El cerro Ñemby es considerado como cerro costero debido a su cercanía con el río Paraguay. El cerro, antes llamado Caaguazú, está conformado por piedra basáltica, material utilizado para la construcción de rutas.
Sus dueños primitivos fueron los carios, indígenas originarios de Ñemby. En 1962, el cerro fue despojado de sus propietarios, un conglomerado de 19 personas, por el estado paraguayo.
El cerro Ñemby es un volcán apagado y su edad es de 45 millones de años. Este volcán erupcionó una sola vez, y lo hizo durante 6 o 7 días seguidos. Las piedras que forman el montículo del cerro son lavas solidificadas.
Las personas que visitan el área de la laguna, se encuentran en la garganta de un volcán extinto.
La explotación del cerro Ñemby como cantera duró 54 años, empezó en 1963 y terminó en 2016. Fueron extraídas de él aproximadamente 10 millones de toneladas de piedra.
En el cerro Ñemby se llegaron a encontrar piedras que procedían de una profundidad de 80 kilómetros.
La superficie total del cerro es de aproximadamente 70 hectáreas, y la laguna de color esmeralda que riega su hueco es la acumulación de agua de lluvia.
Llegando desde Asunción, el paisaje del cerro observable es el de un gigantesco sándwich sin relleno, pero arribando de San Lorenzo, la vista es la de un boscoso y majestuoso coloso serrano, sin daño aparente.
Como paso previo a su explotación, en 1963 el MOPC contrató los servicios de la empresa “Construcciones Públicas S.A.C. y F.” para los trabajos de limpieza y destronque del cerro. Esta primera destrucción causó un gran impacto ambiental porque los bosques deforestados proveían de frutas y otros alimentos a la población. Además, estos bosques proporcionaban leña, tacuarillas (tacuarembó) para la fabricación de canastas, y eran el hábitat de muchas especies animales.
Hasta 1962, la altitud del cerro Ñemby era de 206 metros, actualmente es de 156 metros, según datos de Geografía del Paraguay.
Antes de comenzar, quiero aclarar que la mayoría de los capítulos de esta obra fueron inicialmente publicados como artículos en las páginas de «El nuevo paraguayo», periódico digital de Ñemby. Estos artículos generaron sorpresa, alcanzaron a miles de lectores y fueron muy bien recibidos. Me esforcé al máximo para unificar estos artículos en un solo cuerpo, asegurándome de que no perdieran coherencia en la obra. Los ñembyenses hemos soportado y, lamentablemente, creído en engaños durante mucho tiempo. Datos históricos inventados, textos apócrifos y leyendas sobre el pasado de Ñemby nos acechaban por todas partes. Se difundía, por ejemplo, la errónea idea de que La Frontera se limitaba a Villeta o Lambaré, pero jamás a Ñemby. También se sostenía la falsa noción de que Ñemby fue un desprendimiento de San Lorenzo, cuando en realidad su origen es anterior, siendo Ñemby mucho más antiguo que San Lorenzo. Incluso, un presunto historiador local, más malicioso que erudito, copiando y pegando textos de Wikipedia y atribuyéndoselos como propios, intentó implantar la falaz idea de que los verdaderos originarios de Ñemby no eran los carios, sino los payaguá. Todo este despropósito ha afectado y sigue afectando la percepción de la rica historia de nuestro menospreciado pueblo. Ñemby no solo había perdido su importancia, sino también su memoria. Había olvidado por completo sus raíces, y por eso siempre vivió de espaldas a su historia. Los carios de Ñemby, la fundación de la casa fuerte de Asunción en su comarca, la erección de la capilla de San Lorenzo en La Frontera, la presencia de la antigua azucarera Surroca y Lluis, los antecedentes de la creación de la Junta Económico-Administrativa, la colonia de inmigrantes europeos de Cañadita, los descubrimientos arqueológicos del Dr. Vellard, el establecimiento de los principales comercios e industrias, la llegada del servicio de luz, la implementación del sistema de agua corriente, el asfaltado de los principales caminos, el origen toponímico de los barrios, el inicio de la educación, el nacimiento del deporte, todos estos eventos estaban olvidados, a punto de desaparecer completamente. Pero hoy todos ellos están vivos y con intensidad en la crónica de nuestro pueblo. Ya se encuentran presentes en innumerables trabajos de empresas, instituciones, estudiantes de secundaria y universitarios, e incluso, según referencias que aún debemos confirmar, en investigaciones académicas e históricas tanto de nuestro país como del extranjero. En relación con el capítulo 1, me gustaría aclarar que al contextualizar los primeros encuentros y disputas entre los carios y los conquistadores, opté por ofrecer información breve pero esencial. Me enfoqué principalmente en hechos poco conocidos. Si el lector desea profundizar en los detalles históricos, puede encontrar abundante información en línea. Acerca de la descripción de los carios y sus costumbres, quiero aclarar que no soy antropólogo, a pesar de las etiquetas que algunos han intentado ponerme. Lo que presento son resúmenes fundamentados en obras de diversos autores, las cuales están debidamente referenciadas en la bibliografía. A lo largo del capítulo 1, así como en el 2, el 4 y el 5, me refiero a Ñemby utilizando tanto los términos Ñemby como La Frontera, y viceversa, sin hacer distinciones. En la historia y en el contexto del presente estudio, decir «Carios de La Frontera» es igual a decir «Carios de Ñemby». En el capítulo 8, que trata sobre la Colonia inmigrantes europeos de Cañadita, me basé principalmente en trabajos históricos de autores de origen germánico como Kleinpenning, Seiferheld y Dietze. También realicé entrevistas por teléfono a descendientes de los colonos, Edgar Eisenkolbl Meili y Alfonso Eisenkolbl Meili. Además, el 2 de marzo de 2020, tuve la oportunidad de entrevistar a doña Wilma Eisenkolbl de Aquino en su hogar en Cañadita. Durante esta charla amigable, obtuve valiosas fotografías antiguas y testimonios sobre la experiencia de los inmigrantes europeos al establecerse en Ñemby. Es importante señalar que los descendientes de europeos siguen siendo muy reservados al hablar sobre la colonia, y yo he tenido suerte en mis conversaciones con ellos. Debido a la limitada información disponible sobre Ñemby, me vi obligado a contactar por correo electrónico con renombrados autores y reconocidas universidades, instituciones, bibliotecas y museos en todo el mundo para obtener copias de obras relacionadas con Ñemby que no están disponibles en nuestro país. Por alguna razón, los editores e historiadores paraguayos han sido notablemente escasos o, en algunos casos, injustos en cuanto a la información histórica sobre Ñemby. Otros temas, como el cerro Ñemby, los estacioneros y las figuras más destacadas de nuestro pueblo, los abordo en otras obras que ya están completadas. Si tuviera que trazar una división en la historia de Ñemby, lo haría en tres etapas claramente definidas. La primera abarca desde la época del dominio de los carios en la comarca, cuando tuvieron lugar los primeros encuentros con los conquistadores, hasta la fundación urbana del pueblo de Ñemby en 1718, cuando una modesta población de españoles comienza a reunirse en torno a la capilla. La segunda inicia con el desarrollo del nuevo poblado, continúa con la creación de la Junta Administrativa en 1899 y concluye a mediados del siglo XX, período en el cual Ñemby se consolida como pueblo. En la tercera etapa, que comienza alrededor de 1960 y coincide con la explotación de la cantera del cerro, Ñemby evoluciona gradualmente de ser un municipio agrícola a convertirse en una ciudad intermedia, con gran aumento de la actividad comercial, industrial, poblacional y una importante dinámica urbanística. Debo a la gentileza de muchas personas el poder ofrecer a la comunidad ñembyense, a los historiadores, a los profesores y estudiantes, y a los lectores en general, este brevísimo resumen histórico. Nombrarlas a todas sería muy largo y nombrar solo a algunas sería injusto, así que simplemente quiero decirles gracias a todas ellas. Lo que sigue es un tributo a la historia de Ñemby.
Freddy Ovelar
CAPÍTULO1
LOS CARIOS DE ÑEMBY
Los carios de Ñemby estaban localizados en la actual Gran Asunción, desde Limpio, en el norte, hasta Villeta, en el sur, pasando por Mariano Roque Alonso, Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, Ñemby, Ypané y Guarambaré. Sus poblaciones se hallaban distribuidas a lo largo de la orilla izquierda del río Paraguay, y estaban incluidas dentro del territorio más amplio de los carios, ubicado entre el río Manduvirá por el norte y el río Tebicuary por el sur. Los carios de esta comarca constituían una de las ramas del tronco guaraní, y como todos los de su nación, vivían desnudos. En ciertas ocasiones, las mujeres se cubrían con una prenda pubiana hecha de plumas y trenzas de vegetales, llamada tanga. Las mujeres, cuando se referían a la menstruación, la llamaban «tughy pochy». Los carios se protegían del frío vistiendo capas confeccionadas a base de cuero del capi-ybá (carpincho) y otros animales de monte. Las doncellas solían casarse a los 15 o 16 años, y al hacerlo, lucían flores en su cabello. Los carios eran anchos, fuertes y ágiles, mostraban una talla media de 160 cm.; tenían el cabello largo, pecho elevado, la nariz corta y delgada, escaso vello en el cuerpo, poca barba. Ocasionalmente, se tatuaban el rostro con la tinta extraída del urucú, y en sus rituales se pintaban el cuerpo con zumos de frutas y raíces. Los masculinos se perforaban el labio inferior para pasar por él un hueso, un palillo o una piedrita de cuarzo. Este adorno labial llamado tembetá, que se practicaba al alcanzar la mayoría de edad, lo usaban toda la vida y era visto como un símbolo de la masculinidad. Estos carios conocían la plata y el oro; las féminas ñembyenses lucían adornos de plata (cuarepotí) y de oro (cuarepotiyú), metales que los carios obtenían de sus intercambios comerciales con los chiriguanos andinos. Cuando los españoles llegaron, los ñembyenses se encontraban en un estado cultural neolítico, es decir, poseían tecnología para la elaboración de cerámica, tejidos y herramientas hechas de piedra y madera. Su economía se basaba en la agricultura y la domesticación de animales, y muchas de sus comunidades ya estaban establecidas de manera permanente en un lugar. La adquisición de estos conocimientos les permitió sobresalir como hábiles arqueros, cazadores y pescadores. La caza les proporcionaba el mboreví (tapir), el capi-ybá (carpincho), el guasú (venado), el tajazú (jabalí), el tatú (armadillo), el guaicarí (lobo de río), el yacaré (caimán), el carumbé (tortuga), el uzá (cangrejo), el unaú (perezoso), el sucurí (gran serpiente), el ñandú (similar al avestruz), el jaguareté (tigre), etc. Pescaban con su red hecha de juncos, con sus flechas o con sus lancillas el mandií (bagre), el pirayú (dorado), el surubí, el pacú, etc. Los carios eran hábiles nadadores y extraordinarios navegantes. Con sus canoas de corteza (piraguas) se desplazaban por los riachos y las caudalosas aguas del río Paraguay. Sus ligeras embarcaciones se usaban para la pesca, para la guerra y para las expediciones, y en ellas podían ir de pie hasta 16 remeros. Tenían en sus aldeas o teýy sus puertos de canoas; los más importantes eran el Tapuá, en la actual Limpio, el Abambaré, en la actual Lambaré, el Itacumbú, en la actual zona de Tacumbú, el Caybá, en la actual ciudad de San Antonio, y el Guará, en la actual Villeta. Branislava Sušnik dice que “los carios fundaban sus aldeas que eran a la vez puertos donde se podían organizar las flotillas guerreras, de viajes, visitas y trueques; desde su asiento de Ñemby organizaban el control de las islas del litoral del R. Paraná y defendían las tierras ribereñas contra los YaroKaingang de Aguapey”. Ocupando bosques de exuberante vegetación, los ñembyenses levantaban su teýy cerca de ríos, arroyos o lagunas. Estos teýy eran aldeas agrícolas en las que unas 60 familias habitaban 3 o 4 casas comunales, largas y cubiertas de paja, construidas sobre horcones. La mayoría de los miembros de estas aldeas estaban emparentados entre sí, y tenían como jefe al ruvichá, llamado también teýy-rú. La familia extensa de los teýy constituía la base de la sociedad cario. Los teýy formaban una unión de aldeas llamadas tekoá, cuyo jefe era el mburuvichá. Los carios de Ñemby se dedicaban a la crianza de patos y gallinas, y eran expertos agricultores; para el cultivo utilizaban el sistema de roza y quema. Tras elegir el terreno donde se haría la siembra, los hombres hacían la tala de árboles con hachas de piedra, les prendían fuego y luego extendían las cenizas; con las primeras lluvias las mujeres y los niños procedían a la labranza usando el palo de cavar y una azadilla de madera para abrir los surcos. Como entre los carios no existían clases sociales, los productos obtenidos del cultivo comunal como el mandió, el carú (papa), el abatí, el jety, el manduví, el kumandá y el andaí eran repartidos por igual entre los miembros del teýy.
Una aldea a orillas del río Paraguay en la comarca de Ñemby, en su esplendor ancestral antes de la llegada de los españoles. Imagen recreada por la IA.
Los carios extraían la raíz del manduibá, árbol del mandió amargo; de su raíz hacían harina (huí) moliéndola con el mortero de piedra (angu’á itá) o con el mortero de algarrobo (angu’á yvyrá), harina con la cual hacían el pan o el mbeiú. El abatí aky comían crudo o cocido desde las mazorcas; al abatí ata untaban con miel y luego lo ponían al fuego a tostar (avatí pururú, hoy pororó). Del abatí cuí hacían una masa y de ella el mbuyapé (antecesora del chipá) que se ponía al fuego. Entre las técnicas de cocción de sus alimentos el asado (jy) era el más común. Asaban su jety, su mandió y sus carnes al rescoldo (ahesy tatá), o con el asador (mbae resicaba), o empleando una parrilla de palos duros llamada barba-cuá. Otra manera de cocción de sus pescados y otros alimentos era envolviéndolos en hojas vegetales (aypoqué) para hornearlos en el ymbojypyrá, que hacía las veces de horno. El ymbojypyrá podía ser un horno de tierra, que se construía cavando un agujero en el suelo y revistiendo las paredes con piedras calientes o adobe, o podía ser construido con piedras apiladas. Los guisados de abatí (jukysy o mbaipy) cocidos en el japepó revi chua (especie de olla con fondo alargado) o yapepo revi agua (de fondo redondeado) con agregados de carne y frutas, eran su delicia. Estos guisados y otros alimentos eran servidos en sendos platos de barro (ñaembé) o de madera (ñaembé yvyrá). Comían en silencio y solo lo necesario con las manos, pero cuando había necesidad, usaban la cuchara de madera (yvyrá pé). Para condimentar sus comidas, empleaban el kû’ŷi (ají picante), usaban el ñandy (aceite) obtenido del mbocayá, tarumá o mandubí, el pirañandy (manteca de pescado, sobre todo del Dorado), y como no poseían salares, recurrían a los árboles del Yuky-rati o del Yuky-ruzú para obtener el juky. Obtenían el fuego mediante el frote de dos palitos juntos o usando de pedernal (itá ymbé), y utilizaban el cogollo seco del pindó como material inflamable. En su día a día, casi nunca tenían que reavivarlo, ya que siempre mantenían el fuego ardiendo. Los carios nunca dormían a cielo abierto o a la intemperie. Tanto en el teýy como en el campamento descansaban a la luz del fuego que nunca se apagaba. En el Óga Guasú del tejy dormían en hamacas confeccionadas con mandijú o sobre pieles en el suelo, siendo también el lugar donde llevaban a cabo sus encuentros sexuales. Nunca se permitían tomar la siesta. Las frutas silvestres también contribuían a su manutención; arrancaban el pacoba`í, el arazá, la naná (piña), el amambai, el mbocaya, el yatai, el karaguata, el guembé, el guapoy (higuera guaraní), el pindó, el apepú heé, el yaracatiá (mamón de monte), el yvapurú (clase de uva), el mburucujá, el añangapiré, el pindó, el guabirá. En sus aty guasú, previo a sus guerras, y en sus festejos familiares, libaban con deleite el vino, que conseguían de la fermentación del abatí cuí (abatí-caguy), y la cerveza, que conseguían del mandió. Estas bebidas espirituosas eran fabricadas por las mujeres, guardadas en yapepó (vasija cerámica) y servidas en calabazas; su consumo se restringía exclusivamente a los hombres. Estos carios se servían del tabaco con fines terapéuticos, solían fumar con una pipa llamada cachimbú o petïh’ujhara, que era una pipa de barro llena de tabaco picado. También tostaban ligeramente las hojas de ka’á, una planta que consideraban milagrosa, y las masticaban durante sus expediciones y combates para aumentar su energía. Además sumergían las hojas en agua dentro de una pequeña calabaza y luego las absorbían con una pequeña tacuara con fines digestivos, dando origen a lo que hoy conocemos como tereré. Como antídoto contra las ponzoñas y venenos, empleaban vomitivos de origen vegetal, como la «iperacuana» y el «jaborandi policarpus», y cicatrizaban sus heridas quemándolas con fuego. Al sentirse enfermos, ayunaban y reposaban en el silencio y la oscuridad; trataban sus dolencias usando hojas y cortezas de ciertos árboles y yerbas. Recurrían a antisépticos para tratar infecciones, preparando una infusión a partir de la corteza del «yvyrá payé» (incienso). El «payé» o «ñande rú» era el encargado de llevar a cabo las curaciones a través de rituales. Trataba las enfermedades mediante una danza mágica al ritmo de maracas y succionando la parte afectada del paciente, de la cual eliminaba el mal escupiendo luego una espina o una piedrecita que previamente había colocado en su boca. De esta manera, la medicina tenía un carácter mágico y la curación del paciente se producía gracias a la autosugestión. Para la curación de ciertas heridas más graves, luxaciones y fracturas los ñembyenses acudían al poro-pohanongaba (especie de cirujano). Del mandiyú y el caraguatá hacían los tejidos para sus mantas y hamacas, y de las riberas colectaban el ñai»ú (arcilla negra) para la cerámica. Si bien los carios practicaban la poligamia, esta práctica tenía connotaciones políticas y económicas, ya que, como dice Susnik, en ella “el interés no era la mujer como tal sino el hecho de que el hombre con varias mujeres podía entrar en contacto con todos los parientes políticos y gozar del privilegio de los tovayá”. Como la agricultura estaba en manos de las mujeres, cada mujer era un lote para el cultivo. Los ñembyenses eran por naturaleza dóciles y pacíficos, y de carácter bondadoso, pero por los ataques de sus enemigos se volvieron guerreros. Tenían por mortales enemigos a los bárbaros chaqueños, los guaicurús y sus etnias, situados al otro lado del río. Como estos fieros se mantenían de sus cosechas, secuestraban a sus hijos y violaban a sus mujeres, los carios solían proteger sus aldeas con empalizadas. A las guerras iban magníficamente ataviados con plumas de papagayos, con sus arcos pintados (guirapapé), con sus lanzas, con sus boleadoras y sus macanas (yvyravavá), con sus tambores y sus cornetas. Se entrenaban antes del combate y en las batallas atacaban por agua y por tierra. En los ataques a poblaciones, utilizaban flechas incendiarias, y cuando navegaban en sus piraguas, se defendían utilizando los remos. Como medida defensiva, cada guerrero se protegía con una especie de escudo confeccionado a partir de cuero de mboreví. La función de la guerra estaba reservada a los hombres; los niños, al alcanzar los 12 años, ya eran capaces de empuñar las armas y guerrear. Los carios eran muy higiénicos; se bañaban de 4 a 5 veces al día en arroyos o ríos, incluso en invierno. Su primer baño diario solía llevarse a cabo al amanecer, y como jabón empleaban el «ñandihrá». El urucú, además de su uso cosmético, servía como repelente contra insectos. Los ñembyenses creían en Tupâ, un ser supremo creador de todas las cosas, y en el Añá, espíritu del mal que hacía daño al hombre. A Tupâ no le construyeron templos, ni le adoraban ni le ofrecían sacrificios, su enojo se manifestaba en los rayos y los truenos de las tormentas. Los carios creían también en el «Póra», que se manifestaba en los montes en forma de animales, fosforescencias o flotaba en la superficie de los ríos y lagunas. El nacimiento de los bebés ocurría a orillas de arroyos o ríos. Durante el proceso de parto, se le preparaba a la parturienta una especie de camilla o lecho con plumas y hojas cerca de la corriente de agua. Para prevenir infecciones, cortaban el cordón umbilical con una fina hoja de tacuara y desinfectaban el ombligo del recién nacido con un corte de «urupé». Los bebés no eran envueltos en ningún tipo de fajamiento, y la lactancia podía prolongarse hasta los 7 u 8 años. El proceso de destete se llevaba a cabo añadiendo miel, frutas y batata previamente masticadas por la madre. En el caso de bebés prematuros nacidos entre los 6 y 7 meses, se evitaba tocarlos y se les colocaba en un japepó especial, como si fuera una incubadora, previamente rellenado con plumas de pato, y se los cubría con dichas plumas. Este japepó se ubicaba cerca del fuego durante un mes, inicialmente sin proporcionarles alimentos. Después de unos días, se les suministraba miel silvestre diluida en agua tibia durante aproximadamente 30 días, antes de incluirlos gradualmente a la dieta normal. El llanto y el elogio formaban parte del ritual funerario de los carios. Las mujeres lloraban junto al cadáver, arrancándose los cabellos y recordando las acciones del difunto en un griterío desgarrador. Los parientes y amigos se abrazaban entre sollozos, lamentándose amargamente, y algunos lanzaban alaridos mientras se tendían en el suelo o en hamacas. Al difunto se le colocaba en cuclillas dentro del japepó doméstico, que ahora se convertía en una urna funeraria, con un plato a modo de tapa, y se le enterraba junto a sus pertenencias, que podían ser pipas, arcos, flechas, lanzas, boleadoras, y algunos recipientes con bebidas y alimentos.
Primer encuentro con europeos y el legado de la conquista en el Río de la Plata
Aunque los carios de Ñemby ya habrían tenido un encuentro previo con Alejo García en 1524, quien habría llegado a la comarca a través del “tape avirú” siguiendo las riquezas del «paitití», un reino pródigo en oro y plata, su primer contacto estrecho con los europeos o karaí puede cifrarse en 1528, cuando Sebastián Gaboto llegó por el río Paraguay a una aldea de Ñemby. Gaboto recibió obsequios de objetos dorados y plateados por parte de los carios ñembyenses. Convencido de haber descubierto la ruta hacia las riquezas del Perú, decidió dar al río Paraguay el nombre de «Río de la Plata», un título que más tarde se aplicaría a la extensa desembocadura donde los ríos Paraná y Uruguay confluyen. En 1536, la Corona española autorizó una expedición liderada por don Pedro de Mendoza para explorar los ríos Paraná y Paraguay, que habían sido previamente visitados por los exploradores mencionados, Solís y Gaboto. El objetivo era marcar presencia en el Río de la Plata antes de que los portugueses lo hicieran, ya que se consideraba que cualquier tierra no defendida sería considerada perdida. La flota de Pedro de Mendoza llegó a la todavía inhóspita región del Río de la Plata en enero de 1536 y fundó el primer poblado de la región, el Puerto de Santa María del Buen Aire, en la costa este del río. Pero debido a la escasez de alimentos y las dificultades en el lugar, Mendoza envió a Juan de Ayolas en una carabela y dos bergantines con unos 160 hombres para explorar el río Paraná y al mismo tiempo, buscar metales. El viaje de Ayolas fue largo y tortuoso. La carabela mayor naufragó cerca de la confluencia del Paraná con el río Paraguay, pero continuaron su camino con los dos bergantines. El 22 de diciembre de 1536, llegaron a la comarca de Ñemby donde los nativos inicialmente los ayudaron con alimentos, pero luego se mostraron temerosos. Los ñembyenses sugirieron que los españoles regresaran a sus barcos a cambio de proporcionarles alimentos, pero los españoles rechazaron la oferta y decidieron quedarse. Los carios respondieron disparando flechas contra los españoles, quienes trataron de mostrar su intención de ser amigos. Pero al no lograr calmar a los carios, los españoles utilizaron su artillería, causando estragos en los indígenas, quienes buscaron refugio en una aldea llamada Avambaré, según Schmidl. Según el relato de Schmidl, alrededor de 160 españoles se encontraron en Avambaré frente a un ejército de 4.000 carios, quienes estaban armados con arcos y flechas. Vale la pena resaltar que el nombre de esta batalla proviene del lugar donde ocurrió, el Avambaré, y no del supuesto mburuvichá, del cual no hay pruebas concluyentes de su existencia. Durante tres días, los carios se defendieron valientemente, logrando matar a 16 españoles. Finalmente, los carios, preocupados por la seguridad de sus familias, pidieron perdón y se entregaron a la voluntad de los españoles. Se estableció la paz y los ñembyenses obsequiaron a Juan de Ayolas siete indias y seis ciervos como gesto de amistad. Los soldados también recibieron dos indias para servirles, junto con alimentos y otros suministros necesarios. El 15 de agosto de 1536, exactamente un año antes de la erección de la casa fuerte de Asunción, se celebró una capitulación, marcando así el primer acuerdo amistoso entre los carios y los españoles. Después de un reposo y ser recuperados por los carios, la hueste de Ayolas abandonó la comarca de Ñemby y remontó nuevamente el río Paraguay, para continuar su búsqueda de la mítica sierra del Plata, donde se decía que «los metales preciosos crecían como las plantas». Después de más de cien días de un lento y desafiante navegar, en los primeros días de febrero de 1537, muy al norte del suelo paraguayo, Ayolas llegó a un recodo del río cuyas condiciones consideró favorables para desembarcar. Allí encontró un poblado de indios payaguás que le hablaron del paso de Alejo García hacia el Perú. Esperanzado por la noticia, Ayolas estableció un puerto llamado «Nuestra Señora de la Candelaria» en aquel lugar y decidió adentrarse en tierra firme en busca de información sobre posibles depósitos de metales preciosos. Para esta empresa, reunió a unos ciento veinte hombres y a una cuadrilla de indígenas. Dejó a Domingo Martínez de Irala, su lugarteniente, a cargo de las embarcaciones con una tripulación de unos treinta hombres, nombrándolo capitán de la flotilla. Mientras Ayolas exploraba las profundidades de la selva chaqueña, Irala permanecía en Candelaria, a la espera de cualquier noticia sobre su jefe. Al no recibir ninguna comunicación sobre Ayolas, Pedro de Mendoza envió a Juan de Salazar y a Gonzalo de Mendoza en su búsqueda el 15 de enero de 1537, con dos navíos. En abril de 1537, Juan Salazar y Espinoza llegaron con sus barcos a la comarca de Ñemby, donde consultaron a los indígenas sobre el recorrido de Ayolas. Los conquistadores, exhaustos y hambrientos tras su travesía desde Buenos Aires, donde la escasez de alimentos era devastadora, descubrieron en la comarca un auténtico paraíso culinario. Allí encontraron una abundancia de aves como gallinas, perdices, palomas y patos, así como una variedad de delicias gastronómicas: harina de maíz y mandioca con las que se elaboraba un delicioso pan, carnes de cervatillo y cerdo montés, pescados exquisitos y una amplia variedad de frutas. Sin embargo, lo más apreciado por ellos fue la cálida amabilidad de las mujeres indígenas y la dignidad de los jefes de familia. Habían llegado al paraíso soñado. La impresión positiva dejada por los nativos en Salazar y sus hombres llevó al explorador a prometer que fundaría una casa fuerte en ese lugar a su regreso. Estos acontecimientos históricos demuestran el papel clave que desempeñaron los carios de Ñemby en el encuentro inicial entre los karaí europeos y las comunidades indígenas del Paraguay. Salazar y sus hombres prosiguieron el viaje aguas arriba. El 23 de junio, alcanzaron el puerto de La Candelaria, donde encontraron a Irala esperando a Ayolas en los barcos. Irala les informó sobre la travesía de Ayolas hacia las tierras del Chaco y que no se tenía ninguna noticia de él desde entonces. Con esa información, Salazar regresó río abajo, y finalmente llegó de nuevo al puerto de Ñemby, para fundar el fuerte de Asunción.
Origen y significado del nombre de la olvidada comarca de Asunción
Anticipando posibles dudas -que no faltarán- para entender mejor el término que usamos, «carios de Ñemby», que es algo nuevo, podemos basarnos en varias y convincentes evidencias históricas. Ya hemos dicho que los carios que vivían en la actual zona de Asunción y cercanías, a orillas del río Paraguay, no eran un grupo separado en la nación guaraní. Aunque compartían una cultura similar con otros carios, su importancia en la fundación de Asunción y en la identidad de Paraguay hizo que algunos autores los llamaran «carios de la comarca asunceña» o «carios asunceños». Aunque esta etiqueta no es del todo correcta, ya que estos carios ya estaban en la zona de Asunción antes de su fundación, fue necesaria para distinguirlos geográficamente. Branislava Sušnik, por ejemplo, usó nombres como «carios guarambarenses», «carios quiindyenses» o «carios catalinenses» para separar geográficamente a diferentes grupos carios. Todo indica que los carios de la zona asunceña tenían el topónimo de Ñemby, por lo que ahora los llamamos ñembyenses. Fue en la comarca de Ñemby donde los españoles llegaron, tradujeron el termino Ñemby como La Frontera y establecieron la casa fuerte de Asunción. Entonces, al referirnos a los carios asunceños, usar el término «carios de Ñemby» tiene sentido. El término Ñemby tiene origen guaraní y significa sur, lo que es relevante porque los carios de Ñemby estaban más al sur en la costa del río Paraguay. Este significado también se refleja en ejemplos como el término Mercosur, o Mercado Común del Sur, que se traduce al guaraní como «Ñemby Ñemuha», destacando su orientación geográfica hacia el sur. Sin embargo, en tiempos antiguos, el término Ñemby, ocasionalmente registrado también como Ñembi, estuvo vinculado a diversos significados. En 1639, el jesuita Antonio Ruiz de Montoya señaló en su obra «Tesoro de la Lengua Guaraní» que Ñembi se refería a «abajo«. Por su parte, el demarcador español Juan Francisco Aguirre, en su diario del 3 de octubre de 1794, asoció Ñemby con La Frontera al señalar: «Pasé el arroyo de La Frontera (en guaraní Ñemby)«. A lo largo de la historia, en términos toponímicos, Ñemby ha sido frecuentemente asociado con la idea de «Frontera», sugiriendo una conexión geográfica con este concepto. Pero algunos estudiosos, como el profesor Juan Alberto Riveros, sugieren que el origen de Ñemby está relacionado con la expresión «Ñe’e ñemimby», que con el tiempo se corrompió en «Ñeemby» y finalmente se convirtió en «Ñemby». Por otro lado, según el uruguayo Nelson Caula, Ñemby podría derivar de la combinación de las palabras guaraníes «ñe’ê» (hablar) y «mby» (dulce), lo que podría significar «hablar dulce». Según Caula, al parecer la característica del “hablar dulce identificaba a los nativos de Ñemby”. Esta perspectiva se alinea con la visión de Gaspar Natalicio Cabrera, quien aborda la terminología Ñemby, heredada de los guaraníes, en su obra «Parâcua’y, geología, arqueología y antropología lingüística». Cabrera especifica que «Hê`êmby o Ñemby (era) la táva que los españoles bautizaron con el nombre de San Lorenzo de la Frontera«. En este caso, una incógnita a descifrar sería si el término Ñemby fue otorgado a la comarca por otros grupos o etnias, o si fue autodenominado por la propia comunidad. Una teoría interesante sobre el origen del topónimo Ñemby sugiere que podría estar vinculado a un mburuvichá cario. Según esta idea, durante la época de la conquista había un mburuvichá llamado Ñemby en la zona de la actual Asunción. El historiador Nelson Caula menciona: «Ñemby era el nombre de uno de los comandantes encabezados por Mokirasê«. Caula agrega que Ñemby estaba entre los jefes carios aliados: “Acompañaban al cacique Ñemby sus pares Kupirati (de la zona de Itakumbú), Timbuai (suegro de Gonzálo de Mendoza), Arakaré (ejecutado por Irala cumpliendo órdenes de Alvar Núñez), Itaki, Karakará y Mairesú”. Confirmación de este testimonio la encontramos en “Primer Congreso correntino. Sesquicentenario de la autonomía de Corrientes, 1814-1964”, del también uruguayo Wenceslao Domínguez: “En ese territorio gobernaban también 5 o 6 otros jefes, que ofrecían una federación de parcialidades carias: caciques Arakaré, Itakí, Karakará, Mayresú y Ñemby”. Otro autor charrúa que hace referencia al mburuvichá Ñemby en términos parecidos es Miguel González Azcoaga. La interrogante radica, de nuevo, en si este mburuvichá fue el origen del nombre del poblado de Ñemby o si, por el contrario, fue el poblado el que le otorgó su nombre a dicho jefe. Dicen algunos historiadores que en las crónicas de la conquista no se consignan casos en los que los puertos-aldeas de los guaraníes fueran conocidos por el nombre de su mburuvichá, otros historiadores, sin embargo, sostienen lo contrario. Entre estos últimos están J.R. Rengger, quien menciona que las tribus tomaban el nombre de su mburuvichá (Guarambaré, Guayrá, Tayaoba, etc.), y Bartolomeu Melíá, que afirma que lo que los españoles consideraban como provincias a veces eran identificadas con el nombre de un jefe principal. Hurgando en las fuentes escritas, encontramos que la historia documenta el caso de Guacaní, un puerto-aldea del río Jejuí donde gobernaba el jefe cario del mismo nombre. En sus “Comentarios”, Alvar Núñez Cabeza de Vaca relata: “Fue a surgir al puerto que dicen de Guacaní, que es el que se había levantado con Tabaré para hacernos la guerra”. Aunque Caula, Domínguez y González Azcoaga hablan de la existencia del mburuvichá Ñemby durante la era de la conquista, ninguno de ellos proporciona información sobre la ubicación específica de este líder. Puesto que suponemos que este jefe debió gobernar una aldea ribereña (por ser el punto de desembarco de los primeros españoles) y considerando que el mburuvichausú Karuaré gobernaba en el puerto-aldea del actual centro de Asunción, Mokiracé en el de Tapuá y Kupirati en el de Itacumbú, se puede deducir que la influencia del mburuvichá Ñemby pudo haber estado en una de las siguientes áreas: el puerto-aldea del Guará, en la actual Villeta, o el puerto-aldea de Caybá, en la actual San Antonio. Hay que señalar que la historia no conserva los nombres de los indios principales que fijaban residencia en los dos puertos mencionados. Sobre el puerto de Guará, el historiador Fulgencio R. Moreno escribe: “Guará: situado en el extremo meridional de los dominios guaraníes, que los españoles denominaron «La Frontera», por donde estos indios, y los conquistadores después, se comunicaban con los Agaces de las parcialidades de Abacotem, en sus períodos accidentales de paz”. Sobre el puerto Caybá, el mismo Fulgencio R. Moreno afirma: “Caybá: arriba del anterior, en la misma región de La Frontera; servía de comunicación entre los guaraníes de Ñemby y las naciones de la banda opuesta (guaicurúes y agaces, principalmente)”. Parece más probable que esta última aldehuela de Caybá, situada en San Antonio, fuera parte del territorio del mburuvichá Ñemby. Desde luego que en la actual Gran Asunción existían otros jefes carios cuyas aldeas estaban aisladas de las márgenes del río, es decir, sus poblaciones no tenían puertos; en estas condiciones estaba, por ejemplo, el mburuvichá Timbuai, cuyas rancherías se extendían desde el actual barrio de Mbocayaty (zona compartida hoy por Ñemby, San Antonio y Villa Elisa), hasta ciertas zonas de los actuales Barcequillo y Ñu Guasú. Para el investigador e historiador Alberto Duarte de Vargas, el término Ñemby definía un área o un sitio geográfico de los carios ya antes de iniciarse la conquista. En sus anotaciones en “Raíces históricas de Ñemby” nos da cumplida cuenta de la relación existente entre Ñemby y La Frontera: “Ñemby designaba una región geográfica, extensa y bien delimitada ya antes que llegasen los españoles. Estos tradujeron esta comarca como La Frontera”. El historiador y erudito en etnología y filología indígena, Antonio E. González, aborda la parcialidad de Ñemby en su obra «Jasy Rendy». Aunque comúnmente se desaconseja mezclar fantasía con realidad, es importante destacar que la obra de González, a pesar de ser una novela histórica, brinda información histórica real, es decir, está sólidamente fundamentada en hechos y datos históricos verificables. Al mencionar su obra, buscamos ver qué ideas nos da para entender mejor el Ñemby prehispánico. Antonio E. González sostiene lo mismo que Alberto Duarte de Vargas, que el poblado cario de Ñemby ya existía antes de la llegada de los conquistadores. La diferencia entre las perspectivas de Duarte de Vargas y González radica en que el primero se refiere a Ñemby como una comarca, mientras que el segundo lo identifica como una parcialidad, y agrega un dato interesante: que el mburuvichá que gobernaba dicha parcialidad no se llamaba Ñemby, sino Guarnipitán. Dice González: “Más al sur la nación cario se extendía hasta el lugar llamado Ñemby, con delimitación un tanto imprecisa: en este lugar los guaraníes cario alcanzaban la orilla del río a la altura del antiguo lugar de Ghuärairipïhtá (Guarnipitán: la actual ciudad de Villeta), o se retraían ante el empuje de los feroces Guatatá y Ñapirú habitantes de la orilla oeste sobre el río Araguíh o Pilcomayo. Hubo ocasiones en que los guaraníes cario debieron de ceder terreno hasta las proximidades del actual San Lorenzo del Campo Grande en los aledaños de los centros poblados principales. La acepción del vocablo Ñemby es precisamente frontera, y en tiempos ya de los gobernadores españoles de la colonia se fundó en este lugar un fuerte y luego el pueblo de San Lorenzo de la Frontera. En 1536 era jefe de la parcialidad cario de Ñemby el joven Ghuarairipytâ (el guerrero pintado de urucú o de color rojo) hijo de mburuvichausú Caruaré”. González no proporciona una ubicación precisa de la parcialidad de Ñemby, pero como dijéramos, nosotros sostenemos la creencia de que el epicentro de ese territorio se encontraba en el puerto ribereño de Caybá, ubicado en la actual San Antonio (una localidad que, junto a Villa Elisa, se separó de Ñemby hace apenas unos 100 años, como discutiremos más adelante). Desde nuestra perspectiva, ni el supuesto ruvichá ni la localidad de Lambaré o Avambaré, en caso de que hayan existido realmente, tuvieron gran relevancia durante los primeros años de la conquista. No es coincidencia que el reconocido intelectual e investigador Gustavo Laterza Rivarola dude completamente de la existencia tanto del mburuvichá Lambaré como del puerto-aldea de Lambaré. Estas dudas están presentes en su libro «Historia de Lambaré, desde la colonia hasta el municipio. Un pueblo, un nombre y un cacique ignotos». Laterza sugiere que la idea del mburuvichá Lambaré podría haber surgido de un simple error, quizás un error de imprenta. Además, comenta que ninguno de los miembros de la expedición de Ayolas, “posteriormente protagonistas de la fundación de la colonia asuncena”, menciona algún pueblo o fortaleza indígena permanente en las tierras al sur de Asunción en sus cartas o declaraciones. No es coincidencia que muchos autores llamen a la batalla de 1536 la «batalla de Guarnipitán». Tampoco es casualidad que Antonio E. González haya destacado que durante esta batalla, Guarnipitán, el joven líder de la «parcialidad de Ñemby», se destacó por su valentía y liderazgo. González no indica en ninguna parte de su obra que el supuesto líder de Avambaré participara en la batalla. Más bien, resalta a un único líder y comandante, el propio Guarnipitán, el mburuvichá de Ñemby. ¿Por qué el mburuvichá Guarnipitán asumiría un papel de liderazgo en un territorio que no era el suyo? ¿Podría ser que la legendaria batalla de 1536 sea más adecuadamente llamada la batalla de Ñemby en lugar del supuesto Lambaré? La inexistencia del jefe Lambaré y de su aldea, junto con la coincidencia del área geográfica en la que ocurrió la batalla con Ñemby, nos lleva a esta sospecha. Es muy probable que en los primeros años de la conquista, Ñemby llevara el nombre de su líder, Guarnipitán. Es posible que el territorio cario de Ñemby también fuera conocido como «tierras del mburuvichá Guarnipitán» en honor a su jefe, como era común en esa época. Algunas crónicas sugieren explícitamente que las tierras de Guarnipitán fueron el lugar donde se fundó Asunción. En el libro «Fundación de la ciudad de Asunción en 1541» de Efraím Cardozo, editado por la Sociedad de Historia Argentina en 1941, en la página 14 se menciona que Irala, siguiendo la orden de Ayolas, buscaba establecer una casa fuerte en el lugar que considerara más adecuado. Se relata: «Los indios carios o guaraníes del valle de Guarnipitán les recibieron en paz, como lo habían hecho a García y a Gaboto y que volcaron los frutos de sus huertas en beneficio de los recién llegados». En la página 38, el autor continúa explicando: «Irala, en estos viajes, no dejaría de visitar los floridos valles de la comarca, hasta llegar a los de la bahía de Guarnipitán, y se daría cuenta cabal de la superioridad de las condiciones de este lugar para instalar en él una casa fuerte y un desembarcadero, sobre las que ofrecía el Tapuá, situado demasiado frente a frente al Chaco hostil». En la «Guía Integral Argentina – Poligrafía urbana de las capitales argentinas» de 1900, en la página 37, también se brinda información similar: “Asunción fue fundada el 15 de agosto de 1536 por el general español Juan de Ayolas, gobernador del Río de la Plata, por nombramiento del adelantado Don Pedro de Mendoza, en el lugar que los indios llamaban Guarnipitán o Lambaré, posiblemente el nombre de un poderoso cacique”. A pesar de errores en el nombre del fundador de Asunción y en el año de fundación, que en esa época no estaban bien definidos, estas líneas respaldan la idea de que en esa época, Ñemby podría haber sido conocido también como «tierras de Guarnipitán». Este concepto también se alinea con la opinión de Neida de Mendonça, quien sugiere que Ayolas prometió a los caciques la fundación de un establecimiento en las tierras llamadas del Guarnipitán. En su libro “El mueble colonial del Paraguay”, anota: «Para la elección del lugar fue decisiva la opinión del indio Francisco: tenía que ser en la bahía de los carios, en las tierras llamadas del Guarnipitán, donde Ayolas había prometido a los caciques la fundación de un establecimiento». Por su parte, Antonio E. González señala que el mburuvichá Guarnipitán, en desacuerdo con la alianza de los carios con los españoles después de la batalla de 1536, optó por retirarse hacia el sur, hacia la actual Villeta, en una especie de autoexilio, esperando el momento adecuado para brindar ayuda a su pueblo si fuera necesario. Es probable que por este motivo toda esa extensa franja de tierra costera que se extiende desde Ñemby hasta Villeta, se conozca y se siga llamando «Campos del Guarnipitán». Todos estos detalles nos llevan a plantear las siguientes preguntas: ¿Realmente vivió el mburuvichá Ñemby durante los primeros años de la conquista y, al morir, su nombre se utilizó para nombrar la aldea donde residía? ¿O tal vez el nombre de la comarca de Ñemby tuviera un origen aún más antiguo antes de la llegada de los españoles? ¿Fue Guarnipitán el mburuvichá de la aldea que antiguamente gobernaba Ñemby, o acaso Ñemby y Guarnipitán eran la misma persona? No debemos descartar esta última posibilidad, considerando que «Guarnipitán» significa «guerrero rojo», lo que bien podría haber sido una especie de sobrenombre del jefe Ñemby. Sea como fuere, las evidencias sugieren que el poblado de Ñemby ya existía antes de la llegada de los españoles. Ñemby pudo haber sido el primer nombre en guaraní, ya sea de un mburuvichá o de un territorio, que llamó la atención de los españoles en estas tierras. Los españoles adoptaron luego la palabra «Ñemby» para referirse al territorio de sus aliados carios o para delimitar sus fronteras geográficas, interpretándola como «Frontera». Como veremos más adelante, las palabras «Ñemby» y «Frontera» están estrechamente relacionadas. Pero esta observación nos lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué, una vez que los españoles fundaron la Casa Fuerte de Asunción y se establecieron en Ñemby, no encontramos ninguna referencia en los documentos ni en las crónicas de la conquista temprana a la comarca de Ñemby? Nelson Caula deja entrever que Irala fue quien tomó la decisión de cambiar el «precioso nombre aborigen de Ñemby» por uno en español, una afirmación que nosotros cuestionamos, ya que los españoles, especialmente Irala, solían ser respetuosos con la toponimia indígena. Sin embargo, aunque aceptemos la información proporcionada por Caula, surgen otras interrogantes: ¿Cuál fue la razón del cambio de nombre de la comarca de Ñemby por parte del gobernador? ¿Acaso la dificultad para pronunciar y escribir la palabra «Ñemby» llevó a los españoles a llamar «La Frontera» a la comarca de los carios asunceños, dificultad basada en el fonema de la vocal guaraní “y”? ¿O acaso tuvo Irala la intención de ocultar deliberadamente la existencia de la comarca de Ñemby, con el fin de evitar cualquier confusión con Asunción, que ya había empezado a adquirir un estatus importante como ciudad en la colonia? Irala le otorgó a Asunción un vasto territorio que se extendía a lo largo de 100 leguas a la redonda. Considerando que Asunción fue fundada en la comarca de Ñemby, y teniendo en cuenta lo extenso del territorio asunceño, así como la superposición natural de este territorio con Ñemby, ¿no es posible pensar que esta vasta área habría absorbido y eclipsado fácilmente a Ñemby como comarca? Entonces, ¿Ñemby perdió su identidad distintiva en favor de Asunción debido a la importancia y expansión de esta última? Este planteamiento podría encontrar obstáculos en el hecho de que las autoridades españolas estaban obligadas a respetar el principio regional de las comunidades indígenas (o tierras de indios) al ir fundando nuevos pueblos. Se iban fundando nuevos pueblos, pero en armonía con los tejy cario. Además, es importante considerar que los conquistadores tenían la opción de utilizar tanto los términos Ñemby como La Frontera para referirse al lugar donde se fundó Asunción, pero optaron por La Frontera, posiblemente para evitar conflictos o confusiones relacionadas con el nombre Ñemby. Dado que Ñemby, o lo que quedaba de él, seguía existiendo tras la fundación de Asunción, hacia el sur, los colonizadores españoles podrían haber considerado que La Frontera era una designación más adecuada para incluirla en los documentos, lo que llevó a la omisión de Ñemby. No obstante, para comprender completamente por qué los españoles (y los historiadores después) decidieron dejar de lado a Ñemby en los documentos históricos, necesitaríamos investigar más en el Archivo Nacional de Asunción y analizar los documentos de la época. Por otra parte, es crucial reiterar que tanto Susnik como Fulgencio R. Moreno, Nelson Caula, Natalicio Cabrera, Duarte de Vargas y Antonio E. González utilizaron términos como «desde su asiento de Ñemby», «guaraníes de Ñemby», «nativos de Ñemby», “táva de Ñemby”, “comarca de Ñemby” y «la parcialidad cario de Ñemby», respectivamente, en fragmentos citados anteriormente, para respaldar la idea de que la región asunceña de los carios, o alguna zona cercana a ella, ya portaba dicho nombre antes de la llegada de los conquistadores. No solo ellos, sino también otros autores han hecho referencia a la existencia del Ñemby prehispánico, relacionándolo con La Frontera y señalando su acceso al río Paraguay, como veremos a continuación.
