de la realidad de nuestro país, del ambiente que les tocará actuar después, utilizando el idioma en relación y función del ambiente en que estaban viviendo. Por la noche en los bares y en terturlias muchas veces en compañía de guitarras y canciones, completaban el sistema de enseñanza del idioma. Al término del curso, tanto los voluntarios del Cuerpo como los pobladores que tuvieron ocasión de participar en este programa manifestaron la satisfacción por el desarrollo del mismo. Los jóvenes norteamericanos, que actualmente ya están trabajando en distintos puntos del interior del país en el campo de la promoción social, pudieron cultivar amistades que recordarán siempre. Por su parte, los pobladores de Ñemby tuvieron la ocasión de mostrar su capacidad para cooperar en esta importante tarea: la enseñanza del idioma guaraní. Por este motivo ya se anticipa que nuevos grupos de voluntarios vendrán nuevamente a Ñemby para participar en programas de aprendizaje similares, el primero de los cuales estará allí en el próximo mes de enero. Por otra parte se informó que periódicamente grupos de voluntarios vivirán en Ñemby para aprender el guaraní mientras que los cursos de español se dictarán en Asunción o en Areguá. Se señaló también el hecho de que el Cuerpo de Paz sea uno de los pocos organismos que se preocupan de enseñar el guaraní a sus miembros, el idioma que necesitarán hablar con los campesinos.

Fuente: Hemeroteca del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.

ACCESO SUR: LA COLUMNA VERTEBRAL DE ÑEMBY

Historia

Ñemby siempre estuvo relacionado muy de cerca con esta ruta, llamada antiguamente “Camino real a Ysaty”, e históricamente Ruta a Ñemby, o Ruta Ñemby. Existen indicios de la existencia de este camino en 1716, dos años antes de la fundación de Ñemby. En la década de 1930, el camino era de tierra, y según la referencia de una guía de turismo de la época, se hallaba en “estado regular”. A inicios de los 70, la ruta siguió estando caracterizada por ser un paso de piedra y tierra (pedregullo), y era el camino tortuoso que realizaban las burreras y los carreros ñembyenses para el transporte de sus productos. Hasta 1997, la ruta llegaba hasta el pueblo, y de allí, luego de cruzar el centro y hacer un giro en la Iglesia, iniciaba su itinerario hacia otros rumbos. En 1971 fue autorizada la pavimentación asfáltica de esta ruta por contrato de fecha 21 de mayo, y aprobada por Resolución Nº 79 de la MOPC el 23 de mayo del mismo año. En 1972, fue asfaltada desde su punto de partida en 4 Mojones hasta el pueblo de Ñemby, y en 1978 concluyó el pavimentado del tramo Ñemby-Ypané.

CONSTRUCCIÓN DE LA RUTA ACCESO SUR – PY01

Originalmente, la nueva ruta debía pasar por San Antonio, pero a último momento se hicieron cambios al trazado que permitieron a Ñemby ser parte de su recorrido. Este hecho trascendental fue posible gracias a las gestiones realizadas por el entonces intendente Enrique Hugo Delvalle, ante las autoridades del gobierno. La ruta pasaría por Ñemby, pero no por el centro, sino a través de un desvío que bordearía la ciudad. Una publicación de Abc color del 5 de noviembre de 1997, señalaba: “Sin contratiempo alguno se está realizando la obra de ampliación de la ruta ya conocida como Acceso Sur, que une 4 Mojones con los municipios de Ñemby e Ytororô hasta Itá, con una extensión de 13 kilómetros. Varios tramos ya fueron mejorados, especialmente en el carril derecho, saliendo de Asunción. La ruta tiene un nuevo trazado al llegar a Ñemby: bordeará esta ciudad para no ingresar al microcentro”. En enero de 1995 iniciaron los trabajos previos a las obras de ensanchamiento de la nueva ruta, conocida hoy como Acceso Sur, que incluían el derribo de casas en el casco urbano, y la destrucción parcial del club Fulgencio Yegros. La nueva autopista, que fue terminada en 1998, y contaba con dos carriles por cada mano y un paseo central de 80 centímetros, fue vital para la nueva configuración de la ciudad. Hoy es una rápida ruta de comunicación y comercio, y significa una vía capital del progreso ñembyense.

GENERALIDADES DE LA RUTA ÑEMBY-YPANÉ

 Año de construcción: 1976
 Costo: 70.000.000 de guaraníes.
 Constructor: Comando de Ingeniería
 Firma de contrato con el MOPC: 25 de mayo de 1976.
 Terminación: 29 de diciembre de 1978Los trabajos fueron realizados por conscriptos y personal contratado del Comando de Ingeniería., con la fiscalización del MOPC.
 Se construyeron y mejoraron puentes y alcantarillas en varios sectores de la carretera.
 La ruta contaba con base telford y un tratamiento triple, tenía un ancho de 9.40 metros, de los cuales 6.40 correspondían a la carpeta asfáltica.

GENERALIDADES DE LA RUTA ACCESO SUR – PY01

🏞 La obra fue ejecutada por el consorcio Tecnoedil-Tragsa.

🏗 La construcción tuvo un costo total de 24 millones de dólares, unos 53 mil millones de guaraníes de la época.

⚒ El plazo para la culminación de la obra era de tres años, aunque fue entregada antes.

🏞 Con sus 14 metros de ancho y una divisoria de 85 centímetros en la parte media, esta ruta fue construida con carriles para alta, mediana y lenta circulación.

🏗 Para su construcción, se colocaron entubamientos para los sistemas de desagüe cloacal y pluvial.

