GRANDES ÑEMBYENSES DESCONOCIDOS (IV)

Cultural

REBECA VERGARA GAONA:

DE ÑEMBY A ANDORRA,

UNA TRAYECTORIA DE ÉXITO

Rebeca Vergara Gaona, nacida el 25 de noviembre de 1987, es una abogada especializada en derecho empresarial y cumplimiento normativo. A los 11 años, dejó Ñemby para trasladarse a Argentina en busca de mejores oportunidades, aunque siempre ha mantenido una profunda conexión con su ciudad de origen, donde aún residen su madre y sus hermanos. En Argentina, Rebeca encontró un ambiente propicio para crecer, estudiar y desarrollarse profesionalmente. Graduada en abogacía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), trabajó como analista en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Además, fue ayudante de cátedra en la UBA y operador de mercado de capitales en el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC). Complementó su formación con un posgrado en Economía y Finanzas, así como diplomaturas en fideicomisos y derecho de las finanzas corporativas en la Universidad CAECE y la Universidad Austral de Buenos Aires. Reconocida en su campo, Rebeca es miembro activo de la Asociación Española de Compliance. En 2023, recibió el Galardón Memorial José Manuel Maza en Madrid, España, por su investigación sobre la cadena de suministro de minerales en zonas de conflicto. En 2018, se presentó la oportunidad de mudarse a Andorra, un pequeño y encantador país en los Pirineos. Aunque significaba dejar atrás lo que había construido en Argentina, junto a su esposo argentino tomó la valiente decisión de buscar nuevas aventuras y oportunidades de crecimiento. Desde su llegada a Andorra, Rebeca ha trabajado en una refinería de oro certificada, donde su experiencia en compliance y en cadenas de valor de minerales críticos y de conflicto ha sido fundamental. Además de su labor profesional, Rebeca comparte su conocimiento y reflexiones sobre migración, tecnologías emergentes, derechos humanos y minerales de conflicto, convirtiéndose en una voz activa en estos temas. Su vida es un testimonio inspirador de cómo las circunstancias pueden moldear a una persona sin desviar su rumbo. Desde sus humildes comienzos en Ñemby hasta su actual hogar en La Massana, Andorra, Rebeca ha sabido aprovechar cada oportunidad para convertirse en una profesional destacada en su campo.

NOTA: Agradecemos al director de San Lorenzo PY, Daniel Vargas, por proporcionarnos el número de teléfono y el correo electrónico de Rebeca Vergara Gaona, lo que nos permitió comunicarnos con ella y facilitar la redacción de esta biografía.

Rebeca Vergara Gaona, durante su participación como abogada y experta en compliance en cadenas de valor de minerales críticos y de transición en el Congreso Internacional de Acción Climática en Santander, España, en 2024. Imagen cedida en exclusiva a El nuevo paraguayo por Rebeca Vergara Gaona.

GRANDES ÑEMBYENSES DESCONOCIDOS (III)

Cultural

FEDERICO ACOSTA GÓMEZ:

KARAÍ GUASU AURINEGRO

Federico Acosta Gómez nació el 18 de julio de 1925 en Ñemby y falleció el 12 de febrero de 2022 a los 96 años. Fue un empresario destacado en el sector metalúrgico y un ferviente seguidor del Club Guaraní, donde jugó en su juventud y fue clave para que el club se mantuviera como una de las grandes potencias del fútbol paraguayo. Era conocido como el «Gran Karai Guasu Aurinegro» por su compromiso con el club. Federico no solo era nieto de uno de los miembros fundadores de la Junta Económico-Administrativa de Ñemby, sino también descendiente de uno de los fundadores del Club Fulgencio Yegros. Desde los diez años, Federico comenzó a trabajar y tuvo el honor de servir como ordenanza de dos presidentes de la República, Cecilio Báez y Félix Paiva. Admiraba la austeridad y el compromiso de los políticos de esa época, quienes, según él, se dedicaban a servir a la patria con humildad. Posteriormente, migró a la capital, donde fundó un exitoso negocio de ferretería y hierros, convirtiéndose en un referente empresarial en Asunción. Se casó con Teodora Martínez y fue padre de cuatro hijos: Federico “Pitín” Acosta, Alberto “Toti” Acosta, ambos ex presidentes del Club Guaraní, Fidel y Carlos Acosta, todos vinculados al deporte. Don Federico y su familia sufrieron persecuciones políticas durante el régimen de Stroessner, siendo detenidos y torturados debido a la militancia política de su hermano Dimas Acosta. A pesar de las adversidades, Federico dejó un legado de lucha, trabajo duro y amor por su familia y su club.