Ñemby o La Frontera: un pueblo único con dos nombres distintos
Ya el primer historiador del Paraguay, Rui Díaz de Guzmán, dejó constancia en 1612 de un lugar muy importante en la historia de Asunción: La Frontera. En sus escritos dejó anotado: “La Frontera, que es distrito de la Asumpción, cuatro leguas de ella, en cuya comarca hay muchos pueblos de indios guaranís, donde los españoles antiguos tuvieron puerto, comunicación y amistad con ellos”. A lo largo de la historia, ha habido mucha confusión entre los historiadores para determinar con precisión los límites de esta región llamada La Frontera. Pero en base a las evidencias disponibles, tenemos pocas dudas de que este territorio se extendía desde lo que hoy es Limpio hasta la actual Villeta, pasando por los lugares que hoy conocemos como Mariano Roque Alonso, Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, la actual Ñemby, Ypané y Guarambaré. En el transcurso de nuestro estudio, hemos observado que algunos historiadores sostienen que La Frontera solo se limitaba a los antiguos territorios de Villeta del Guarnipitán, mientras que otros, menos conocedores del tema, plantean una conexión con Lambaré. Entre los primeros se encuentra Roberto A. Romero, quien menciona que el “capitán Juan de Ayolas continuó navegando hasta llegar a La Frontera o Villeta”. Entre los segundos, está el profesor Vicente Pistilli, quien en su obra “La primera Fundación de Asunción», asegura que la primera ciudad de Asunción “se estableció en las proximidades del Cerro Lambaré (…), el lugar que fue conocido luego como La Frontera“. Este autor, al igual que otros, omite por completo la existencia de Ñemby, un nombre de gran relevancia como para ser olvidado o pasado por alto. Desde luego que Villeta era parte de la región de La Frontera, pero no era el único lugar que la conformaba, y Lambaré, como exploraremos más adelante, no se consideraba una zona independiente, sino que formaba parte de la región de la mencionada Frontera. La pregunta obvia sería, si las afirmaciones de estos autores fueran ciertas, ¿por qué La Frontera continuó existiendo y señalando un extenso territorio en la actual Gran Asunción después de la fundación de Villeta? Después de la fundación de Villeta en 1714, La Frontera no solo perduró, sino que conservó su denominación original, como lo demuestran innumerables documentos y mapas antiguos, algunos de los cuales adjuntamos como prueba. Esto confirma que La Frontera simplemente se estaba fragmentando y perdiendo territorio. Entonces, ¿qué ocurrió con el término La Frontera y su territorio a medida que se establecieron gradualmente nuevas comunidades en la Gran Asunción, como Lambaré? La respuesta es que Ñemby se convirtió de forma natural en el heredero de La Frontera, dado que este nombre en guaraní abarcaba el vasto territorio que comprendía La Frontera originalmente. Aunque algunos escépticos puedan preguntarse cómo es esto posible, considerando que Ñemby no tiene acceso directo al río Paraguay, es importante destacar que hasta hace aproximadamente un siglo, es decir, la edad de una persona, Ñemby estaba compuesto, como hemos dicho, por dos importantes ciudades ribereñas: Villa Elisa y San Antonio, y poseía puertos en el río Paraguay, como se detalla en el capítulo 4 “Los territorios perdidos del gran Ñemby“. Estos puertos estaban situados a unas 4 leguas de la capital, una distancia que coincide con la mencionada en 1612 por el primer historiador paraguayo, Rui Díaz de Guzmán, quien afirmó que La Frontera se encontraba a 4 leguas de Asunción. Como Lambaré estaba demasiado cerca de Asunción y Villeta estaba demasiado lejos, la distancia señalada por Rui Díaz de Guzmán no deja lugar a dudas de que el núcleo central de La Frontera era Ñemby. Esta afirmación no solo se basa en múltiples documentos históricos, sino también en relatos transmitidos de generación en generación, así como en testimonios de los vecinos más antiguos de Ñemby, quienes aseguran que San Antonio y Villa Elisa formaron parte del territorio de Ñemby, en un pasado cercano. Si retrocedemos aún más en el tiempo, unos 430 años, llegamos a comienzos del siglo XVII, a 1600, donde el extenso territorio de La Frontera compartía una peculiaridad notable con la capital del país. Tanto Asunción como este territorio tenían nombres bilingües, uno en guaraní y otro en castellano: la capital era conocida como “Paragua-y» y “Asunción», mientras que este territorio era identificado como “Ñemby» y “La Frontera». A continuación, expondremos las evidencias que sustentan esta afirmación. Ignacio Telesca menciona que los “payaguá ya desde 1735 estuvieron accionando en el pago de la Frontera y en Villeta”. Esto confirma que La Frontera y Villeta eran lugares separados después de la fundación de esta última en 1714. Según la investigadora Margarita Durán Estragó en su libro «Areguá: rescate histórico, 1576-1870», publicado por la Gobernación de Central en 2005, hacia 1788, Lambaré aún formaba parte de La Frontera. En la página 107, menciona: «Frontera abarcaba: La Frontera (Ñemby), San Antonio, Mbocayaty, Barcequillo, Ysaty y Lambaré hasta el cerro del mismo nombre«. La historiadora indica que en ese periodo, la Catedral comprendía cuatro distritos: Mburicao (Asunción), Tapuá (que hoy incluye Mariano Roque Alonso y Limpio), Salinas (correspondiente a la actual Luque) y Frontera (que abarcaba las actuales Ñemby, Lambaré, Villa Elisa y San Antonio, además de partes de Fernando de la Mora y San Lorenzo). El investigador Alberto Duarte de Vargas está de acuerdo con Margarita, indicando que la antigua comarca de La Frontera abarcaba «Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central«. Esto indica que Lambaré se separó de Ñemby y no al contrario, como erróneamente sugieren algunos autores. Las afirmaciones de Durán Estragó y Duarte de Vargas no son comunes, provienen de investigadores respetados. Gustavo Laterza Rivarola sostiene que la diferencia entre historiadores que simplemente repiten versiones y aquellos que investigan directamente en archivos, como Durán Estragó y Duarte de Vargas, radica en que estos últimos ofrecen «datos indiscutibles», mientras que los primeros tienden a dejar «huecos e incertidumbres». Rui Díaz de Guzmán continuó registrando información sobre La Frontera: “Sebastián Gaboto llegó a un término que llaman La Frontera, por ser los límites de los guaranís, indios de aquella tierra y término de las otras naciones”. Es interesante notar que algunos autores hacen referencia a los carios que recibieron a Gaboto utilizando el término “La Frontera», mientras que otros prefieren utilizar el término “Ñemby». Por ejemplo, en la versión de 1785 del demarcador español Juan Francisco Aguirre al respecto, se señala: «Gavoto prosiguió su camino hasta el paraje llamado hasta hoy Ñembi, en castellano Frontera, donde trató pacíficamente con sus naturales Guaraníes, de quienes hubo algunos bastimentos y alhajitas de oro y plata”. J.M. Kleinpenning también utiliza el término Ñemby para referirse al lugar de los carios que dieron la bienvenida a Gaboto en su llegada a Paraguay: “Además de la comida, los indios carios de Ñemby le entregaron a Gaboto plata que ellos mismos habían obtenido de la región andina, ya sea a través de contactos directos o gracias a la expedición de Alejo García”. Un ejemplo adicional que destaca esta relación se encuentra en un artículo publicado en la Revista del Ateneo Paraguayo en 1940, aunque, lamentablemente, desconocemos a su autor. En este artículo se afirma que “La Frontera» fue el nombre que los españoles asignaron a la comarca de Ñemby: “Ñemby, que quiere decir bajo/sur, era el límite meridional de los guaraníes y estaba a algunas leguas al sur de Asunción. Los españoles le llamaron La Frontera y posteriormente quedó con ambas denominaciones, Ñemby o La Frontera”. Esto evidencia de manera clara la relación inseparable que existe entre Ñemby y La Frontera, como si fueran términos sinónimos. El sacerdote e historiador español Pedro Lozano, en su obra «Historia de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, Tomo II», escrita en 1754, ubicó una zona de la antigua Frontera al norte de Asunción, cerca de Limpio o Tapuá: “Llegó á La Frontera, que es poco más arriba de donde hoy está fundada la ciudad de la Asunción y era linde de la nación guaraní y de otras parcialidades de indios, en cuyo puerto desembarcó”. Por su parte, Félix de Azara, en su obra “Descripción e historia del Paraguay y del Río de la Plata», en la edición de Sanchiz, página 15, coincide con Lozano y expresa: “Subió Gaboto hasta el sitio llamado La Frontera que está en los 25º 23′ 30″ de latitud (según las coordenadas de Google Maps, este sitio se encuentra arriba de Asunción, en la zona de Viñas Cue), donde adquirió de los guaranís las piezas de plata y oro que envió al rey con sus agentes”. Hemos visto que esta zona, arriba de Asunción, ha sido asociada con Ñemby tanto por el demarcador español Aguirre como por el geógrafo holandés Kleinpenning, lo que, desde nuestra perspectiva, es geográfica e históricamente correcto. El hecho de que tanto la zona al norte de La Frontera, que se encontraba arriba de Asunción, como la zona al sur fueran llamadas Ñemby, sugiere que en tiempos anteriores a la fundación de Asunción, todo ese territorio formaba parte de un único y gigante Ñemby. La existencia de dos Ñemby, uno al sur y otro al norte de La Frontera, a escasos kilómetros de distancia el uno del otro, habría sido poco probable. Cabe destacar que la zona al norte a la que Gaboto llegó en 1528, se separó de La Frontera después de la fundación de Asunción en 1537, mientras que la zona al sur se segregó en 1714 con la fundación de Villeta. A partir de ese año, el antiguo Ñemby se vio reducido a los territorios actuales de Lambaré, Villa Elisa, San Antonio y la propia Ñemby, es decir, su territorio actual. Lambaré se incorporaría gradualmente a la capital como un suburbio asunceño, y San Antonio y Villa Elisa se separarían alrededor de 1900. En el mismo libro de Azara, en la página 39, se menciona: “…continuó río arriba hasta la Villeta, llamada también La Frontera. Allí vio bastantes indios hacia la parte oriental en el valle de Guarnipitán”. La palabra utilizada por Azara, «también», ejemplifica la confusión histórica que ha existido entre los autores al intentar definir la región de La Frontera, e incluso, al identificar la aparente existencia de varias áreas llamadas La Frontera. Aunque el cartógrafo español parece confundir dos regiones llamadas La Frontera, en realidad son los extremos de una misma región.
En este mapa, trazado por el investigador e historiador Rafael Eladio Velázquez, observamos la región de Ñemby o La Frontera en 1682. En aquel tiempo, esta área no era un pueblo, sino una extensa región que incluía los territorios actuales de San Antonio y Villa Elisa, todavía inexistentes en esa época, así como Lambaré, también integrado a Ñemby o La Frontera posiblemente en calidad de presidio o cuartel defensivo. Es relevante destacar que el territorio que eventualmente sería San Lorenzo se menciona como Campo Grande, ya que la ciudad de San Lorenzo aún no existía; su fundación tuvo lugar en 1775. Contrario a la creencia difundida en su momento, este mapa desmiente el mito de que Ñemby o La Frontera se originó como un desprendimiento de San Lorenzo. La fundación urbana de La Frontera o Ñemby ocurrió en 1718, 57 años antes que la de San Lorenzo.
El propio Azara visitó La Frontera en varias ocasiones y la denominó Ñemby, o tal vez sería más preciso decir que visitó Ñemby y la llamó La Frontera. El 14 de septiembre de 1785, escribió en su diario: “A las 8 de la mañana salimos de casa de Baldovinos, y á poco rato después, del valle de Cumbarity (Villeta)(…); no mucho después salimos á un campichuelo, y luego pasamos otro monte de naranjos y otros árboles; salimos al pequeño valle, que llaman de La Frontera, bien poblado de ranchos: poco después mudamos caballos, y se despachó la caballada al paraje llamado el Campo Grande”. Siguiendo la ruta imaginaria del explorador español, se hace evidente que el único lugar llamado La Frontera que se encontraba antes del mencionado Campo Grande era Ñemby. Azara parece haber captado repentinamente la relación entre Ñemby y La Frontera en su obra “Geografía, física y esférica de las provincias del Paraguay”, como se evidencia en la página 278, donde menciona: “…Frontera, algunos lo llaman Ñemby”. Luego, en la página 279, destaca: “Cerrito de La Frontera o Ñemby”. El explorador complementó su información al señalar que “La Frontera es en guaraní Ñemby”. Juan Francisco Aguirre también asoció Ñemby con La Frontera al anotar en su diario el 3 de octubre de 1794: «Pasé el arroyo de S. Antonio ó de La Frontera (en guaraní Ñemby)”. Fulgencio R. Moreno también resalta el vínculo de Ñemby con La Frontera al señalar: “Todavía un pueblo de esa región denominado Frontera o Ñemby (equivalente al Sur en guaraní) conserva su antiguo nombre indígena”.
En este mapa elaborado por Félix de Azara en 1785, La Frontera está situada justo antes de Ypané, lo que corresponde a la ubicación actual de Ñemby, y abarca toda la ribera del río Paraguay inmediatamente después de Lambaré hacia el sur. En el mapa, Lambaré y La Frontera están claramente diferenciados, lo que prueba que Lambaré no era la ubicación central de La Frontera, sino Ñemby.Si Lambaré hubiera sido el centro, o incluso la única región de La Frontera, como algunos autores incorrectamente sugieren, el nombre «La Frontera» habría dejado de existir.En ese momento, San Antonio y Villa Elisa no figuran en el mapa porque aún formaban parte del gran territorio de La Frontera. Se necesitarían 115 años más para que estas áreas se separaran de Ñemby.Félix de Azara en el Virreinato del Río de la Plata.
Otra relación la encontramos en «Al Este y Oeste de la madre de ciudades», de Aldo Loup, en la que se subraya: “Frontera, hoy ciudad de Ñemby, con la explicación de que a Ñemby se le decía Frontera”. Estos autores, como podemos apreciar, coinciden en afirmar que Ñemby y La Frontera eran denominaciones diferentes para el mismo lugar. Pero eso no estodo; hay más. El ensayista Cancio Giménez respalda la idea de que Ñemby es igual a Frontera, al afirmar: “Ñemby es voz guaraní que significa Frontera”. De nuevo Kleinpenning es más explícito, al presentar tres variantes toponímicas que indican que Ñemby es equivalente a Frontera: “Ñemby es San Lorenzo de La Frontera, o Frontera, o Ñemby de La Frontera”. Y no solo en libros de historia, también encontramos una referencia reveladora en el Diccionario Enciclopédico Hispano-americano de 1894: “Ñemby antiguamente se llamaba Frontera”. Varios historiadores como Dionisio González Torres, Miguel Ángel Pangrazio, Mariano Antonio Molas, Luis G. Benítez, Alfredo Du Graty y Herib Caballero Campos, respaldan la conexión entre Ñemby y La Frontera, confirmando el uso de ambos nombres para referirse a la misma localidad en diferentes épocas y contextos. Dicen: «Ñemby, Frontera o de La Frontera«, «Ñemby o Frontera«, “Ñembi o Frontera”, “La Frontera (Ñemby)”, “Frontera o Ñemby”, y “Frontera, hoy Ñemby”, respectivamente. Los ensayos “Estudios paraguayos” de la Universidad Católica de Asunción (1986), e «Historia Americana» de la Revista de Buenos Aires, precisan: “La Frontera (Ñemby)” y “Ñembi o Frontera”, en ese orden. Es importante mencionar que las etiquetas de dos correspondencias de Juan José González al gobernador del Paraguay, Joaquín Alós y Brú, fechadas el 2 y 25 de febrero de 1793, y que se conservan en el Archivo Nacional de Asunción, identifican a La Frontera como San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, proporcionando evidencia irrefutable de la relación entre ambos nombres. El antropólogo francés Jehan Albert Vellard, al referirse al Ñemby prehispánico como el extenso territorio de los carios, también relaciona a Ñemby con La Frontera: “La región de Ñemby, o San Lorenzo de la Frontera, estaba densamente poblada antes de la conquista; marcó el límite de los territorios de los Kariós y los Mbayás”. Al llegar aquí hay que hacer una observación: en 1718, el gobernador Diego de los Reyes Balmaceda y los vecinos españoles de La Frontera establecieron el núcleo urbano de este antiguo paraje, fundando una rústica capilla de techo de paja, en honor a San Lorenzo (ver capítulo 5). La toponimia colonial de La Frontera se mantuvo, pero luego llevaría añadida la advocación de su santo, quedando así señalada como San Lorenzo de La Frontera. En este sentido, podemos distinguir tres etapas clave en el origen del pueblo de Ñemby: la primera cuando la gran comarca de Ñemby desaparece con la fundación de Asunción, la segunda cuando comienza la era de La Frontera, que sería conocida como el «riñón de la provincia» debido a su importancia agrícola, y la tercera cuando esta región se transforma en un pueblo con la fundación urbana de La Frontera. El proceso se puede resumir en el siguiente esquema: comarca cario=región=pueblo. Veamos otra referencia de Fulgencio R. Moreno, que topográficamente sitúa a La Frontera en Ñemby, la cual, al momento de escribirse dicha referencia, aún incluía los territorios de las actuales Villa Elisa y San Antonio: “La tierra de los guaraníes comenzaba algunas leguas abajo de Lambaré, en la región denominada después ‘La Frontera’”. Para disipar cualquier ambigüedad, Ñemby también ha sido asociado con los carios guaraníes que poblaron las márgenes del río Paraguay. Emiliano Gómez Ríos, en su obra «El Paraguay y su historia», sitúa a los guaraníes entre el Amazonas y el Atlántico, enfatizando que Ñemby era el punto de partida: «En la margen izquierda del río Paraguay, aproximadamente desde Ñemby o San Lorenzo de La Frontera hacia el sur (…), se encontraban los guaraníes«. Julián María Rubio, en su obra «Exploración y conquista del Río de la Plata», se refiere a la comarca ribereña de Ñemby: «Desde luego existían dos grandes agrupaciones étnicas, distintas y enemigas, separadas por el río Paraguay como frontera natural. Una era la guaraní, desde el Paraná al oriente, hasta el río Paraguay, y desde Itatín al Norte, hasta Ñemby al sur«. Efraím Cardozo también señala en su libro «Paraguay de la conquista»: «Muchas naciones habitaban el actual territorio paraguayo, pero ninguna cobró tanta importancia en el proceso histórico que llevó a la formación del Paraguay como los Carios. Sobre la costa oriental del río Paraguay dominaban desde Ñemby al sur, hasta el Itatín al norte, donde tenían los puertos de Guará, Caybá y Abambaré«. Volviendo a la relación Ñemby-La Frontera, el investigador Alberto Duarte de Vargas, en su obra «Historia de Villa Elisa: De Latifundio a Municipio», también vuelve a vincular a Ñemby con La Frontera: “A la llegada de los conquistadores españoles a la comarca de La Frontera, este paraje estaba habitado por los carios, quienes la denominaban Ñemby, y los españoles la tradujeron como Frontera. ”. Como se puede apreciar, el vínculo entre Ñemby y La Frontera, tiene con qué sustentarse, demasiadas versiones históricas lo respaldan. Por otra parte, es notable que el gentilicio de los habitantes de La Frontera o San Lorenzo de la Frontera, es decir, «fronterense», haya desaparecido de la memoria colectiva, mientras que el gentilicio de Ñemby, «ñembyense», ha perdurado. Esto sugiere que es probable que Ñemby represente el nombre que el pueblo se daba a sí mismo, es decir, el endónimo, mientras que La Frontera era el término utilizado por los autores para referirse a él desde el exterior, es decir, el exónimo.
Muchos historiadores que escribieron sobre Ñemby concuerdan en afirmar que tanto «Ñemby» como «La Frontera» eran designaciones diferentes para identificar a un mismo puebloy que, posteriormente, acabaron siendo intercambiables o sinónimos. En la «Carte topografhique de la republique du Paraguay», del coronel Francisco Wisner de Morgenstern, elaborada entre 1846 y 1858, La Frontera aparece como Ñemby (escrito Membi) y todavía conserva su acceso al río y se extiende hasta incluir el puerto de San Antonio y la actual Villa Elisa, ciudades que en ese entonces aún no habían sido establecidas. Biblioteca Nacional de Francia.
La Frontera, cuna geográfica de Asunción
La casa fuerte de Asunción, que más tarde se convertiría en la ciudad que hoy conocemos, se erigió en el paraje de La Frontera, dentro del territorio de los carios. Esta afirmación se encuentra respaldada por diversos documentos históricos y crónicas. Manuel Domínguez, en su obra «El Alma de la Raza», menciona que Salazar concibió la idea de fundar la casa fuerte en su encuentro con los carios en La Frontera: “Salazar, en La Frontera, donde va a fundarse la Asunción, concibe la idea de la casa fuerte…”. Recordemos que el gesto amistoso de los carios de Ñemby hacia Salazar y su equipo influyó en la decisión de Salazar de fundar una casa fuerte en ese lugar, una promesa que hizo mientras buscaba a Ayolas. El historiador Domínguez también destaca la relevancia de La Frontera y sus habitantes carios en este contexto: “En Salazar germinó la idea de fundar la casa fuerte, en la tierra de los guaraníes, en La Frontera, cuando iba remontando el río, a fines de abril de 1537”. En coincidencia con esto, Blas Garay escribe: «La Frontera era, en la geografía de la conquista, el paraje o costa donde se levantó Asunción”. Autores como Roberto Quevedo y Enrique Toral Peñaranda concuerdan en que La Frontera fue el sitio de la fundación de la casa fuerte de Asunción, señalando específicamente el norte de La Frontera como la ubicación precisa, que es consistente con los hechos históricos. Según su libro «El Baezano Gonzalo de Mendoza, Fundador y Gobernador de Asunción del Paraguay», Salazar y Mendoza “fundaron la casa fuerte de la Asunción, al norte de La Frontera, el 15 de agosto de 1537”. No seguiremos citando a los numerosos historiadores que respaldan el sitio de la fundación de Asunción, ya que son muchos. Más bien concluiremos con un párrafo del Códice de Juan de Salazar y Espinoza, un documento fundamental en la génesis de Paraguay. En él, el propio fundador de Asunción subraya con claridad el lugar de la fundación, vinculándolo con sus habitantes carios. “Sabed. A la subida de este río descubrí sitio adecuado para edificar esa fortaleza. Prometí hacerlo, a mi vuelta, con el parecer de ciertas personas, ante Amador de Montoya, escribano, en la tierra de aquellos carios que me llenaron de dádivas, de estos bastimentos que les traigo. Venid, Amador de Montoya, mostrad la escritura donde asentástéis lo que determiné en “La Frontera” con parecer de Hernando de Ribera. ¿Qué os parece, señor Teniente General? ¿Os place el sitio? La casa fuerte será refugio y amparo de la conquista». Volvemos a Domínguez para destacar que esta declaración escriturada del mismísimo fundador de Asunción «no tiene objeción ni réplica posible». Si la historia registra que los primeros conquistadores llegaron a la comarca que luego llamaron La Frontera, y considerando que La Frontera era la denominación que los españoles asignaron a la comarca de Ñemby, podemos concluir con propiedad y lógica que los primeros conquistadores que llegaron a la zona que hoy alberga Asunción, se encontraron con un grupo de aborígenes desnudos, distinguidos y amigables: los carios de Ñemby. Los carios de Ñemby recibieron a los europeos reconociéndolos como sus señores y sus maestros. Les brindaron generosamente alimentos y les ofrecieron refugio bajo sus techos. Los carios de Ñemby jugaron un papel crucial en la fundación de la Casa Fuerte de Asunción el 15 de agosto de 1537. Fueron los carios ñembyenses quienes, con su conocimiento ancestral, construyeron esta fortaleza utilizando la madera de sus árboles, el barro de sus tierras y rodeándola del verdor de sus huertas y del sonido sereno de sus aguas. Esta estructura, nada más que una modesta edificación de madera con techo de paja, estaba destinada a servir como puerto y centro de abastecimiento para los conquistadores, sentando así las bases de lo que sería la ciudad de Asunción. Fueron los carios de Ñemby quienes concertaron la primera alianza con los españoles, alianza que brindó protección a los carios y alimentos y guerreros a los españoles. Esta primitiva alianza, llamada tovayá (cuñado), propició el matrimonio entre españoles e indias, y significó el embrión de la historia del Paraguay como sociedad.
Losruvichá de Ñemby en la época de la conquista
Durante la conquista temprana, los líderes carios de Ñemby jugaron un papel clave en los primeros encuentros con los españoles, ayudando a formar la sociedad paraguaya. Estos mburuvichá, a quienes los conquistadores se referían como «principales», como Karuaré, Kupirati, Timbuai, Moquiracê, Mairerú y Guarnipitán, eran venerados, temidos y respetados por su valentía, edad avanzada o habilidad para hablar en nombre de la comunidad. La sucesión del cacicazgo o tuvichá pasaba de padre a hijo, de hijo a nieto, y en ausencia de un hijo, el cargo recaía en un hermano. Si no había heredero directo, se elegía al cario más elocuente. Muchas veces estos líderes carios eran conocidos como «los señores de la palabra». Todos ellos ejercían el liderazgo en teýy, compartiendo unidad, cultura y lengua guaraní, aunque estuvieran divididos en grupos independientes. Los mburuvichá se engalanaban con capas confeccionadas con plumas de ñandú o papagayos. Sus ornamentos incluían collares hechos de algodón y plumas, adornados con mostacillas de pequeños caracoles, semillas, piedritas, dientes de animales o valvas de caracol. Los anillos que lucían eran elaborados a partir de cáscaras de frutos del karanday. El mburuvichá principal a la llegada de los conquistadores a la zona del actual centro de Asunción fue Karuaré. Según Antonio E. González, la tava del mburuvichausú Karuaré estaba ubicada en “la curva del río Paraguay que hoy limita con las calles Montevideo hasta Tacuarí, de oeste a este, y hacia el sur con la calle Teniente Fariña. El límite norte de la tava de Karuaré yace hoy bajo las aguas de la bahía de Asunción». La elección de Karuaré de adoptar el nombre de Pedro de Mendoza al abrazar el cristianismo es un testimonio de su indiscutible liderazgo. Su importancia también se refleja en el hecho de que Francisco Solano López mandó construir el palacio de gobierno en su antiguo hogar, en 1856. Karuaré fue también suegro de Domingo Martínez de Irala. El mburuvichá Kupirati lideró en la zona actual de Tacumbú, aproximadamente desde 1536 hasta 1545. Era apodado «el principal sobre todos los principales» y desempeñó un papel crucial en la Guerra del Guarnipitán en 1545 -un conflicto armado que exploraremos con más detalle en el próximo capítulo- marcando un cambio en la relación entre los indígenas y los colonizadores. Por su parte, el liderazgo del mburuvichá Timbuai abarcaba desde el actual barrio de Mbocayaty, compartido por las zonas de Ñemby, San Antonio y Villa Elisa, hasta ciertas áreas de los actuales Barcequillo y Ñu Guasú, alrededor de 1536-1545. La hija de Timbuai se casó con el capitán Gonzalo de Mendoza, lo que fortaleció la relación entre los carios y los españoles en los primeros años.Mokirasê ejerció su liderazgo en Tapuá, actualmente conocida como la ciudad de Limpio, desde aproximadamente 1536 hasta 1545. Fue un influyente jefe cario que desempeñó un papel importante en la alianza con los españoles y se convirtió en el suegro tanto de Domingo Martínez de Irala como del tesorero Garci Venegas. Según el genealogista argentino Narciso Binayán Carmona, Ernesto «el Che» Guevara podría estar relacionado por descendencia a través del matrimonio de Irala con Yvoty`í Yu Mokirasê, hija de Mokirasê. El liderazgo de Mairerú se extendía por el actual barrio Ysaty, desde las zonas de Cuatro Mojones y la Terminal de Ómnibus de Asunción, hasta el Ñu Guasú. Este mburuvichá adoptó el cristianismo y se convirtió en Gonzalo Mairerú, liderando a los carios en la guerra de 1545. El liderazgo del mburuvichá Guarnipitán (posiblemente también conocido como Ñemby) abarcaba el puerto-aldea de Ñemby, desde aproximadamente 1536 hasta una fecha indeterminada. Este jefe ñembyense, hijo del mburuvichausú Karuaré, desempeñó un rol fundamental en el enfrentamiento inicial de 1536 entre los españoles liderados por Ayolas y los carios. Esta batalla tuvo lugar un año antes de la fundación de la Casa Fuerte de Asunción. Para obtener una visión completa de estos destacados jefes, se puede consultar el artículo titulado «La comarca de Ñemby y sus protagonistas a través de la lente de la inteligencia artificial«.
