Por Freddy Ovelar

De territorio cario guaraní a pueblo capillero: la historia del nombre San Lorenzo de la Frontera y su regreso a Ñemby

En estos días de fiesta en Ñemby, siempre aparece la misma plática entre los vecinos: que cuando se creó la primera junta económico-administrativa del pueblo, el lugar se llamaba San Lorenzo de La Frontera. Todos los ñembyenses sabemos que ese fue el nombre oficial por mucho tiempo, y muchos también saben que, hacia 1945, pasó a llamarse otra vez Ñemby. El problema es que casi nadie tiene claro de dónde viene el nombre San Lorenzo de La Frontera. Hay incluso chapuceros locales que se hacen llamar “historiadores” que repiten que ese nombre surgió en 1899, y eso es un error tremendo. El nombre de San Lorenzo de la Frontera no fue un invento de 1899 ni un cambio repentino. El pueblo de San Lorenzo de la Frontera no nació de la nada en una fecha de escritorio: San Lorenzo de la Frontera ya existía desde 1718 como pueblo, y mucho antes como región habitada por los carios guaraníes, desde los primeros años de la conquista.
ÑEMBY Y LA FRONTERA: DOS NOMBRES PARA EL MISMO LUGAR
Para entenderlo, hay que ir a la época de la conquista. Los guaraníes llamaban Ñemby —que significa “abajo”— a un extenso territorio que iba desde lo que hoy es Limpio hasta Villeta. Le decían así porque era la zona “más abajo” de los carios que vivían en la margen izquierda del río Paraguay. Cuando llegaron los españoles, a ese mismo territorio lo empezaron a llamar “La Frontera”, probablemente porque marcaba el límite con otros pueblos indígenas: los paranáes más al sur y los guaicurúes al oeste, del otro lado del río. Así, los guaraníes lo llamaban Ñemby y los españoles, La Frontera (Duarte de Vargas, 2004).
Hasta 1714, La Frontera/Ñemby abarcaba lo que hoy son Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, el actual Ñemby y Villeta. Después fue perdiendo territorio: primero Villeta (1714), luego Lambaré (convertida en barrio de Asunción), y más tarde San Antonio y Villa Elisa, ya en el siglo XX. De esta manera, Ñemby quedó sin salida al río, al que ancestral e históricamente estuvo ligado.
1718: LA CAPILLA QUE LE DIO NOMBRE AL PUEBLO
Pero vamos a la primera década de 1700. En esos años, La Frontera sufría ataques frecuentes de los guaicurúes y agaces que cruzaban desde el Chaco, robaban cosechas, mataban pobladores y atemorizaban a la gente que vivía dispersa y sin protección. En 1716, el gobernador Juan Gregorio Bazán de Pedraza quiso trasladar a todos los vecinos de La Frontera a Villeta para concentrarlos y poblar la nueva villa. El Cabildo de Asunción le dijo que no, porque si despoblaban La Frontera quedaría libre el camino para que los indios llegaran hasta más adentro de la provincia. En su lugar, propusieron hacer una casa fuerte para proteger a los pobladores de La Frontera (Velázquez, 1966).
Bazán murió en 1717 y su sucesor, Diego de los Reyes Balmaceda, tomó otra decisión: en vez de una fortaleza militar, ordenó construir una capilla dedicada a San Lorenzo, al pie del cerro y junto al arroyo Ñemby (González, 1994). Esa capilla fue terminada en 1718 y se convirtió en el centro del nuevo pueblo y en un punto de reunión y defensa.
A partir de ahí, La Frontera dejó de ser solo una región o un territorio disperso y pasó a ser un pueblo, un pueblo capillero, por ser un asentamiento que creció alrededor de una capilla. El santo patrón elegido fue San Lorenzo, un santo español elegido por los españoles que vivían allí.
DE LA FRONTERA A SAN LORENZO DE LA FRONTERA
Durante décadas, el pueblo siguió llamándose oficialmente La Frontera, tal como figura en documentos, en los relatos de los exploradores Félix de Azara y Juan Francisco Aguirre, y en antiguos mapas, pero poco a poco se empezó a agregarle el nombre de su santo patrón. Un documento de 1782, por ejemplo, menciona la parroquia de San Lorenzo de La Frontera como una de las principales de españoles en la provincia. En el interrogatorio y exposición del Procurador Síndico General de Asunción, Juan de Machain, durante el gobierno de Pedro Melo de Portugal, a San Lorenzo de La Frontera se lo menciona en la lista de las parroquias que componían un distrito eclesiástico en ese momento. Dice el documento: “(Los) Curatos mantienen sus Tenientes en proporcionadas distancias con sus respectivas ayudas de Parroquias, que son las siguientes: Primera, Nuestra Señora del Rosario de Luque: Segunda, de San José del Peñón: Tercera, San Lorenzo del Campo Grande: Cuarta, San Lorenzo de la Frontera: Quinta, Nuestra Señora del Rosario en Itauguá, etc.”. (Audibert, 1893). No se estaba hablando todavía de un pueblo con ese nombre, sino de la parroquia de San Lorenzo en el pueblo de La Frontera.
Ya en esos tiempos se veía que las parroquias dedicadas a San Lorenzo terminarían siendo también los nombres de dos pueblos vecinos. Uno estaba en Campo Grande, por lo que quedó como San Lorenzo “del” Campo Grande. El otro estaba en La Frontera, y por eso se llamó San Lorenzo “de” La Frontera.
Con el tiempo, y sobre todo gracias a la costumbre oral, el pueblo de La Frontera pasó a ser conocido directamente como San Lorenzo de La Frontera, para diferenciarlo del otro San Lorenzo, el más nuevo, el del Campo Grande, fundado en 1775.
EL REGRESO AL NOMBRE ORIGINAL
En los años 40, para evitar confusiones con San Lorenzo del Campo Grande, las autoridades decidieron devolverle al pueblo su nombre más antiguo y original: Ñemby, el mismo que le habían dado los carios mucho antes de que llegaran los españoles (Gutiérrez, 1977).
REFERENCIAS
Audibert, A. (1893). Los límites de la antigua provincia del Paraguay. Buenos Aires: Imprenta La Económica de Iustont Hnos. y Cía.
Duarte de Vargas, A. (2004). Raíces históricas de Ñemby. Ñemby: Inédito.
González, D. M. (1994). Origen e historia de los pueblos del Paraguay: toponimia guaraní. Asunción: Universidad Nacional.
Gutiérrez, R. (1977). Historia de la arquitectura del Paraguay, 1537-1911. Asunción: Comuneros.
Velázquez, R. E. (1966). La fundación de la Villeta del Guarnipitán en 1714 y la población del litoral paraguayo. Sevilla: Anuario de Estudios Americanos.





