Hacia la época posterior a la fundación de Asunción, Ñemby o La Frontera era un territorio vasto que incluía parte de lo que actualmente conocemos como la Gran Asunción. Su extensión, según las opiniones dispares de historiadores, sería de 350 a 650 km². Su proceso de desmembramiento comenzó en 1676, cuando cedió territorios para acoger, primero interinamente y luego definitivamente, a los pueblos de indios de Ypané-ñu (antes llamado Pitun) y Guarambaré. Estos pueblos vecinos fueron fundados por el conquistador Domingo Martínez de Irala en 1538, y son originarios del departamento de Concepción. Ambos eran poblaciones indígenas asentadas cerca del rio Ypané, y gobernadas por autoridades indígenas reconocidas por la corona. En 1662, ante el ataque de los guaicurúes, los pueblos de San Pedro de Ypané y Guarambaré fueron abandonados y sus pobladores reubicados en un paraje de Curuguaty. En febrero de 1676, establecieron sus tolderías en Asunción, y de allí, por orden del gobernador Diez de Andino, se trasladaron al territorio de Ñemby. Esta reubicación era provisional, por lo que ambos pueblos se quedaron a esperar la orden del Cabildo para trasladarse a su definitivo lugar. Dicha orden nunca llegó, e Ypané y Guarambaré se mantuvieron en el lugar en el que están, lejos de su área geográfica de origen. Félix de Azara escribe: “Fueron estos dos pueblos coetáneos y vecinos, y después compañeros inseparables en todas sus peregrinaciones”. El desmembramiento de Ñemby continuó en 1714 con la fundación de Villeta del Guarnipitán. Según el historiador Eduardo Nakayama, en el Ñemby de entonces existía una fortificación que “era el último punto al sur y lo fue hasta la fundación de Villeta”. En su libro “Descripción e historia del Paraguay” Azara señala que “Ayolas continuó rio arriba hasta la Villeta, llamada también La Frontera”, dato que nos permite comprender que la mencionada Villeta se encontraba en un territorio que antes había pertenecido a La Frontera. Una información bastante esclarecedora sobre el tamaño de La Frontera y los territorios que la comprendían es la que encontramos en el libro “Historia de Villa Elisa: de latifundio a municipio”, de Alberto Duarte de Vargas. En este libro el autor refiere que “a la llegada de los conquistadores españoles a la comarca de La Frontera, este paraje estaba habitado por los carios, quienes la denominaban Ñemby, y los españoles la tradujeron como Frontera. La comarca de La Frontera abarcaba Asunción, Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central. Al sur llegaba hasta más allá de la actual Villeta, como podemos apreciar en el mapa atribuido a Ruy Díaz de Guzmán, donde figura la voz Frontera inmediatamente al norte del desagüe del lago Ypoa, actual riacho Paray”. El autor nos desvela que en aquel tiempo los límites de la Frontera al nordeste “no estaban bien definidos, y tal vez abarcaba Ñu Guazú (Campo Grande). Podemos calcular la superficie de La Frontera en unos 350 km2”. El historiador nos termina diciendo que “los puertos históricos de La Frontera eran conocidos con los nombres de Guará y Caybá, ya mencionados en documentos de 1544. El primero sería la actual Villeta, y el segundo San Antonio”. Duarte de Vargas desarrolla todo el origen histórico de Villa Elisa sobre la base histórica de Ñemby, por la obvia razón de que la ex colonia fue un desprendimiento de Ñemby. En 1787, a solo 69 años de su fundación, Ñemby seguía abarcando un extenso territorio que comprendía las actuales Lambaré, Fernando de la Mora, San Antonio, Villa Elisa y parte de San Lorenzo. Esto lo comprobamos en un documento del obispado que se encuentra en ANA-SNE, volumen 768, y transcripto por Margarita Duran de Estragó en su obra “Templos de Asunción”. Parte del documento refiere lo siguiente: “Frontera: comprende La Frontera (Ñemby), San Antonio, Mbocayaty, Barcequillo (San Lorenzo), Ysati y Lambaré. Sus límites: el rio Paraguay desde el cerro Lambaré hasta el arroyo Mbaé-cangüerobi y sigue de división hasta la montaña (cerro Ñemby) que hace espalda al pueblo de Ypané”. Ñemby, que era un antiguo y colosal territorio con litoral, terminó por empequeñecerse como una piel de zapa. Hace solo 100 años (la edad de una persona) cedió espacios para la fundación de Villa Elisa y San Antonio, con lo cual perdió para siempre sus costas sobre el rio Paraguay. Aquí cabe la pregunta: ¿se opusieron los vecinos y las autoridades de Ñemby a este cercenamiento sucesivo del pueblo más antiguo del Paraguay? No lo sabemos, o al menos no todavía. Lo que está claro es que Ñemby hubiera sido muy distinto si hubiera conservado sus costas. Su desarrollo económico, al menos, hubiera sido muy diferente. Actualmente, Ñemby tiene una superficie de 25 Km², y es la quinta ciudad más pequeña del Paraguay.
Del «Breve Resumen de la Historia de Ñemby, donde todo comenzó«, de Freddy Ovelar.