El rescate
Para nosotros, el lugar al que llegaron los europeos dirigidos por Ayolas en 1536 podría haber sido un punto central o incluso una antigua capital. Para Antonio E. González, este centro geográfico, que para nosotros es Ñemby, estaba conectado por caminos con todas las grandes naciones y grupos que conformaban la gran nación guaraní. Había varios caminos importantes. Uno llevaba al actual Alto Paraná y a la costa en las actuales Santa Catalina y Santos. Otro iba por la cordillera de los Altos hasta el Alto Paraná y luego al mar. Otro camino iba por Itá, Tavapy, Caapucú, el río Tebicuary, llegando a la antigua Itapuá y concluyendo también en el mar. Había también caminos acuáticos, como el que iba de la actual Asunción al puerto de Guaviaño, en el Itatin, atravesaba el río hasta el Chaco y llegaba a la cordillera andina donde se encontraban los chiriguanos. Como núcleo principal, la comarca de La Frontera o Ñemby desempeñaba un papel destacado como puerto de comercio, ya antes de la llegada de los colonizadores. En este lugar, los carios y los indios chaqueños, como los agaces, yapirús y guatatás, se reunían para intercambiar bienes materiales por otras mercancías y, en ocasiones, por personas capturadas o esclavizadas. Esta práctica, conocida como «rescate», era común en periodos de paz entre las distintas etnias. Los bienes más frecuentemente intercambiados eran la miel, la cera, el caraguatá (cuyas fibras se usaban para hilar y fabricar telas), las pieles de jaguareté, los cueros y las grasas de animales de monte. Florencia Roulet señala que en el puerto de La Frontera, a una prudencial distancia de sus aldeas, los chaqueños y los carios se reunían periódicamente para realizar trueques directos con los productos de su trabajo. “En este gran puerto de mercado –dice– se fijaba de antemano la cantidad máxima de bienes disponibles para la transacción, que correspondía a los excedentes de producción de cada grupo. Ni los guaraníes ni sus vecinos del otro lado del río aparentemente reconocían equivalencias fijas entre distintos bienes. Los “precios” se establecían mediante un enérgico regateo, que podía terminar en episodios violentos”. Roulet comenta que este tipo de puertos de intercambio tribal continuó siendo común tras la llegada de los europeos y durante las primeras etapas de la conquista, y que «uno de los más conocidos fue ‘La Frontera’, situado a unas 4 leguas al sur de la futura Asunción«. Branislava Sušnik comenta que «La Frontera» era el lugar más habitual para los “rescates” y visitas de los chaqueños. La frecuencia de estas visitas y la aglomeración de los indígenas chaqueños en Ñemby pronto se convirtieron en una preocupación y un motivo de inseguridad para la incipiente Asunción. El relato de Cabeza de Vaca describe las estrategias de los Payaguá para obtener productos de los ñembyenses. “Tienen por costumbre tomar cautivos a los guaraníes, y traerlos maniatados dentro de sus canoas, y lléganse a la propia tierra donde son naturales y salen sus parientes para rescatarlos, y delante de sus padres e hijos, mujeres y deudos, les dan crueles azotes y les dicen que les traigan de comer si no que los matarán. Luego les traen muchos mantenimientos, hasta que les cargan las canoas; y se vuelven a sus casas, y llévanse los prisioneros, y esto hacen muchas veces, y son pocos los que rescatan; porque después que están hartos de traerlos en sus canoas y de azotarlos, los cortan las cabezas y las ponen por la ribera del río hincadas en unos palos muy altos”. La práctica del «rescate» llevada a cabo por los españoles con los indígenas ha sido tradicionalmente interpretada como un intercambio injusto o forzado de productos de alto valor, especialmente oro, alimentos, canoas y mujeres, a cambio de objetos de menor valor que solían captar el interés de los indígenas, como cuchillos, espejos, objetos de vidrio, hachas, tijeras, gorros, camisetas y lentejuelas. Estos bienes, aunque desconocidos al principio, se volvieron indispensables para los indígenas y adquirieron un valor que iba más allá de su utilidad, convirtiéndose en símbolos de riqueza y estatus social. Un ejemplo de ello es el aprecio que los indios tenían por el hierro de las armaduras, ya que una vez fundido, servía para elaborar una variedad de artilugios, sobre todo puntas de lanzas. Para los Payaguás, el caballo se volvió tan importante como el hierro, especialmente cuando podían realizar trueques de caballos con otras bandas y tribus vecinas del Chaco. Los europeos se involucraban en la trata de esclavos a través de este sistema de intercambio, ya que capturaban o compraban a individuos locales a cambio de mercancías, y luego los vendían como esclavos en otras regiones. Con el crecimiento de Asunción y la evolución del comercio, el «rescate» fue perdiendo relevancia y, finalmente, fue reemplazado por otros métodos comerciales más justos y equitativos.
Ilustración incorporada al libro «Viaje al río de la Plata (1534-1554)» del bávaro Ulrico Schmidl, quien no solo exploró y combatió contra los carios de Ñemby, sino que también los describió detalladamente. En la descripción de este grabado, dice: «Estos Carios son gentes bajas y gruesas, las mujeres y los hombres andan completamente desnudos, como Dios el Todopoderoso los ha creado”. Schmidl fue un soldado alemán y el primer cronista europeo que entre 1534 y 1554 recorrió lo que llamó “Paraíso de las selvas del Paraguay”.
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CAPÍTULO2
GUERRA DEL GUARNIPITÁN
Desde los primeros momentos de la conquista, la mujer guaraní, especialmente de la comarca de Ñemby y Asunción, fue objeto de deseo y considerada un símbolo de prestigio para los españoles. Los mburuvichá cario establecieron alianzas políticas con los karaí europeos entregando a sus hijas. Esta estrategia, con objetivos militares para los guaraníes y económicos para los conquistadores, se inició en los primeros tiempos de la colonia y tenía raíces en las prácticas ancestrales de los guaraníes. La kuñá cario no solo era vista como una compañera sexual, sino también como una moneda de intercambio en el contexto colonial paraguayo. En sus propias comunidades, las mujeres cario eran tratadas como objetos. Según Schmidl, «el padre vendía a su hija, lo mismo el marido a su mujer cuando no le gustaba, y el hermano a la hermana: una mujer costaba una camiseta, un cuchillo o una hachuela«. Este trato deshumanizante se exacerbó con las «rancheadas», incursiones donde las mujeres eran arrancadas violentamente de sus comunidades para trabajar como sirvientas para los colonizadores. Incluso, tomaban a mujeres embarazadas o que ya habían dado a luz. A éstas les quitaban a los bebés de los pechos, lo que causaba pena y llanto entre los esposos y esposas (En Carta de Juan de Muñoz al emperador Carlos V, AHN, diversos-colecciones, 24, N8, f. 1r). Así, llevaban «rebaños de indias» para que sirvieran a sus necesidades. Es importante señalar que, en la cultura guaraní, las mujeres cario tenían, además de una mayor carga laboral, la responsabilidad de cultivar la tierra. En la carta del presbítero Francisco de Andrada al Consejo Real el 1 de marzo de 1545, se menciona: «Encontramos, Señor, en esta tierra, una maldita costumbre, que son las mujeres las que siembran y cosechan el alimento«. La distribución de mujeres entre los conquistadores estaba lejos de ser equitativa. Los pobres se conformaban a veces con tener «solo 5 o 6 mujeres», y algunos, menos afortunados, ni siquiera tenían una «india que le llevase comida». En cambio, los conquistadores acaudalados, como los capitanes y lenguaraces, podían tener muchas mujeres, incluso varias decenas. El propio Domingo Martínez de Irala se relacionaba íntimamente con las indias cario, pasando largos periodos con ellas en su cama del bergantín. Martínez de Irala además arrancaba de sus aldeas a las indias con el propósito de venderlas como esclavas en territorios controlados por el Rey de Portugal. Sobre el caos pasional en Asunción, el capellán Francisco González Paniagua escribió en su Memorial al Rey el 3 de marzo de 1545: “acá tienen algunos 70 (mujeres)”, probablemente refiriéndose a los capitanes (Archivo General de Indias, Justicia 1131, f.13r). La antropóloga argentina Macarena Perusset señala que las rancheadas tuvieron un impacto drástico en la demografía de los carios y afectaron seriamente la capacidad reproductiva de sus comunidades. Las mujeres en edad de procrear y trabajar eran especialmente buscadas durante los asaltos. Este tipo de situaciones puso a las mujeres cario en una posición de vulnerabilidad y las convirtió en víctimas de explotación y maltratos. Además, el hecho de que los carios fueran reducidos a simples sirvientes afectó a los guaraníes, en particular a los jefes principales, quienes se sintieron menospreciados. Según Natalicio González, los carios ofrecieron todas las comodidades necesarias para la comodidad de los españoles, como alimentos, kuñá, hogar, pero se negaron a llevar cargas pesadas o trabajar como mano de obra. Eran generosos, pero también dignos señores de su hogar. Por su parte, Branislava Susnik realiza comentarios específicos sobre los carios comarcanos: “Los carios de los alrededores de Asunción percibieron que su tradicional sistema de «teko’a-aldeas» iba desintegrándose. Los guaraníes reaccionaron contra los «Tapyy» dispersos, contra el servicio descontrolado a los españoles, contra la ausencia de hombres y mujeres en sus propias aldeas y, especialmente, contra el desenfrenado nacimiento de hijos mestizos; pocos niños guaraníes nacían ya en sus Teko’a«. Todos estos elementos exacerbaron a los carios y contribuyeron a desencadenar el conflicto armado conocido como Guarnipitán. A esta contienda se unieron un gran número de grupos carios y otros guaraníes (Azara menciona a guerreros provenientes de Ñemby, Guarambaré, Ypané, Altos, Itá, Yaguarón, Atyrá, Acahay y Tobatí), grupos que si bien vivían separados entre sí, eran capaces de reunirse con rapidez para guerrear.
La caída de los carios
Es importante mencionar que el primer levantamiento conocido de los carios tuvo lugar en 1538, poco después de la fundación de la casa fuerte de Asunción, aunque es muy limitada la información que se tiene sobre esta rebelión debido a la escasa documentación disponible. Este primer levantamiento se llevó a cabo exclusivamente entre los carios de Ñemby, es decir, en la actual zona de Asunción. El segundo levantamiento involucró a los carios de Guarambaré, y se dio en 1543, con la ejecución del mburuvichá Arakaré, quien se resistió a acatar órdenes de los españoles. En ese año, el jefe guarambarense fue ejecutado por resistirse a las órdenes de los españoles. Es importante aclarar que el territorio de los guarambarenses originalmente se encontraba entre los ríos Ypané y Jejuí, en lo que hoy es el departamento de Concepción, y no debe confundirse con el actual Guarambaré. En 1543, Domingo Martínez de Irala organizó una expedición al Chaco con el objetivo de encontrar una ruta a la Sierra del Plata. En esta expedición, alrededor de 800 guaraníes, liderados por el mburuvichá Aracaré y acompañados por un grupo de españoles lenguaraces, exploraron el vasto y hostil territorio. Sin embargo, Aracaré decidió abandonar la expedición y ordenó a sus hombres que desobedecieran a los españoles. Esta insubordinación enfureció al adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y como consecuencia, ordenó a Domingo Martínez de Irala que ahorcara a Aracaré, y esta orden se cumplió. En respuesta a la injusta ejecución de Aracaré, los carios guarambarenses liderados por Tabaré (hermano de Aracaré) y Guacaní, se levantaron en rebelión y asesinaron a algunos españoles. Los españoles enviaron a unos 200 hombres, acompañados por algunos carios de Ñemby, para reprimir la rebelión. En su avance, se toparon con empalizadas y fosas con estacas utilizadas como trampas por los carios. Después de varios enfrentamientos, Martínez de Irala logró vencer a los guaraníes, capturando a mujeres y niños. Tabaré finalmente se rindió, aceptando colaborar y renunciando a la venganza. En esta ocasión, los líderes no sufrieron represalias por parte de Cabeza de Vaca. El levantamiento más significativo tuvo lugar en 1545 durante lo que conocemos como la «Guerra del Guarnipitán». En esta contienda, todos los grupos carios se unieron con otras comunidades guaraníes. Por su parte, los españoles establecieron una alianza con los yapirús y guatatás. Las batallas más importantes tuvieron lugar en las antiguas tierras de Areguá, Ñemby, Tobatí y posiblemente también en Acahay. Según el historiador Alberto Duarte de Vargas, la guerra comenzó en Areguá en junio de 1545 (febrero según Azara). Los carios fueron derrotados y buscaron refugio en Ñemby. Ulrico Schmidl, soldado y explorador bávaro que formó parte de las fuerzas españolas, escribió un relato detallado de las batallas de Areguá y Ñemby: “Salimos de la Asunción con nuestro general, 350 cristianos, y los 1,000 indios (yapirús y guatatás) distribuidos de forma que siempre tres asistiesen a un cristiano. Llegamos a tres leguas de los Carios, que eran 15.000 gobernados por su cacique Mairerú y aunque nos pusimos a media legua de ellos, no los envestimos por estar cansados del camino, y muy mojados de la continua lluvia; ocultámonos en un bosque en que habíamos pasado la noche. A las seis de la mañana del día siguiente empezamos a marchar, y a las 7 los envestimos, duró la batalla hasta las 10, que huyeron precipitadamente a meterse en Froemidiere (Frontera/Ñemby) pueblo que habían fortificado cuatro leguas de allí, quedando muertos 2.000 carios, cuyas cabezas llevaron los yapirús. De los nuestros murieron diez, y algunos heridos que enviamos a la Asunción. Tenía el pueblo (de Ñemby) fortificado como con muralla, con tres órdenes de maderos del grueso de un hombre, de un estado de alto; habían hecho también hoyos, como los que quedan dichos, y en cada uno 5 o 6 seis estacas fijadas, y aguzadas como agujas. Estaba muy bien fortalecido, y con guarnición de indios fuertes tuvímosles sitiados tres días en vano. Entre dos y tres de la mañana acometimos al pueblo, por tres partes, y a las tres horas, destruidas las palizadas, entramos haciendo grande estrago en indios, mujeres y muchachos, aunque la mayor parte de ellos huyó a Aracaiba (Tobatí, según Azara/Acahay, según otros autores)”. Es importante señalar que aunque este relato exagera claramente las cifras de combatientes y bajas entre los carios, ofrece una perspectiva valiosa sobre la guerra desde el punto de vista de un testigo presencial. Para describir las cualidades guerreras de los carios, el veedor de la Corona Alberto Cabrera testifica en 1541: “Los indios carios son con quienes en el Paraguay vivimos, son gente belicosa, astuta, deseosa de matar”. Por su parte, Aguirre resalta la valentía de los carios, que demostraron habilidades militares impresionantes y una determinación notable para proteger su tierra y su gente: “Firmes, los sublevados aguardaron a los españoles. Habían convenido en arrojarse a tierra a la primera descarga, para luego acometer y descargarse cuerpo a cuerpo, y lo hicieron con tal serenidad y arrojo, que a poco de empezar la batalla, introdujeron bastante desorden en sus contrarios”. Sigue diciendo Aguirre: “Está demostrado que los guaraníes eran antiguamente de los más guerreros de estas regiones. Eran la nación más poderosa de individuos, la más extendida y mejor poblada, y la más respetable”. La movilización general de los carios fue un intento valiente y desesperado por defender su futuro y supervivencia. Protegiendo a sus familias y su pueblo del saqueo perpetrado por los conquistadores, la movilización se caracterizó por la implementación de estrategias ingeniosas. Estas estrategias infligieron importantes bajas entre los españoles. La Guerra del Guarnipitán se convirtió en un conflicto total para los carios, ya que sus campos de cultivo fueron devastados, numerosas aldeas fueron incendiadas y se produjeron masacres de mujeres y niños. La guerra se prolongó durante un año y medio, hasta noviembre de 1546, y tuvo consecuencias devastadoras para las poblaciones guaraníes. Al destruir los españoles sus plantaciones, se produjo una grave hambruna; las criaturas, separadas de sus madres, murieron al no poder adaptarse a las nuevas circunstancias. Los carios se vieron obligados a entregar a sus doncellas como símbolo de sumisión y obediencia a los españoles, quienes continuaron imponiendo su autoridad mediante actos de violencia, buscando disuadir cualquier futura rebelión. Además, se les impuso la tarea de cultivar plantas desconocidas para ellos y de convivir con animales que les eran completamente extraños. Sus aldeas se redujeron de tamaño, con un número cada vez menor de nacimientos. Para evitar someterse a los españoles, quienes les imponían una lengua, costumbres y un estilo de vida diferentes, muchos carios optaron por abandonar los trabajos y las aldeas y huir a los montes, mientras que las mujeres, en un acto que Florencia Roulet llama de «resistencia pasiva», se negaban a alimentarse, practicaban el aborto o acababan con la vida de sus recién nacidos, e incluso recurrían al suicidio por ahorcamiento como una medida extrema. Los guaraníes ya no vivían ni trabajaban como guaraníes. En la zona de Asunción, la ya abundante población mestiza, compuesta por hijos de españoles e indígenas, se expandía y también maltrataba a los carios de la misma manera que los blancos europeos. Estos carios, reducidos ya a la posición de simples “piezas de servicio” para los colonizadores, y recordando el tiempo en que vendían a sus mujeres por cosas sin valor, se vieron forzados por la desesperación a solicitar a sus enemigos agaces la provisión de mujeres, para compensar la disminución de su población. Tras su trágica derrota en la “Guerra del Guarnipitán”, los mburuvichá carios perdieron su poder y su influencia política frente a los conquistadores, lo que marcó el inicio de una dominación española total y del rápido declive de los carios como pueblo. Las últimas comunidades carias en Ñemby datan de alrededor de 1580, según Alberto Duarte de Vargas.
La imagen más antigua de Ñemby
En esta ilustración que se encuentra en el libro «Viaje al Río de la Plata (1534-1554)» de Ulrico Schmidl, se puede apreciar la representación más antigua que se conoce de Ñemby. En ella, se muestra la batalla que tuvo lugar en este pueblo cario en 1545. Se observa a los carios ñembyenses defendiendo su poblado, el cual estaba fortificado con hileras de postes, de un ataque por parte de los españoles y sus aliados, los indios yapirús y guatatás. También se pueden apreciar los hoyos, utilizados como trampas y cubiertos con ramas y hojas, dentro de los cuales los carios colocaron filosas estacas. Es importante señalar que Ulrico Schmidl utiliza el término «Froemidiere» para referirse al poblado donde se desarrolló el combate, una palabra que interpretada al español significa «Frontera». Cabe destacar que, de manera unánime, los historiadores han descrito esta batalla como la Batalla de La Frontera o simplemente Ñemby, a excepción de Schmidl. Para intentar explicar este dilema lingüístico de Schmidl, podemos citar párrafos del libro de César Quiroga Salcedo, «Utz Schmidl, en la confluencia lingüística hispano-germana»: “La obra de Schmidel está escrita en un alemán muy especial, salpicado de dialectalismos bávaros, y regado de hipanismos, con la añadidura de términos neerlandeses y americanos. Se suponía a Utz un soldado ignorante, de confusa memoria, de poca captación, zafio y lerdo para aprender la lengua de sus compañeros de armas. El autor, al pensar de nuestras cosas, escribía como pensaba, en lengua mixta, lo que significa que trabajaba conceptualmente con una “jerga hispano-germana”.
Batalla de Ñemby, 1545.
BIBLIOGRAFÍA
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Gandini, M.J. (2022). ¿Quiénes construyeron el Río de la Plata? Exploradores y conquistadores europeos en el lugar donde se acababa el mundo. Buenos Aires: Siglo XXI editores.
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Quiroga, C. (1970). Utz Schmidel: en la confluencia lingüística hispano-germana. La Plata: Instituto de Filología Románica.
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NOTAS ADICIONALES
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Espínola, J. (2006). «Los hombres de Irala tomaron la iniciativa y atacaron de madrugada a los carios en La Frontera (actualmente corresponde al sur del Departamento Central de Paraguay) y los hicieron huir hasta Carahiba (hoy ciudad de Acahay) en junio de 1545«. Ulrich Schmidl: Los derroteros de un soldado de Irala. Asunción: Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia, Vol. 46, 587.
Sušnik, B. (1965). «El combate con los guaraníes reunidos en el primer campamento no duró mucho: ellos se retiraron pronto hacia un lugar fortificado que Schmidl llama La Frontera; la lucha en este lugar fue más encarnizada; los yapirúes podían proveerse de muchos scalps guaraníes. La siguiente retirada de los guaraníes tenía por su centro el lugar llamado por Schmidl ‘Carahiba’ o ‘Acaraiba’ según Ruy Díaz; varias posteriores jornadas de pacificación se realizaron en ‘la provincia de Acaraíba’; Aguirre identifica a los acaraíbas con los guaraníes de los parajes de Itá, Cañabé, Añagatí, Carapeguá, Aguaí, Acaay y Tapabuy (587), es decir, de la zona próxima a la tebicuarense, donde los indios siempre mantenían contactos estrechos con los paranáes, a quienes se atribuía que influyeron en el alzamiento de los carios«. El indio colonial del Paraguay: El guaraní colonial. Asunción: Museo Etnográfico Andrés Barbero, 219.
CAPÍTULO 3
EL LEGADO DE LOS CARIOS ÑEMBYENSES: TESOROS ARQUEOLÓGICOS DESENTERRADOS POR EL DOCTOR VELLARD EN 1932
“Al pie de una pequeña colina boscosa, junto al pueblo de Ñemby, las fuertes lluvias de verano descubrieron repetidamente piezas que debieron de ser muy interesantes, pero casi todas han sido destruidas por los habitantes”. Así se refería el etnógrafo y naturalista francés Jehan Albert Vellard con respecto a los objetos arqueológicos que quedaron al descubierto en Ñemby en 1932. En aquel tiempo, las fuertes lluvias y el uso de palas ocasionalmente dejaban al descubierto piezas y restos del ancestral pueblo de los carios. El doctor Vellard partió en 1931 hacia Paraguay encargado de una misión por el gobierno francés. El propósito de su misión era llevar a cabo estudios sobre la fauna del Chaco, documentar la etnografía paraguaya y recolectar colecciones para el Museo del Trocadero, actualmente conocido como el Museo del Hombre, ubicado en París. En julio de 1931, emprendió un periplo por el Chaco, donde tuvo la oportunidad de conocer a los Makás y los Tobas, pero las primeras escaramuzas de la contienda chaqueña lo obligaron a dar por terminada su expedición prematuramente. En enero de 1932, antes de partir hacia Caaguazú, donde llevaría a cabo su famoso estudio sobre los Guayakis (hoy Achés), realizó excavaciones en Luque, San Lorenzo y San Bernardino, lugares donde descubrió materiales arqueológicos importantes. Pero para hacer más hallazgos, se dirigió a la región de Ñemby e Ypané, acompañado por su guía, Robustiano Vera. Sus excavaciones en estos pueblos resultaron en el descubrimiento de auténticos tesoros de la cultura guaraní prehispánica. El arqueólogo expuso el resultado de su trabajo en artículos publicados en el Journal de la Société des Américanistes de París. En uno de ellos, titulado “Notas sobre la cerámica precolombina en los alrededores de Asunción”, explica: “En Luque, San Lorenzo y Guarambaré, durante las labores agrícolas, los lugareños encuentran de vez en cuando urnas funerarias o jarrones enteros, pero los rompen casi siempre con la esperanza de encontrar allí un tesoro. En Trinidad, D’Fiebrig, el director del Jardín Botánico, ya ha exhumado varias urnas funerarias; se recogieron varias piezas de cerámica y objetos de piedra en las orillas del lago Ypacaraí, en San Bernardino; pero hasta ahora la región de Ñemby e Ypané, al sureste de Asunción, parece ser la más rica”. En su artículo, el doctor Vellard refiere que algunas de las piezas recolectadas por él en Ñemby e Ypané no fueron buscadas sino encontradas por simple casualidad, generalmente durante los trabajos agrícolas de los lugareños. En una ocasión, una pala tropezó accidentalmente con una urna funeraria, sin quebrarla. En otra ocasión, la tierra reveló sus secretos después de las fuertes lluvias; en otros casos, se encontraron cuencos mientras se excavaban hoyos para la siembra. El doctor Vellard hace referencia al hallazgo de dos cuencos en las proximidades del cerro Ñemby: “Al plantar una planta de banano, un habitante de Ñemby había descubierto ante nuestro paso dos cuencos de fondo casi redondeado, muy bien cocidos, sin ningún tipo de decoración; uno de estos cuencos, encontrado a la vera de la plantación, fue roto por mascotas, el otro fue cedido para mí”. Aunque el doctor Vellard no tenía dudas acerca de la antigüedad de las piezas encontradas en Ñemby e Ypané, cometió un error al ubicar a los carios cerca de los mbayás al decir: “La proximidad de estas dos tribus hace imposible fijar el origen de las piezas de cerámica encontradas en la región (de Ñemby e Ypané); se pueden asignar tanto a los Kariós como a los Mbayás”. El error en el que incurrió el arqueólogo es un error explicable en él, ya que no era un experto en los pueblos étnicos del Paraguay y su conocimiento sobre ellos era parcial e imperfecto. Los mbayás eran un pueblo que habitaba la zona central del actual Chaco paraguayo, y el norte de la región oriental, en un territorio que coincide con el actual departamento de Concepción; es decir, los mbayás estuvieron demasiado lejos de la región donde el doctor efectuó sus hallazgos. Además, los vecinos más próximos a los carios eran los Paranáes (guaraníes, aliados de los carios) y los Agaces (no guaraníes, enemigos mortales de los carios), quienes tampoco vivían tan cerca. Los primeros se encontraban más al sur, y los segundos en la zona chaqueña, en la ribera derecha del río Paraguay. Por tanto, las piezas localizadas en Ñemby e Ypané solo pueden interpretarse como vestigios de los carios ñembyenses.
Piezas encontradas en Ñemby
En su artículo, el Dr. Vellard dedica un párrafo a Ñemby en el cual menciona lo siguiente: “Ñemby es un pequeño pueblo a 15 kilómetros al norte de Ipané, conectado a Asunción por una vía por donde circulan camiones y automóviles”. En este pueblo reportó haber encontrado una vasija «bellamente elaborada y muy bien cocida» en un jardín detrás de la iglesia, así como dos cuencos en un sembrado de banano cerca del cerro Ñemby y una urna funeraria en Cañadita. En cuanto a la pieza hallada en Cañadita, destaca lo siguiente: “Algunas urnas, como la pieza muy bonita que encontramos en Cañadita, cerca de Ñemby, están decoradas con una serie de finas líneas paralelas, pintadas sin duda con un peine, entrecruzándose, formando varias combinaciones. El interior de la urna parece haberse pintado en rojo”. En relación al tamaño de las urnas funerarias exhumadas en la región sudeña, el doctor detalla: “Las urnas son de tamaño muy variable, pudiendo alcanzar casi un metro de altura; el promedio varía entre 40 y 60 cm.; contienen sin dificultad un cuerpo adulto doblado. Los más pequeños, pero de la misma forma, debían ser usados para niños”. Cabe recordar que estas vasijas eran llamadas «japepó» por los carios, y se utilizaban tanto para fermentar bebidas como para servir como urnas funerarias. El indio guaraní enterrado yacía alojado en cuclillas dentro del japepó, y un cuenco con forma de plato hacía de tapa. La urna encontrada en Cañadita posee una gran importancia arqueológica, ya que en ella están implicados los rituales mortuorios guaraníes. El experto también expone un interesante informe sobre los objetos que solían encontrarse dentro y junto a estas urnas: “De las cuatro urnas, enteras o fragmentadas, traídas de nuestras excavaciones, ninguna contenía huesos, pero muchas de las descubiertas previamente por los lugareños los contenían, a veces mezclados con fragmentos de collares, u objetos cotidianos, husos (objetos de madera que los carios usaban para hilar), pipas, hachas de piedra, etc., sin rastro de tela u objetos metálicos. Varias cerámicas de pequeño tamaño suelen acompañar a las urnas: cuencos con bordes inclinados o convexos, cuencos con más o menos bordes, jarrones con cuello, casi globulares, con cuello estrecho, etc.”.
Piezas encontradas en Ypané
El doctor Vellard brinda una descripción más detallada de Ypané. Mientras se encontraba en este pueblo, escribió: “Ipané es un pequeño pueblo de mil habitantes a treinta kilómetros aproximadamente al sureste de Asunción; agrupado en una colina alrededor de una iglesia de la época colonial, se asemeja a todos los pueblos del interior del Paraguay. El área es bastante montañosa; colinas bajas, boscosas o cubiertas de matorrales, están separadas por depresiones pantanosas donde nacen pequeños riachuelos. Los cerros, de perfil redondeado, están formados principalmente por areniscas y lutitas cristalinas parcialmente meteorizadas; las arcillas abundan en suelos rojos lateríticos; en ciertos lugares aparecen capas arenales superficiales, no extensas. Depósitos aluviales tardíos del Terciario o Cuaternario ocupan las tierras bajas. En las colinas, los habitantes plantan una pequeña cantidad de maíz, algodón, maní, melones, plátanos y naranjos; se desarrolla el cultivo del arroz en tierras bajas pantanosas. Un pequeño arroyo, el Acahay, pasa al sur, al pie del pueblo. Al oeste, al otro lado de una pequeña planicie, en Guarnipitán, se extienden cimas de cerros desnudos, Lomas Valentinas, Tacuruty, Guasú Corá, teatros de violencia durante la guerra de 1866-70”. Los hallazgos arqueológicos en Ypané incluyeron una gran urna completa, un pequeño jarrón de arcilla blanca, dos hachas de piedra y un mortero de piedra, entre otras piezas.
Piezas llevadas a museos de París
La ingenuidad de los campesinos, las inclemencias del tiempo y las toneladas de arena bajo las cuales las piezas estuvieron sepultadas durante siglos, tuvieron un impacto negativo sobre ellas. Según los datos proporcionados por el doctor Vellard, solo una parte de las piezas recolectadas por él estaba intacta o en buen estado, mientras que la otra parte estaba rota o incompleta. Es muy probable que el doctor Vellard haya recogido los fragmentos de las vasijas y urnas rotas para reconstruirlas en su forma original, tal como lo demuestran sus ilustraciones. Como se puede deducir de una carta enviada por el arqueólogo a Paul Rivet en 1933, el resultado de sus excursiones fue muy fructífero. “En resumen -dice- los resultados de mi viaje al Paraguay son: una gran colección completa de 300 objetos Makás; urnas funerarias encontradas en la cercanía de Asunción; algunos huesos fósiles, apuntes y fotografías de petroglifos del Cerro de Villarrica; colección Guayaki, un centenar de objetos, colección mbwiha todavía incompleta”. El doctor Vellard embarcó estos y otros tesoros para su país, para que fueran llevados al Museo de Etnografía del Trocadero y al Muséum National D’histoire Naturelle de París, donde actualmente están resguardados.
El registro ilustrativo y fotográfico de las piezas
En el artículo del doctor Vellard se reproducen dibujos ilustrativos que nos facilitan enormemente la comprensión de sus hallazgos. Además, el antropólogo realizó un pormenorizado relevamiento fotográfico, tanto de sus piezas como de los lugares que visitó. Parte de este registro fotográfico se encuentra en la Biblioteca de la Universidad Austral de Buenos Aires, y comprende un archivo de negativos de 35 mm en blanco y negro, diapositivas y copias positivas en blanco y negro y en color. Hemos presentado una solicitud formal ante la Universidad Austral para acceder a copias fotográficas de las excavaciones realizadas por el doctor Vellard en Ñemby e Ypané, pero aún estamos a la espera de una respuesta.
Repatriar los tesoros de Ñemby
Hemos podido constatar en nuestro contacto con el Museo Nacional de Historia Natural de París, que no todas las reliquias de los carios están expuestas al público. Considerando que en Paraguay apenas hay tesoros comparables, sería apropiado que la municipalidad de Ñemby iniciara las gestiones para lograr que estos tesoros ñembyenses, con cientos de años de antigüedad, regresen al lugar de donde fueron sacados, en 1932.
Hacha de arenisca amarilla, de resistencia limitada; su borde de corte muestra desgaste y un surco circular en el tercio posterior. Según la descripción del doctor Vellard, esta hacha tiene una longitud total de 98 mm y una altura máxima de 52 mm (a 45 mm del borde de corte), alcanzando una altura de 30 mm a 10 mm del tacón. Su espesor mediano es de 28 mm. El hallazgo de esta intrigante hacha fue realizado en medio de las tierras coloradas de Ñaendá, revelando una conexión con la antigua cultura cario ñembyense que habitó esta región ancestralmente.
Urna grande de barro blanco decorada con diseños rojos, descubierta en Caňadita por un habitante que estaba cavando un pozo. El doctor Vellard la describe detalladamente como una hermosa urna blanca, de barro fino y forma baja. La parte superior se encontraba dividida en tres campos por surcos circulares profundos, y cada campo estaba decorado con diseños pintados en rojo, hechos con un peine. El cuello estaba cuidadosamente conformado, mostrando un trabajo artesanal meticuloso. Al momento del hallazgo, la urna yacía enterrada a una profundidad de 1,50 o 2 metros por debajo del nivel del suelo. Estaba inclinada de lado y cubierta de tierra, sin presentar fragmentos de hueso o acompañamientos funerarios en su interior. Las medidas de la urna eran regulares, con una altura de 41 cm, un diámetro máximo de 58 cm y una abertura de 31 cm de diámetro. En cuanto a su circunferencia, alcanzaba un máximo de 187 cm, mientras que la circunferencia de su apertura era de 119 cm. Esta pieza representa un tesoro arqueológico invaluable que proporciona valiosa información sobre la cultura y el arte de la antigua población de Ñemby.
El doctor Vellard describió minuciosamente esta pequeña vasija de loza blanca, que ha sido sometida a cierto pulimento, mostrando una pátina y una mano de obra algo descuidada. Presenta un fondo plano y un cuerpo globular con cuello recto, aunque está roto en la parte superior. Se observan profundas muescas verticales alrededor del vientre, y una línea de pequeñas incisiones en forma de cuña alrededor del cuello. Sus dimensiones son las siguientes: la altura total de la vasija es de 65 mm, mientras que la altura del cuello alcanza los 22 mm. El diámetro máximo es de 73 mm, y el diámetro del cuello es de 22 mm, llegando a un máximo de 23,5 mm.
Urna grande entera de arcilla roja descubierta en Ypané. El doctor Vellard proporcionó una detallada descripción de este magnífico hallazgo. Se trata de una gran urna que fue hallada en un jardín de Ypané, cubierta de suciedad y con la tapa reducida a unos pocos fragmentos. Posee una forma alta con base cónica, y en la parte superior, se aprecian hermosos estampados ungulados, aunque su altura es relativamente corta. Las dimensiones de esta urna son notables: alcanza una altura de 55 cm, llegando a un máximo de 59 cm; su diámetro de apertura es de 54 cm; la circunferencia basal mide 52 cm; la circunferencia máxima se extiende a lo largo de 495 cm; mientras que la circunferencia de apertura tiene una medida de 175 cm. De particular interés es la altura de la sección decorada con huellas de garras, que varía entre 42 cm y 13 cm.A pesar del tiempo transcurrido, la urna aún conserva su esplendor, revelando detalles artísticos y técnicos de gran interés histórico. Los estampados ungulados presentes en su parte superior son un indicio del alto nivel de sofisticación artística alcanzado por los antiguos artesanos guaraníes. Los diseños pintados en rojo, meticulosamente organizados con un peine, demuestran el conocimiento y dominio de técnicas de decoración por parte de los carios ñembyenses.
Según la minuciosa descripción realizada por el doctor Vellard, este cuenco es de loza rojiza, de textura rugosa, decorado por completo en su exterior con impresiones de garras. Fue descubierto cerca de Ipané, junto a una urna. El cuenco tiene una altura de 85 mm, y desde el cuello hasta la parte superior mide 22 mm. El borde tiene un grosor de 4 a 5 mm. Respecto a sus dimensiones, el diámetro de la abertura es de 110 mm, y el diámetro máximo alcanza los 135 mm.
De acuerdo con el detallado análisis del doctor Vellard, este es un cuenco de fondo redondeado, hecho de arcilla amarilla que parece haber recibido cierto pulimento, sin rastros de decoración, aunque el fondo muestra ennegrecimiento debido al fuego. Fue encontrado a una profundidad de 58 cm en un jardín detrás de la iglesia de Nemby, junto con otro plato roto por animales y numerosos fragmentos domésticos. El cuenco tiene una altura de 135 mm, y entre la circunferencia máxima y la abertura, la distancia es de 70 mm. El diámetro máximo es de 335 mm, y el diámetro de la abertura, alrededor de 295 mm (aunque falta un fragmento). La circunferencia máxima del cuenco es de 1075 mm. Este cuenco de arcilla amarilla nos revela una sencillez en su diseño y fabricación, lo que sugiere su uso funcional en la vida cotidiana de los carios ñembyenses.
