Desde hace ya algún tiempo, soy uno de los seguidores de la página de Paublo Jiménez, el cura candidato a intendente que busca barrer las obras de satanás. Lo he visto con grandísimo gusto, en su silenciosa pero divina campaña por llegar a la intendencia, prometer exorcizar los males de la municipalidad y convertir a Ñemby en la ciudad paraíso. Como están cerca las elecciones, quise conversar personalmente con él, para saber un poco más sobre sus propuestas. El lugar ideal para el encuentro no podía ser otro que el cerro Ñemby, sitio fecundo para los sueños y proyectos ñembyenses. El pa’í Paublo, allá por el año 2006, luchó también por la recuperación del cerro, no tuvo éxito, pero sí ayudó a producir en la población una toma de conciencia. La mañana del sábado nos encontramos bajo los sombras de los eucaliptos, y nos saludamos. Tras ello, recorrimos juntos los caminos del cerro, como dos viejos amigos, como dos hermanos. El pa’í Paublo fue vicario de la parroquia de Ñemby durante varios periodos. Vive acá desde los 12 años. Ahora tiene 52, es cordial, modesto, de vestir sencillo, y tal como lo pintan las fotos, es de estatura mediana, sonrisa amplia, tiene la voz tranquila, un agreste perfil rosado y ojos de color madera. Su lenguaje es llano pero sabio. Me da la impresión de ser un hombre franco, no como la mayoría de los políticos, que tienen dos caras. El pa’í Paublo es tal vez la personificación de todo lo bueno; si a su paz, carisma, capacidad, ideas y humildad le añadimos la honestidad, sería el político perfecto.
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DE PAUBLO SANTO
En mi cita con él, expresó que el año antepasado, en 2.019, después de mucho pensar, renunció voluntariamente a su cargo sacerdotal. “Debo reconocer que me costó muchísimo decidirme a renunciar, lo pensé durante 1 año. Renuncié, pero el sacerdocio lo llevaré hasta la tumba, porque lo tengo en el alma. Mi vocación es servir, y por eso, a pedido de mucha gente, decidí lanzarme a la política y participar de las próximas elecciones”, me dijo. El secretario de Dios promete que, de llegar al gobierno municipal, impulsará la construcción de un hospital de alta complejidad, también plantea la creación de un centro de conocimiento para jóvenes, y la formación de un canal de televisión municipal. El pa’í posee un hermoso interés por realizar sus proyectos, pero al hablar del cerro Ñemby sus ojos adquieren una nueva luz, todo él se agita como tocado por coros celestiales. “En caso de ser elegido, buscaré gestiones para el desarrollo del cerro. Vamos a hacer una escuela de formación deportiva, un polideportivo municipal, una escuela de natación, instalaremos teleféricos, tirolesas, haremos navegable la laguna, levantaremos una gigantesca imagen del Divino Niño Jesús en la cima del cerro. El pueblo de Ñemby va a disfrutar de su cerro porque nosotros lo vamos a explotar como se lo tiene que explotar”, me subrayó. El cerro Ñemby es la pasión del pa’í. Cuando habla de él, no se demora en trámites. Lo tiene todo muy claro.
¿QUIÉN ES EL PRINCIPAL APORTANTE DE SU CAMPAÑA?
Mientras buscábamos una roca que sirviera de asiento para una toma fotográfica, mi amable entrevistado me hizo una confesión deliciosa: “Quiero ser intendente porque la gente quiere algo nuevo y diferente. Quiero ser intendente porque deseo para Ñemby la unión y no la división, el amor y no el odio, abrazos y no balazos. Yo creo que el pueblo confía en mí, y me apoyará en las urnas el 10 de octubre”. Después de recorrer la orilla de la laguna, y una vez terminadas las tomas, hice una última pregunta al pa’í, antes de despedimos: “¿Quién es el principal aportante de su campaña electoral, pa’í?” Pero mi entrevistado no habló más; solo sonrió, levantó los brazos, e hizo un guiño en dirección al cielo.
Entrevista: Freddy Ovelar
Fotografía: Fernando Ovelar
Asistente: Darian Báez


