NOTA: Esta biografía se basa en el trabajo del historiador paraguayo y actual senador nacional Eduardo Nakayama, titulado “Los políticos de antes eran austeros”, publicado en 2020.

GRANDES ÑEMBYENSES DESCONOCIDOS (II)

Cultural

CATALINA VALLEJOS BARRETO:

LIRIO ÑU MOROTȊ MÍ

Catalina Vallejos Barreto nació el 13 de febrero de 1916 en San Lorenzo de la Frontera o Ñemby. Fue la hija menor de Don Hipólito Vallejos y Doña Lorenza Barreto. Catalina fue bautizada el 20 de junio de 1916 en la Parroquia de San Lorenzo de la Frontera, con Doña Natividad Zayas de Brítez como madrina y el Cura José María Giménez como celebrante. En la década de 1930, la familia Vallejos-Barreto tenía un popular almacén en Tres Bocas. Este negocio, ubicado en el desvío a Villa Elisa, se encontraba frente a la comisaría de Arroyo Seco, a la vera del Camino Real a Ñemby, que en aquel entonces era un camino polvoriento de tierra colorada. El almacén, que también funcionaba como carnicería, era un conocido punto de encuentro para poetas, músicos y vecinos, quienes se reunían para disfrutar de la caña paraguaya. Entre sus habituales se encontraba el poeta Emiliano R. Fernández, quien bautizó el almacén con el nombre de “La Primavera”. Emiliano vivía en un ranchito a unos quinientos metros de allí, cerca de Zavala Cué, junto a su esposa María Belén Lugo. Catalina, apodada cariñosamente “lirio ñu morotȋ mi” por su belleza, despertaba los sentimientos de muchos pretendientes. Uno de ellos, Juan de la Cruz Acosta Ovando, vecino de Ysaty, pidió a Emiliano R. Fernández que escribiera una poesía para Catalina. El poema fue escrito en 1938 y titulado «Flor Divina«, y parece haber cumplido su propósito, ya que Catalina y Juan de la Cruz se casaron en 1940. Una curiosa anécdota sobre esta unión es que Juan de la Cruz Acosta era hijo de Basilio Acosta, el comisario de Ysaty que, en el pasado, había castigado a Emiliano R. Fernández enviándolo a prestar servicio militar en el Batallón de Guardiacárceles y Cuerpo de Bomberos, por cantar en guaraní. En aquella época, solo iban al cuartel los castigados. A pesar de este pasado, el poeta ayudó a su amigo Juan de la Cruz a conquistar a Catalina con sus versos. “Flor Divina» fue posteriormente musicalizado y convertido en una polca paraguaya. Catalina y Juan de la Cruz tuvieron cinco hijos: Zoraida, Juan de la Cruz, Blácida, María de Jesús y Ricardo Acosta Vallejos. Catalina vivió una larga y plena vida, falleciendo el 4 de mayo de 2012 a los 96 años.