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CAPÍTULO 4
LOS TERRITORIOS PERDIDOS DEL GRAN ÑEMBY
Después de la fundación de Asunción, Ñemby se convirtió en un vasto territorio que abarcaba gran parte de lo que hoy conocemos como la Gran Asunción. Según diferentes opiniones de historiadores, su extensión variaba de 350 a 650 km². El proceso de desmembramiento de Ñemby comenzó en 1676 cuando cedió territorios para acoger, inicialmente de manera provisional y luego de forma permanente, a los pueblos indígenas de Ypané-ñu (anteriormente conocido como Pitun) y Guarambaré. Estas comunidades vecinas fueron fundadas por Domingo Martínez de Irala en 1538, en el actual departamento de Concepción. Ambas eran poblaciones indígenas ubicadas cerca del río Ypané y gobernadas por autoridades indígenas reconocidas por la corona. En 1662, debido a los ataques de los guaicurúes, los pueblos de Ypané y Guarambaré fueron abandonados y sus habitantes fueron reubicados en un lugar de Curuguaty. En febrero de 1676, establecieron sus tolderías en Asunción y, por orden del gobernador Diez de Andino, se trasladaron al territorio de Ñemby. Esta reubicación era provisional, y ambos pueblos esperaron la orden del Cabildo para trasladarse a su ubicación definitiva. Sin embargo, dicha orden nunca llegó, e Ypané y Guarambaré permanecieron en su lugar actual, lejos de su área geográfica de origen. Sobre las travesías de estos pueblos trasplantados, Félix de Azara escribe: «Estos dos pueblos fueron contemporáneos y vecinos, y después se convirtieron en compañeros inseparables en todas sus peregrinaciones«. El proceso de desmembramiento de Ñemby continuó en 1714 con la fundación de Villeta del Guarnipitán. Debido a los constantes ataques de los indios chaqueños, quienes cruzaban el río Paraguay para «robar caballos, ganado vacuno, provocar incendios y cometer homicidios«, se construyó alrededor de 1680 un cuartel de guardia en La Frontera. Inicialmente, este cuartel se denominó «Presidio San Antonio» y con el tiempo pasó a conocerse como «Presidio San Antonio de La Frontera», debido a su ubicación en la región de La Frontera o Ñemby. Según el historiador Eduardo Nakayama, el presidio de Ñemby, entendido como una fortificación o un cuartel, «era el último punto al sur y lo fue hasta la fundación de Villeta«. Pero debido a que las guarniciones de San Antonio de La Frontera y Santa Rosa de Cumbarity resultaron insuficientes para proteger la extensa costa de las áreas pobladas aguas abajo de Asunción, se llevó a cabo la fundación de Villeta del Guarnipitán el 5 de marzo de 1714. Esta nueva población se estableció en las cercanías del recién reconstruido y reformado presidio de Santa Rosa, para proporcionar una defensa permanente contra las incursiones de los indios fronterizos. Un dato esclarecedor sobre el tamaño de La Frontera y los territorios que la comprendían se encuentra en el libro «Historia de Villa Elisa: de latifundio a municipio», escrito por Alberto Duarte de Vargas. Según el autor, “a la llegada de los conquistadores españoles a la comarca de La Frontera, este paraje estaba habitado por los carios, quienes la denominaban Ñemby, y los españoles la tradujeron como Frontera. La comarca de La Frontera abarcaba Asunción, Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central. Al sur llegaba hasta más allá de la actual Villeta, como podemos apreciar en el mapa atribuido a Ruy Díaz de Guzmán, donde figura la voz Frontera inmediatamente al norte del desagüe del lago Ypoa, actual riacho Paray”. Según Duarte de Vargas, los límites nordeste de La Frontera “no estaban bien definidos, y tal vez abarcaba Ñu Guazú (Campo Grande). Podemos calcular la superficie de La Frontera en unos 350 km2”. El investigador afirma que “los puertos históricos de La Frontera eran conocidos con los nombres de Guará y Caybá, ya mencionados en documentos de 1544. El primero sería la actual Villeta, y el segundo San Antonio”. En 1787, apenas 69 años después de su fundación urbana, Ñemby aún abarcaba un extenso territorio que incluía las actuales Lambaré, San Antonio, Villa Elisa y parte de San Lorenzo. Esto se confirma en un documento del obispado que se encuentra en ANA-SNE, volumen 768, y fue transcrito por Margarita Duran de Estragó en su obra «Templos de Asunción». El documento describe lo siguiente: «Frontera: comprende La Frontera (Ñemby), San Antonio, Mbocayaty, Barcequillo (San Lorenzo), Ysati y Lambaré. Sus límites son el río Paraguay desde el cerro Lambaré hasta el arroyo Mbaé-cangüerobi, y continúa por la división hasta la montaña (cerro Ñemby) que limita con el pueblo de Ypané«.
En este mapa de ca. 1690, vemos la ubicación de un fuerte en Ñemby, el fuerte San Antonio. Hasta 1714, año de fundación de Villeta, Ñemby era el único y último punto al sur de Asunción. Biblioteca Nacional de Francia.
De gran comarca a las emergentes Villa Elisa y San Antonio
En la página oficial de la Municipalidad de Villa Elisa, en el apartado de «ORÍGENES» de la historia del municipio, se menciona lo siguiente: “Para remontarnos al origen del Municipio de Villa Elisa, retrocedemos al Siglo XVI, específicamente al año 1714, cuando el Gobernador Bazán de Pedraza fundó el 5 de marzo «San Felipe de Borbón en el Valle del Bastán en los Campos del Guarnipitán», hoy Villeta, del cual formaba parte el espacio físico de lo que hoy es Villa Elisa”. Sin embargo, el redactor no proporciona información sobre su fuente, y es probable que no la tenga, ya que la información brindada es claramente incorrecta, especialmente porque Villa Elisa se originó como un desprendimiento de Ñemby y no de otro territorio. Este tipo de información, sin fundamento, ha obstaculizado la comprensión y la interpretación precisa de la verdadera historia de Ñemby. El 1 de enero de 1890 fue creada la colonia Bélgica de Mbocayaty por el Banco del Paraguay y del Río de la Plata. La colonia estaba ubicada en San Antonio, dentro de la jurisdicción de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, a lo largo del río Paraguay, con una franja de un kilómetro de ancho, según lo relatado por Kleinpenning. El Banco del Paraguay y del Río de la Plata había reservado 280 varas a lo largo del río para abrir un puerto, como menciona Benjamín Aceval. Kleinpenning relata que a fines de 1891, el Banco vendió parcelas de 16 cuadras cada una a aproximadamente 81 colonos de 18 familias europeas. Sin embargo, la bancarrota del Banco llevó a que el danés Emilio Johannsen, quien era directivo de la entidad, tomara posesión de la colonia el 28 de mayo de 1893 y la renombrara como Colonia Elisa en honor a su esposa, Elisabeth Poleska. Dice el historiador Duarte de Vargas que “la fracción de terreno que compró Johannsen estaba situado en San Lorenzo de la Frontera, ribereña al río Paraguay”. Esto concuerda con la obra «Geografía de la República del Paraguay» de 1896 de Héctor. F Decoud, donde la actual Villa Elisa figura como «Colonia Elisa, en el partido de San Lorenzo de la Frontera, a orillas del río Paraguay«. En una carta fechada el 21 de marzo de 1902, el presidente de la Junta Económico-administrativa de la Colonia Elisa, el sueco Hjalmar Carlstein, solicitó la creación de una Comisión de Caminos propia en la Colonia Elisa para no seguir dependiendo de la comisión de Caminos de San Lorenzo de La Frontera, como venía ocurriendo. En la carta se enfatizaba la urgencia de crear dicha comisión, por tener la Colonia “un tráfico muy grande”, los “caminos en un estado deplorable”, y que sería “una calamidad para el progreso” de dicha Colonia seguir estando “bajo la Comisión Departamental de San Lorenzo de la Frontera”. El 20 de agosto de 1902, el vicepresidente de la república en ejercicio, Andrés Héctor Carvallo, emitió un decreto para la creación de una comisión departamental separada para la Colonia Elisa. El artículo primero de dicho decreto establecía: “Constitúyanse en la Colonia Elisa, departamento de San Lorenzo de la Frontera, y colonia Hohenau, departamento de Jesús y Trinidad, comisiones departamentales…” Esto demuestra que hasta 1902, la administración de la Colonia Elisa seguía dependiendo de San Lorenzo de La Frontera.
Según la historiadora Milda Rivarola, Ñemby o San Lorenzo de la Frontera contaba con un puerto naranjero sobre el río Paraguay. Según su análisis, es probable que el asentamiento ribereño mostrado en esta imagen (Child, 1891) esté relacionado con Ñemby.
En documentos históricos preservados en el Archivo Nacional de Asunción, existen pruebas que confirman que antiguamente San Antonio estaba incluido en el territorio de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby. En el proceso a José de la Cruz Bustamante de 1853, se lee: “En este partido de San Antonio, comprehensión de San Lorenzo de la Frontera…” (ANA, Vol. 1473, nº 3 f. 37). Es interesante notar que en la carátula de este proceso todavía se encuentran indicios de que San Antonio fue en algún momento parte del antiguo territorio de La Frontera o Ñemby, ya que menciona: “Causa criminal seguida de oficio contra José de la Cruz Bustamante, por la herida que infligió con cuchillo a su hermano político Tomás Barcelón, vecino de San Antonio de La Frontera”. También, en un sumario de 1865 sobre la muerte de Micaela Ascurrain en San Lorenzo de la Frontera, se menciona que ocurrió en el «partido de San Antonio, jurisdicción de San Lorenzo de La Frontera» (ANA, Vol.1565, Nº2, f. 2), y esta muerte fue por ahogamiento en el río Paraguay, lo que demuestra que en 1865, Ñemby aún tenía pleno acceso a dicho río. San Antonio se separó de Ñemby de manera definitiva por una ley del 23 de abril de 1903, cuando fue promovido a la categoría de Departamento, llevándose con él a la Colonia Elisa, hoy Villa Elisa. Así vemos que en un lapso de 10 años, Ñemby vio reducido su territorio a menos de la mitad, lo que resultó en la pérdida permanente de sus costas sobre el río Paraguay. Surge la pregunta de si los vecinos y las autoridades de Ñemby de entonces se opusieron a esta sucesiva reducción de uno de los pueblos más antiguos de Paraguay; aún no se dispone de información al respecto. Lo que sí queda claro es que Ñemby habría sido muy diferente si hubiera conservado sus costas. Su desarrollo económico, al menos, habría sido muy distinto. Actualmente, Ñemby, o lo que queda de su histórico territorio que alguna vez fue conocido como el «riñón de la provincia», tiene una superficie de 25 km², lo que la convierte en la quinta ciudad más pequeña del Paraguay.
BIBLIOGRAFÍA
Ayala, J. (2017). Paraguay y los países nórdicos: promoviendo vínculos hacia la creación de alianzas estratégicas. Asunción: Revista Diplomática, Academia Diplomática y Consular Carlos Antonio López.
Duarte de Vargas, A. (2005). Historia de Villa Elisa: de latifundio a municipio. Asunción: Edición del autor.
Velázquez, R. E. (1966). La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos.
Viola, A. (1998). San Antonio de La Frontera. Asunción: Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia.
NOTAS ADICIONALES
ANA, sección civil y judicial, vol.1473, Nº3, foja 37, año 1855. «En este partido de San Antonio, comprehensión de San Lorenzo de La Frontera«. Relativo a proceso a José de la Cruz Bustamante por herida.
Fahrenkrog, L. (2020). «Guarambaré e Ypané fueron relocalizados por ataques de los payaguaes y mbayaes, primero en las inmediaciones de Villarica, luego más cerca de Asunción. En 1682, el gobernador Diez de Andino decidió que tanto Guarambaré como Ypané debían mudarse a unos 30 kilómetros al sudeste de Asunción«. Los indios cantores del Paraguay. Buenos Aires: Sb Editorial, s/p.
Registro Oficial correspondiente al año 1901. «El Vice-Presidente de la República en ejercicio del P. E. DECRETA: Art . 1.º Constitúyanse en la Colonia Elisa (departamento de San Lorenzo de la Frontera) y colonia «Hohenau» (departamento de Jesús y Trinidad) comisiones departamentales«. Asunción , Agosto 20 de 1902. Firmado Carvallo /E. Fleitas. Asunción: Talleres Nacionales de H. Kraus.
CAPÍTULO 5
FUNDACIÓN URBANA DE LA FRONTERA
Ya entre 1707 y 1713, el gobernador Manuel de Robles había expresado su preocupación por el descuido del área costera cercana a Asunción. Consultó al Cabildo sobre la posibilidad de establecer dos villetas (pequeñas villas) de españoles en Guarnipitán para resguardar la zona. Esta región de Guarnipitán, que incluía los territorios de las actuales ciudades de Ñemby, Ypané, Guarambaré y Villeta, formaba parte del extenso territorio de La Frontera, también conocida como Ñemby. Guarnipitán era esencial porque proveía alimentos a la capital. Cuando los guaycurúes la atacaban, la población local se veía obligada a huir, dejando a Asunción sin provisiones. El 5 de marzo de 1714 se estableció una villeta al sur de Guarnipitán, a la que se le dio el nombre de «San Felipe de Borbón en el Valle de Bastán» (actualmente conocida simplemente como Villeta). Sin embargo, la otra villeta prevista no llegó a fundarse. El 26 de enero de 1716, el gobernador de la provincia del Paraguay, Juan Gregorio Bazán de Pedraza, motivado por su deseo de aumentar la población de la recién fundada Villeta, consultó al Cabildo de Asunción acerca de la posibilidad de trasladar a los pobladores del Valle de La Frontera a Villeta. En ese momento, la escasa población de Villeta preocupaba al gobernador, mientras que La Frontera, una amplia región de españoles sin un núcleo urbano, sufría constantes ataques de los guaicurúes, quienes saqueaban sus ranchos y chacras que estaban dispersos y separados entre sí por grandes distancias. En su consulta al Cabildo, Bazán de Pedraza informó sobre un malón perpetrado por los indios chaqueños en la parte más vulnerable del Valle de La Frontera, que resultó en la muerte de dos mujeres y un anciano español, actos cometidos a plena luz del día con total impunidad. La falta de una agrupación de los vecinos en centros urbanos dificultaba considerablemente la defensa ante estos ataques (A. N. A., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folio 3). Ante esta situación, trasladar a los desamparados pobladores del Valle de La Frontera a la nueva Villeta parecía ser una solución conveniente para dos problemas. Sin embargo, la petición del gobernador fue rechazada, lo que resultó beneficioso, ya que de haberse llevado a cabo, la ciudad de Ñemby no habría llegado a existir. El 27 de enero de 1716, los deliberantes del Cabildo, incluyendo Alcaldes Ordinarios, el sargento mayor Andrés Benítez, el Fiel Ejecutor en propiedad, el capitán Ramón Caballero Bazán, el Alférez Real Dionisio de Otazú, el Alguacil Mayor Juan de Mena y Ortiz de Velasco, y los Regidores José de Urrúnaga y Martín de Chavarri y Vallejo, se reunieron para discutir la petición de Bazán de Pedraza. Luego de deliberar, decidieron de manera unánime rechazar la propuesta del gobernador, argumentando que despoblar el Valle de La Frontera dejaría el camino expedito a los guaicurúes hacia el interior de la provincia. En cambio, sugirieron la construcción de una casa fuerte en Ñemby, en las chacras donde habían ocurrido los asaltos, para proteger al resto de la población. El acuerdo capitular del Cabildo, que se encuentra preservado en el Archivo Nacional de Asunción, establece de manera precisa y detallada lo siguiente: “En quanto a si combendrá sacar las familias que se hallan yndefensas en el Valle de la Frontera a los Campos de Guarnipitán, con lo deduzido en este punto les pareze no será combeniente, respecto de que será sólo abrir puerta para que el enemigo por el mismo valle y montaña se yntrodusca más tierra adentro a hazer daño a las demás chacras, y que antes, sí, les pareze fuera combeniente solicitar el que algún vezino de algunos medios se poblase en las chacras donde han susedido los asaltos de dichos enemigos para que, HAZIENDO UNA CASSA FUERTE y manteniendo algunas bocas de fuego, sirviese de resguardo a las demás». (ANA., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folios 5 y 6). A la luz de este contexto y considerando la sugerencia del cabildo de erigir una casa fuerte en Ñemby, podemos vislumbrar los fundamentos que llevaron a la fundación urbana de La Frontera. Sin embargo, Bazán de Pedraza no sería el encargado de organizar la defensa de Ñemby, ya que su principal enfoque era aumentar la población de Villeta, ciudad cuya fundación era motivo de su orgullo. La tarea de defender Ñemby recaería en manos de otro gobernador, dos años más tarde.
Fundaciónde la capillade San Lorenzo
Cabe suponer que, después de la muerte del gobernador Bazán de Pedraza en 1717, su sucesor, Diego de los Reyes Balmaceda, preocupado por los continuos ataques a La Frontera, tomó medidas para proteger el lugar. Pero en vez de construir una casa fuerte, como sugirió el Cabildo, optó por construir una capilla, que pudo haber sido parte de una estrategia más amplia para salvaguardar a los colonos españoles. La capilla, dedicada a San Lorenzo, fue erigida en 1718 al pie del cerro y en la orilla izquierda del arroyo Ñemby, según la versión del Dr. Dionisio González Torres. Aunque Ñemby todavía tenía acceso a un amplio litoral sobre el río Paraguay, la elección de la ubicación fue estratégica para evitar los ataques de los chaqueños, los guaicurúes y agaces, desde el otro lado del río, una situación que no se previó en Villeta. En Villeta, los ataques de los chaqueños pusieron en peligro a toda la villa, tanto que el cura párroco, ante el riesgo de saqueo, llegaría a recomendar trasladar las imágenes y el sagrario del templo a un lugar más protegido.
Pueblo capillero
La creación de la capilla de San Lorenzo fue el comienzo de La Frontera como pueblo. Este nuevo lugar de culto tuvo impactos estratégicos y sociales. Dirigida por un líder religioso que también supervisaba las actividades agrícolas y ganaderas, la capilla unió a la comunidad, dando lugar a un pequeño caserío. La presencia de un lugar centralizado facilitaría la organización y la defensa colectiva ante posibles asaltos de los chaqueños. El nuevo núcleo urbano se clasificaba como “pueblo de españoles” o “pueblo capillero”, por haberse creado en torno a una capilla. Aunque las evidencias apuntan a que la decisión de establecer la capilla provino del gobernador Reyes Balmaceda, es posible que los Jesuitas hayan desempeñado algún papel en la fundación y el subsiguiente desarrollo del centro religioso, dada la estrecha relación entre este gobernador y dicha orden católica. Es importante tener en cuenta que tanto los habitantes de La Frontera como el gobernador eran de origen español, lo que justifica que el santo venerado en la capilla también fuera español, San Lorenzo. Con el tiempo, la gente comenzó a incorporar la devoción a su santo en la denominación de La Frontera, hasta que finalmente se le conoció como San Lorenzo de La Frontera. A mediados de la década de 1940, se tomó la decisión de reemplazar este nombre por el de Ñemby, nombre originario del pueblo, con el fin de evitar confusiones con su homónimo vecino, San Lorenzo del Campo Grande.
Ñemby se despojó de su nombre en castellano alrededor de 1945. Aunque no conocemos los detalles exactos de este cambio, lo cierto es que el antiguo nombre oficial del pueblo, que había estado presente durante 200 años, desapareció rápidamente en el curso de los nuevos tiempos. Fotografía tomada en el centro de Ñemby en 1978, capturando la esencia de la esquina de Ytororô y Santa Rosa.
Mi comentario sobre la vigamencionada por Azara
La fecha exacta de la fundación de la capilla de La Frontera es el Santo Grial de la historia de Ñemby. Lamentablemente, no encontré indicios de informes sobre dicha fundación en el Archivo Nacional de Asunción. Solamente sabemos que dicha capilla fue erigida en 1718, en épocas del gobernador Diego de los Reyes Balmaceda. El reconocido historiador argentino Ramón Gutiérrez, en su monumental obra «Historia de la arquitectura del Paraguay, 1537-1911», citando a Azara menciona que la antigua capilla de La Frontera tenía una viga inscrita con la fecha «Abril 4 de 1718». Suponemos que esta es la fecha de fundación de la capilla y por ende del pueblo de Ñemby, ya que no hay razones para dudar del dato proporcionado por el historiador argentino muy respetado, ni de la afirmación hecha por el explorador español. Este último visitó Ñemby en varias ocasiones en la década de 1780 e incluso llegó a visitar la capilla del pueblo. Félix de Azara, un destacado cartógrafo, durante sus visitas a los pueblos de Paraguay elaboraba mapas, observaba plantas y animales, y registraba datos históricos. El explorador anotaba sus observaciones en los momentos libres de su trabajo, lo que resultó en obras sobre historia, antropología y botánica que hoy son referencias. Buscando la fecha de fundación de Ñemby y la «fonts et origo» de la información inscrita en la viga de la capilla, leí detenidamente las obras de Azara relacionadas con la historia del Paraguay, como «Descripción é historia del Paraguay y del Río de la Plata«, «Viajes por la América del Sur«, «Viajes inéditos de Félix de Azara«, «Memorias de don Félix de Azara» y «Geografía física y esférica de las provincias del Paraguay«. Sin embargo, no encontré menciones relacionadas con la viga o la fecha de fundación de la capilla de Ñemby en ninguna de ellas. En un intento por desentrañar el misterio, me puse en contacto con el propio Ramón Gutiérrez a través de la Academia Nacional de la Historia de Argentina. Le formulé la pregunta: «¿En qué obra de Azara encontró usted el dato de la viga?» (para no extender demasiado la consulta al lector, he acortado la pregunta). El historiador respondió enseguida a mi consulta: “Mi estimado amigo. Me pregunta algo de un libro que escribí hace 50 años y de memoria no puedo contestarle, pero debo decirle que trabajé en el año 1970 con las copias de manuscritos de Azara que están en España y es posible que el dato haya salido de alguno de ellos. Estoy en Granada y no puedo obviamente tener posibilidad de revisarlos y lamento que mi memoria no me permita ayudarle con precisión. Un afectuoso saludo, y mucha suerte con su trabajo”. La atenta respuesta de Gutiérrez me hace sospechar que el dato de Azara está escrito al pie o entre líneas del manuscrito de Azara, como una anotación al margen, información que ningún editor comprendió o consideró oportuno añadir a ningún texto. Es notable que no solo los historiadores han sido injustos con Ñemby, también la suerte ha jugado en su contra. Ñemby siempre fue considerado un pueblo demasiado pequeño para llamar la atención de alguien. Recientemente, un distinguido profesor de Ñemby me presentó una curiosa hipótesis sobre el destino de la viga en cuestión: según él, la viga se encontraba resguardada en el Museo de Historia de Barcelona. Esta hipótesis plantea las siguientes interrogantes: ¿cómo llegó la viga de nuestra capilla hasta un museo en Europa? ¿Por qué le interesaría la capilla de un pequeño pueblo al Museo de Historia de Barcelona? ¿O acaso la madre patria entendía la verdadera importancia de Ñemby en la historia y en los orígenes del Paraguay? Aunque inicialmente me mostré escéptico, decidí verificar la hipótesis contactando al museo por correo, asegurándome de mencionar las diversas variantes toponímicas de Ñemby (La Frontera, San Lorenzo de la Frontera, Valle de La Frontera, Ñembú, Ñeemby, Ñembi, etcétera). Pero, como era de esperarse, la respuesta del museo fue la siguiente: “Estimado señor Ovelar. Nos complace saludarle desde el Museo de Historia de Barcelona. En relación a su consulta debo decirle que la viga por la que se interesa no se encuentra en nuestro Museo de Historia. Sin embargo, es posible que se encuentre en algún otro museo de esta ciudad, según la información que Vds. disponen. Atentamente, Josep Bracons Clapés”. Como no hay ningún fundamento para creer que la viga de nuestra capilla original esté depositada en algún museo europeo, decidí abandonar la idea de seguir rastreándola. La fecha del 4 de abril proporcionada por Azara es significativa, pero no es suficiente para confirmar la fecha de fundación de Ñemby.
Folio de la Consulta del Gobernador Juan Gregorio Bazán de Pedraza al Cabildo, sobre la conveniencia de abandonar La Frontera y establecerse en Guarnipitán (Villeta), por las continuas hostilidades de los guanicurúes. A. N, A., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folios del 2 al 7.Se dispone copia del volumen completo.
Folio del Acuerdo Capitular del Cabildo, más esquela de Fleitas a Bazán. A. N, A., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folios del 8 al 11.El Cabildo rechaza la solicitud de Bazán de Pedraza para incorporar a los habitantes de La Frontera a la población de Villeta. Se dispone copia del volumen completo.
Mi comentario sobre mi búsqueda en los Archivos de España
En una conversación amena con Margarita Durán Estragó en la sede del Archivo Nacional de Asunción (ANA), la reconocida historiadora paraguaya me explicó que encontrar documentos sobre la fundación de La Frontera o Ñemby en el ANA era complicado. Ya fuera por el mal estado de los documentos, su ilegibilidad o pérdida, la misión era casi imposible. Ante esto, Margarita me aconsejó buscar en otras fuentes, como en archivos de España, en correspondencias o escritos similares. Aunque hallar un documento formal de fundación parecía ya improbable, la idea era buscar alguna referencia que confirmara la fecha del 4 de abril proporcionada por Azara como la fecha fundacional de la capilla y, por ende, del pueblo de Ñemby. Siguiendo el consejo de la ilustre investigadora, decidí enfocarme en la búsqueda de posibles documentos en archivos españoles, que albergan información histórica de la América colonial. Me puse en contacto por correo electrónico con el Archivo General de Indias de Sevilla, solicitando su colaboración para obtener datos sobre la fundación de la capilla. Recientemente recibí una respuesta de dicho Archivo, en la cual me indican lo siguiente: “Estimado Sr. Freddy Ovelar. En relación con su consulta, en la que solicita información acerca de la capilla de San Lorenzo en La Frontera, se le informa que es posible que entre los fondos documentales de este Archivo existan datos relacionados con su tema de investigación, pues la documentación conservada en este centro procede de la acción española en sus colonias americanas entre principios del siglo XVI y principios del siglo XIX. En concreto, la que recibió y gestionó el Consejo de Indias, organismo central con facultades gubernativas, judiciales y hacendísticas, así como la procedente de otras instituciones relacionadas con estos asuntos y la navegación entre la Península Ibérica y el continente americano. En relación a su solicitud de información acerca de la capilla de San Lorenzo de la Frontera, ubicada en la actual ciudad de Ñemby, Paraguay, se le informa que para cualquier búsqueda relativa a nuestros fondos puede utilizar el Portal de Archivos Españoles (se me brinda el enlace). En los resultados encontrará descripciones de documentos y, en su caso, las imágenes digitalizadas. Atentamente, Departamento de Referencias / SR-VR, Archivo General de Indias”. Tras una profunda búsqueda en el Portal de Archivos, no encontré documento específico de mi interés. Aunque hallé información relevante sobre Paraguay, lamentablemente, no pude obtener datos específicos sobre la capilla de San Lorenzo de La Frontera. Dado que durante la época de la colonización la administración colonial a menudo involucraba aspectos navales, también me dirigí al Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán, que me respondió después de un año exacto desde mi solicitud. Este periodo prolongado me hace pensar que se habrán esforzado mucho en la búsqueda de documentos. A continuación, detallo la respuesta recibida: “Estimado Sr D. Freddy Ovelar. En contestación a su petición, la cual ha sido registrada en este Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán con fecha de 21 de Septiembre de 2022 (petición 418/22) y en la que solicita documentación sobre capilla de San Lorenzo de la Frontera, no aparece ninguna referencia sobre dicha documentación en nuestras bases de datos ni en instrumentos de descripción. Sintiendo no poder serle de más ayuda, reciba un cordial saludo. Atentamente MRO: Fernando Ferreira Rosa”. También contacté al Archivo Histórico de la Armada Juan Sebastián Elcano de Madrid, vinculado al Ministerio de Defensa de España, para obtener información. Después de casi un mes, recibí una respuesta oficial del propio Ministerio que indicaba: “Sr. Ovelar, con respecto a su consulta referente a la fundación de la ciudad de Ñembi, le hacemos saber que por la fecha convencional de la misma, la documentación relacionada con este hecho histórico -de existir- debe conservarse en el Archivo General de Simancas. La Armada gestiona su propio patrimonio documental, grosso modo, desde 1784. Por si le fuera de interés, adjuntamos la referencia documental de la descripción efectuada por Félix de Azara. Si deseara copia digital del mismo, podemos enviarle un presupuesto con arreglo a los precios públicos fijados por el Ministerio de Defensa”. La respuesta me la envió Fernando Santos de la Hera, en nombre de la directora Técnica del Archivo Naval, sin especificar su nombre. Me interesa descubrir lo que contiene la copia del documento de Azara que el Archivo Juan Sebastián Elcano me ofrece, y pronto planeo solicitar una copia. Aunque ya he leído ese documento en varias publicaciones, no he encontrado información sobre la fundación de la capilla de Ñemby. Creo, y sería bueno confirmarlo, que este documento es una copia del manuscrito original de Azara, el mismo que el arquitecto Ramón Gutiérrez examinó en 1970, y en el que descubrió la información del «Abril 4 de 1718». Seguramente contiene textos inéditos o notas al margen que ninguna editorial ha incluido en sus publicaciones. Actualmente, estoy a la espera de una respuesta por parte del Archivo General de Simancas. La búsqueda del 4 de abril, o la fecha exacta de la fundación de la capilla de La Frontera, continúa abierta, y es probable que, como lo dijera la investigadora Durán Estragó, la respuesta se encuentre en otros lugares: en correspondencias, informes o anotaciones en manuscritos olvidados.
Facsímil de la respuesta oficial del Ministerio de Defensa de España, a través del Museo Archivo Naval, en relación a mi solicitud de información sobre la fundación de la capilla de San Lorenzo en La Frontera.
Sobre la relación del Valle de La Frontera con Ñemby
Bastará con recordar lo que hemos mencionado en el capítulo 1 de este libro para comprender la relación existente entre La Frontera y Ñemby. Sin embargo, al revisar los documentos del Archivo Nacional de Asunción relacionados con el pedido del gobernador Bazán de Pedraza de trasladar los pobladores de Ñemby a los Campos de Guarnipitán, encontramos que Ñemby es mencionado como Valle de la Frontera, no como La Frontera. Para corroborar esta conexión entre el Valle de la Frontera y Ñemby, recurrimos a la obra «La fundación de la Villeta de Guarnipitán en 1714«, de Eladio Velázquez, en la que se indica que «el Valle de la Frontera quedaba en el camino de la capital«, y este camino no podía ser otro que el «camino real», que, según Luis Verón, llevaba a Ñemby, Ypané, Villeta, y terminaba en Paso de Patria, a orillas del río Paraná. Para entender qué es un valle, es importante tener en cuenta que este se define por encontrarse entre elevaciones. Ñemby se encuentra específicamente en un valle formado por dos cerros, siendo el cerro Ñemby el de mayor altura y el cerro San Carlos el de menor altura. Estos datos, junto con el hecho de que ninguna otra capilla o pueblo cercano a Asunción fue fundado entre 1718 y 1775, excepto la de San Lorenzo en La Frontera, respaldan la idea de que el Valle de la Frontera se refiere a Ñemby.
Vista del Templo Parroquial de Ñemby en octubre de 1972.
La transformación arquitectónica de la capilla de San Lorenzo de la Frontera
Según el presbítero Hugo Fernández, los primeros libros parroquiales de la Capilla de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby datan de 1760, cuando se la registraba como Vice-parroquia. Por otro lado, el historiador Ramón Gutiérrez menciona que alrededor de 1780, la iglesia de Ñemby estaba cubierta de paja, y el padre Rafael Quiñonez dice que en 1843, «las tres naves de la iglesia estaban cubiertas de tejas, y las tijeras eran de palma». Con el correr del tiempo, los templos de Ñemby fueron demolidos repetidamente, tanto por errores en la construcción como por los daños ocasionados por kupi´í. El padre Fernández nos dice que «el antiguo templo, reconstruido en la época de Don Carlos Antonio López, fue demolido a principios de 1900 y reemplazado por otro, cuya construcción se terminó recién en 1950». Esto coincide con lo que menciona el estudioso y servidor parroquial Miguel Bogado Meza, quien dice que la Comisión Pro Templo de San Lorenzo de la Frontera se estableció el 28 de abril de 1901 y que el Monseñor Juan Sinforiano Bogarín bendijo la piedra fundamental para iniciar la construcción del Templo el 5 de enero de 1902. Pero la construcción del templo tuvo varios problemas, como dificultades económicas y organizativas. En 1902, el Jefe Político de Ñemby (el comisario de la época) se involucró arbitrariamente con la Comisión encargada de la construcción del templo y tomó el control de los fondos recolectados para ese propósito. Esto acabó cuando el Ministerio del Interior ordenó al Jefe Político no interferir en los asuntos de la Comisión y entregar los fondos que había administrado. Casi 10 años después, el templo aún no estaba terminado, como evidencia el decreto del 10 de marzo de 1910 del Poder Ejecutivo, que reorganizaba la Comisión Pro-Templo de San Lorenzo de La Frontera. El presbítero Fernández menciona que este templo se terminó recién en 1950, aunque hay dudas al respecto, ya que él mismo menciona que un templo fue demolido en San Lorenzo de la Frontera en la década de 1920, seguramente el mismo cuya piedra fundamental fue bendecida por el Monseñor Bogarín. Lo cierto es que un nuevo templo parroquial de Ñemby fue construido a principios de 1950, pero apenas una década después, este templo fue devastado por la acción de los kupi´í, como describe el profesor Juan Alberto Riveros. Se construyó un nuevo templo a principios de la década de 1960, pero incluso este último tuvo sus problemas antes de completarse. El periodista ñembyense Alcibíades González Delvalle describió en una publicación de ABC Color de 1977 cómo se construyó la torre de la iglesia: “Sólo los ñembyenses saben lo que cuesta poner una torre a la iglesia, por haberse hecho dos veces. Un sacerdote muy entusiasta «y para mayor gloria de Dios» no titubeó en poner en práctica su idea de levantar una torre para la iglesia. Cada compañía traía su ofrenda los domingos, consistente generalmente en frutos de la tierra y aves de corral. Terminada la misa, se realizaba la feria con la exposición y venta de piñas y sandias, zapallos y mandioca; gallinas que lucían en el cuello cintas relucientes o algún ternero envuelto en la bandera tricolor. Y así, y otras contribuciones, se terminó al fin la torre, con el aplauso y el orgullo del pueblo. Pero duró muy poco. Apenas terminó de ponerse la cruz en lo más alto de la torre, ésta se vino abajo. Se comenzó de nuevo, y con más gastos aún, porque gran parte de la iglesia fue dañada a consecuencia del derrumbe”. A pesar de las adversidades, el templo parroquial de San Lorenzo de Ñemby, modesto pero elegante, se erige como un ícono de la ciudad, al igual que el cerro Ñemby.
Según el presbítero Hugo Fernández, esta capilla de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby fue demolida en la década de 1920.
BIBLIOGRAFÍA
González Delvalle, A. (1977, 18 de septiembre). El realismo mágico del pueblo de Ñemby. Abc color, p. 14.
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Maeder, E. J. A. (1996). Magnitud y destino de las temporalidades del Paraguay. Historia Paraguaya, vol. XXXVI. Asunción: Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia.
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Velázquez, R. E. (1966). La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos.
NOTAS ADICIONALES
Azara, F. de. (1847). «Frontera, 1718«. Descripción e Historia del Paraguay. Madrid: Imprenta de Sanchiz, 42.
Conferencia Episcopal Paraguaya, “Ñemby fue fundada por Diego de los Reyes Balmaceda en 1718”. Historia. Recuperado de: https://episcopal.org.py/?page_id=1048.
Du Graty, A. M (1861). «Frontera, 1718, Diego de los Reyes«. La República del Paraguay. Grande Rue: Imprenta de José Jacquin , 53.
Ferreira, H. (2002). «Ñemby, antiguamente San Lorenzo de la Frontera, fue fundado en 1718«. Geografía del Paraguay. Asunción: El Lector, 104.
Gásperi, F. de (1920). «Al sud del pueblo de San Lorenzo de la Frontera se halla el morro denominado de Caaguazú«. Atlas general de la República del Paraguay. Buenos Aires: Jacobo Peuser, 11.
González, N. (1936). «Aparecen nuevas nucleaciones urbanas, San Lorenzo de la Frontera en 1718”. Proceso y formación de la cultura paraguaya. Asunción: Cuadernos Republicanos, 118.
González, D. M. (1994). «San Lorenzo de la Frontera, hoy Ñemby, establecido en 1718 por el gobernador Diego de los Reyes Balmaceda, al pie del cerro y sobre el arroyo Ñemby«. Origen e historia de los pueblos del Paraguay: toponimia guaraní. Asunción: Universidad Nacional, 165.
Gutiérrez, R. (1972). «Aparentemente esta capilla se fundó en 1718, pues Azara dice que tenía una viga con la leyenda ‘abril 4 de 1718. En la actualidad, el poblado de San Lorenzo de la Frontera ha sido rebautizado con el nombre de Ñemby, con la finalidad de evitar la confusión de denominaciones«. Historia de la arquitectura del Paraguay, 1537-1911. Asunción: Comuneros, 343.
Kleinpenning, J. M. G. (2003). «San Lorenzo de la Frontera 1717 ¿1718? Reyes Balmaceda. Este era un asentamiento alrededor de una capilla que ya había comenzado a formarse antes de 1718«. Paraguay 1515-1870 A Thematic Geography of Its Development. Madrid: Vervuert, 43 y 336.
Montalto, F. A. (1982). «San Lorenzo de la Frontera o Ñemby (1718)«. Panorama de la Realidad Histórica Del Paraguay: Proceso Y Formación Social Y Cultural Del Pueblo Paraguayo. Asunción: El Gráfico, 24.
Pangrazio, M. A (1989). «San Lorenzo de la Frontera o Ñeemby. Diego de los Reyes Balmaceda establece el núcleo en 1718«. Indicadores de la Estructura Social del Paraguay. Asunción: El Foro, 343.
Quiroga, O. (1998). «Ñemby fue fundado en 1718, en épocas del gobernador Diego de los Reyes Balmaceda. Antiguamente llamada San Lorenzo de la Frontera«. Geografía ilustrada del Paraguay. Asunción: Quevedo, 241.