Extraído del “Breve resumen de la historia de Ñemby”, de Freddy Ovelar. Link: https://elnuevoparaguayo.home.blog/…/breve-resumen-de…/

“Por esta ampliación se hará el nuevo desvío para bordear el microcentro de Ñemby y no entrar en ella, como se hizo en la ciudad de Eusebio Ayala”. Abc color, miércoles 5 de noviembre de 1997. Del Registro Ñembyense para las Ciecias, Artes e Historia. 
“Profundas excavaciones para sacar la tierra que no sirve y para colocar entubamientos para los sistemas de desague cloacal y pluvial”. Abc color, miércoles 5 de noviembre de 1997. Del Registro Ñembyense para las Ciecias, Artes e Historia.
Dos íconos de la ciudad, la ruta Acceso Sur y el cerro Ñemby. Año 1.999. Diario La Nación.
De la Hemeroteca del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Construcción de la ruta Acceso Sur, zona Coca Cola. 1997.
De la Hemeroteca del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Trabajos de terminación del asfaltado de la ruta Ñemby-Ypané, diciembre de 1978. Lugar indeterminado.

F

LA ÑEMBYENSE QUE VIVIÓ MÁS DE UN SIGLO, MARCHÓ AL LADO DEL MARISCAL, VIO LA GUERRA DEL CHACO Y LA REVOLUCIÓN DEL 47

Historia

En medio de nuestros cotidianos saqueos a bibliotecas y hemerotecas del país y del exterior, nos encontramos con este delicioso archivo sobre Eleuteria Trinidad viuda de Segovia, antigua pobladora de la ciudad de Ñemby. Conocimos su historia en una vieja y amarillenta publicación de Abc color, de su edición del miércoles 3 de enero de 1968, y por considerarlo de interés, la compartimos in extenso con nuestros lectores:

MIL ARRUGAS, CINCO GENERACIONES

Los 115 años de doña Eleuteria. Sus recuerdos de las dos guerras. Su régimen alimenticio y de vida. La falta de ejercicio la endurece.Conoció al Mariscal López hace casi un siglo. Tiene 115 años, 10 hijos (el mayor tiene 90) 48 nietos, 163 bisnietos y 10 tataranietos.

Como una visión del pasado llegó hasta nuestra redacción la señora Eleuteria Trinidad viuda de Segovia. Fuerte, y de movimientos todavía ágiles, acusaba, sin embargo, el paso del tiempo. Un bastón de plata servía de apoyo, confiriéndole una notable dignidad. De estatura mediana, cutis blanco y profundos ojos verdes. Sus cabellos, blancos como la nieve, dan testimonio de su avanzada, edad. Llegó hasta esta capital procedente de Ñemby, donde reside en compañía de su hijo, el Sr. Sabino Segovia Trinidad, de 52 años, ex combatiente de la guerra del Chaco, quien la trajo hasta nuestra redacción. «Tenía 13 años cuando comenzó la guerra del 70» nos dice. Su voz lenta, aunque perfectamente clara, se detenía a veces, como queriendo atrapar alguna fugitiva imagen de aquella época. Luego, continuaba relatándonos las peripecias pasadas. De vez en cuando alguna anécdota de la guerra. Mucho dolor se veía en los ojos verdes de doña Eleuteria. Como muchas otras mujeres paraguayas, tuvo que hacer largas marchas al lado de nuestro ejército, acompañando a sus Padres y a sus familiares. «Era muy difícil ver al Mariscal López», nos dice. «Siempre se mantenía apartado del grupo que marchaba» La figura del héroe parecía demasiado grande para las palabras. Todo se redujo a algunas respetuosas evocaciones. Cuando la guerra con Bolivia, doña Eleuteria marchó rumbo al Chaco, en busca de dos hijos de los que no tenía más noticias. «Estuve tres meses consecutivos. Aproveché para hacer algunas curaciones con remedios paraguayos a los soldados». Su estado de salud es perfecto, nos informa el hijo. El médico le dijo en la víspera que su corazón bombeaba perfectamente. Su sonrisa amigable denota un vigor poco común para una edad semejante. Se nos vino a la cabeza la muerte de un hombre relativamente joven quien falleció en Africa del Sur con un corazón de mujer. Ninguno de los dos órganos, ni el suyo ni el injertado, pudo evitar lo inexorable. Aquí, doña Eleuteria se apresta a festejar su 116 cumpleaños.»Abuela se está volviendo vieja -nos dice su nieto Jorge Sardi Segovia, que también participó de la conversación- y deberá comenzar a usar anteojos dentro de poco. El oculista ya dio la orden. Pero ella dice que hasta ahora ve perfectamente». La fórmula de la vida eterna no ha sido encontrada hasta ahora. Muchos hombres murieron en el empeño de encontrarla. Y cada vez que aparece una persona cuya longevidad excede los límites razonables, la pregunta es casi obligatoria: ¿Qué come diariamente? Un litro de leche todas las mañanas al levantarse. A las 9 come una mandioca. Luego fuma un cigarro de hoja. Al mediodía se sirve un asado, eso sí, algo seco. «Las comidas con grasa no me gustan». El postre: «camby rorá» con leche o algunas frutas. El régimen no nos convenció del todo. Era más o menos la dieta número 500 que nos daban para Conservarnos en vida durante mucho tiempo. Su nieto nos cuenta una anécdota. Hace 4 años la trajeron a San Lorenzo para que descanse y poder atenderla mejor. Pero al cabo de dos años se aburrid y tuvo que volver a Ñemby donde »comenzó nuevamente a carpir”. Dijo que en San Lorenzo se «endurecía por falta de ejercicio».