Nota: Esta biografía fue elaborada a partir del trabajo del Prof. Arnaldo Ramón Meza Colmán, titulado “Emiliano y Catalina Vallejos Barreto” perteneciente a su serie “Emiliano Rapykueré”. En su investigación, Meza Colmán cita la colaboración de Miguel Ángel Santa Cruz y Ricardo Zarza, y se basa en las siguientes fuentes: Emiliano R. Fernández. Vivencias, obras y anécdotas, por Emiliano R. Fernández (nieto del poeta), EMILIANORE I VIDA Y OBRA (compiladores Laureano Fernández y Alberto de Luque), y la revista Ocara Poty Cue Mí. Editorial Trujillos.

Catalina Vallejos Barreto en su juventud, luciendo radiante y hermosa (mejorada con IA).

GRANDES ÑEMBYENSES DESCONOCIDOS (I)

Cultural

PRESBÍTERO DIONISIO RIVEROS: ADMINISTRADOR APOSTÓLICO Y OBISPO DEL PARAGUAY

Dionisio Riveros nació en San Lorenzo de la Frontera o Ñemby alrededor de 1832. Fue ordenado sacerdote el 26 de octubre de 1857 por Monseñor Basilio López. Era hijo de Pedro Pablo Riveros y Josefa A. Arostegui. Se desempeñó como párroco de San Lorenzo del Campo Grande, y durante su tiempo como cura en esta localidad, Riveros, junto con destacados vecinos sanlorenzanos, firmó una nota de protesta contra el tratado de la Triple Alianza, la cual fue mencionada en el periódico «El Semanario» el 28 de abril de 1866. En la edición del 1 de junio de 1867, el mismo periódico destacó las donaciones enviadas por el Padre Riveros para los heridos del hospital de guerra. Después de la Guerra de la Triple Alianza, y ante la falta de un obispo en la Iglesia paraguaya, el Presbítero Dionisio Riveros fue nombrado «Administrador Apostólico» interino de la Diócesis y “con carettere vescovile” (carácter episcopal o de obispo) por el Papa Pío IX el 11 de diciembre de 1877. Riveros fue elegido de entre una lista de 23 sacerdotes paraguayos. Comenzó a desempeñar sus funciones en enero de 1878, siendo el primer Obispo en la era constitucional del Paraguay. Riveros convocó al clero nacional y presentó una terna a Roma con posibles candidatos para obispo del Paraguay, la cual incluía a Claudio Arrúa, Pedro Juan Aponte y a él mismo. Lamentablemente, falleció el 22 de agosto de 1879 mientras estaba en servicio. Debido a su elección como administrador con carácter episcopal, es reconocido en la historiografía como Obispo del Paraguay.

BIBLIOGRAFÍA

Barcos, M. F., & Troisi Melean, J. (Comp.). (2018). Elites rioplatenses del siglo XIX: Biografías, representaciones, disidencias y fracasos. La Plata: Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. (Estudios/Investigaciones; 67). Recuperado de http://libros.fahce.unlp.edu.ar/…/libros/catalog/book/111

Comisión de Dos Sacerdotes. (1906). Breve reseña histórica de la Iglesia de la Santísima Asunción del Paraguay. Jordan & Villaamil.

Cano, L. (1979). La evangelización en el Paraguay: Cuatro siglos de historia. Ediciones Loyola.

Gaona, S. (1961). El clero en la guerra del 70. El Arte.

Telesca, I. (2006). CURAS, PUEBLO Y VATICANO: La reorganización de la Iglesia paraguaya después de la Guerra contra la Triple Alianza, 1870-1880. FONDEC (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes).

FOTO: Hemos revisado muchos archivos y libros sobre la Iglesia del Paraguay y sus obispos, pero no encontramos ninguna foto o retrato de Dionisio Riveros. Por eso, le pedimos a la Inteligencia Artificial que creara una imagen del presbítero, con características paraguayas y de la época, y este es el resultado que nos dio.