Velázquez, R. E. (1964). «Hemos referido antes que Bazán de Pedraza, en el último año de su gobierno, había consultado al Cabildo de Asunción sobre la conveniencia de agregar los pobladores del valle de la Frontera (hoy distritos de Lambaré, Villa Elisa y Ñemby) a la población de San Felipe. Dos meses antes, practicando dicho Gobernador una inspección de las obras, en compañía de Montiel, tuvo aviso de un malón de los indios chaqueños a la parte más desamparada de aquel valle, con muerte de dos mujeres y un anciano español, ejecutado a plena luz del día y con entera impunidad. Como los vecinos de la Frontera no viven agrupados en centros urbanos, sino esparcidos con sus chacras por una vasta extensión, la defensa se torna muy difícil, y el único recurso en la emergencia ha sido ordenar que todas las casas donde no hay hombres adultos en condiciones de tomar las armas sean evacuadas y sus moradores busquen albergue en las mejor defendidas y más sólidas. Mas, ésta no puede ser la solución definitiva: urge, pues, encontrar otra. Bazán de Pedraza, preocupado por el desamparo de esta gente y llevado también de su afán de acrecentar la fundación que es gloria de su gobierno, se pregunta si no será lo más adecuado agregarlos a ésta«. La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos, vol. 21, 236.
CAPÍTULO 6
GENERALIDADES AGRÍCOLAS DE ÑEMBY EN LOS SIGLOS XVII, XVIII Y XIX
Ernesto J. A. Maeder cuenta que el pago de La Frontera, «ubicada a unas 3 o 4 leguas de Asunción», tuvo su origen en una donación del presbítero Rodrigo Ortiz Melgarejo, quien cedió una viña y un pedazo de tierra. Esta afirmación, respaldada por documentos del colegio jesuita, no se refiere al establecimiento de los primeros pobladores españoles en Ñemby o La Frontera, ya que Ñemby fue poblado por españoles desde la fundación misma de Asunción. Más bien, se relaciona con la instalación de las primeras chacras jesuíticas a principios de 1600, que la orden religiosa estableció en el extenso territorio de Ñemby o La Frontera en ese entonces. Maeder señala que, a pesar de sus intentos, el viñedo no tuvo éxito. Hay que lamentar la poca información encontrada sobre Ñemby en el siglo 1700. Rastreando algunas referencias escritas de ese período, encontramos un pasaje interesante que ya fue mencionado en un capítulo anterior de este libro. Este pasaje proviene de un libro de Azara escrito en 1785, donde describe Ñemby y menciona lo siguiente: “Salimos a un campichuelo, y luego pasamos otro monte de naranjos y otros árboles; salimos al pequeño valle que llaman de la Frontera, bien poblado de ranchos, cuyas gentes se dedican al cultivo de la caña, maíz, mandioca y otros frutos que produce bien el terreno, que por lo común es arena y tierra colorada; poco después mudamos caballos, y se despachó la caballada al paraje llamado el Campo Grande”. En 1863 había extensas plantaciones de arroz en Ñemby. Un artículo titulado «La agricultura antes de la guerra 1865 – 1870», escrito por César Candia y publicado en la Revista del Ministerio de Agricultura en 1944, proporciona detalles sobre la producción de arroz de ese año en varias localidades. Sorprendentemente, Ñemby figuraba entre los pueblos con la mayor producción de arroz en el país, alcanzando la impresionante cantidad de 5.582 liños de cien varas. Caazapá encabezaba la lista con 13.451 liños, mientras que La Recoleta tenía la menor producción, con apenas 50 liños. Aunque desconocemos las ubicaciones específicas de los campos de arroz en Ñemby, imaginamos que prosperaron cerca del río Paraguay, al cual Ñemby aún tenía acceso en esa época, así como en lagunas y áreas cercanas a arroyos, ya que los campos de arroz requieren inundación durante al menos 10 semanas durante la temporada de cultivo. Según el Anuario Estadístico del Paraguay de 1886, las actividades principales de los ñembyenses en esa época eran: agricultura (1304 personas), albañilería (1 persona), carnicería (4 personas), lavandería y costurería (16 personas), comercio (7 personas), curandería (2 personas), función pública (1 persona), hacendado (8 personas), industria (3 personas), jornalería/servicio doméstico (14 personas) y maestro de escuela (1 persona). Según Héctor Decoud, en el año 1900 Ñemby contaba con 4.396 habitantes y sus principales producciones eran el tabaco, la caña de azúcar, las naranjas y la fabricación de canastas de tacuarembó. Según este autor, la fabricación de canasta en nuestra ciudad fue promovida por los colonos suecos de la entonces recién creada colonia Elisa, hoy Villa Elisa.
Generalidades extraídas del censo general de la República, realizado el 15 de marzo de 1886
Sembrados y plantaciones de Ñemby en el año 1886: tabaco 7974 liños; caña de azúcar 3834 liños; arroz 2.160 liños; maíz 4.300 liños; mandioca 75.805 liños; poroto 29.755 liños; cebolla 468 liños; papa y batata 328 liños; café 75 plantas; maní 41.873 liños. La medida utilizada para trazar los liños fue la vara, y cada liño tenía 100 varas, equivalente a 83 metros.
Animales en las haciendas de Ñemby en el año 1886: 1.549 vacunos: 146 caballos; 20 ovejas; 55 cabras; 85 burros, y 124 cerdos.
Población de Ñemby en el año 1886: 1153 varones y 1835 mujeres, totalizando un pueblo de 2988 personas, de las cuales 6 eran argentinos, 8 franceses, 3 italianos y 1 español.
BIBLIOGRAFÍA
Banco Agrícola del Paraguay (1910). Exposición Internacional de Agricultura de Buenos Aires. Asunción: H. Kraus.
Candia, C. (1944). La agricultura antes de la guerra 1865 – 1870. Asunción: Revista del Ministerio de Agricultura, año I, Nº I.
Decoud, H.F (1896). Geografía de la república del Paraguay, 2º edición. Asunción: C.Codas.
Gásperi, F. E. de. (1920). Atlas general de la República del Paraguay. Asunción: Papelería, Librería e Imprenta Argentina Casa Jacobo Peuser.
Maeder, J.A. (1996). Magnitud y destino de las temporalidades del Paraguay. Asunción: Anuario de la Academia paraguaya de la Historia, volumen XXXVI.
Oficina general de estadística. (1886). Anuario Estadístico del Paraguay. Asunción: Fischer & Quell.
Washburn, Charles A. (1861). The History of Paraguay. Boston: Lee and Shepard.
CAPÍTULO 7
CREACIÓN DE LA JUNTA ECONÓMICO-ADMINISTRATIVA
La creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera surgió como respuesta a las inquietudes y peticiones planteadas por sus habitantes, quienes buscaban una gestión municipal más eficiente y justa. A medida que el pueblo crecía, se hizo evidente la necesidad de mejorar la administración en áreas como la judicial, política y municipal. En 1899, una sola persona tenía el poder de ser juez, jefe político y encargado de la administración municipal al mismo tiempo, lo que dificultaba la toma de decisiones y afectaba el progreso del pueblo. Los vecinos de Ñemby solicitaron varias veces al Ministerio del Interior una distribución más justa de responsabilidades y la creación de la Junta Económico-Administrativa, pero hasta ese momento, estas peticiones no habían sido escuchadas.
La carta que desencadenó la Junta Económico-Administrativa
En una carta fechada el 7 de julio de 1899 y publicada en el periódico capitalino «La Prensa» el 13 de julio del mismo año, se expuso la necesidad de distribuir los cargos de administración en San Lorenzo de La Frontera y establecer una Junta Económico-Administrativa. En esta carta histórica, se enfatizó la importancia de dividir los cargos de Juez y Jefe, como ya se había hecho en otras localidades vecinas, como Ypané y Colonia Elisa. Además, se puso de relieve que existían ingresos suficientes para el pueblo, pero la carencia de una junta administrativa impedía su correcto uso en beneficio de la comunidad. A continuación, se transcribe el contenido íntegro de la carta histórica, que sin duda se convirtió en un testimonio valioso de la situación del pueblo:
“SAN LORENZO DE LA FRONTERA
Señor director de La Prensa:
Para hacerle una pequeña descripción del estado actual de este departamento, comenzaré por la instrucción primaria. Cuenta este pueblo con dos escuelas nacionales, una de cada sexo, que se hallan regularmente atendidas por personas bastante competentes, a pesar de la exigüidad del sueldo del que gozan. La superintendencia ha recibido informes de ellas muy favorables, especialmente de la de niñas, pero hasta la fecha no ha tenido a bien elevar su categoría o aumentar por lo menos el sueldo de la preceptora, que bien se lo merece. Sobre este particular quisiera llamar muy especialmente la atención del señor súper intendente, pues si no se les aumentan el sueldo a ambos preceptores, es casi seguro que dentro de muy poco tiempo tengamos los padres de familia que lamentar su retiro, siendo que es imposible que puedan vivir con los actuales que son muy mezquinos. Continuaré ocupándome de las varias administraciones que hay en el pueblo, y que se hallan, por desgracia, en manos de una sola persona. Me refiero a las administraciones judicial, política y municipal, que son manejadas por un solo individuo a su capricho. Los vecinos hemos recurrido varias veces al gobierno pidiéndole la distribución de los cargos, y con especialidad la creación de una junta económico-administrativa, sin haber conseguido nada. La jefatura política y el juzgado de paz son cargos que en este departamento es punto menos que imposible que sean medianamente atendidos por una sola persona. Ha sucedido repetidas veces que necesitamos del juez de paz y no lo encontramos en el juzgado pues como Jefe ha tenido que salir a la compañía, y como el suplente vive a distancia de más de media legua del pueblo, nos pasamos a veces dos o tres días sin juzgado. El departamento cuenta con nueve compañías y más de siete mil almas, esto demuestra terminantemente la necesidad de que se dividan los cargos de Juez y de Jefe, divididos están en Ypané, cuyo departamento es poco más o menos la mitad de este pues solo tiene cuatro o cinco compañías y es difícil que su población sea más de la mitad de la nuestra. Como he dicho ya, a pesar de haber varias veces recurrido los vecinos del departamento al ministerio del interior pidiendo la creación de una junta económico-administrativa, nada hemos conseguido, pues lo que se nos niega a nosotros se ha concedido a la Colonia Elisa que no es más que una pequeña parte de este departamento y solo tiene unas cuarenta familias y carece de rentas fijas para mantenerse. Ha sido extraño lo que nos sucedió con el señor ministro, cuando le presentamos la primera solicitud, manifestó que inmediatamente sería creada la junta, y que sus deseos eran que en todos los departamentos de la campaña hubiese municipalidades para que fueran administradas con regularidad sus rentas; empero no sabemos por aquí cuál sería la causa que hizo variar de idea al señor ministro; nos consta que el decreto se hizo, pero nos consta también que después fue revocado y no se pensó en rehacerlo. No puede decirse que no tenemos entradas suficientes; no puede decirse tampoco que no tenemos hombres probos y capaces de formar la junta. Entradas hay más que suficientes; la junta económico-administrativa tendría por lo menos doscientos pesos mensuales que invertir en bien del pueblo, y eso último solo una junta lo haría, ahora no se emplea en el pueblo ni un centavo de ese dinero. El no haberse creado la junta ha dado a que un antiguo comerciante de este pueblo cierre su cese de negocio, y es muy fácil que le sigan otros en tal camino, pues el que tiene en sus manos todos los poderes del pueblo amenaza ahora con recargar exorbitantemente el impuesto de patentes, y como es natural, los comerciantes se niegan a tolerarlo. Terminaría diciéndole muchas cosas al respecto de cómo cumple sus deberes el que está manejando actualmente los tres poderes en este pueblo, pero he visto ya en las columnas de su ilustrado diario las acusaciones que pesan sobre él, así que pongo aquí punto. En otras correspondencias me ocuparé lo más extensamente que puedo de la agricultura y de las industrias de este departamento.
Saludo al señor director. El corresponsal.
San Lorenzo de la Frontera, julio 7, 1899”.
Gracias a la presión ejercida por la carta publicada en «La Prensa» y a las gestiones realizadas por los vecinos, finalmente se logró la creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera, mediante un decreto presidencial el 2 de agosto de 1899, durante la presidencia de Emilio Aceval. Esta Junta fue designada para asumir funciones municipales y contribuir al desarrollo y bienestar de la comunidad. Un ejemplar del decreto que estableció la Junta se encuentra conservado en el libro “Registro Oficial correspondiente al Año 1899”, resguardado en la Biblioteca de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. A continuación, presentamos la transcripción de la página 167 de dicho libro, que contiene el texto completo del decreto histórico:
“Asunción, 2 de agosto de 1.899.
Vistas las solicitudes de los vecinos de Horqueta y San Lorenzo de la Frontera, elevadas al Ministerio del Interior, pidiendo la creación de una Junta E. Administrativa, en mérito del creciente desarrollo que van adquiriendo dichos Departamentos, lo que hace necesaria ya la institución comunal dentro de ellos;
El Presidente de la República
DECRETA:
Art. 1°. Creánse Juntas E. Administrativas en los pueblos de la Horqueta y San Lorenzo de la Frontera.
Art 2°. Nómbrase al señor Eloy G. Ávalos, Presidente de la Primera Junta; al señor Federico Schmit, Vice-Presidente, y á los señores J. Ramón Giménez, Francisco D. Ortiz, Juan Z. Brítez y Faustino Céspedes, titulares; y para la segunda a los señores Merardo Morales, Pedro Franchisena, José M. Delvalle, Conrado Goetz, Manuel Gómez y Venancio Gónzález como Presidente, Vice-Presidente y Titulares, respectivamente.
Art. 3°. Comuníquese, publíquese y dése al Registro Oficial.
ACEVAL
Guillermo de los Ríos”.
Los miembros titulares, José Delvalle y Manuel Gómez, presentaron su renuncia a los pocos días de instalarse la Junta. Como resultado, el 21 de septiembre de 1899, el presidente Aceval, mediante un decreto, nombró a Justo Sanabria y Vicente Oviedo como sus reemplazantes.
Sobre la copia de la carta histórica publicada en La Prensa
La copia de la carta publicada en La Prensa, que hemos incluido en este artículo, fue amablemente proporcionada por Nelson García, bibliotecólogo de la Fundación Huellas de la Cultura Paraguaya. García nos cuenta que el director de La Prensa, el Dr. Blas Garay, mecanografió personalmente el contenido de esta carta histórica. Recibió una carta escrita a mano desde San Lorenzo de la Frontera y la transcribió en una máquina de escribir para su posterior publicación. Con el objetivo de acceder a una copia de la publicación original del diario La Prensa, llevamos a cabo la consulta de los ejemplares correspondientes a los meses de julio y agosto de 1899 en la Hemeroteca Carlos Antonio López de Asunción. Lamentablemente, nos encontramos con que todos los ejemplares de este periodo se hallan en un estado de deterioro considerable, lo que impide su manipulación y revisión.
Posibles razones de la omisión de nombres en la carta
Es posible que el director de La Prensa, Dr. Blas Garay, haya decidido no incluir los nombres del firmante de la carta ni del Jefe del pueblo aludido en la misiva, posiblemente para evitar posibles confrontaciones o tensiones entre dos vecinos importantes de San Lorenzo de la Frontera. Respecto al firmante de la carta, que aparece como «El corresponsal» en la publicación, se supone que podría ser Ramón Ibáñez, quien también figura como corresponsal de La Prensa en un informe sobre el meteoro que cayó en San Lorenzo de la Frontera el 26 de agosto de 1898. Respecto a la persona mencionada en la carta como la que tenía en sus manos “todos los poderes del pueblo”, podría tratarse de Aniceto Benítez, quien figura en el Registro Oficial de 1899 como el último Jefe político nombrado antes de la creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera.
Carta histórica mecanografiada por el director de La Prensa, Dr. Blas Garay. Una copia de la misma se encuentra resguardada en la biblioteca de la Fundación Huellas de la Cultura Paraguaya. Página 1.
Carta histórica mecanografiada por el director de La Prensa, Dr. Blas Garay. Ibidem. Página 2.
Carta histórica mecanografiada por el director de La Prensa, Dr. Blas Garay. Ibidem. Página 2(con conclusión).
BIBLIOGRAFÍA
Decoud, H. F. (1894). Geografía de la República del Paraguay. Buenos Aires: Pablo E. Coni e Hijos.
Molas, M. A. (1868). Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay. Buenos Aires: C, Casavalle.
Montaner, S. (1894). Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano. California: Montaner y Simón.
Kraus, H., Talleres Nacionales de. (1900). República del Paraguay. Asunción: Registro Oficial correspondiente al Año 1899.
CAPÍTULO 8
COLONIA CAÑADITA
Según J. M. G. Kleinpenning, la colonia nació en 1920 cuando el presidente Schaerer puso su quinta de Cañadita a disposición de los colonos. Esta colonia incluía a suizos, austriacos y un número considerable de alemanes que se dedicaron a la agricultura y a la pequeña ganadería. Los inmigrantes tenían tambos en los que producían leche, viñedos de los cuales sacaban la materia prima para la producción de vinos, y cultivos de caña dulce, mandioca, algodón, sandía y melón. Los colonos fueron los pioneros en la producción de hortalizas en Ñemby.
Kleinpenning también menciona que la ubicación cercana a la capital facilitó el ulterior desarrollo de la colonia. En sus primeros años, la venta de leña y carbón vegetal de los bosques fue una fuente de ingresos importante. Además, se cultivaban productos de huerta y se obtenían ingresos de la venta de melaza al molino de San Lorenzo de la Frontera (el Surroca & Lluis), así como del cultivo de algodón y de la vinicultura. Gracias a esto, los colonos pudieron pagar el precio de la tierra, que era bastante alto.
Jerónimo Granados, autor de «La Congregación Evangélica Alemana en Paraguay», indica que el grupo de evangélicos europeos era predominante en la colonia Cañadita. En 1925, los cultos religiosos se realizaban en casas de familias, con pastores itinerantes, hasta que en 1928 los colonos lograron organizar un lugar estable de congregación. También crearon su propia escuela para educar a sus hijos y establecieron su propio cementerio. Actualmente, solo el cementerio sigue en pie para las ceremonias fúnebres de los descendientes.
La colonia extranjera de Cañadita nunca fue numerosa y está poco documentada. Según Kleinpenning, en 1938 la colonia tenía 121 habitantes europeos y 84 paraguayos, en aproximadamente 400 hectáreas. La colonización no pudo seguir expandiéndose porque el área circundante estaba habitada por completo por gente paraguaya. En la actualidad, solo quedan vestigios de lo que fue una vez la colonia; los hijos de los colonos han desaparecido y sus descendientes se proyectan sin sus costumbres e idiomas originales. Sin embargo, muchos de ellos están bien integrados en la sociedad ñembyense y han contribuido significativamente como profesores, políticos, empresarios y pastores.
Apellidos germánicos en Ñemby
Si bien muchos apellidos de la ex colonia Cañadita han desaparecido, porque sus portadores se mezclaron con la población local, aún hay decenas de ñembyenses que mantienen su ascendencia europea. Entre ellos se encuentran los Eisenkolbl, los Baüer, los Hummel, los Meili, los Krebser, los Stamm, los Dietz, los Otto, los Buchholz, los Stramm y los Segger.
Nazis en Cañadita
Las referencias históricas indican que la colonia Cañadita fue sede de actividades clandestinas de los nazis. Según Alfredo Seiferheld en su libro «Nazismo en el Paraguay», un documento firmado por el propio director del FBI, J. Edgar Hoover, señala que a finales de 1941 y principios de 1942 «un grupo de alemanes mantenía un club de armas en Cañadita, donde realizaban competiciones de tiro«. El FBI tenía en la mira a estos grupos al considerarles posibles instigadores de revoluciones fascistas en Sudamérica.
La aportación de los inmigrantes europeos a Ñemby
Los europeos de Cañadita y sus descendientes no solo se dedicaron a la agricultura, sino que también aportaron capitales, generaron negocios, enseñaron y ejercieron la política. Entre los ñembyenses de ascendencia germana más destacados se encuentra Francisco Eisenkolbl, quien fue comisario y concejal municipal de Ñemby. Sus hijos, Alfonso Eisenkolbl Meili, es un exitoso empresario y propietario del taller y fábrica de Embragues y Frenos «4 Mojones»; Nora Irma Eisenkolbl Meili de Bauer, es una reconocida docente ñembyense, y Rosvita Eisenkolbl Meili de Cantero, es propietaria de la marca de ropa Eimei. Otro descendiente de europeos que dejó su influencia en la política ñembyense fue Alberto Segger, cuyo trabajo de investigación como concejal municipal condujo a la destitución del entonces intendente de Ñemby, Julio César «Ato» Franco. Además, Otto Dietz Baüer fue otro descendiente de alemán muy destacado, quien como fundador y accionista de la empresa «29 de setiembre Boquerón», línea 18, contribuyó al avance y modernización de Ñemby. Los europeos de Cañadita legaron a sus descendientes su sangre, disciplina y talento, y estos desarrollaron dichas cualidades en su ciudad natal, convirtiéndose en orgullosos paraguayos.
Colonos europeos en la colonia Cañadita.
Una familia de inmigrantes europeos descansando en un barranco en Cañadita. Esta imagen refleja los desafíos iniciales que enfrentaron los colonos al llegar a Ñembyen 1920.
Colonos europeos a caballo en la colonia Cañadita. Fecha exacta de la toma desconocida.Familia de inmigrantes europeos de la colonia Cañadita posando en un jardín desconocido, capturando un momento para la posteridad.Alumnos descendientes de inmigrantes en la Escuela Alemana de la colonia Cañadita, acompañados por la profesora Irma Montorfano.
Don Francisco Eisenkolb, destacado como comisario de Ñemby en 1948, en plena labor en su chacra de Cañadita.
Familias de inmigrantes europeos posando en las capueras de Cañadita. Fecha exacta de la toma desconocida.
Adolescentes de ascendencia alemana en Cañadita, alrededor de 1970.
Doña Willma Eisenkolb Meili de Aquino fumigando su huerta en Cañadita, alrededor de 1980.
Mosaico de fotos del cementerio aún en uso, donde descansan los antiguos colonos que poblaron la desaparecida colonia de Cañadita, y sus descendientesHoy en día, solo quedan vestigios de lo que fue en su momento la colonia Cañadita.Los relatos proporcionados por los descendientes de sus antiguos habitantes nos permiten conocer en detalle cómo se establecieron en Ñemby y cómo contribuyeron a su desarrollo a lo largo de las generaciones.
En esta tabla de Kleinpenning se muestra el listado de las colonias extranjeras creadas entre 1870 y 1963. La colonia Cañadita fue fundada en 1920.
BIBLIOGRAFÍA
Autor desconocido. (Fecha no disponible). Historia de la Línea 18, boletín conmemorativo de la empresa “29 de setiembre Boquerón S.R.L.”. Ñemby: s/e.
Kleinpenning, J. M. G. (2014). Paraguay Rural, 1870-1963. Asunción: Tiempo de Historia.
Seiferheld, A. (1985). Nazismo y fascismo en el Paraguay. Asunción: Editorial Histórica.
NOTAS ADICIONALES
Dietze, R. (2007). “Cañadita: Es una Colonia de San Lorenzo de Campo Grande (Sic/errata), departamento Central. Los primeros colonos fueron alemanes, austriacos y suizos que se instalan allí en 1920, gracias a que el Presidente Schärer les facilita tierra”. Vida y obra de Friedrich Christian Mayntzhusen, 1873-1949, fundador de Capitán Meza. Asunción: Talleres Gráficos Tipograf, 33.
CAPÍTULO 9
EL CAMINO REAL A ÑEMBY
Cuando los conquistadores europeos llegaron, descubrieron una red de caminos que conectaban los poblados carios guaraníes. Estos caminos continuaron siendo utilizados durante la época colonial y fueron llamados “Caminos reales” por los españoles. De hecho, fueron las principales rutas de transporte en aquel entonces y aún se utilizan hoy en día. Dos de estos senderos, conocidos como “Primer Camino Real a Tapuá” y “Quinto Camino Real a Ysaty” continúan siendo intensamente transitados en la actualidad. El “Primer Camino” se dirigía hacia la zona actual de Limpio, mientras que el «Quinto Camino» tomaba rumbo hacia Ñemby. Este camino, que comenzaba en Dos Bocas (hoy Pettirossi y Eusebio Ayala), iba hacia Ysaty, cerca del arroyo del mismo nombre, ahora conocido como la zona de la Terminal de Ómnibus de Asunción, después llegaba a la zona que posteriormente sería conocida como «Cuatro Mojones», llamada así por los cruces de “Kurusú Legua” que marcaban el camino a cuatro ciudades: Asunción, Lambaré, Fernando de la Mora y Villa Elisa. Los «Kurusú Legua» eran como grandes cruces que marcaban las distancias en los caminos antiguos, parecidos a los postes kilométricos de hoy en día, y no tenían ningún propósito religioso. Según Juan Gill Aguinaga, el trayecto del quinto camino real partiendo de Cuatro Mojones continuaba por San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, Ypané, Villeta, siguiendo la línea costera del río. Luego cruzaba el Tebicuary, pasaba por Pilar, Humaitá, hasta llegar a Paso de Patria, finalizando en el Paraná. El historiador Luis Verón confirma un recorrido similar. Hay dudas sobre si este camino iba directamente a Ñemby desde Cuatro Mojones, como sucede ahora, o se desviaba en Tres Bocas, cerca de la comisaría de Arroyo Seco, para pasar por Villa Elisa y San Antonio antes de llegar a Villeta. Según esta última ruta, el centro urbano de Ñemby no estaba en el camino real. En el mapa hecho por Francisco Wisner de Morgenstern entre 1846 y 1858, que mostramos en el primer capítulo, se ve que había un camino que pasaba por Ñemby y otro que iba al actual San Antonio, y ambos se unían en la zona de Ytororô antes de llegar a Ypané. No estamos seguros de cuál de los dos era exactamente el camino real, pero es importante recordar que en esa época, San Antonio y Villa Elisa eran parte de Ñemby, por lo que, de todas formas, el camino real seguía siendo de Ñemby. En la Guía General del Paraguay de 1914, el camino actual conocido como Acceso Sur o PY01 todavía se nombraba como el «Camino Real a Ñemby», pero con el pasar del tiempo, la gente empezó a referirse a él más comúnmente como la Ruta a Ñemby, o simplemente Ruta Ñemby. Una Guía de Turismo de 1932 describe que en ese año el camino era arenoso y estaba en un «estado regular». En la década de 1970, la ruta seguía siendo de pedregullo y servía como el tortuoso camino que los burreros y los carreros ñembyenses utilizaban para transportar sus productos. Hasta 1997, la ruta llegaba hasta el pueblo de Ñemby, y después de cruzar el centro y hacer un giro en la Iglesia, continuaba hacia otros destinos. En 1971, se autorizó la pavimentación asfáltica de este camino mediante un contrato fechado el 21 de mayo, y fue aprobada por la Resolución Nº 79 del MOPC el 23 de mayo del mismo año. En 1972, se asfaltó el tramo desde su punto de partida en 4 Mojones hasta el pueblo de Ñemby, y en 1978 se concluyó el pavimentado del tramo Ñemby-Ypané.
Acceso Sur (PY01): la columna vertebral de ñemby
La construcción de la ruta Acceso Sur fue un hecho trascendental para Ñemby. Inicialmente, se había planificado que la nueva ruta pasara por San Antonio, pero cambios de último momento permitieron que Ñemby formara parte de su recorrido. Esto fue posible gracias a las gestiones realizadas por el entonces intendente Enrique Hugo Delvalle ante las autoridades del gobierno. La ruta atravesaría Ñemby, pero no pasaría por el centro, sino que se desviaría bordeando la ciudad. Una publicación de Abc Color del 5 de noviembre de 1997, indicaba: “Sin contratiempo alguno se está realizando la obra de ampliación de la ruta ya conocida como Acceso Sur, que une 4 Mojones con los municipios de Ñemby e Ytororô hasta Itá, con una extensión de 13 kilómetros. Varios tramos ya fueron mejorados, especialmente en el carril derecho, saliendo de Asunción. La ruta tiene un nuevo trazado al llegar a Ñemby: bordeará esta ciudad para no ingresar al microcentro”. En enero de 1995, se dieron inicio a los trabajos previos a las obras de ensanchamiento de la nueva ruta, en aquel entonces conocida como Acceso Sur y que hoy lleva el nombre de Ruta Nacional PY01. Estas obras implicaron el derribo de casas en el casco urbano y la destrucción parcial del club Fulgencio Yegros. La nueva autopista, culminada en 1998, contaba con dos carriles por cada mano y un paseo central de 80 centímetros, lo cual fue crucial para la reconfiguración de la ciudad. Actualmente, esta vía representa una rápida ruta de comunicación y comercio, y se ha convertido en un importante símbolo del progreso ñembyense.
Generalidades de la ruta Ñemby-Ypané
Año de construcción: 1976 Costo: 70.000.000 de guaraníes. Constructor: Comando de Ingeniería Firma de contrato con el MOPC: 25 de mayo de 1976. Terminación: 29 de diciembre de 1978. Los trabajos fueron realizados por conscriptos y personal contratado del Comando de Ingeniería, con la fiscalización del MOPC. Se construyeron y mejoraron puentes y alcantarillas en varios sectores de la carretera. La ruta contaba con base telford y un tratamiento triple, tenía un ancho de 9.40 metros, de los cuales 6.40 correspondían a la carpeta asfáltica.
Generalidades de la ruta Acceso Sur – PY01
La obra fue ejecutada por el consorcio Tecnoedil-Tragsa.
La construcción tuvo un costo total de 24 millones de dólares, equivalente a unos 53 mil millones de guaraníes de la época.
El plazo para la culminación de la obra era de tres años, aunque fue entregada antes de lo previsto.
La ruta tiene 14 metros de ancho y cuenta con una divisoria de 85 centímetros en la parte media, proporcionando carriles para alta, mediana y lenta circulación.
Durante la construcción, se colocaron entubamientos para los sistemas de desagüe cloacal y pluvial.
Fotografía del 1 de febrero de 1972 tomada por el sacerdote español José Blanch. La foto destaca un tramo recién pavimentado de la ruta Ñemby. En primer plano, se observa a chicas llevando baldes de agua sobre sus cabezas desde un pozo cercano al arroyo seco, mientras al fondo, se distinguen niños que aparentan ser estudiantes.Esta foto muestra los primeros trabajos para la pavimentación de la ruta Ñemby-Ypané, iniciados en los primeros días de mayo de 1976 y llevados a cabo por el Comando de Ingeniería del Ejército. Según el diario Abc Color de la época, la obra beneficiaría al sector dedicado a “la producción de leche y hortalizas”. La imagen, según la fuente, captura la cabecera de Ñemby, posiblemente en la actual zona del Banco de Fomento.Trabajos de terminación del asfaltado de la ruta Ñemby-Ypané, diciembre de 1978. Lugar indeterminado.
“Ha llegado a la localidad de Ypané el trabajo de pavimentación asfáltica, que se extenderá hasta la ruta Guarambaré-Villeta, faltando para ello unos siete kilómetros. La tarea está a cargo del Comando de Ingeniería y se estima que su conclusión será a mediados del presente año. Esta ruta parte de Fernando de la Mora, pasa por Cuatro Mojones, Tres Bocas, Ñemby, Ytororô e Ypané, y llega hasta el camino a Villeta”. Texto que acompañaba esta foto del diario Abc color, en su publicación en tapa del 8 de enero de 1978.
El pie de foto de esta imagen, publicada en Abc Color el miércoles 5 de noviembre de 1997, decía:“Por esta ampliación se hará el nuevo desvío para bordear el microcentro de Ñemby y no entrar en ella, como se hizo en la ciudad de Eusebio Ayala”.
En la imagen se observan las profundas excavaciones realizadas para colocar entubamientos destinados a los sistemas de desagüe cloacal y pluvial.
Construcción de la ruta Acceso Sur en la zona de Coca Cola, año 1997.En esta imagen podemos apreciar dos íconos representativos de la ciudad: la ruta del Acceso Sur y el majestuoso cerro Ñemby. La foto fue tomada en el año 2000 y proviene del Diario La Nación.
Mapa que muestra el itinerario de la Ruta Ñemby desde 4 Mojones en 1932.
Bordón, F. A. (1932). Paraguay, guía geográfica de turismo. Asunción: La Colmena.
Diario La Nación. (2000, 27 de setiembre). Interior. Asunción: Número de página ilegible.
Gill, J. (1973). Asunción de antes y sus caminos reales. Asunción: Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia, Vol. XIV.
Growel, F. (1914). Guía general del Paraguay. Asunción: Zamphiropolos.
NOTAS ADICIONALES
Abc color. (1978, 30 de diciembre). «Concluyó una ruta entre Ñemby, Ypané y Naranjaisy«. Locales, p. 17. Asunción.
Abc color. (1994, 31 de marzo). «En enero inician obra de la autopista sobre ruta Ñemby«. Locales, p. 32. Asunción.
Stroessner, A. (1972). «Continúan con toda normalidad los trabajos de construcción de la ruta Curuguaty-Salto del Guairá; la pavimentación asfáltica de la Ruta 4 Mojones-Ñemby (…) PAVIMENTACIÓN ASFÁLTICA DE LA RUTA 4 MOJONES-ÑEMBY. Autorizado por contrato de fecha 21-V-71. Aprobado por Resolución Nº 79 de fecha 23-V-71. Adjudicado por la D.G.V. del M.O.P.C.» Asunción: Mensaje a la Honorable Cámara de Representantes, 482.
Velázquez, R. E. (1966). «El afán de Bazán de Pedraza por acrecentar la población del Guarnipitán ha de durar hasta el fin de su vida: dos años después de la fundación, en enero de 1716, consultará al Cabildo de Asunción sobre la conveniencia de concentrar allí a los vecinos entonces establecidos en el valle de la Frontera, que queda en el camino de la capital, para protegerlos de los desmanes de los indios del Chaco«. La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y el poblamiento del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos, vol. 21, 15.
Verón, L. (1993). «En el lugar conocido como “dos Bocas”, nacía el “camino real a Ysaty”, hoy avenida Dr. Fernando de la Mora. “Ysaty” era una posta ubicada junto al arroyo del mismo nombre. Este “camino real” llevaba a “San Lorenzo de la Frontera” (Ñemby), Ypané Villeta, continuando paralelo al río Paraguay, cruzaba el río Tebicuary y pasando por Pilar y Humaitá, terminaba en Paso de Patria, sobre el Paraná«. Pequeña enciclopedia de historias minúsculas del Paraguay, Tomo I. Asunción: RP Ediciones, s/p.
CAPÍTULO10
LA IMPLEMENTACIÓN DE LUZ Y AGUA
Historia de la luz
A comienzos del siglo XX, pocas ciudades, aparte de Asunción, contaban con electricidad pública. Por ejemplo, Areguá organizó su central eléctrica para alumbrado público y privado ya en 1915. En Ñemby, hacia los años 1970, solo unos pocos vecinos, como la familia García, tenían acceso a la energía eléctrica gracias a pequeñas represas privadas construidas en arroyos locales. En la noche del martes 29 de febrero de 1972, exactamente a las 19.30 horas, Ñemby dejó atrás una larga etapa de oscuridad y marginación para dar paso a una era de luz y modernidad. Hasta entonces, al igual que en la mayoría de las ciudades del interior, en Ñemby se utilizaban fuentes de energía contaminantes y de baja calidad, como leña, velas, lámparas de querosén y baterías. Con la llegada de la luz eléctrica, se abrió por primera vez la posibilidad de generalizar el uso de energía en el pueblo, permitiendo la instalación de focos, televisores y heladeras. La plaza Fulgencio Yegros fue el lugar escogido para la inauguración del servicio eléctrico en Ñemby, justo enfrente de la Iglesia. Asistieron destacadas autoridades como el presidente del Consejo de la ANDE, Ing. Enzo Debernardi, el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, general Marcial Samaniego, funcionarios superiores del MOPC, autoridades municipales y vecinos. El diario ABC color, en su publicación del 1º de marzo de 1972, reflejaba el gran entusiasmo que embargaba al pueblo con la llegada de la luz eléctrica, marcando un hito en su desarrollo y progreso. El diario, con el título EL ACONTECIMIENTO MAS GRANDE EN LA VIDA DE ÑEMBY: LLEGÓ LA LUZ, decía: “El presidente de la seccional colorada local, señor Mario Osorio, expresó los agradecimientos del pueblo por el acto que constituía «el más importante en la vida del pueblo». El señor Osorio, en emocionadas palabras, recalcó la proyección del acto que viene a coincidir con los trabajos de pavimentación que se vienen realizando en la ruta que une a Ñemby con la capital y con importantes pueblos como Ypané, Guarambaré y Villeta. Esta ruta asfaltada, juntamente con la luz eléctrica, habrá de cambiar -por lo menos así se espera con sobradas razones- la fisonomía de uno de los más antiguos pueblos de la República, y en donde el progreso parece haberse detenido. Ahora, con esos dos hechos -el asfaltado y la energía eléctrica- Ñemby cobrará sin duda un nuevo y vigoroso impulso a igual que muchos otros pueblos del país que ahora se encuentran en franco adelanto por contar precisamente con caminos y electricidad. El acto, que se inició con el himno nacional coreado por los presentes, fue bendecido por el cura párroco local, Revdo. Benito Páez, previo un breve y significativo discurso, muy aplaudido por la concurrencia. En momentos de prenderse la luz, el público ñembyense vio por primera vez a su pueblo iluminado, y por cierto que con orgullo, porque adquiría una imagen distinta, por lo menos nunca vista por nadie hasta anoche desde las 19.30. Al término de los discursos, representantes de distintas compañías ofrecieron un colorido espectáculo artístico en la plaza Fulgencio Yegros, profusamente iluminada. En una pausa, las damas coloradas encabezadas por la reina, señorita Nilda Delvalle, entregaron presentes recordatorios a los distinguidos visitantes”. Ñemby se convirtió en el cuarto municipio del país en beneficiarse con la electricidad proveniente de la represa Acaray, después de Itá, Itaguá y Guarambaré. En 1972, un total de 46 ciudades fueron provistas de energía gracias a un préstamo del Banco Internacional de Desarrollo. Con el tiempo, se fueron extendiendo transformadores, postes y cables para instalar los sistemas de transmisión en los distintos barrios de Ñemby. Los primeros tendidos eléctricos, los alumbrados públicos con grandes focos de cristal en lo alto de los postes y la iluminación con bombillas en el interior de los hogares maravillaron a los pobladores, transformando por completo sus hábitos domésticos y laborales.
«ÑEMBY: Y la luz también se hizo en este centenario pueblo. Desde anoche, los pobladores de la localidad gozan de la energía eléctrica de Acaray, la puesta en funcionamiento de la instalación eléctrica se realizó en un acto en el que participó prácticamente toda la población y ante la presencia de altas autoridades nacionales”. Este fue el pie de esta foto que apareció en la portada de ABC Color el 1º de marzo de 1972.
Historia del agua
El pueblo de Ñemby ya había dado un gran salto pasando de utilizar la luz de la vela a la iluminación con focos, y de caminos de tierra a caminos de todo tiempo. Sin embargo, sus habitantes todavía obtenían agua sacándola de pozos y arroyos, para sus necesidades diarias. A finales de mayo de 1970, se presentó el primer intento por proveer al pueblo un sistema de agua corriente. El 27 de ese mes, grupos de trabajo de la dirección de Saneamiento Ambiental del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social se abocaron al relevamiento topográfico de la ciudad y a realizar encuestas para conocer las condiciones socioeconómicas de la población. Inicialmente, se proyectó que el sistema de agua corriente, con conexiones domiciliarias y grifos públicos, comenzaría a construirse en 1971. Sin embargo, el proyecto enfrentó numerosas dificultades para hacer frente a los costos de las obras, que ni el municipio ni los vecinos parecían capaces de afrontar. Estos obstáculos llevaron a que el proyecto quedara estancado durante casi una década. Finalmente, en diciembre de 1978, se creó la Junta de Saneamiento de Ñemby, y el 27 de marzo de 1979 se firmó el contrato para la construcción del primer sistema de agua corriente. El convenio se enmarcó en el «Proyecto de Acción Concentrada para el Saneamiento Urbano Menor y Rural del Paraguay» y fue suscrito por el ministro de Salud Pública y Bienestar Social, doctor Adán Godoy Jiménez, junto con el doctor Eduardo Vasconsellos y el señor Eladio Delvalle, presidente y tesorero de la Junta de Saneamiento de Ñemby, respectivamente. Las obras incluyeron la perforación de dos pozos de 120 metros de profundidad cada uno, la construcción de un tanque elevado de hormigón con capacidad para 250 mil litros de agua y la instalación de una red de distribución que abarcaba 74 manzanas del área urbana, con capacidad para mil quinientas conexiones domiciliarias. A pesar de este logro, los trabajos avanzaron lentamente y enfrentaron problemas financieros, lo que llevó a la Junta a buscar la colaboración de los vecinos para financiar la instalación de cañerías y trabajos relacionados con la purificación del agua. Unas 200 viviendas se inscribieron para recibir el beneficio, abonando por adelantado sus cuotas correspondientes. Finalmente, a finales de 1980, el proyecto de agua potable en Ñemby fue concluido, y la Junta de Saneamiento comenzó a abastecer agua potable al área céntrica de la ciudad. Sin embargo, aún persistía la ausencia del sistema en los barrios populares, lo que obligaba a los vecinos a seguir recurriendo a métodos alternativos para obtener agua, como acarrear recipientes desde pozos de vecinos o depender de los aguateros, quienes abastecían agua a domicilio en carritos y recurrían a fuentes como Ykuás, arroyos y aguateras privadas. Fue recién a mediados de la década de 1990 que Ñemby logró superar estos retos en la gestión del agua, creando Juntas de Saneamiento en los barrios, mediante vecinos organizados y con la asistencia técnica de la SENASA.
Publicación periodística de la época
El 5 de diciembre de 1979 marcó el inicio oficial de las obras para la primera red de agua corriente en Ñemby. El diario Abc Color, en su edición del 6 de diciembre de 1979, informaba detalladamente sobre este acontecimiento histórico:“Con el inicio de la construcción del reservorio, que tendrá 250 mil litros de capacidad, se realizó un acto que contó con la presencia de las autoridades locales, del director del Servicio de Saneamiento Ambiental, Ing. Guillermo Martínez, y directivos de la firma Ecotex, que se encargará de la ejecución de la obra. En la apertura del acto habló el Dr. Eduardo Vasconsellos, presidente de la Junta de Saneamiento local, quien señaló que el emprendimiento demandará una inversión de 65 millones de guaraníes, que será sufragada en un 80 por ciento por la comunidad y un 20 por ciento por el gobierno mediante un préstamo otorgado por el banco Mundial. También hicieron uso de palabra el Ing. Guillermo Martínez, y el Sr. Mario Osorio, intendente de Ñemby”. Cabe señalar que este reservorio sigue activo y está ubicado en el barrio San Carlos.
Postes de caranday en el centro de Ñemby en julio de 1978. A 6 años de su inauguración, la distribución de la energía eléctrica ya llegaba a casi todas las viviendas del área céntrica de la ciudad. Estos postes, símbolo de progreso y modernidad en aquel entonces, representan el avance significativo que experimentó Ñemby en cuanto a acceso a la electricidad, mejorando así la calidad de vida de sus habitantes.Fotografía tomada el 5 de diciembre de 1979, día del inicio de las obras para la primera red de agua corriente de Ñemby. En la imagen, se pueden apreciar diversas personalidades locales, autoridades gubernamentales y miembros de la comunidad reunidos para celebrar este importante acontecimiento.
Construcción del tanque de la Junta de Saneamiento del barrio Rincón en el año 1995, bajo la presidencia de Eladio González. En la imagen, se pueden apreciar los trabajos de terminación, que incluían conexión de cañerías y tareas afines, mientras que a principios de ese mismo año, ya se habían concluido las excavaciones de los pozos en el barrio La Lomita, que disponían de un sistema de bombeo de 60 mil litros por hora. Los predios para la excavación de dichos pozos fueron cedidos por la municipalidad de Ñemby. En aquel momento, la Junta de Saneamiento del barrio Rincón ya contaba con más de 3.000 inscriptos, quienes aguardaban ansiosos ser los próximos beneficiarios de la provisión de agua corriente.
En 1996, los vecinos de los barrios Caaguazú, Rincón, Pa`í Ñú y Mbocayaty celebraban el acceso al agua potable gracias a la red de sus respectivas Juntas de Saneamiento recién creadas. Mientras tanto, los vecinos del barrio Cañadita continuaban abasteciéndose a través de su aguatería vecinal. La fotografía tomada en 1994 muestra el tanque de 50.000 litros recién terminado. Todos los gastos necesarios para adquirir el terreno y llevar a cabo la construcción de esta infraestructura fueron asumidos por los propios vecinos.
BIBLIOGRAFÍA
Agencia de Cooperación Internacional del Japón. (2009). Estudio básico para el sector de agua potable y saneamiento República del Paraguay. Asunción: Kyowa Engineering Consultants Co. Ltd.
Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) (2010). Agua potable y saneamiento de Paraguay. Fondo para el logro de los ODM.
NOTAS ADICIONALES
Abc color. (1972, marzo 1). «El acontecimiento más grande en la vida de Ñemby: llegó la luz«. Información, p. 8. Asunción.
Abc color. (1972, octubre 13). «La pintoresca localidad de Ñemby ofrece un magnífico ejemplo de inquietud comunal». Notas, p. 18. Asunción.
Abc color. (1972, octubre 13). «Se busca solución de los obstáculos«. Notas, p. 19. Asunción.
Abc color. (1972, diciembre 22). «Realizaciones y proyectos del Centro de Desarrollo de Ñemby«. Información, p. 38. Asunción.
Abc color. (1978, diciembre 23). «Ñemby tendrá en breve el sistema de agua corriente«. Interior, p. 64. Asunción.
Abc color. (1979, diciembre 6). «Inician obra de agua corriente en Ñemby«.Interior, p. 33. Asunción.
CAPÍTULO 11
LA AGRICULTURA EN ÑEMBY EN EL SIGLO XX
No está demás reiterar que sobre la base de la actividad agrícola fue creciendo Ñemby. A mediados del siglo XX, Ñemby empezó a conocer la prosperidad manteniendo el mismo negocio que lo vio nacer: la agricultura. Según la Guía General del Paraguay de 1907, Ñemby destacaba por su producción de caña de azúcar, naranjas y esencias de Petit-grain. Aunque no se proporcionaban cifras de producción, se señalaba que la fábrica de esencia pertenecía a Quintín Lazar. En 1932, destacaban las producciones de piña, banana, naranja, algodón y caña dulce. Los datos recopilados en el Censo de Agricultura de 1942 revelan que Ñemby contaba con 458 chacras, muchas de ellas familiares, con 407 agricultores hombres y 51 mujeres que trabajaban en un total de 2.561 hectáreas. El pueblo poseía 42 chacras, mientras que en los barrios Caaguazú, Cañadita, Mbocajaty, Paí Ñú, Rincón y Salinas había 98, 86, 47, 97, 67 y 21 chacras respectivamente. En ese tiempo, 49 de estas chacras no tenían arados ni carretas, y 48 carecían de cualquier implemento agrícola. De los 458 agricultores de Ñemby, 192 trabajaban fuera de sus chacras, en oficios como albañiles, jornaleros y servicio doméstico. Aunque se cultivaban maíz, caña de azúcar y poroto, el producto más importante era la mandioca, con una producción estimada de 4.498 toneladas en 47 hectáreas. Además, el distrito contaba con 264 plantas de mandarinas, 104 de mangos, 245 de naranjas, 148 de piñas y 2 de yerba mate. La infraestructura agrícola del pueblo incluía 59.8 kilómetros de alambrado, 180 carretas, 199 arados de hierro y 89 de madera. El censo de aquel año estimaba un 40% de analfabetos en Ñemby, basándose en una muestra del 20% de las chacras. A pesar del avance hacia infraestructuras de comercios y servicios en la segunda mitad del siglo XX, Ñemby se resistía a despojarse de su pasado rural. En 1971, los tamberos de Ñemby se reunían para discutir sobre la producción de forrajes y la alimentación invernal del ganado lechero. Ese mismo año, el gobierno distribuyó 90.000 plantas de frutillas entre los trabajadores rurales del distrito para establecer un nuevo rubro de renta. Además, los agricultores del barrio Cañadita recibían créditos y diversos implementos agrícolas por parte del ministerio de agricultura. Hablando específicamente de la frutilla, un informe del Ministerio de Agricultura y Ganadería de 1975 resaltó que esta fruta se estaba volviendo muy popular en la zona cercana a Asunción, especialmente en lugares como Areguá, Ñemby y San Lorenzo. En Ñemby, la superficie dedicada al cultivo de frutillas era de 10 hectáreas, logrando un rendimiento de 7.000 kilos por hectárea. Esto resultó en una producción total de 70.000 kilos de frutillas ese mismo año. En aquel entonces, las deliciosas frutillas de Ñemby eran tan apreciadas que incluso superaban en calidad a las producidas en Areguá, una localidad conocida por su tradicional cultivo de esta fruta.
Aunque el mundo antiguo de Ñemby se debilita y muere, aún perduran vestigios de lo que alguna vez fue. Hoy, como recuerdo de aquel Ñemby en el que agricultores y pequeños ganaderos constituían la base de la economía, todavía se pueden ver pequeños tambos y sembrados en distintos barrios de la ciudad. Entre los tambos destacan los de Domingo Delvalle, Francisca “Kika” Bogarín, y la granja de Eladio Merlo, situada al pie del cerro Ñemby. Los pobladores más antiguos de las zonas urbanas y periurbanas continúan aprovechando los terrenos baldíos para cultivar y producir alimentos para autoconsumo, como mandioca y poroto.
En 1972, el cultivo de la frutilla se destacaba como una de las principales actividades agrícolas en Ñemby. Foto de Abc color, del 13 de octubre de 1972.
En tiempos pasados, las carretas ñembyenses eran una vista común en las calles, tiradas por bueyes o yuntas de bueyes, conducidas por arrieros y agricultores. Estos vehículos rústicos cumplían una valiosa función en el transporte de maderas, productos y mercaderías hacia la población. Sin embargo, en la actualidad, las carretas y bueyes han desaparecido por completo de Ñemby, dejando atrás un entrañable legado de recuerdos.En la fotografía, podemos apreciar una vieja carreta ya en desuso perteneciente a un vecino del barrio Cañadita.
Hasta principios de la década de 1990, era una escena habitual en los agrestes barrios de Ñemby ver a arrieros como don Albino Arias Céspedes guiando sus bueyes y animales. Sin embargo, en la actualidad, esta imagen ya no forma parte del paisaje de Ñemby, ya que los arrieros y los bueyes han dejado de ser una presencia común en la ciudad. La foto que ilustra este recuerdo data de aproximadamente 1980, capturando una época en la que el trabajo con bueyes era una parte arraigada de la vida cotidiana ñembyense.
Imagen del arriero Idelino Gómez, montado a caballo en el centro de Ñemby, alrededor de 1960. La foto fue tomada en la esquina de las calles Ytororô y Santa Rosa y proviene del acervo de la familia Agüero Cantero. Esta imagen captura una escena histórica que refleja la presencia de arrieros y caballos en el corazón de la ciudad.
Imagen de un sembrado familiar de mandioca rodeado por cercas de palos de tacuara, ubicado cerca del cerro Ñemby, en el barrio Caaguazú. La fotografía, tomada en el año 2019, captura una tradicional práctica de cultivo en la zona que, desafortunadamente, se encuentra en peligro de extinción.
BIBLIOGRAFÍA
Chávez, M.W. (1907). Guía General del Paraguay. Asunción: El Pais.
Coffey, F. A. (1948). Censo de Agricultura del Paraguay 1942-1943. Asunción: Bureau of the Census.
Bordón, Arturo. (1932). Paraguay guía geográfica de Turismo. Asunción: Talleres Gráficos La Colmena.
Memoria del Departamento del Interior. (1976). Producción y comercialización de algunos rubros hortofrutícolas. Asunción: Bib. Orton IICA / CATIE.
NOTAS ADICIONALES
Abc color. (1971, abril 8). “Distribuyeron implementos del agro en zona de Ñemby”. Información, p. 10. Asunción.
Abc color. (1971, mayo 16). “Distribuyeron plantas de frutilla en Ñemby”. Información, p. 10. Asunción.
Abc color. (1971, diciembre 14). “Se realiza hoy reunión de tamberos en zona de Ñemby”. Información, p. 16. Asunción.
Abc color. (1972, octubre 13). “Se busca solución a los obstáculos”. Notas, p. 19. Asunción.
CAPÍTULO 12
NUESTRA SEÑORA DE LOURDES, HOSPITAL PIONERO EN EL ÁREA DEL SUD
Según el Anuario Estadístico del Paraguay de 1886, en Ñemby había dos curanderos que trataban de manera natural distintas dolencias de la población. En esa época, las parteras tradicionales asistían a las mujeres durante el parto. Hacia mediados de la década de 1940, se construyó la primera edificación del hospital en un terreno cedido por la Municipalidad, gracias al respaldo del Ministerio de Salud, y la contribución de la municipalidad y los vecinos. Según un informe del Movimiento de Hospitales Regionales y Puestos Sanitarios de 1942, que está registrado en el Anuario Estadístico de ese año, el puesto de salud de Ñemby en 1942 no tuvo consultas médicas, pero sí realizó 33 curaciones y atendió 7 casos de primeros auxilios. Además, se administraron 201 inyecciones, aunque no se especifica el tipo ni la razón. También se aplicaron dos vacunas contra la viruela, 53 contra la tifoidea, y se suministraron 42 medicamentos para desparasitar. El pequeño puesto sanitario fue oficialmente declarado Centro de Salud el 23 de agosto de 1948 (resolución Nº 75/48) y su inauguración tuvo lugar el 28 de octubre de 1956, bajo la gestión de Bernardo García, en un acto organizado por el Ministerio de Salud Pública.
En el año de su inauguración, el centro de salud contaba con un clínico, una pediatra, una odontóloga y una obstetra, quienes atendían a la población dos veces por semana, siendo solo la obstetra la profesional permanente. Sin embargo, en las décadas posteriores, la atención de la salud en Ñemby enfrentó diversas dificultades, como la falta de profesionales médicos, la falta de farmacia y la situación económica de la población. En la década de 1970, la atención médica en Ñemby seguía siendo un desafío, ya que los médicos continuaban visitando el pueblo de manera esporádica. Un artículo publicado en Abc color el 13 de octubre de 1972 ponía de manifiesto esta situación: “En lo que se refiere a salubridad, este aspecto está bastante descuidado en el pueblo de Ñemby. Hay un médico que suele irse dos o tres veces por semana y esta frecuencia es insuficiente, a más de que el Puesto Sanitario no cuenta con farmacia. Los pacientes pobres -que son la mayoría- reciben la receta médica y generalmente allí suele quedarse la preocupación por su salud. Como no hay farmacia, la receta no les sirve para nada”.
Ante el aumento de la demanda de atención médica en Ñemby, el antiguo centro de salud quedó pequeño. En 1995, la municipalidad decidió construir un pabellón con 12 salas, que ahora forman el núcleo del hospital. Estas nuevas instalaciones se destinaron para internados, recién nacidos, sala de espera, lavandería y cocina, mejorando así la infraestructura médica. La obra abarcó 420 metros cuadrados y requirió una inversión de 75 millones de guaraníes.
A principios del nuevo milenio, estas instalaciones también resultaron pequeñas para la creciente demanda. Para hacer frente a esta situación, en 2004, el antiguo Centro de Salud se transformó en el Hospital Distrital Nuestra Señora de Lourdes, inaugurándose el 29 de octubre. Este cambio representó un importante avance en la mejora de los servicios de salud no solo para Ñemby, sino también para las localidades vecinas. El nuevo hospital, equipado con una inversión de G. 2.000 millones de guaraníes, contaba con 47 camas, un centro quirúrgico, sala de partos, internación pediátrica y consultorios.
En 2008, el hospital tenía 8 enfermeros, 7 médicos en Salud Pública y 2 en Urgencias. Estas mejoras fueron cruciales para atender a más de 140.000 personas en 2009. Para el 2023, el hospital ofrecía servicios médicos con más de 30 profesionales especializados en áreas como pediatría, clínica médica, cirugía, ecografías, gineco-obstetricia, neumología de adultos, oftalmología, reumatología, gastroenterología, mastología, hematología, traumatología, urología y diabetología.
Centro de Salud de Ñemby en 1999, un importante punto de atención médica para la comunidad en ese momento.
BIBLIOGRAFÍA
Dirección General de Estadística. Anuario Estadístico de la República del Paraguay 1940, 1941, 1942, 1943, 1944, 1945, 1946 y 1947. Asunción: S/e
Ramírez, M. E . (2019). Cronología Histórica de la Salud Pública en Paraguay, 1663-1954. Asunción: Ministro de Salud Pública y Bienestar Social.
Ministerio de Educación y Culto. (1957). Revista, número 1. Asunción.
Ovando, V. D. (2008). Proyecto de Desarrollo del Sistema Nacional de Información en Salud. Asunción. Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Oficina general de estadística. (1886). Anuario Estadístico del Paraguay, libro segundo. Asunción.
NOTA ADICIONAL
Abc color. (1972, octubre 13). «La pintoresca localidad de Ñemby ofrece un magnífico ejemplo de inquietud comunal«. Notas, p. 18. Asunción.
CAPÍTULO 13
LETRINIZACIÓN
El primer intento por construir excusados en Ñemby se realizó en 1956, cuando se inició un programa de desarrollo comunal en colaboración con la Unesco, el Centro de Salud local y docentes de la escuela Carlos Antonio López. Dicho programa tenía como objetivo abordar el problema predominante de la «anquilostomiasis» en la comunidad y proponía un programa para combatirla. El informe final de la misión destacaba que se formaron comisiones integradas por supervisores y vecinos, quienes visitaron hogares para confirmar su deseo de construir letrinas: “Comisiones integradas por un supervisor y uno o dos vecinos, realizaron visitas a los hogares, principalmente a aquellos que no tienen letrina o la tienen en mal estado, para confirmar su deseo de construirla. Se están realizando ya la construcción de letrinas. Los vecinos, conforme a sus posibilidades económicas, están comprando las losas que diera el Departamento de Saneamiento Ambiental adscrito al Ministerio de Salud Pública, y han iniciado su colocación. Un funcionario experto del mencionado departamento estuvo durante varios días en Ñemby para enseñar a un grupo de vecinos a construir con tacuaras un canasto que se necesita para darle consistencia al pozo”. A pesar de este esfuerzo inicial, no se observaron mejoras significativas en las condiciones de las excretas en el pueblo. A principios de la década de 1970, la práctica de hacer las necesidades fisiológicas a cielo abierto aún era común en Ñemby y en otros pueblos del interior, lo que representaba un problema importante para la salud pública. Ante esta situación, el Centro de Desarrollo Comunal de la ciudad y el Ministerio de Agricultura y Ganadería iniciaron una campaña conjunta en 1972 para la construcción de letrinas sanitarias domiciliarias. Se llevaron a cabo exhibiciones de películas demostrativas y se otorgaron subsidios a las familias más pobres. El 13 de octubre de 1972 un periódico capitalino informó sobre esta medida de saneamiento: “El Centro de Desarrollo Comunal de Ñemby se encuentra abocado, conjuntamente con el Servicio de Extensión Agrícola, a una campaña de letrinización. Se exhiben películas ilustrativas principalmente por las compañías, a efectos de conseguir interesados, quienes, con el aval del Centro, obtienen las letrinas no solamente a un ventajoso precio, sino también a una reducida cuota mensual”. Posteriormente, el mismo matutino destacó el progreso y éxito que estaba teniendo esta campaña en el pueblo. Las letrinas sanitarias consistían en casetas construidas al final del patio, sobre un gran hoyo, con techo de chapa o tejas, puerta de madera o bolsa, y una ventanita triangular. El piso era una plancha de cemento con un agujero para la evacuación, sobre la que se podía colocar un asiento de concreto o madera. Se ubicaban a una distancia de 20 metros de fuentes de agua y su puerta se orientaba en sentido contrario al viento. Gracias al sistema de agua corriente, empezaron a surgir gradualmente letrinas con arrastre de agua y la novedad de las cisternas. Entre 1990 y 1995, los cuartos de baño modernos, con conexión a pozo ciego o sistema séptico, se generalizaron en los hogares ñembyenses.
Aunque en la actualidad la práctica del fecalismo al aire libre ha quedado en el pasado en Ñemby, aún persisten personas que utilizan el primitivo sistema de letrinas para satisfacer sus necesidades.
BIBLIOGRAFÍA
Censo Nacional de Población y viviendas. (2012). Paraguay, principales indicadores de viviendas, áreas urbana y rural. Asunción.
Ministerio de Educación y Culto (1957). Revista, Nº1. Asunción.
NOTAS ADICIONALES
Abc color. (1972, octubre 13). «CAMPAÑA DE LETRINIZACIÓN. El Centro de Desarrollo Comunal se encuentra también abocado, conjuntamente con el Servicio de Extensión Agrícola SEAG a una campaña de letrinización. Se exhiben películas ilustrativas principalmente por las compañías, a efectos de con seguir interesados quienes, con el aval del Centro, obtienen las letrinas no sola mente a un ventajoso precio, sino también a una reducida cuota mensual«. Notas, p. 19. Asunción.
Abc color. (1972, diciembre 22). «LOS TRABAJOS EN ÑEMBY. El señor Centurión se refirió a las labores que el Centro desarrolla en los distintos pueblos donde viene funcionando en forma bastante positiva. En lo que respecta a Ñemby, son muchas las labores que se vienen cumpliendo y mucho más los proyectos que se están estudiando para su pronta realización. La campaña de letrinización, está adquiriendo proyecciones importantes y puede considerarse ya como uno de los hechos más importantes a favor de las realizaciones del Centro de Desarrollo Comunal«. Información, p. 38. Asunción.
CAPÍTULO 14
LA CIUDAD BALNEARIA
En una época en que Ñemby fue conocida como «La ciudad balnearia», miles de personas de Asunción y localidades cercanas visitaban la ciudad durante los veranos. Aunque los inicios de esta actividad en nuestra ciudad no están claramente registrados, publicaciones periodísticas de 1973 evidenciaban el interés de los dueños de balnearios por promover el turismo en Ñemby. El auge de los balnearios ñembyenses, que aprovechaban el curso del arroyo Ñemby, se dio aproximadamente entre fines de la década de 1960 y mediados de la década de 2010. En aquel entonces, Ñemby era una localidad tranquila y rodeada de naturaleza, con arroyos y espacios campestres, lo que propició la construcción de varios balnearios. Con el tiempo, la afluencia de visitantes aumentó y con ello surgieron balnearios icónicos como el balneario Los Puentes (hoy sede social de la cooperativa Ñemby) de Jhon Hyler; balneario Mburucujá (antes conocido como Flor de Lis, cerca del puente kaí) de Aurelia García; balneario Punta del Este (barrio Centro) de Miguel Godoy; balneario San Cayetano (actual polideportivo UPAP) de la familia Lombardo; balneario Punta Ballena (barrio Rincón) de Milan González Yegros; balneario Gadea (barrio Centro) de la familia Gadea; balneario Yvyraty (barrio Salinas) de la familia García; balneario Clan Chamorro (barrio Los Naranjos) de la familia Chamorro, entre otros. La oferta de agua fresca y saludable, así como cantinas bien surtidas, baños, duchas, vestidores y amplias áreas verdes, contribuyeron al desarrollo de Ñemby como destino de turistas. El balneario Gadea era especialmente querido por las familias, con dos piscinas, una cancha de fútbol y una frondosa vegetación. Otro destacado era el balneario Punta del Este, que lucía espléndido con sus dos piletas rodeadas de naturaleza, junto a la orilla del arroyo. Se convirtió en el lugar de encuentro durante los domingos por la tarde, atrayendo a bañistas y visitantes que deseaban refrescarse y disfrutar de música al aire libre. Posteriormente, los balnearios Murucuyá, San Cayetano (conocido como San Cayé) y Punta del Este (posteriormente conocido como Ibiza Beach, La Playa y Oasis) fueron reconocidos por sus bailes y conciertos. Aunque en el año 2006 algunos balnearios como Gadea, Ibiza, San Cayetano, Complejo Deportivo Recreativo, Complejo José Mesa, Complejo Villa Elena y Tamango seguían activos, ya se percibía una disminución del esplendor de épocas anteriores. ¿Qué llevó al declive de los balnearios en Ñemby? Aunque no hay certeza absoluta, una posible razón fue el cambio en la dinámica del ambiente. La presencia creciente de personas ebrias y pandillas generó un ambiente tenso y disminuyó la confianza de las familias para visitar los balnearios. Esto ocasionó que los balnearios perdieran su atractivo y, finalmente, quedaran sin visitantes, llevando a su desaparición. Hoy en día, muchos de esos lugares están en ruinas o han sido destinados para otros propósitos. Por ejemplo, en el espacio que antes ocupaba el icónico Punta del Este o Ibiza Beach, ahora se encuentra el supermercado Real II. En aquel lugar, que solía resonar con la música y la alegría de la juventud, ahora descansa silenciosamente una parte de nuestra memoria.
Miles de bañistas capitalinos solían acudir cada verano a disfrutar de las frescas aguas de esta piscina en Ñemby, en el balneario Gadea. Fotografía tomada en noviembre de 1977.Foto de la piscina Punta del Este, noviembre de 1973. Este icónico balneario ñembyense ya permanece en el recuerdo de quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo.Piscina ñembyense, capturada en noviembre de 1973, un lugar lleno de diversión y frescura para los visitantes de la época.
El diario Abc color informaba en su edición del sábado 3 de noviembre de 1973 sobre los preparativos para la temporada veraniega que se aproximaba en Ñemby. El artículo destacaba que las piletas de la ciudad ofrecían «los servicios indispensables como vestuarios, baños, cantinas, etc».
BIBLIOGRAFÍA
ABC color. (1973, noviembre 3). Sección Información, p. 29. Asunción.
ABC color. (1973, noviembre 24). Sección Información, p. 12. Asunción.
CAPÍTULO 15
EMPRESA “29 DE SETIEMBRE BOQUERÓN S.R.L.” LÍNEA 18
En Ñemby no se puede hablar de transporte público regular hasta la llegada de la empresa “29 de setiembre Boquerón S.R.L.”, línea 18, en 1983. Antes de eso, el transporte suburbano en Ñemby dependía de carros, caballos, motos y bicicletas, y solo unas pocas líneas de transporte público llegaban a la ciudad, como las líneas 39, 20 y 47, que pasaban por la ruta y dejaban aislados a los barrios. La falta de transporte público era un problema notable en la época, como lo mencionaba una publicación de Abc color en 1972 que destacaba la necesidad de mejorar este aspecto: “Otro de los problemas (de Ñemby) es el transporte público que lo una con Asunción. En este sentido, la Municipalidad (de Ñemby) está gestionando la extensión de línea de algunos micros y ómnibus, aunque existe también el Proyecto de llamar a licitación a las líneas interesadas. Conviene destacar que desde Cuatro Mojones sale una moderna ruta asfaltada hasta Ñemby. Por el momento, Ñemby usufructúa los transportes Públicos de San Antonio, Ypané y San Lorenzo. Pero los ómnibus de San Lorenzo tienen un horario muy irregular, por lo que casi no se cuenta con ellos. La población está formada por personas que deben viajar diariamente hasta la capital, porque trabajan o porque estudian”. La llegada de la línea 18 en 1983 supuso una revolución para Ñemby. Esta línea de colectivos ñembyense permitió extender la ciudad hacia diferentes puntos, llegando incluso a núcleos de población más alejados, brindando a la población más modesta y rural acceso a un transporte rápido y económico, lo que facilitó su movilidad. Gracias a la línea 18, los pobladores de Ñemby experimentaron un cambio significativo en su movilidad, pudiendo acceder a diversos puntos importantes de la capital y otros destinos clave, como los mercados 4 y Abasto, la Terminal de ómnibus de Asunción, el puerto del centro, IPS Central y el Jardín Botánico. Este avance en el transporte público no solo modificó costumbres y hábitos, sino que también impulsó el crecimiento demográfico y la urbanización de la ciudad. La primera parada de la línea 18 se encontraba en un predio cercano al Monumento de la Batalla de Ytororô. Con el tiempo, la empresa adquirió un lote en el centro de Ñemby, donde actualmente se ubica el supermercado Gran Vía. El 27 de diciembre de 1983, la empresa inauguró allí la Terminal, un punto neurálgico que centralizó sus servicios y benefició a unas 50.000 personas que utilizaban los colectivos para trabajar, estudiar o hacer compras. Además de su función de transporte, la Terminal se convirtió en un centro comercial y área de esparcimiento, alquilando salones comerciales a diferentes tipos de negocios, como almacenes, peluquerías, copetines, tiendas de electrodomésticos, expendedores de juegos electrónicos y roperías. Desde esta moderna estación partían los colectivos que comunicaban Ñemby con sus barrios y ciudades vecinas. Un novedoso sistema de transbordo, innovador para su tiempo, permitía a los pasajeros realizar dos transbordos sin necesidad de pagar un nuevo pasaje. Los boletos diferían en color y tamaño, indicando el destino al que quería llegar el pasajero para completar su ruta. Las opciones incluían Calle Última (IPS) o Centro, para quienes venían de un barrio, y Caaguazú, Paí Ñú o La Lomita, para aquellos viajeros procedentes de Asunción. Para mediados de 1985, la empresa ya contaba con 60 unidades y daba empleo a 204 trabajadores, entre los cuales se encontraban 146 choferes, 14 inspectores de boleto, 20 empleados administrativos y 25 talleristas. La línea 18 se destacaba por su innovación y su relevancia en el transporte público, convirtiéndose en una opción confiable y esencial para miles de pasajeros que la utilizaban a diario. Con el paso del tiempo, la línea 18 continuó expandiendo su flota de micros y ampliando sus recorridos, estableciéndose como una verdadera pionera al ofrecer transporte las 24 horas del día. Se convirtió en la opción única y final para miles de viajeros domingueros, trasnochadores y madrugadores del área Metropolitana. Sin embargo, hacia finales de los años 90, diversas dificultades, como deudas impagas y problemas administrativos, marcaron el inicio del declive de la empresa. La pérdida y demolición de su terminal, años de conflictos legales, actitudes deshonestas por parte de sindicalistas y restricciones para circular, llevaron a un debilitamiento importante de esta icónica compañía ñembyense. En el año 2010, la firma fue vendida y renombrada como «29 de Setiembre Boquerón S.A.». Con este cambio, surgieron desacuerdos entre los socios de la nueva empresa, lo que resultó en su división en tres fracciones, originando tres administraciones distintas y una feroz disputa por el derecho de utilizar el mismo itinerario. Finalmente, estas sociedades enfrentaron serios problemas derivados del caos sindical, acumulando millonarias deudas y enfrentando irregularidades laborales, lo que llevó al fin de uno de los proyectos de transporte más ambiciosos en la zona central del país. Los empresarios que dieron vida a este emblemático emprendimiento ñembyense fueron los siguientes: Enrique Sosa Torales, Félix Amarilla, Rodolfo López, Isidro Acosta González, Abel Bogado, Sixto López, Valentín Paredes, Alberto Osorio, Aquilino Giménez, Virgilio Meza, Juan Mendoza, Vicente Mendieta, Dr. Adalberto Solalinde, Clemente Espínola, Marcelina viuda de Ocampos, Esperanza Ferreira, Otto Dietz Baüer y Cristóbal Espínola.
Generalidades de la Empresa 29 de Setiembre Boquerón:
Fundación de la empresa: 12 de abril de 1982. Capital social en 1983: Gs. 2.000.000. Superficie de la Terminal: 6.100 metros cuadrados. Área cubierta: 1.500 metros cuadrados. Inversión en la construcción de la terminal en 1983: 80.000.000 de guaraníes. Concurrencia en la terminal en 1988: Aproximadamente 5.000 personas diariamente, para ascenso y descenso de pasajeros. Cantidad de ómnibus en 1988: 60 unidades. Fecha de habilitación de la terminal: 03 de enero de 1983. Personal en 1985: 204 empleados. Cantidad de Accionistas: 18. Número de salones comerciales en la estación: 18. Capital: Gs. 10.000.000 de guaraníes.
La icónica línea «18 pytaí» ondeó la bandera de Ñemby en las rutas nacionales. Impulsada, dirigida y conducida por talento ñembyense, la línea 18 «29 de Setiembre Boquerón S.R.L.» es sin duda una de las más evocadas y recordadas por los pasajeros del área metropolitana. Un patrimonio ñembyense eterno.
Inauguración de la Terminal de Ómnibus de la línea 18 en Ñemby, el 27 de diciembre de 1983. En la imagen, se ve a la izquierda a Mario Abdo Benítez, secretario privado de Stroessner y padre del ex presidente de la república, Mario Abdo Benítez, saludando durante el evento. En el centro, se encuentra Eugenio Jacquet, entonces ministro de Justicia y Trabajo. A la izquierda de éste, vemos al considerado mejor intendente de la historia de Asunción, el Gral. Porfirio Pereira Ruiz Díaz.
Ceremonia de descubrimiento de plaqueta durante la inauguración de la Terminal de Ómnibus de la línea 18 en Ñemby, el 27 de diciembre de 1983. En la imagen, el Intendente de Asunción, el Gral. Porfirio Pereira Ruiz Díaz, junto a otras autoridades, celebra este significativo evento que marcó un hito en la historia de la comunidad ñembyense.
Talleres de la Terminal de la línea 18, capturados probablemente en el año 1985. En esta imagen, podemos apreciar el lugar donde se realizaban los trabajos de mantenimiento y reparación de los ómnibus de la empresa.
Un micro de la línea 18 en plena circulación. Lugar y año de la toma indeterminados.
El 27 de diciembre de 1983, la empresa «29 de Setiembre Boquerón S.R.L.» inauguró su Terminal y su anhelado servicio comercial, respondiendo a la alta demanda de los ciudadanos ñembyenses. En esta evocadora toma, podemos apreciar el centro comercial de la Terminal y sus pasillos en mantenimiento (o en construcción), los cuales fueron animados puntos de encuentro tanto para los viajeros como para los vecinos locales que acudían a realizar compras o disfrutar de momentos de esparcimiento.
En esta nostálgica imagen, capturada en 1991, podemos observar a los pasajeros esperando con ansias el colectivo para realizar el trasbordo en la Terminal de la Línea 18. El sistema de transbordo, innovador en su tiempo, permitía a los usuarios cambiar de boleto en la caseta y tomar otro colectivo en la misma Terminal, agilizando sus desplazamientos hacia distintos destinos. Esta escena nos remonta a una época en la que la Línea 18 era la única opción para miles de viajeros, quienes encontraban en esta terminal un lugar de encuentro y conexión con diversas rutas.
BIBLIOGRAFÍA
ABC color. (1972, 13 de octubre). NOTAS, p. 18. Asunción.
Autor desconocido. (Año no disponible). Historia de la empresa 29 de Setiembre Boquerón S.R.L. Línea 18, boletín conmemorativo. Ñemby: s/e.