SAN LORENZO EL VIEJO Y SAN LORENZO EL NUEVO

Historia

Por Freddy Ovelar

Esta interesante y poco conocida imagen de San Lorenzo, Diácono y Mártir, proviene del archivo Arquidiocesano y fue compartida por cortesía del padre Hugo Fernández. Según el padre, la foto, tomada en la década de 1970, muestra «una antigua imagen de vestir de la parroquia de San Lorenzo de la Frontera, Ñemby».

En Ñemby, algunas personas promueven la idea de que Ñemby, antes conocida como La Frontera y luego San Lorenzo de La Frontera, se originó como un desprendimiento de San Lorenzo del Campo Grande. Esta teoría es repetida por algunos historiadores, fanáticos y poco avezados, incluso por instituciones oficiales, como la Gobernación de Central, que en su página oficial afirmaba que «San Lorenzo fue fundada por el gobernador Fernando de Pinedo con el nombre de San Lorenzo del Campo Grande, y abarcaba también a San Lorenzo de la Frontera, actual Ñemby, que luego se independizó como municipio». Sin embargo, esta creencia carece de sustento histórico y parece más una leyenda popular que un hecho documentado. ¿De dónde surgió esta leyenda? ¿Dónde está escrita? ¿Acaso debemos suponer que Ñemby se desprendió de San Lorenzo solo porque ambos compartían el nombre y San Lorenzo es actualmente más grande territorial y económicamente? Durante los cinco años de nuestra investigación, no hemos encontrado ninguna evidencia oficial (ni una sola) que respalde la idea de que Ñemby se” independizó” de San Lorenzo, o que San Lorenzo de La Frontera haya sido un desprendimiento de San Lorenzo del Campo Grande. Al contrario, las referencias y documentos históricos que hemos encontrado indican que Ñemby era considerablemente más antiguo y extenso que San Lorenzo del Campo Grande en su momento, lo que hace imposible que haya sido un desprendimiento de este. De hecho, fue San Lorenzo, o más precisamente una parte de él, Barcequillo, la que alguna vez formó parte de Ñemby. En 1787, los límites de la viceparroquia de Ñemby o La Frontera estaban claramente definidos, y la feligresía de su capilla era bastante amplia. Esta información proviene de la obra «Templos de Asunción» de la investigadora Margarita Durán Estragó, quien transcribe un documento del obispado de ese año, que se encuentra en el volumen 768 del Archivo Nacional de Asunción (ANA-SNE). Aquí transcribimos un fragmento: «Frontera: comprende La Frontera (Ñemby), San Antonio, Mbocayaty, Barcequillo, Ysati y Lambaré. Sus límites son el río Paraguay desde el cerro Lambaré hasta el arroyo Mbaé-cangüerobi, y continúa por la división hasta la montaña que limita con el pueblo de Ypané”. Como se puede ver, Ñemby o La Frontera era notablemente extenso, abarcando lo que hoy son Lambaré, San Antonio, Villa Elisa, parte de Fernando de la Mora (zona de la Terminal y 4 Mojones), y una porción de San Lorenzo (Barcequillo). Pero además de los límites territoriales, está la cuestión de la antigüedad: ¿cuál de los dos San Lorenzos es más antiguo? Para determinar cuál fue el primero, y por lo tanto, aclarar quién se desprendió de quién, podemos analizar un dato histórico irrefutable que se encuentra en un libro documental titulado “Colección general de documentos, tomo III”. En la página 217 de este antiguo libro, se encuentra una carta que el fiscal español y gobernador interino del Paraguay, José de Antequera y Castro, escribió desde Lima al Obispo del Paraguay, Joseph de Palos, el 14 de agosto de 1726. En ella, se mencionan claramente dos San Lorenzos: uno viejo, Ñemby, y otro nuevo, el actual San Lorenzo. La carta dice textualmente: “Y de aí se siguen por el mismo costado las tierras que tienen en La Frontera, que llaman de San Lorenzo el Viejo, y se incorporan con las de San Lorenzo el Nuevo, hasta dár en el Campo Grande”. Esto deja claro que en Ñemby o La Frontera se encontraba la capilla dedicada a San Lorenzo, conocida como «el viejo», mientras que en Capilla Cué de los Jesuitas, en lo que hoy es San Lorenzo, estaba «el nuevo». Entonces, ¿cómo podría el viejo desprenderse del nuevo, cuando debería ser al revés? El investigador uruguayo Nelson Caula añade un dato aún más interesante y concluyente. Afirma: “La imagen de San Lorenzo «tallada en madera y muy bella, venerada hasta ahora en San Lorenzo (nuevo) de Campo Grande, fue del otro San Lorenzo (el viejo o Ñemby) que la cedió por haber recibido de España otra más grande, después quemada en un incendio en ese tiempo”. No puede haber dudas sobre cuál de los dos San Lorenzos es el más antiguo. El hecho de que el viejo regalara una imagen al nuevo es una prueba clara de cuál estuvo primero, tanto en antigüedad como en importancia histórica. Aun así, algunos insisten en confundir a la gente, afirmando por ignorancia o mero fanatismo que Ñemby fue un desprendimiento de San Lorenzo. Pero la historia es contundente respecto al origen de ambos pueblos: señala que la fundación urbana de Ñemby o La Frontera ocurrió en 1718, con la creación de la capilla en honor a San Lorenzo, mientras que el pueblo de San Lorenzo del Campo Grande fue fundado en 1775, es decir, muchos años después que Ñemby. La mentira no puede escapar de la historia, y la evidencia es irrefutable. Por eso, hemos solicitado a la Gobernación de Central que corrija o elimine el post sobre la supuesta independencia de Ñemby de San Lorenzo, y lo han hecho amablemente.