Antes del establecimiento de la Antelco en Ñemby (hoy COPACO), que ocurrió en septiembre de 1992, se llevó a cabo la primera transmisión de Radio América el lunes 20 de agosto de 1990, en la frecuencia de 1.480 KHz en Amplitud Modulada (AM). Luego, el 8 de julio de 1994, se lanzó oficialmente la Radio Ñemby, en el dial 88.3 FM. Fundada por Nilda Bogarín, esta emisora marcó un hito en la radiofonía paraguaya al conectar a la gente con la música tropical y grupos internacionales, llevando alegría a una generación de ñembyenses que se formó con más música que imágenes. En el mismo año 1994, se publicó el primer número de «La Voz», una revista mensual dirigida por el comunicador Nicolás Arguello. Posteriormente, el 8 de junio de 1999, Javier Segovia y Freddy Ovelar fundaron el influyente periódico «La Gaceta», con 16 páginas y en formato tabloide, un medio de prensa moderno que desarrolló y revolucionó la labor periodística en la ciudad. A inicios del año 2000, surgió «LA REPUBLICA», continuador de La Gaceta, con una amplia difusión en Ñemby, San Antonio e Ypané. El 23 de marzo de 2001, salió al aire la 90.3 Futuro FM, la primera radio comunitaria de Ñemby. Esta pequeña radioemisora, ubicada en el barrio Caaguazú e inicialmente transmitiendo desde Vista Alegre, no solo protagonizó la formación de decenas de radialistas, operarios, locutores y periodistas, sino también se destacó en la formación cultural, de opinión e información de la comunidad ñembyense. Formó parte de la Red de Radios Populares del Paraguay y lideró en la zona del Sur; sin embargo, su última transmisión fue el 15 de febrero de 2008. El 5 de diciembre de 2007, dieron inicio las emisiones del canal de televisión comunitario «TV SUR» en el barrio Caaguazú, transmitiendo por aire y en color a través del canal 14. TV SUR fue un canal de televisión experimental con antena y transmisor de 1W de origen americano. Su equipo de producción contaba con una mesa de video compuesta por un Switcher de 4 canales Panasonic, un micrófono Shure, dos reproductores de DVD Sony, un reproductor de VHS Samsung, una cámara Sony MiniDv digital y un monitor. Durante su tiempo de transmisión, TV SUR ofrecía películas documentales los viernes, exclusivamente de 20:00 a 22:00 horas, durante un periodo de 3 meses. Debido a condiciones legales, el canal finalizó sus transmisiones. En la actualidad, existen 11 medios de comunicación ñembyenses en internet, que difunden contenido noticioso, político, deportivo, cultural, histórico y de entretenimiento. Dichos medios son: ECOS de Ñemby, Sin Fronteras Tv Ñemby Py., El Búho Tv Online, ÑEMBY NOTICIAS, Barrio Caaguazu – Cañadita Ñemby, NTR Noticias, Visión Ciudadana, Quinto Poder, Don Castulo TV _ RADIO, Cañadita informativo y El nuevo paraguayo. Estos medios continúan manteniendo informada y entretenida a la comunidad ñembyense en la era digital.
Antiguo edificio de la Antelco (actualmente COPACO) en Ñemby.Edificio histórico de Radio América, el primer medio de comunicación establecido en Ñemby.
En 1994, se lanzó el primer número de «La Voz», una revista mensual dirigida por el comunicador Nicolás Arguello.
Un ejemplar de «La Gaceta», periódico fundado el 8 de junio de 1999 por Javier Segocia y Freddy Ovelar.
Un ejemplar del año 2000 de «La República», fundado por Freddy Ovelar y continuador de «La Gaceta».
BIBLIOGRAFÍA
CONATEL. (2014). Informe sobre Plan Nacional de Frecuencias a la Honorable Cámara de Senadores. Asunción.
CAPÍTULO 17
PRIMER CUERPO DE BOMBEROS DE ÑEMBY
Antes en Ñemby, los accidentes e incendios eran enfrentados por ciudadanos comunes, policías y compañías de bomberos de otras localidades. Hacia finales de la década de 1990, con la habilitación de la recién terminada ruta Acceso Sur, donde comenzaban a ocurrir gran cantidad de siniestros viales, los vecinos se dieron cuenta de la necesidad de crear una agrupación de bomberos propia, con el equipamiento y personal capacitado para enfrentar y prevenir desgracias. Estas inquietudes dieron origen al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ñemby (CBVÑ).
Fundación del CBVÑ
Según una publicación en La Gaceta, en diciembre de 1999, fue Oscar Alberto Delvalle, entonces director de Arte, Cultura y Deportes de la Municipalidad de Ñemby, quien propuso la creación del primer cuerpo bomberil en la ciudad. «Por los casi cien mil habitantes de Ñemby, sus más de 25 industrias y la falta de un grupo especializado para atender emergencias, nace esta iniciativa de formar nuestro propio cuerpo de bomberos. Ya hemos invitado a los industriales y empresarios (de Ñemby) a una reunión en la cual estaremos planteando el proyecto», mencionaba Delvalle en aquel momento. Delvalle destacó el apoyo de la Academia Nacional de Bomberos y su directivo, el arquitecto Amado Sanabria. El CBVÑ fue oficialmente fundado el 6 de diciembre de 1999, y su cúpula directiva fundadora incluyó a Jorge Paredes (presidente), Manuel Villar (vicepresidente), Wilma Villalba (secretaria), Gerardo Villar (tesorero) y Rubén Villalba (síndico). Para finales del año 2000, la agrupación ya contaba con 26 bomberos y 30 cadetes, incluyendo 6 mujeres. Se consideró inicialmente ubicar el primer cuartel en la ex cancha del Fulgencio Yegros, por su «patio amplio, baños y ubicación estratégica», pero finalmente se optó por el predio de la ex parada de la línea 18. Luego, en 2005, el cuartel se trasladó a su ubicación actual, frente a la plaza Virgen de Schoenstatt, en un lote donado por la municipalidad.
Puesta en servicio del primer carrobomba
El domingo 7 de abril de 2002, con una misa en la iglesia y una ceremonia de bendición en la plaza Fulgencio Yegros, el cuerpo de bomberos de Ñemby puso en servicio su primer carrobomba, bautizado como «Sonia». Este vehículo, con capacidad para 2.400 litros de agua, fue una donación del club de Leones John F. Kennedy. Fue enviado desde Alemania a un costo de 5.000 dólares estadounidenses, que la comisión directiva de entonces, compuesta por el Lic. Víctor Manuel Agüero Navarro (presidente), la Lic. Matilde Agüero (vicepresidente) y el señor Jorge Andrés Ozuna (secretario), cubrió en su totalidad. El carro era en versión 4×4 y contaba con un dosificador de espuma, una característica pionera en el país. Esta nueva adición se sumó a los dos vehículos de apoyo que ya existían en la agrupación.
El primer móvil del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ñemby, conocido como «Junior 1», junto al vehículo se encuentra Joel Sosa, uno de los bomberos de la primera generación.
El carrobomba durante la ceremonia de su entrega en la plaza Fulgencio Yegros el domingo 7 de abril de 2002. La foto fue publicada por Abc color el martes 16 de abril de 2002 con la siguiente descripción: «Carrobomba entregado al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ñemby».
«Sonia», la primera autobomba del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ñemby, lista para su servicio. Esta valiosa unidad marcó un hito en la historia bomberil de Ñemby y fue donada por el club de Leones John F. Kennedy desde Alemania, representando un paso crucial en el fortalecimiento de la capacidad de respuesta ante emergencias en la comunidad.
Ceremonia de juramento de la segunda promoción del Cuerpo de Bomberos de Ñemby, realizada en la emblemática ex parada de la línea 18. Con orgullo y compromiso, los nuevos bomberos se preparaban para servir a su comunidad y enfrentar valientemente los desafíos que les deparara el deber.
BIBLIOGRAFÍA
Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ñemby. (2002, 21 de marzo). Nota dirigida a la radio Comunitaria Futuro FM, del barrio Caaguazú. Firmada por el presidente Víctor Manuel Agüero Navarro y el secretario Jorge Andrés Ozuna. Ñemby: Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Abc color. (2002, 16 de abril). «Bomberos cuentan con nueva autobomba«. Interior, pág. 36. Asunción.
CAPÍTULO18
COMERCIOS E INDUSTRIAS EN ÑEMBY
En Ñemby, las primeras transformaciones de materias primas de las que se tienen noticias se dieron a finales del siglo XIX. Según Héctor F. Decoud, hacia el año 1890 en Ñemby se elaboraban almidón, aceite de coco, tejidos de algodón, ladrillos y tejas. Para el año 1915, el distrito ya contaba con algunos almacenes, olerías, locales de servicios y una sola fábrica importante, aunque se evidencia que el desarrollo comercial e industrial de Ñemby, que históricamente se había dedicado principalmente al campo, estaba rezagado en comparación con otros pueblos cercanos. En la «Guía general del Paraguay» de 1915, se registra un valioso listado que detalla los diversos establecimientos presentes en Ñemby, así como los nombres de sus respectivos propietarios. A continuación, se presenta dicho listado:
Almacenes: Andrés Cacace, Arcadio Delvalle, Ramón Delvalle, Isidora Lombardo, Miguel Pereira, Ventura Zarza, Romualdo Encina, Anastasio Ramos y Francisco Robert.
Barracas: Francisco Robert.
Carpinterías: Cristino Cabrera, Máximo Gómez, Mauricio Olmedo, Juan B. Romero y Florentín Segovia.
Destilerías: José Enciso, Francisco Gómez, Doroteo Machuca y Juan R. Riveros.
Fábrica de bebida: Francisco Robert.
Fábrica de Azúcar: Surroca y Lluys.
Fábricas de ladrillos: Francisco Robert y Pedro Talavera.
Herrería: Serafín Centurión.
Panadería: Francisco Robert.
Peluquería: Ignacio Ovelar.
Trapiches de hierro: José Enciso, Simón Morán y Roque Salinas.
A partir de finales del siglo XX, con la llegada del agua corriente, la construcción de una ruta asfaltada y el funcionamiento del servicio eléctrico, el distrito de Ñemby experimentó un impresionante proceso de desarrollo; la densificación de la población urbana y de barrios aceleró el crecimiento de su actividad comercial e industrial. En las décadas de los 70 y principios de los 80, Ñemby vio la llegada de importantes empresas que se unieron a las ya existentes, como Aceitera Ñemby S.A. (fundada en 1946) y Concret-Mix (establecida en 1968). Entre las nuevas compañías destacan Industrias Reunidas Ñemby (1979), especializada en la fabricación de productos plásticos; Embotelladora Central S.A., una franquicia de la reconocida marca internacional Arci Cola (1981); Paraguay Refrescos S.A., una fábrica de productos Coca-Cola (1980); Conpar S.A., especializada en prefabricados de hormigón (1980); Envases Paraguayos S.A. “Envapar”, dedicada a la fabricación de productos plásticos (1981); Itarendy S.A., una fábrica de electrodos (1982); la empresa de transporte “29 de setiembre Boquerón S.R.L., línea 18” (1983), y Cartón Box Del Paraguay S.A. industrializadora de papel higiénico (1986). En los últimos años de los 80 y principios de los 90, se observó un auge de negocios en el centro de la ciudad, como bares, librerías, roperías, peluquerías, cines, sanatorios, panaderías, ferreterías, talleres, depósitos de materiales, supermercados y pequeños comercios. Para 1993, se contabilizaban 18 plantas industriales, y en 1997, había 2.488 establecimientos comerciales, abarcando sectores como la minería, la agricultura, la caza, la pesca, la ganadería, los servicios, las finanzas, la construcción, el transporte, entre otros. Hacia finales de los años 90, el 47% de los negocios eran emprendimientos unipersonales, mientras que el 36% empleaba entre 2 y 5 personas; solo 10 empresas empleaban a más de 50 personas. Es relevante mencionar que, con el inicio del nuevo milenio, la cantidad de industrias y empresas multinacionales en la zona se incrementó notablemente. Entre 2000 y 2019, se establecieron empresas como Chemtec S.A, dedicada a la formulación de agroquímicos (2002); Brassur S.A., especializada en el reciclaje de metales (2005); Supermercado Real I (2008); Supermercado Gran Vía (2008); Arcángel S.A, una productora de alimentos (2011); Pro-Textil SACI, una hilandería (2011); Mercotec, una empresa de repuestos para automóviles y motocicletas (2014); Kim’s Towel, la primera fábrica de toallas del país (2015); Supermercado Real II (2019); Burger King, una cadena de comida rápida (2019); y Supermercado Superseis (2019), entre otras.
EMPRESAS QUE CIMENTARON EL DESARROLLO INDUSTRIAL DE ÑEMBY
AZUCARERA SURROCA & LLUIS
Este ingenio de azúcar, conocido también como Azucarera Ñemby, fue fundado en 1897 en el barrio Rincón. Esta fábrica destacaba por su producción de azúcar a gran escala y se encontraba entre las más reconocidas y productivas del país, según el Boletín del Departamento Nacional de Fomento del año 1915. Para abastecer su proceso de elaboración, el ingenio poseía su propio cañaveral cercano de 250 hectáreas, ubicado a ambos lados de la actual ruta Manuel Ortiz Guerrero, desde la esquina de la ex Envapar hasta la calle Campo Jordán de San Lorenzo. Además, se nutría del tacuareé producido por los vecinos de Ñemby. Aunque existen pocos registros de las actividades de esta antigua azucarera, se sabe que durante los años 1914 a 1918, su producción de azúcar fue la siguiente: 1914, 195.000 kilos; 1915, 37.920 kilos; 1916 (sin producción) 1917 (sin producción), 1918, 20.240 kilos. En comparación con otras azucareras, su producción durante este periodo superaba a las de Villa Rica, Guarambaré y Concepción, pero era inferior a la de Friedman en Ybytimi y Villa Hayes. Su producción de melaza (también conocida como miel negra o eíra hû) era considerablemente menor que la de otras azucareras. En 1929, produjo un total de 47.920 litros de melaza, y en 1930, 39.045 litros. Mientras tanto, la Azucarera Paraguaya generaba un volumen superior a 1.200.000 litros del mismo producto durante el mismo periodo. En la década de 1930 y principios de 1940, la azucarera de Ñemby, que ya se conocía con el nuevo nombre de Segura Latorre & Cia., aumentó su producción de azúcar: en 1938, alcanzó los 165.000 kilos; en 1939, los 197.000 kilos; y en 1941, los 362.000 kilos. Aunque esta producción era mayor que la de décadas anteriores, era bastante menor que la de la mayoría de las azucareras del país en ese entonces. Según Kleinpenning, durante la década de 1940, la industria de molienda en el país experimentó un proceso de modernización y expansión de su capacidad de producción. Sin embargo, solo 2 o 3 ingenios contaban con instalaciones medianamente adecuadas, mientras que los 6 restantes eran considerados pequeños y obsoletos, lo que limitaba su producción de azúcar y generaba costos más elevados. En 1943, el antiguo ingenio Segura Latorre & Cía. en San Lorenzo de la Frontera cerró sus puertas de manera definitiva y su maquinaria fue desmantelada. Gran parte de sus instalaciones fueron trasladadas a la fábrica de Guarambaré, como parte de los esfuerzos para consolidar la producción azucarera de este ingenio. Según los relatos transmitidos por antiguos pobladores, a lo largo de varias décadas, el lugar donde se encontraba tanto la antigua azucarera como, más tarde, la aceitera en Ñemby, recibía el nombre de Surroca. A pesar de los cambios de propietarios y los distintos nombres que la empresa tuvo a lo largo del tiempo, este apelativo perduró en la memoria colectiva de la comunidad. Lamentablemente, el centenario edificio ubicado frente al hipermercado Luisito de Rincón fue demolido en julio de 2022 sin recibir protección por parte de las autoridades.
Vista del antiguo local de la Azucarera Ñemby en 1972.
Así lucía el antiguo edificio azucarero en abril de 2022, apenas tres meses antes de su demolición.
Antigua escalera del edificio azucarero. Un grupo de estudiantes de arquitectura, integrado por Hernán Morel, Lourdes Barrios y Nicol Mendoza, realizó un relevamiento interno del viejo ingenio ñembyense. Confirmaron que la estructura de la bóveda tenía al menos 100 años, corroborando así la antigüedad de la azucarera fundada en el barrio Rincón en el año 1897.
Interior del antiguo edificio azucarero, caracterizado por sus anchas paredes y vetustos pilares, pisos y estructuras de madera.
Una ventana del ya extinto local del ingenio, que parece una obra de arte. Destaca la sólida pared del edificio centenario.
Esta impresionante representación gráfica es una fiel reproducción del centenario edificio azucarero.Obra creada por el talentoso equipo compuesto por Lourdes Barrios, Hernán Morel y Nicol Mendoza.
ACEITERA ÑEMBY
Esta industria aceitera inició sus labores en 1946, al parecer como una extensión de la industria azucarera establecida en el barrio Rincón. A lo largo del tiempo, la aceitera tuvo varias denominaciones: Aceitera Ñemby S.A., Cocotera Ñemby S.A., Arica Saic, Aceitera Rincón S.A. y Agrochaco. Las condiciones favorables para el surgimiento de esta industria fueron los frutos del coco o mbocayá, una planta silvestre muy común en Ñemby. Precisamente, debido a su abundancia y capacidad para resistir sequías, fuego y plagas sin necesitar muchos cuidados, el mbocayá era conocido como «la mina vegetal». Como resultado, los propios habitantes del pueblo se convirtieron en la principal fuente abastecedora de materia prima para la aceitera. La zafra de coco comenzaba en noviembre y terminaba en marzo, durante el período de maduración de los frutos. Una vez que los cocos caían al suelo, los pobladores los recogían de sus chacras o de los bosques, los acumulaban en sus patios y luego los comerciaban en cajones a acopiadores o intermediarios, quienes los transportaban en carretas, carritos o camiones hasta la aceitera para su procesamiento. Gracias a la aceitera, el coco se convirtió en una ventajosa alternativa para generar ingresos adicionales en la economía familiar de Ñemby. Es relevante destacar que la capacidad de procesamiento de esta aceitera fue bastante significativa en su momento, llegando a superar en producción a importantes industrias del ramo. En 1965, era la tercera procesadora de coco más importante del país, con una capacidad de producción de 15 toneladas de aceite diarias. En 1969, exportó a Argentina 104 tambores con 20.000 kilos de aceite vegetal, mientras que la Aceitera Itauguá S.A. exportó ese año al mismo destino un total de 36 tambores con 6.000 kilos del mismo producto. Según datos recogidos, la aceitera tuvo varios propietarios a lo largo de su desarrollo, desde Silvio Fiore hasta Marcos Galanti, quien la denominó Agrochaco cuando la adquirió en 1996. Frente a la aparición de nuevas urbanizaciones y la deforestación de cocoteros, Galanti tuvo que innovar en la aceitera abandonando el coco como materia prima principal y comenzar a extraer aceite a partir de la soja. En 1999, el BNF (Banco Nacional de Fomento) se hizo cargo de la planta, sus equipamientos y la propiedad de 17 hectáreas cuando Galanti los entregó como cancelación de un crédito. Sin embargo, el Banco no pudo desprenderse de la aceitera debido a varios juicios que obstaculizaban su venta. Finalmente, en enero de 2016, en un sector de la ex aceitera ya en ruinas, comenzaron los trabajos de construcción de lo que sería el supermercado Luisito. En otros sectores, actualmente funcionan la planta de Granusa, una industria de productos para la nutrición animal, y el local de Agro Aceros S.A.
Tommaso Montalto, el italiano que desempeñó el cargo de gerente general de la Aceitera Ñemby durante varios años. Residió en este pueblo y formó una familia junto a Agripina Olmedo. Falleció en San Lorenzo en 1974, a la edad de 93 años.
Vista de la planta industrial de la Aceitera Ñemby en 1977, ubicada en el barrio Rincón.
El cajón era la unidad de medida de comercialización del mbocayá. Tenía un tamaño de 60 centímetros de largo, 50 de ancho y 35 de profundidad, con una capacidad de aproximadamente 115 litros. Foto de Abc color.
COCA COLA
La planta embotelladora de Paraguay Refrescos S.A., ubicada en Ñemby, fue inaugurada el 21 de octubre de 1980. Con una inversión cercana a los mil millones de guaraníes, la fábrica se sumaba a la capacidad de producción ya existente en Asunción y Caaguazú, permitiéndole a Coca-Cola responder al crecimiento de la demanda. En aquel entonces, la nueva planta de Ñemby se destacaba como la más grande y moderna de la embotelladora en Paraguay; hoy en día, es la única planta industrial que abastece de Coca-Cola y sus subproductos al mercado interno nacional. La ceremonia inaugural fue presidida por el entonces presidente de la república, Gral. Alfredo Stroessner, y contó con la presencia de altos funcionarios estatales, civiles y militares, así como representantes de la banca y la industria nacional. Durante la ceremonia, el presidente del directorio de Paraguay Refrescos, Julio César Pompa, hizo uso de la palabra resaltando: «Esta tercera nueva fábrica está dotada de las más modernas instalaciones, máquinas, edificaciones, realizaciones que han sido posibilitadas gracias al gran espíritu de progreso que anima a todos los accionistas nacionales y extranjeros que integran la sociedad, a la cooperación decidida de todos los obreros y empleados y muy especialmente, al apoyo franco y espontáneo del Gobierno progresista y constructivo del presidente Gral. Alfredo Stroessner«.Además, el directivo destacó los beneficios que la planta industrial aportaría a la zona de influencia y los pueblos circunvecinos, al proporcionar fuentes de trabajo que impulsarían el desarrollo económico de la región. Asimismo, resaltó que la nueva fábrica sería una valiosa contribución para el progreso social y cultural de la comunidad. La bendición de la fábrica estuvo a cargo del nuncio apostólico Monseñor José Mees.
Generalidades
* Se invirtieron 450 millones de guaraníes en maquinarias, instalaciones, rodados y autoelevadores, otros 250 millones en edificios y terrenos, y 250 millones adicionales en envases diversos y paletizadores. El costo total de la fábrica fue de 950 millones de guaraníes.
* La línea de embotellamiento operaba a una velocidad de 10 unidades por segundo, equivalente a 600 unidades por minuto, es decir, unas 36 mil botellas por hora o 864 mil botellas diarias.
* La fábrica estaba situada en un terreno de 8 mil metros cuadrados, con una superficie cubierta que contaba con encajonadoras y desencajonadoras automáticas de alta velocidad.
* La planta generó empleo para un total de 150 personas, mayoritariamente habitantes de la zona.
Coca Cola hoy
En el año 2005, la empresa chilena Coca-Cola Polar S.A. adquirió PARESA por 25 millones de dólares. Posteriormente, en el 2012, esta firma fue absorbida por Embotelladora Andina S.A., también de origen chileno. Hacia el año 2020, la compañía se posicionaba entre las 10 empresas que más contribuían al fisco y contaba con un total de 57.000 clientes distribuidos en todo el país, mayoritariamente pequeños negocios como bodegas, bares y despensas. En ese mismo periodo, la empresa generaba aproximadamente 1.300 empleos directos y 23.000 empleos indirectos.
Coca Cola tributa en San Lorenzo
Un aspecto insólito de esta fábrica de gaseosas es que, a pesar de estar ubicada dentro de la jurisdicción de Ñemby, tributa en la ciudad de San Lorenzo. La industria aporta significativas sumas de dinero cada año en concepto de impuestos a San Lorenzo, mientras que deja a la localidad donde opera con beneficios menores.
Inauguración de la nueva planta de Paraguay Refrescos S.A. en Ñemby, el 21 de octubre de 1980, con la presencia del presidente Alfredo Stroessner.
ARCI COLA
Las operaciones de la Embotelladora Central SACI, con licencia para producir Arci Cola y sus subproductos en Paraguay, comenzaron el 11 de noviembre de 1981 en el barrio Florida de Ñemby. En sus inicios, la empresa realizó una inversión de aproximadamente 500 millones de guaraníes y generó más de 80 empleos directos para los habitantes de Ñemby, incluyendo trabajadores, personal técnico y administrativo. Los directivos de la compañía fueron el Dr. Ubaldo Scavone (presidente), el Dr. Tito F. Scavone Yódice, el Dr. Humberto Simón, el Lic. Tomasso Oddone, el Dr. Carlos Heisecke, el Ing. Pedro Cataldo, el Ing. Ramón Benítez Ciotti y el Ing. Luis Fernando Meyer. «Arci Cola» y su línea de productos, que incluía Royal Naranja, Royal Pomelo, Brahma Guaraná y Soda Central, eran fabricados en el país bajo licencia de «ROYAL CROWN INTERNATIONAL CO» de Estados Unidos. «Arci» era la pronunciación en español de las siglas en inglés “RC”, abreviaturas de Royal Crown, cuya compañía producía en aquel momento el tercer sabor Cola más consumido en el mundo. El jarabe utilizado para este sabor contenía extracto de nuez de cola de África, aceite de Cassia proveniente del Lejano Oriente, vainilla de México, azúcar refinada y otros ingredientes. Una de las principales innovaciones de la marca era que las botellas de un litro venían con tapa a rosca, convirtiéndola en la primera gaseosa de Paraguay en utilizar este sistema de cierre. Respecto al proceso de embotellado, se llevaba a cabo de forma automática, pero era bastante lento. Comenzaba cuando la botella vacía ingresaba a la desencajonadora, pasando luego por la lavadora de botellas, la lavadora de cajas, el dosificador, el carbonatador, el llenador, el coronador y la captuladora. Todo este proceso requería aproximadamente 40 minutos, según información periodística de la época. A pesar de sus esfuerzos en marketing y estrategias para posicionarse en el mercado, y a pesar de su sabor único y precio accesible, Arci Cola no logró competir exitosamente con las gigantes Coca Cola y Pepsi. Tras casi 10 años de actividad, y debido a sus limitadas ganancias, la planta industrial de Arci Cola fue vendida a finales de la década 1980 a «Embotelladora Ñemby SAIC», que en ese entonces producía la gaseosa Sinalco en la ciudad de San Lorenzo. Resulta curioso que esta embotelladora llevara el nombre de Ñemby, a pesar de estar ubicada en otra ciudad. Después de la adquisición de la maquinaria de Arci en Ñemby, fue trasladada a San Lorenzo, donde la producción de Arci Cola continuó hasta principios de la década de 1990. Durante este período, el grupo empresarial liderado por Blas N. Riquelme adquirió tanto la embotelladora de Sinalco como la de Arci y las fusionó bajo el nombre de Embotelladora Central S.A. (Emcesa), manteniendo así el nombre de la embotelladora de Ñemby. Esta fusión marcó un hito en la historia de las envasadoras de gaseosas, ya que las de Arci Cola y Sinalco se convirtieron en los precursores de la exitosa gaseosa Niko, la cual fue lanzada al mercado en 2001 para satisfacer la demanda popular.
Camioncito repartidor de las bebidas ARCI COLA y su línea de productos, estacionado frente a la planta industrial en el barrio Florida, Ñemby, en febrero de 1983.
Los productos Arci Cola tienen hoy su culto; superaban en calidad a sus competidores y fueron abrazados con gusto por un gran sector de consumidores, sin embargo, no aguantaron el embate comercial de las agresivas Coca Cola y Pepsi.
Reunión de prensa en la planta de Embotelladora Central, ubicada en Ñemby, donde el Dr. Ubaldo Scavone brindaba información detallada sobre el mecanismo interno de la firma a los periodistas. Posteriormente, el directivo invitó a los presentes a realizar un recorrido por la planta. Diciembre de 1981.
Campaña publicitaria de los productos Arci Cola, en homenaje a los defensores del Chaco, realizada entre mayo y junio de 1982.
Imponente fachada de la antigua embotelladora de Arci Cola, mudo testigo de la industria ñembyense. Aunque la antigua fábrica se encuentra bien conservada por sus propietarios, su protección y conservación debe ser una responsabilidad compartida entre la municipalidad de Ñemby y los propietarios.
BIBLIOGRAFÍA
Canese, M., Ortega, G., & Portillo, A. (2018). ¿De quién es el agua? Asunción: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Colegio Pablo Patricio Bogarín (2000). Concurso de Investigación Cerro Ñemby. Ñemby: Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Decoud, H. F. (1895). Geografía de la República del Paraguay. Buenos Aires: Pablo E. Coni e Hijos.
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Friedmann, E.(1966). Historia del azúcar en el Paraguay. Asunción: El Arte.
Kleinpeniiiny, J. M. G. (2003). Paraguay 1515-1870, A Thematic Geography of its Development, vol.2. Madrid: Vervuert.
Oficina general de estadística. (1886). Anuario Estadístico del Paraguay, 1886, libro segundo. Asunción: Fischer & Quell
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Samaniego, C. C. (1936). Producción Caña de azúcar: Tacuare’e y caña paraguaya. Asunción: Imprenta Nacional.
Schurz, W. L. (1920). Paraguay a commercial handbook. Washington D. C.: Departamento de comercio de los Estados Unidos.
Yubero, G. (1915). Paraguay Moderno. Asunción: Talleres Nacionales H. Kraus.
NOTAS ADICIONALES
Abc color. (1969, 23 de Julio). «Continúa en ritmo ascendente la exportación de aceites vegetales. Industria Cocotera Ñemby: a Argentina 104 tambores con 20.000 kilos«. Información, p. 12. Asunción.
Abc color. (1980, 22 de Octubre). «Nueva planta embotelladora de gaseosas se inauguró en Ñemby«. Locales, p. 12. Asunción.
Abc color. (1981, 12 de Noviembre). «Se inaugura embotelladora«. Locales, p. 12. Asunción.
Abc color. (1993, 20 de agosto). «Ñemby a contramano del progreso«. Suplemento sin mención de sección ni número de página. Asunción.
Hemos comentado anteriormente que en 1716 Ñemby no poseía un área urbana. La población vivía dispersa por un valle atravesado por arroyos, en casas rudimentarias con techos de paja. Según el arquitecto e historiador Ramón Gutiérrez, hacia 1780 las casas de Ñemby eran muy pobres; en esa época, incluso la iglesia del pueblo estaba cubierta de paja. Suponemos que la arquitectura de las viviendas ñembyenses no cambió mucho en 1843, cuando el padre Rafael Quiñonez indicó que «las tres naves de la iglesia estaban cubiertas de tejas, y las tijeras eran de palma». Lo que hoy es el centro de la ciudad era un champurreado de casas de ladrillo y paja en torno a la Iglesia.
Un siglo después, en 1940, Ñemby seguía siendo un poblado muy modesto, con un presupuesto municipal de apenas 48.000 guaraníes. En comparación, los municipios de San Lorenzo del Campo Grande y Fernando de la Mora tenían un presupuesto de 1.666.000 y 288.880 guaraníes, respectivamente. En 1942, Ñemby tenía 116 casas de material, 352 de estaqueo y 357 de otro tipo. En 1956, según un informe de las Naciones Unidas, la mayoría de los ñembyenses cocinaban en el suelo con leña. En ese mismo año, el núcleo urbano de Ñemby estaba compuesto por un total de 123 casas y una población de 625 habitantes. Así, observamos que a 238 años de su fundación, en pleno siglo XX, el centro de Ñemby seguía siendo el de un pueblo muy pequeño.
A principios de la década de 1980, Ñemby comenzó a despertar y a separarse de su pasado rural. Gracias a su cercanía con Asunción, sus escuelas, medios de transporte y servicios básicos, se convirtió en el lugar perfecto para las familias y los trabajadores que debían trasladarse diariamente a la capital para estudiar y trabajar. Entonces, Ñemby aumentó su población y comenzó a expandirse aceleradamente hacia sus compañías. En poco tiempo, la inmensa demanda de viviendas llenó los espacios de su jurisdicción, lo que obligó a prolongar el distrito hacia nuevos núcleos. Así surgieron los barrios San Carlos, Florida, Villa Leticia, Vista Alegre, 3 de mayo, Los Naranjos, La Conquista, San Miguel, Villa Anita, Piroy y Cerrito.
En el Censo Nacional de 1992, en Ñemby se registraron 8.864 viviendas particulares, con un promedio de 4.3 ocupantes por vivienda. En 1997, el total de viviendas particulares por barrios era el siguiente: Cerrito 229 viviendas; Centro 393 viviendas; Piroy 427 viviendas; Villa Anita 1.233 viviendas; Rincón 1.249 viviendas; Mbocayaty 1.302 viviendas; Caaguazú 1.725 viviendas; Cañadita 1.895 viviendas; Vista Alegre 2.011 viviendas; Paí Ñú 4.376 viviendas.
En el nuevo milenio, el fuerte crecimiento económico y la necesidad de viviendas tuvieron un evidente impacto en la fisionomía de la ciudad y sus suburbios. Además, como parte de su proceso de urbanización, surgieron asentamientos populares debido al flujo migratorio desde las zonas rurales del país. Según la información del Censo Nacional de Población y Viviendas 2012, en ese año, Ñemby contaba con un total de 23.741 viviendas ocupadas. En el 2015, Ñemby era la tercera ciudad con mayor cantidad de asentamientos en Central, detrás de Luque y Limpio. A pesar de su tamaño pequeño, ese año Ñemby registraba 53 urbanizaciones populares con un total de 3.341 familias ocupando 3.001 viviendas.
El rancho kapi’i de la familia Céspedes-Valiente del barrio Caaguazú (Cerro Guy) fue posiblemente la última vivienda hecha de adobe y paja en pie en Ñemby. Fue derribado en el 2014Plano del pueblo de Ñemby en 1932, extraído del libro ‘Paraguay guía geográfica de Turismo 1932’. Se destaca un pequeño núcleo que incluye la iglesia, el juzgado, la municipalidad, la escuela, el Banco Agrícola, la comisaría y el correo.
BIBLIOGRAFÍA
Canese de Estigarribia, M. I. (2019). Urbanización popular en el área metropolitana de Asunción. Asunción: CONACYT.
Colegio Pablo Patricio Bogarín. (2000). Concurso de Investigación Cerro Ñemby 2000. Ñemby: Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Gutiérrez, R. (1976). Evolución urbanística y arquitectónica del Paraguay, 1537-1911. Asunción: Comuneros.
Ministerio de Agricultura. (1948). Censo de Agricultura del Paraguay 1942-1943. Asunción: Bureau of the Census.
Ministerio de Educación y Culto. (1957). Revista, año 1, número 1, Asunción.
STP/MADES/PNUD/FMAM. 2021. Atlas del AMA. Ficha técnica municipal de Ñemby. Proyecto «Asunción Ciudad Verde de las Américas – Vías a la Sustentabilidad». Asunción.
Velázquez, R. E. (1964). La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos, vol. 21.
CAPÍTULO 20
POBLACIÓN HISTÓRICA
Cuadro de movimiento de población de Ñemby:
AÑO
POBLACIÓN
1761
1.334
1793
2.187
1799
2.172
1845
3.835
1886
4.108
1901
4.396
1915
5.419
1950
4.974
1962
5.984
1972
6.899
1982
11.994
1992
38.516
1997
63.372
2000
68.892
2001
71.966
2002
75.111
2003
78.326
2004
81.615
2005
84.976
2006
88.415
2007
91.929
2008
95.516
2009
99.173
2010
102.904
2011
106.709
2012
110.592
2013
114.542
2014
118.565
2015
122.658
2016
126.817
2017
131.048
2018
135.337
2019
139.691
2020
144.106
2021
148.579
2022
153.103
2023
157.689
BIBLIOGRAFÍA
Colegio Pablo Patricio Bogarín. (2000). Concurso de Investigación Cerro Ñemby 2000. Ñemby: Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Decoud, H. (1901). Geografía del Paraguay. Asunción: Leipzig.
Aguerre, F. (2002). «Capilla rural en donde llaman La Frontera, con doscientos trece familias y mil trescientas treinta y cuatro personas«. Una caída anunciada: el obispo Torre y los jesuitas del Río de la Plata (1757-1773). Montevideo: Librería Linardi y Risso, 368.
De Vargas, A. D. (2005). «El 24 de diciembre de 1845, por orden del presidente Carlos Antonio López, el cura de la parroquia de San Lorenzo de la Frontera, Prudencio Mártir Fernández Montiel, hizo un padrón de habitantes. Este indica que había 507 familias, con 2005 personas de comunión, y 1830 criaturas, dando un total de 3835«. Historia de Villa Elisa, de latifundio a municipio. Asunción: edición del autor, 61.
CAPÍTULO 21
ORIGEN TOPONÍMICO DE LOS BARRIOS
Paraje de Mbocayaty: territorio del cacique Timbuai
El barrio Mbocayaty evoca las densas selvas de cocoteros que alguna vez poblaron la comarca de Ñemby antes de la llegada de los españoles. La primera referencia sobre este paraje se encuentra en un documento fechado el 8 de diciembre de 1554, donde el gobernador Domingo Martínez de Irala ordena demarcar unas tierras en La Frontera o Ñemby, que comenzaban «en el arroyo de la buena agua que llaman, hasta un camino que va desde la casa de Timbuay hasta Tape ay». Cabe destacar que Timbuay era uno de los caudillos carios de la comarca de Ñemby, quien, al comienzo de la conquista, fue suegro del conquistador Gonzalo de Mendoza. El historiador Roberto Quevedo sostiene que el mencionado documento «confirma la existencia de las tierras del cacique Timbuay en la actual zona de Mbocayaty». En 1888, el paraje de Mbocayaty de San Lorenzo de la Frontera abarcaba una superficie de 1089 hectáreas, desde el arroyo seco hasta el río Paraguay, y fue subdividido para fundar en 1890 la colonia «Bélgica de Mbocayaty» en San Antonio, que posteriormente se convertiría en la colonia Elisa. De este modo, el paraje quedó repartido entre tres ciudades, siendo el topónimo original de Mbocayaty el que marcó los límites entre ellas.
Capilla San Blas en el barrio Mbocayaty, noviembre de 2006. En la imagen, se aprecian los icónicos cocoteros que adornan el paisaje de fondo. De la página oficial de la capilla.