ÑEMBY CELEBRA 125 AÑOS DE DISTRITACIÓN CON UN LLAMADO A LA CIUDADANÍA

Noticias

Hoy, la ciudad de Ñemby celebra con orgullo el 125º aniversario de su distritación, marcando la creación de su primera Junta Económico-Administrativa, lo que hoy sería equivalente a su municipalidad. Aunque Ñemby ya existía desde su fundación en 1718, esta fecha es un hito significativo en su historia por la creación de su estructura municipal. A menudo, la ciudadanía confunde la fecha de fundación con la de distritación de Ñemby. La creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera, nombre por el cual también se conocía a Ñemby, fue una respuesta a las múltiples solicitudes de los habitantes al Ministerio del Interior, quienes buscaban mejorar la administración local. Antes de 1899, todas las responsabilidades del pueblo recaían en una sola persona. Aniceto Benítez era el Juez, Jefe político (comisario) y encargado municipal, una sobrecarga de funciones que dificultaba la toma de decisiones y frenaba el progreso del pueblo. La situación llegó a un punto crítico cuando los vecinos, cansados de la falta de respuesta a sus peticiones, enviaron una carta al periódico capitalino La Prensa el 7 de julio de 1899. Esta carta, publicada el 13 de julio y firmada por Ramón Ibáñez, destacaba la urgencia de distribuir los cargos administrativos y establecer una Junta Económico-Administrativa, como ya se había hecho en otras localidades como Ypané y Colonia Elisa. La presión de esta publicación y las gestiones continuas de los vecinos finalmente dieron resultado. El 2 de agosto de 1899, durante la presidencia de Emilio Aceval, se emitió un decreto que formalizó la creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera. Este decreto marcó el inicio de una nueva era para Ñemby, permitiendo una administración más justa y eficiente de sus recursos. Hoy, Ñemby sigue creciendo, pero su avance se ve opacado por la mala gestión de sus actuales autoridades. Además, el cerro Ñemby, recuperado después de 50 años de explotación como cantera, enfrenta una nueva amenaza. Las autoridades municipales planean entregarlo nuevamente al estado para construir un hospital. Esta decisión genera preocupación entre los vecinos, quienes deben estar alertas y preparados para defender su cerro una vez más.

A pesar de los desafíos actuales y las preocupaciones, esperamos que este 125º aniversario de su distritación sea una oportunidad para reflexionar sobre los logros alcanzados y mirar hacia un futuro prometedor. ¡Feliz día, Ñemby!

INTENDENTE CONFIRMA SU INTENCIÓN DE ENTREGAR EL CERRO ÑEMBY

Noticias

El intendente de Ñemby, Tomás Olmedo, ha oficializado ante la Junta Municipal un proyecto para transferir un lote de 50.907 metros cuadrados del Cerro Ñemby al Ministerio de Salud para la construcción de un hospital. A través de una nota, Olmedo presentó un modelo del “Acta de compromiso de Cesión de Inmueble para la futura sede del hospital general de Ñemby”. Este proyecto es controversial, ya que ha sido criticado duramente por varios sectores de la comunidad, quienes consideran que el Cerro Ñemby es un símbolo natural y patrimonio del pueblo que no debe ser alterado. El cerro es todo un ecosistema que merece respeto y no se puede dividir. La situación se vuelve aún más preocupante debido a que en la nota presentada por Olmedo a la Junta Municipal se menciona que parte del lote a cederse «linda con los derechos de la empresa Concret-Mix S.A.». Esta empresa ocupa actualmente 16 hectáreas aledañas del cerro, un área que está en litigio con la municipalidad de Ñemby. La mención de los «derechos» de Concret-Mix en el documento oficial levanta sospechas sobre posibles acuerdos entre el intendente y la empresa, especialmente dado que Olmedo ha sido acusado de recibir financiamiento de Concret-Mix durante su campaña política en 2021. La comunidad teme que este proyecto pueda ser un intento de consolidar la cesión de terrenos a la empresa, en detrimento del patrimonio natural del pueblo.

HISTORIA DE LUCHA Y SUFRIMIENTO

La historia del Cerro Ñemby está marcada por el sufrimiento y la lucha del pueblo. En 1961, los antiguos propietarios del cerro fueron forzados a ceder sus tierras bajo coacción y tortura, y durante 50 años el cerro fue explotado como cantera, causando terremotos diarios y afectando la vida de los habitantes. Después de casi dos décadas de lucha, la comunidad logró salvar lo que quedaba del cerro, y ahora ven con indignación cómo una parte de este patrimonio podría ser entregada nuevamente al estado.

PREOCUPACIONES Y REACCIONES

Varios concejales expresaron su preocupación por la falta de información detallada sobre el proyecto, ya que existe el riesgo de que se ceda el terreno y el ministerio no haga nada. Ever Hermosilla solicitó una audiencia pública para que la ciudadanía pueda votar sobre la cesión del inmueble, mientras que Néstor Velásquez pidió que se socialice el proyecto para conocer el impacto que tendrá en el cerro. El concejal Hugo Ayala ha sido claro en su postura: «No tenemos que tocar ni un metro del cerro». Marcelo Martínez ha sido aún más enfático, afirmando que cualquier solicitud de entregar el cerro «no se debe siquiera debatir, se debe rechazar» y que «el cerro Ñemby no se negocia».

ALTERNATIVAS IGNORADAS

A pesar de que existen otros terrenos municipales más adecuados y amplios para la construcción del hospital, como un terreno en Pa’í Ñu, el intendente Olmedo insiste en utilizar una parte del Cerro Ñemby. Esta decisión se ve como un intento desesperado de mejorar su imagen, dañada por denuncias de corrupción, grandes deudas y mala gestión. Olmedo ha sido ampliamente criticado y es visto por muchos como uno de los peores intendentes que ha tenido Ñemby desde 1984.