Cañadita de La Frontera: de la orden de los dominicos
El barrio es mencionado en varios textos históricos como «Cañadita de La Frontera». Los frailes del Convento de Santo Domingo tenían propiedades en esta compañía. En 1762, el cura de la capilla de San Lorenzo de la Frontera era un religioso dominico cuya manutención era costeada por los vecinos de Ñemby con 30 pesos anuales. La españolidad del topónimo nos lleva a considerar que fueron los frailes dominicos quienes bautizaron a este sector como Cañadita. El demarcador español Juan Francisco de Aguirre, al visitar Ñemby el 4 de octubre de 1794, registra implícitamente el nombre de Cañadita cuando menciona que pasó junto al «arroyito llamado por unos Ñaendá, y por otros Mbaé-cangueroby, cuyo nombre, según otros, corresponde a un zanjón«. Este arroyito, también conocido como Ytú-peay según Duarte de Vargas, es en realidad el Ytororô, que corre bordeando los límites sur y oeste de Cañadita. Así, el nombre del barrio deriva del encauzamiento de este arroyo, el cual atraviesa un pequeño estrecho entre dos alturas, espacio que recibe el nombre de cañada. Ya mencionamos que Cañadita fue sede de la colonia europea en 1920, compuesta por familias cristianas de origen alemán, suizo y austriaco. Se estudia el arribo de familias italianas a este paraje, cuyos descendientes aún residen en la zona, como los Montorfano y Noé.
El cauce del arroyo Ytororô, que se aprecia en la imagen, va formando altas orillas y creando una pequeña cañada.
Pago de Uruay: de la casa rural del fundador de Asunción
El barrio Rincón era conocido antiguamente como Urugua-y o Uruay, nombre que recibía debido a la presencia de una laguna en la zona. Existen razones para creer que su primer poblador no indígena fue el fundador de Asunción. Un documento del Archivo Nacional de Asunción nos permite conocer que el capitán Juan de Salazar de Espinoza tenía «una roza en el pago que dicen Uruay, con su casa cubierta de palma y perchel, y su corral cercado; con todos los frutos sembrados, plantados y cosechados, que podrán tener tres fanegas y media de sembradura, poco más o menos. Doscientas cabezas de ganado porcino, grandes y chicos, machos y hembras. Hasta treinta aves para criar, poco más o menos. Tres azadones de hierro que están en servicio de la roza y cuatro cuñas aceradas, un machete, una azuela, un hacha y una barrena«. Desconocemos el momento en que esta zona empezó a denominarse por su nombre actual, «Rincón». Según un mapa de Federico de Gásperi de 1920, aún se le refería como Urugua-y. Sin embargo, con el paso del tiempo, el nombre cambió y hoy conocemos este barrio como Rincón.
La burrerita ñembyense, cariñosamente conocida como la abuela Molo, ofreciendo sus productos en algún punto del trayecto Rincón-Reducto. Fotografía tomada por José Blanch el 1 de febrero de 1972.
Ka`a Guasu: compañía de montaña
Los antiguos y tupidos montes originaron su nombre. Caaguazú surgió de una población de humildes agricultores en torno al cerro que se convirtió en su símbolo y en el de la ciudad. Se examinan indicios de la existencia de solares de los Jesuitas en esta zona. Según Ernesto Maeder, estos solares agrícolas estaban “destinados a siembras de legumbres, caña y pastoreo de ganado”. Los apellidos más antiguos del barrio son Céspedes, Ortiz, Segovia y Cantero. En 1841, en Ñemby había 11 personas de apellido Segovia y 4 de apellido Cantero que arrendaban tierras de cultivo. Durante décadas, los viejos vecinos del barrio narraron una leyenda que decía que allí había caído una especie de “nave luminosa”. Esta leyenda tiene una base de verdad, ya que el viernes 26 de Agosto 1898 cayó en Ñemby uno de los primeros meteoritos del que se tiene referencia histórica en el país. Según una memoria de la Oficina General de Inmigración y Colonización, hacia 1905 se estudió la posibilidad de crear una colonia para inmigrantes extranjeros en Caaguazú. Parte del documento decía: “El Cerro Ñemby, propiedad del fisco, es de cuarenta leguas, en las cuales, también, podrían trabajar dos mil quinientas familias”. No obstante la idea no prosperó. En la década de 1990, las laderas del cerro estaban cubiertas por plantaciones vecinales de maíz, mandioca y piña, y por su vertiente norte se extendía un hermoso cultivo de rosas.
En la imagen se puede observar el paso de una carreta ñembyense, llevando una carga de ladrillos, por un camino arenoso en Ñemby, capturada el 1 de febrero de 1972 por José Blanch. En el fondo de la fotografía, a la izquierda, se aprecia un detalle del cerro Ñemby.
Barrio Pa`í Ñu: de la chacra de los curas
El origen del topónimo Pa`í Ñu ha dado lugar a dos hipótesis. La primera está relacionada con una extensa propiedad que los Jesuitas poseían en lo que actualmente conocemos como Pa`í Ñu, Barcequillo y Capilla Cue, dando origen al nombre «Pa`í Ñu» o «Campo de los Padres». La segunda hipótesis se basa en una tradición que sostiene que el barrio recibió su nombre en honor a un pintoresco sacerdote criollo. La leyenda narra que en la primera década de 1800, un joven cura de la parroquia rural de San Lorenzo del Campo Grande, llamado Miguel Fernández Montiel o «Pa`í Montiel» como lo registra la historiografía, administraba una chacra en las tierras de Ñemby o San Lorenzo de la Frontera. Efraín Martínez Cuevas afirma que el Pa`í Montiel tenía una «chacra bastante completa en Ñemby, a seis leguas de Asunción» (Concepción de Chávez ubica esta chacra en Ypané). Este pintoresco personaje es mencionado en los libros «Cartas sobre el Paraguay» y «El reinado de terror de Francia» escritos por el comerciante inglés Juan P. Robertson. En el primero de los libros, Robertson hace una intensa semblanza del religioso y su chacra. “Se llamaba pa`í Montiel –dice– y en su aspecto se manifestaba la combinación más agradable que he visto de candor, sencillez y benevolencia. Era tan mano abierta y pródigo que el pobre pa`í se encontraba en continuos aprietos. Combinado con su cargo pastoral, el pa`í Montiel dirigía una extensa chacra de su propiedad. Cultivaba caña dulce y tenía un trapiche para molerla. Mandioca, maíz, algodón y tabaco nacían en derredor de su casa en gran abundancia; hacía su pan y recogía su miel silvestre. Con su algodón hacía los vestidos de su servidumbre; criaba sus lechones y aves, fabricaba su queso y manteca. Tenía amplios establos para sus caballos; vacas en abundancia que le producían leche; y muchos bueyes para arar sus ricas tierras. A pesar de todo esto el pa`í Montiel era pobre«. Sin embargo, la vida del Pa`í Montiel tomaría un giro inesperado cuando se adhirió al dictador Francia, lo que le ganó enemistades entre aquellos que lo veían como un esclavo astuto y espía del nuevo amo. Al cobijo de este llegaría a la Capellanía del primer Batallón Nº 2, y luego a la jerarquía eclesiástica, en la que sería el brazo ejecutor de los planes del supremo. Dice al respecto Robertson, en su libro Reinado de terror de Francia: “El hospitalario cura de San Lorenzo fue llamado de su retrete rural, y de servidor jovial, afectuoso y sin sospechas, se convirtió gradualmente en el esclavo agazapado, el espía suspicaz, el ayudante astuto de su nuevo amo. El pontífice y su obispo dejaron de tener autoridad en el Paraguay católico; en su lugar Francia se convirtió en Papa, y pa`í Montiel en vicario general de la República”. Según la tradición, el barrio Pa`í Ñu lleva este nombre en memoria del cura Montiel y su chacra.
Un aspecto del barrio Pa`í Ñu.
BIBLIOGRAFÍA
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Kleinpenning, J. M. G. (2014). Paraguay Rural, 1870-1963. Asunción: Tiempo de Historia.
Quevedo, R., & Toral Peñaranda, E. (2005). El baezano Gonzalo de Mendoza, fundador y gobernador de Asunción del Paraguay: ascendencia y descendencia. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.
Robertson, J. (1838). Letters on Paraguay. Londres: Murray & Street.
Robertson, J. (1839). Francia’s Reign of Terror. Londres: Murray & Street.
CAPÍTULO 22
LOSORÍGENES DE LA EDUCACIÓN EN ÑEMBY
La primera referencia histórica sobre la existencia de una escuela o de una persona encargada de impartir clases en Ñemby data del 16 de abril de 1879, cuando el presidente Cándido Bareiro firmó un decreto nombrando a Félix Montemar como preceptor de escuela en San Lorenzo de la Frontera. No obstante, fue el 26 de noviembre de 1881 cuando se estableció oficialmente la primera escuela pública en Ñemby, mediante un decreto del presidente Bernardino Caballero. A partir de ese momento, la educación primaria pública comenzó a desarrollarse formalmente en Ñemby. Previamente, el 17 de noviembre, mediante otro decreto, Caballero había decidido fundar 63 escuelas primarias en pueblos donde aún no existían. El Ministerio de Instrucción Pública fue encargado de elaborar una lista de las instituciones que debían crearse, de las cuales 9 serían de primera clase, 10 de segunda clase y 44 de tercera clase. La escuela de Ñemby se clasificaba en tercera clase, debido a la dotación presupuestaria que le correspondía, de 15 pesos fuertes mensuales; por aquel entonces, las escuelas con una dotación de 20 pesos estaban clasificadas en segunda clase, y aquellas con 50 pesos eran consideradas de primera clase. Después de obtener un local para la escuela, gracias a la contribución de los vecinos, y superar las cuestiones administrativas, la enseñanza pública primaria en Ñemby comenzó oficialmente el miércoles 1 de marzo de 1882. El encargado de dirigir la escuela fue Gabriel Cabrera, quien fue el único maestro designado para ese puesto, con un salario mensual de 15 pesos. Según el Anuario Estadístico de 1887, en Ñemby se registraba el funcionamiento de cuatro escuelas. De estas cuatro, dos eran destinadas para niños y dos para niñas. Dos de las escuelas eran financiadas por el gobierno, lo que indica que eran establecimientos de enseñanza pública, mientras que las otras dos eran de carácter privado, es decir, eran sostenidas por particulares. Este dato revela la existencia de un mayor acceso a la educación en Ñemby en comparación con años anteriores. En 1887, a las aulas ñembyenses concurrían un total de 131 alumnos. Según el citado Anuario, en 1887 Ñemby registraba un total de 669 personas que sabían leer y escribir, mientras que 2301 personas eran analfabetas. El decreto Nº 42290 fechado el 23 de diciembre de 1931, que autorizaba a la Dirección General de Escuelas a adquirir “30 bancos para uso de la escuela Media Número 42 de San Lorenzo de la Frontera”, nos da razones para creer que esta institución, fundada sobre la base de la creada en 1881, marchaba hacia lo que debía ser la escuela Carlos Antonio López.
Escuela Carlos Antonio López, árbol semillero de la educación en Ñemby
La historia escolar en Ñemby tiene su momento cumbre con la inauguración del moderno edificio de la “Escuela Superior Número 25 Carlos Antonio López” el 5 de junio de 1956, bajo el padrinazgo de Bernardo García. Eventualmente, la escuela amplió sus ofrecimientos impartiendo cursos de corte y confección, cocina, repostería, manualidades, jardinería y horticultura. Estos cursos, iniciados el 30 de junio de 1956, se llevaron a cabo en una casa de propiedad de la Dra. Leona Bogarin de Rojas, que la dio sin cobrar alquiler, y en la que eventualmente funcionó la Sala de Lectura de Ñemby. Los cursos de carpintería, herrería, plomería y albañilería iniciaron el 26 de agosto de 1956, y fueron bendecidos por el cura párroco en presencia de autoridades comunales, maestros y alumnos. Otra irradiación formativa de esta inicial institución fue la escuela nocturna para jóvenes y adultos, que desde marzo de 1957 impartió clases de Lectura, Escritura, Redacción, Aritmética, Economía, Higiene, Educación para el Hogar y Civismo. En este panorama académico se agitaba el germen del primer colegio de Ñemby, que fue creado en 1965 como resultado de las gestiones de las cultas e inquietas hermanas Leona y Pablina Bogarin. En su primera sede, el colegio, que entonces se llamaba “Liceo Nacional Ñemby”, funcionó en una casa de propiedad de la Dra. Leona Bogarin de Rojas, situada junto a la plaza del pueblo, la cual era de tipo colonial. Posteriormente se trasladó al local de la escuela Carlos Antonio López, donde las clases se daban a la noche y a la luz de las lámparas de kerosene. En 1977 las clases del colegio seguían dictándose en un pabellón de la escuela, el quinto curso funcionaba a la intemperie, y en los días lluviosos daba clases en el pequeño escenario de la institución. A principio de 1977 se dio comienzo a la construcción del moderno edificio del colegio, en una propiedad donada por el padre de las fundadoras, cuya terminación demoró 6 años debido a cuestiones políticas. En honor al donante del terreno el colegio lleva el nombre de “Pablo Patricio Bogarin”. Al acercarse el fin del siglo XX, la gran masa de población de Ñemby trajo el aumento del número de escuelas y de colegios privados y públicos; se fundaron el colegio Don Bienvenido Osorio el 23 de mayo de 1981 en Caaguazú, la escuela César Zotti el 31 de mayo de 1981 en Pa`í Ñu, el colegio Canaán el 10 de marzo de 1989 en Salinas, la escuela Soldados Mártires del 2 y 3 de febrero el 4 de agosto de 1991 en Mbocayaty, y el colegio Miguel Ángel Rodriguez el 2 de marzo de 1992 en Mbocayaty.
Vista del edificio escolar de la Escuela Carlos Antonio López en 1972. Nótese la leyenda del letrero: “Liceo Nacional”.Abc color.Plantel de Profesoras de la escuela Nº 25 Carlos Antonio López, reunido en la sala de la institución. Año 1972.Abc color.
Paz del Chaco, primera escuela de compañía
Procurando favorecer a los niños de las zonas rurales, que vivían alejados del centro urbano, a finales de la década de 1930 se creó la primera escuela de Cañadita. La escuela dio inicio a sus actividades resguardada por la sombra de los árboles en un patio que hoy en día es propiedad de la familia Melgarejo Montorfano, y que está ubicado junto al club Teniente Fariña. Posteriormente, esta escuela se trasladó a un paraje conocido hoy como El murallón, lugar situado a unas 3 cuadras de la comisaría de Cañadita. El primer dato sobre la existencia de esta escuela se remonta a 1939, cuando en una nota remitida por la “Comisión Pro-escuela de Cañadita” a la Dirección General de Escuelas se solicitaba fondos para la construcción de aulas. El decreto Nº 13.047 del 30 de marzo de 1939 firmado por Félix Paiva autorizaba la entrega de 25.000 pesos a dicha comisión para la compra de materiales de construcción. Eventualmente esta escuela sería reconocida como “Escuela Ybycuí”, debido a que se encontraba situada en una zona arenosa. Pero pese a la lucha pujante de sus vecinos, esta primigenia institución escolar cañaditeña cerró sus puertas, y años más tarde, el vecino Cancio Rojas donó un terreno para asiento de una nueva escuela, que floreció con el nombre de “Escuela Inferior Nº 2732”. Según refiere su maestra fundadora, Irma Montórfano, la escuela comenzó solamente con el primer grado, en una única aula hecha con adobe, kapi`í y piso natural. Si bien con los años fueron añadiéndole más grados, las aulas se siguieron levantando con las mismas características que la primera, a base de barro y paja. En abril de 1975 los padres de familia vieron una oportunidad de conseguir los cambios que la escuela necesitaba al conformar una cooperadora escolar. Los esfuerzos de estos padres entusiastas se vieron recompensados el sábado 11 de junio de 1977, cuando a las 10 de la mañana, con la presencia del entonces ministro de Educación y Culto, Dr. Raúl Peña, se inauguró el moderno local educativo con su nuevo nombre: “Escuela Graduada Nº 2732 Paz del Chaco” (hoy 1465).
El Ministro de Educación y Culto, Dr Raúl Peña, procediendo al izamiento de la bandera patria, acompañado por la directora Rosa Morínigo Fleitas, alumnos y autoridades estatales y municipales, el sábado 11 de junio de 1977, día de la inauguración de la escuela Paz del Chaco del barrio Cañadita.Abc color.
Así era la vista de la escuela Paz del Chaco en agosto de 1982.Un hecho resaltante fue la intensa colaboración entre los padres de alumnos y los vecinos del barrio para la construcción de la nueva escuela Paz del Chaco, en 1977. En la foto, padres, maestros y alumnos participando de una reunión conjunta para diseñar planes para el futuro de la escuela. Data de la foto: agosto de 1983.
Escuela de la colonia Cañadita
La colonia Cañadita, formada por inmigrantes europeos, principalmente suizos, austriacos y alemanes, estableció una escuela especial para los hijos de sus habitantes. Aunque lamentablemente no se cuenta con mucha información documentada sobre esta escuela, se sabe que era un lugar rudimentario, aparentemente apartado del sistema escolar nacional, donde se enseñaban conceptos básicos como lectura y matemáticas. Una de sus destacadas maestras fue la señorita Irma Montórfano, quien también fue la primera maestra en la actual escuela Paz del Chaco.
La profesora Irma Montorfano, con sus alumnos de la escuela de inmigrantes europeos de Cañadita. Ca. 1960/1970.
UTIC, primera universidad
La universidad en Ñemby surgió porque la ciudad estaba creciendo en términos urbanos, comerciales e industriales, pero no tenía una universidad. La idea era descentralizar la educación superior, y el Lic. Freddy Molinas, quien trabajaba para la UTIC, propuso durante más de un año la apertura de una sede en Ñemby. La UTIC ya contaba con 19 sedes en 15 ciudades en todo el país en ese momento. La Universidad Tecnológica Intercontinental fue creada por la Ley N° 822 del 12 de enero de 1996 y estaba reconocida por el Consejo Nacional de Universidades. El 7 de febrero de 2000, la UTIC empezó a funcionar en Ñemby, marcando la apertura de su vigésima sede y ofreciendo carreras como Ingeniería Informática, Ciencias Contables, Ciencias Administrativas, Ciencias de la Educación y Ciencias Sociales y Jurídicas (Derecho). La sede se estableció en el turno noche en el antiguo Liceo Privado Ñemby, hoy Centro Educativo Filipenses, gracias a la colaboración de la Asociación de Profesores de esa institución. El Lic. Hugo Ferreira ocupaba el cargo de decano de la Universidad, mientras que el puesto de director académico estaba a cargo del Lic. Cipriano León. La apertura de la universidad permitió que los residentes de Ñemby accedieran a la educación superior sin tener que desplazarse largas distancias. Los profesores provenían de reconocidas universidades de la capital, como la Universidad Católica, la Universidad Nacional de Asunción, la Universidad Americana y Columbia, y el cuerpo docente de Derecho incluía a personas destacadas en la práctica y en cargos públicos. En septiembre de 2000, la universidad logró un hito tecnológico al instalar 17 computadoras de última generación para la carrera de Ingeniería Informática. Esto resultó ser un logro asombroso en ese momento. Durante su primer año, la UTIC Ñemby atrajo a cientos de estudiantes no solo de Ñemby, sino también de ciudades circundantes como San Antonio, Ypané, Villa Elisa, San Lorenzo y Fernando de la Mora. La presencia de la sede de la UTIC fue el proyecto cultural más importante del comienzo del siglo XXI y uno de los más trascendentales para la educación superior en Ñemby. Actualmente, la UTIC tiene su sede en el centro de la ciudad y sigue siendo la institución educativa de referencia para miles de futuros profesionales.
Así lucía la primera sede de la UTIC en Ñemby en el año 2000. La sede se encontraba en el edificio proporcionado por la Asociación de Profesores del antiguo Liceo Privado Ñemby, ahora conocido como Centro Educativo Filipenses. Se observan los modestos y simples letreros que daban la bienvenida tanto al Liceo como a la Universidad. Desde este lugar, se disfrutaba de una vista privilegiada del cerro Ñemby, que estaba a poca distancia.
Aquí vemos al visionario Freddy Molinas dando la bienvenida a un grupo de estudiantes en la recién inaugurada sede de la UTIC en Ñemby en el año 2000. A su lado está su esposa, la ingeniera Diana Fernández, quien actualmente ocupa el cargo de directora de la sede.
En la fotografía, se observan a los estudiantes pioneros de la carrera de Derecho en el año 2000, muchos de los cuales han alcanzado destacadas posiciones como profesionales en el área.
En esta imagen, se aprecia a los estudiantes pioneros de la carrera de Ingeniería Informática en el año 2000, junto a las computadoras de última generación recién incorporadas.
Vista interior del antiguo Liceo Privado Ñemby en el año 2000, que inicialmente albergó la primera sede de la UTIC, la primera universidad en Ñemby.Tras operar en el Liceo Privado durante tres años, la UTIC se trasladó al centro de la ciudad, a las instalaciones de la primera escuela privada de Ñemby, la Nº 3451 Niño Jesús, que existe desde 1986.
BIBLIOGRAFÍA
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Gordillo, M. A. (1957). Ñemby, un programa de desarrollo Comunal. Asunción: Revista del mes de agosto del Ministerio de Educación y Culto.
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Rojas Bogarin, G. (2022). Dra. Leona Bogarin de Rojas, biografía. Ñemby: Folleto.
Secretaría de la Presidencia. (1939, enero 9). Gaceta Oficial de la República del Paraguay. Asunción: Imprenta Nacional.
CAPÍTULO 23
LOS ORÍGENES DEL DEPORTE EN ÑEMBY
Los inicios del deporte en Ñemby están estrechamente ligados al fútbol, el deporte más popular en Paraguay desde que fue introducido en Asunción en la década de 1890. Las primeras manifestaciones deportivas en Ñemby datan de la década de 1910, cuando se fundó el club «30 de agosto F.B.C.», cuya existencia está escasamente documentada. En el capítulo correspondiente a San Lorenzo de la Frontera de la Guía General del Paraguay de 1920, en el apartado de «Sociedades», se menciona a este club, que en aquel entonces era presidido por Doroteo Machuca.
Fundación del club Teniente Fariña en Cañadita
El viernes 24 de junio de 1921, un grupo de vecinos de la compañía Cañadita de Ñemby y la colonia Coronel Thompson de Ypané convirtieron en realidad un sueño deportivo al fundar el club decano del fútbol ñembyense, el Teniente Fariña Foot Ball Club. Inicialmente, su cancha se ubicaba cerca del arroyo Ytororô, en la frontera entre Cañadita y la colonia Thompson. Posteriormente, se trasladaría a su propio terreno, en su ubicación actual, gracias a la generosa donación del señor Marcelino Montórfano. Según una lista elaborada por los directivos del club en vísperas de su centenario, los siguientes vecinos contribuyeron a forjar el Teniente Fariña FBC: Marcelino Montorfano, Rogelio Montorfano, José Montorfano, Isabelino Montorfano, Bartolomé Romero, Teófilo Patiño, Quilino Garcete, Zacarías Pintos, Francisco Téllez, Nesemio Romero, Pedro González, Patrocinio Villanueva, Alipio Sánchez, Mónica Torres, Luis Insfrán, Benito Arguello, Pablo Fariña, entre otros. Esta institución deportiva, la más antigua en actividad de Ñemby, nació gracias al esfuerzo de campesinos, labradores y jóvenes humildes en una zona rodeada de bosques, cocoteros, cultivos y cañaverales, con ranchos rústicos y caminos carretales. El Teniente Fariña alcanzó su primer título liguero en 1990 y el segundo en 2002. A lo largo del tiempo, el club cañaditeño nunca perdió su identidad barrial, y sus vecinos lo consideraron un lugar propicio para reuniones, alegrías, celebraciones y socialización.
Fundación de la Liga Regional del Sud en Ñemby
La idea de establecer una liga propia, que agrupara a clubes de cuatro pueblos vecinos, surgió como una necesidad para separarse de la Liga Villetana de Fútbol y así organizar sus propios campeonatos. Fue así que el domingo 2 de abril de 1950, un grupo de destacados dirigentes, entre ellos Pablo Patricio Bogarín, Armando Roux, Eligio Méndez, Horacio Velázquez, Máximo Uzuriaga, Mario González, Emilio Ruiz Díaz, Eustaquio Díaz y otros, se reunieron en la casa particular de Pablo Patricio Bogarín en Ñemby, para fundar la Liga Regional del Sud de Fútbol. La nueva Liga regional agrupaba a varios clubes destacados de la zona, incluyendo el Porvenir Foot Ball Club (fundado el 04/01/1918), Ytororô Foot Ball Club (fundado el 06/12/1920), Coronel Romero (fundado el 26/11/1926), 1º de Marzo (fundado el 01/03/1946) y Unión Paraguaya de San Antonio (s/d); el Teniente Fariña Foot Ball Club (fundado el 24/06/1921), Cristóbal Colón (fundado el 25/10/1925), Fulgencio Yegros (fundado el 14/05/1924) y 6 de Enero Foot Ball Club (fundado el 6 de enero de 1930) de Ñemby; el Atlético Villa Elisa Foot Ball Club (fundado el 21 de mayo de 1942), Sol de Mayo Foot Ball Club (fundado el 28/05/1918), Nacional (s/d) y Tres Boqueños (fundado el 26 de julio de 1941) de Villa Elisa; junto con el Coronel Thompson (fundado el 03/02/1936), 6 de Diciembre (fundado el 06/12/1926), Juventud Ypanense (fundado el 16/07/1948), Atlético Curuguaty (fundado el 22/09/1948) y el Sportivo Potrerito (fundado el 01/11/1945) de Ypané. Desde su fundación, la liga sudeña tuvo la capacidad de participar en los torneos organizados por la Unión del Fútbol del Interior (UFI), conocidos como Interligas, y hasta la fecha ha logrado ganar el campeonato en la temporada 1991/1992. A lo largo del tiempo, algunos clubes de la Liga han desaparecido, los clubes de Ypané se separaron en 2006 para formar su propia liga, y los clubes Cristóbal Colón y Fulgencio Yegros ingresaron a los torneos organizados por la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Actualmente, los clubes afiliados a la Liga Regional del Sud son: Porvenir, Ytororô, Coronel Romero, 1º de Marzo, Teniente Fariña, 6 de Enero, Sol de Mayo, Atlético Tres Boqueños y Atlético Villa Elisa.
El club Teniente Fariña de Cañadita es el decano del deporte ñembyense.
Hasta hace poco, los aficionados al fútbol llegaban a la cancha del club Teniente Fariña de Cañadita montados a caballo, en bicicleta o encima de una carreta. Se acomodaban en sillas, bancos o cualquier tronco que encontraban por ahí para esperar el partido y animar a sus jugadores. Esta fotografía de ca. 1970 nos trae el destello de aquellas épocas perdidas.
BIBLIOGRAFÍA
Coronel, A. (1999). Cincuentenario del fútbol sudeño. Ñemby: La Gaceta.
Gröwel & Cia. (1920). Guía General del Paraguay, 1920. Asunción: Zamphirópolos.
Verón, L (1993). Pequeña enciclopedia de historias minúsculas del Paraguay, tomo I. Asunción: RP Ediciones.
CAPÍTULO 24
GENERALIDADES DE ÑEMBY
Toponimia: A lo largo de su historia, Ñemby ha sido denominado con diversos nombres por diferentes autores, exploradores y gobernadores, de manera curiosa. Entre estas variantes, se encuentran: Frontera, Valle de la Frontera (según Bazán de Pedraza), Pueblo de la Frontera, De la Frontera, Ñemby de la Frontera (según Kleinpenning), Frontira, Tremidiere (según Azara), Froemidiere (según Schmidl), Membi, Nemby, Ñembi, Yemby, Ñeemby, Ñeemby, Semby y Hê`êniby (según Natalicio Cabrera). No obstante, quizá el nombre más peculiar que recibió fue Weybingon, otorgado por Schmidl además de Froemidiere. Así, Ñemby destaca como el único topónimo en guaraní que ha sido castellanizado y germanizado por los europeos.
Superficie. Este distrito ocupa el quinto lugar entre los más pequeños de Paraguay, abarcando una extensión de 25 kilómetros cuadrados, equivalente a 25.000.000 metros cuadrados o 2.500 hectáreas. Entre los distritos de menor extensión en Paraguay, Ñemby se encuentra después de Nanawa, Chaco (4 km²); Villa Elisa (18 km²); Fernando de la Mora (20 km²); y San Antonio (23 km²). En contraste, los distritos de mayor tamaño en Paraguay son Concepción (11.277 km²); La Victoria (22.418 km²); Fuerte Olimpo (54.592 km²); Villa Hayes (60.334 km²); y Mariscal Estigarribia (89.472 km²).
Universidades: Ñemby alberga universidades privadas, entre las que se incluyen la Universidad Tecnológica Intercontinental (UTIC), la Universidad Politécnica y Artística del Paraguay (UPAP), la Universidad Técnica de Comercialización y Desarrollo (UTCD), la Universidad Americana y la Universidad Española.
Servicios Financieros: En Ñemby operan tres bancos principales: Banco Visión, presente en la ciudad desde 2002; Banco Familiar, establecido en 2011; y el Banco Nacional de Fomento, establecido en 2016 y con su local propio desde 2018. Además, la ciudad cuenta con sucursales de importantes entidades financieras como El Comercio, con presencia desde 2009, y Paraguayo Japonesa, que inició operaciones en la ciudad en 2019. Algunas de las cooperativas más importantes son la Cooperativa Ñemby, que se fundó en 1990, la cooperativa Medalla Milagrosa, con una agencia desde el 2000, y la Cooperativa Universitaria, que abrió su agencia en Ñemby en el 2012.
Cementerios: En Ñemby, se encuentran dos cementerios municipales: el Eternidad, ubicado en el barrio Vista Alegre y que dispone de aproximadamente 5.000 lotes, y el Campo de la Paz, situado en el barrio Caaguazú con unos 8.000 lotes. Además, la ciudad cuenta con un cementerio privado, el Ñemby, localizado en el barrio Caaguazú, con unos 1.000 lotes.
Mercados: Ñemby cuenta con un mercado municipal, inaugurado el 2 de agosto de 2009.
Orografía: En Ñemby, la geografía se distingue por la presencia de un cerro y tres colinas. El cerro Ñemby, anteriormente denominado Caaguazú, se trata de un volcán extinto con una antigüedad de 45 millones de años. Su estructura original era de forma cónica; sin embargo, en la actualidad, se encuentra cubierto por una densa vegetación tanto en su lado este como oeste.
Orden público: Está garantizado por una comisaría central, la 7ma., por la comisaria 55 de Vista Alegre, y por 2 subcomisarias: la 14 del barrio Mbocayaty y la 8 del barrio Cañadita.
Justicia: El distrito dispone de un Juzgado de Paz, ubicado en el barrio Caaguazú, así como de una sede del Ministerio Público, localizada en el centro de la ciudad. En esta unidad fiscal se encuentran la Unidad Penal Ordinaria Número 1 y de Juegos de Azar, la Unidad Penal Ordinaria Número 2, la Unidad Penal Ordinaria Número 3 y Delitos Electorales, Hechos Punibles que involucren a Adolescentes en conflicto con la ley en San Antonio, Villa Elisa, Ñemby y Lambaré, además de la Unidad Especializada de lucha contra el Narcotráfico.
Templos católicos: En la ciudad, destaca una iglesia principal ubicada detrás de la plaza Fulgencio Yegros, además de 38 capillas distribuidas en distintos barrios.
Instituciones educativas: En abril de 1990, Ñemby tenía solo seis escuelas para alrededor de 10.000 estudiantes. Hoy en día, la situación ha mejorado significativamente, ya que la ciudad cuenta con un total de 109 escuelas públicas, 73 privadas y 23 subvencionadas. Además de las escuelas regulares, también hay institutos que ofrecen formación en áreas como arte, tecnología, informática, educación y salud.
Hidrografía: La red hidrográfica de Ñemby se compone del arroyo Ñemby, conocido también como Guazú, que tiene su origen en San Lorenzo y abarca una longitud de 10.4 kilómetros hasta su desembocadura en el río Paraguay. El arroyo Paí Ñú contribuye a su cuenca. Además, es importante destacar que el acuífero Patiño abarca la totalidad del territorio de Ñemby.
Industrias: En la ciudad, se han establecido un total de 394 industrias, abarcando diversos sectores económicos. Entre ellas, destacan 50 en la industria alimentaria, 93 en el ámbito textil y de cuero, 14 dedicadas a la fabricación de papel, cartón y madera, junto con 10 empresas en el sector químico, entre otros rubros que contribuyen al dinamismo industrial de la localidad.
Biblioteca: Desde 2010, Ñemby cuenta con una Biblioteca Municipal-Departamental.
Pueblo de Ñemby, 9 de agosto e/ Ind. Nacional, octubre de 1972.
BIBLIOGRAFÍA
Cueto, R. (1963). Análisis. Buenos Aires: Hamak, Morduchowicz y Consultores Asociados.
STP/MADES/PNUD/FMAM. 2021. Atlas del AMA. Ficha técnica municipal de Ñemby. Proyecto «Asunción Ciudad Verde de las Américas – Vías a la Sustentabilidad». Asunción.
Vázquez, F. (2006). Territorio y Población, nuevas dinámicas regionales en el Paraguay, volumen III. Asunción: Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Cooperación Técnica Alemana (GTZ).
NOTA ADICIONAL
Abc color. (1990, 12 de abril). «En Ñemby existen solo 6 escuelas, para una población escolar estimada en 10.000 niños. El intendente local, lng. Hugo Delvalle, dijo que la mayoría fue construida por los propios vecinos, enfrentándose más tarde con la falta de ayuda adecuada de parte del Ministerio».Interior, p. 27, Asunción.
1528: Sebastián Gaboto llega a Ñemby, donde los carios le ofrecen comida y obsequios de oro y plata.
El 23 de diciembre de 1536: La expedición de Juan de Ayolas llega a la comarca de Ñemby por el río Paraguay. Los carios los rescatan de la inanición y les brindan ayuda. Aquí posiblemente Ñemby empieza a ser llamada «La Frontera» por los conquistadores, especialmente por Domingo Martínez de Irala, quien comandaba una de las tres embarcaciones de Ayolas.
Abril de 1537: Los bergantines de Juan de Salazar y Espinoza llegan a Ñemby en busca de pistas de Juan de Ayolas. La cálida recepción lleva a Salazar a comprometerse a establecer una fortaleza en ese lugar.
15 de agosto de 1537: Fundación de la casa fuerte de Asunción en Ñemby o La Frontera por Juan de Salazar y Espinoza.
1545: Batalla en Ñemby entre carios y españoles.
1580-1600: Extinción de los carios de Ñemby.
1718: Fundación urbana de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby.
1897: Establecimiento de la Azucarera Surroca & Lluis.
2 de agosto de 1899: Creación de la Junta Económico-Administrativa.
1915-1920: Llegada de los primeros inmigrantes europeos a Cañadita.
23 de enero de 1919: Nace Bernardo García.
24 de junio de 1921: Fundación del club Teniente Fariña.
14 de mayo de 1924: Fundación del club Fulgencio Yegros.
12 de octubre de 1925: Fundación del club Cristóbal Colón.
6 de enero de 1930: Fundación del club 6 de enero.
10 de julio de 1936: Nace Alcibiades González Delvalle.
1939: Gestación de la escuela Ybycuí de Cañadita, hoy Paz del Chaco.
1946: Instalación de la Aceitera Ñemby, en el barrio Rincón.
2 de abril de 1950: Fundación de la Liga Regional del Sud de Fútbol.
5 de junio de 1956: Inauguración de la escuela Carlos Antonio López.
28 de octubre de 1956: Inauguración del Centro de Salud.
19 de enero de 1962: Expropiación del cerro Ñemby.
1963: Inicio de la explotación de la cantera del cerro Ñemby.
1965: Apertura del Colegio Pablo Patricio Bogarin.
1972: Culminación de la pavimentación asfáltica de la ruta Ñemby desde 4 Mojones.
29 de febrero de 1972: Inicio del servicio público de energía eléctrica.
Mayo de 1976: Inicio de la pavimentación asfáltica del camino Ñemby-Ypané
1978: Culminación de la pavimentación asfáltica del tramo Ñemby-Ypané.
1979: Establecimiento de “Industrias Reunidas Ñemby”, fábrica de plástico.
21 de octubre de 1980: Inauguración de la planta de PARESA, fábrica de Coca Cola.
1980: Llegada del suministro de agua potable.
11 de noviembre de 1981: Comienzo de las operaciones de Embotelladora Central SACI, fábrica de Arci Cola, en el barrio Florida.
1982: Inicio de actividades de Itarendy S.A., fábrica de electrodos.
12 de abril de 1982: Fundación de la empresa de transporte “29 de setiembre Boquerón S.R.L.”, línea 18.
27 de diciembre de 1983: Apertura de la terminal de la línea 18.
28 de agosto de 1984: Nombramiento de Pedro Bogarin como primer intendente municipal.
10 de marzo de 1989: Apertura del colegio Canaán.
20 de agosto de 1990: Inicio de transmisiones de Radio América en la frecuencia de 1480 KHz en Amplitud Modulada (AM).
26 de mayo de 1991: Elección de Hugo Enrique Delvalle como el primer intendente de la era democrática.
2 de marzo de 1992: Apertura del colegio Miguel Ángel Rodríguez.
El 8 de julio de 1994: Inicio de transmisiones de Radio Ñemby en el dial 88.3 FM.
1998: Conclusión de la ruta Acceso Sur, hoy PYO1.
6 de diciembre de 1999: Creación del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ñemby (CBVÑ).
7 de febrero del año 2000: Comienzo de funciones de la primera universidad de la ciudad, la Universidad Tecnológica Intercontinental (UTIC).
13 de abril de 2.000: Destitución del intendente Julio César Franco por la Cámara de diputados.
29 de octubre de 2004: Inauguración del Hospital Distrital Nuestra Señora de Lourdes.
4 de julio de 2017: Fin de la explotación de la cantera y recuperación del cerro Ñemby.
Esta foto capturada por el sacerdote español José Blanch el 1 de febrero de 1972 muestra un tramo recién asfaltado de la ruta Ñemby, mientras unas jóvenes transportan agua en baldes. Estas chicas llevan el agua desde un pozo cercano al arroyo seco.
FIN
Fecha de publicación: 12 de mayo de 2021. Última actualización: 10 de enero de 2024
Edición al cuidado del autor: Freddy Ovelar
Realización de la publicación: El nuevo paraguayo, custodio de la memoria ñembyense.