Puede ser una imagen de el canal de Panamá, cráter y refinería de petróleo

LA PLANTACIÓN HISTÓRICA DE 151 ÁRBOLES DE POMELO EN ÑEMBY

Historia

Por Freddy Ovelar

Recreación generada por IA de la plantación de pomelos en Ñemby en 1956

En mayo de 1956, el pueblo de Ñemby tuvo el honor de ser el primero en Paraguay en implementar el proyecto «Educación Fundamental» de la UNESCO. Este programa se diseñó para ofrecer educación a las grandes masas de población, especialmente en áreas rurales, sin importar su edad o clase social. La recién inaugurada escuela Carlos Antonio López fue elegida como el centro de esta importante iniciativa, enfocándose principalmente en la educación de personas mayores. Además de las clases regulares a los adultos, el proyecto se dedicó a la organización y funcionamiento de la escuela, promoviendo una educación que incluía diversos aspectos de la vida comunitaria. Entre las muchas actividades emprendidas, destacó la campaña «Defensa del Árbol», una respuesta a la creciente deforestación que enfrentaba Ñemby en ese momento. La campaña «Defensa del Árbol» culminó el 22 de junio de 1956 con la plantación de 151 arbolitos de pomelo en los alrededores de la escuela y la iglesia. Este evento se llevó a cabo con la participación de autoridades locales, vecinos, maestros y alumnos. Aunque la iniciativa fue de los adultos, fueron los niños quienes llevaron a cabo la plantación de los arbolitos. Un año después, se informó que los arbolitos seguían creciendo y ninguno se había perdido.

Los pomelos desaparecidos

Durante décadas, los pomelos plantados en 1956 siguieron siendo una presencia notable en Ñemby. Hasta hace unos 20 años, aún podían verse estos árboles en las veredas de las calles, en la plaza central y en los patios de las casas céntricas. Creemos que muchos de estos árboles eran descendientes de aquellos plantados durante la campaña «Defensa del Árbol». Sin embargo, en la actualidad, los árboles de pomelo en el centro de Ñemby prácticamente han desaparecido, convirtiéndose en una rareza.

BIBLIOGRAFÍA

Gordillo, M.A. (1957). Educación Fundamental: Ñemby, un programa de desarrollo comunal. Asunción: Revista del mes de agosto del Ministerio de Educación y Culto.

Marcos, J. (1957). Ñemby, un triunfo increíble en el Paraguay. Asunción: Revista del mes de agosto del Ministerio de Educación y Culto.

Recreación digital de la histórica plantación de pomelos en Ñemby, 1956, mediante inteligencia artificial.

PRODUCCIONES AGRÍCOLAS DESCONOCIDAS EN ÑEMBY (1600 – 1700 – 1800)

Historia

Por Freddy Ovelar

Recreación con IA del viñedo de los Jesuitas en Ñemby durante el siglo XVII

Según el historiador argentino Ernesto J. A. Maeder, la región de Ñemby o La Frontera tuvo su origen alrededor de 1600 gracias a una donación del presbítero Rodrigo Ortiz Melgarejo. Este religioso cedió una viña y un extenso terreno a los jesuitas en esta vasta región. Aunque esta información se basa en documentos del colegio jesuita de Asunción, hay que aclarar que en realidad no se refiere a los primeros pobladores de Ñemby ni a su origen. Antes de la llegada de los conquistadores, Ñemby ya era un poblado cario y, tras la fundación de Asunción, fue poblado por españoles. La información de Maeder se relaciona con la creación de las primeras chacras jesuíticas en Ñemby a principios de 1600, establecidas gracias a la donación de Ortiz Melgarejo. En esa época, Ñemby era muy conocido por sus chacras y su capacidad para abastecer de alimentos a la capital. Aunque hoy en día es difícil imaginar idílicos viñedos en un Ñemby ya muy urbanizado, Maeder señala que los jesuitas continuaron con el cultivo de la viña que inicialmente prosperó, pero que eventualmente fracasó. En 1785, Félix de Azara describió algunas actividades agrícolas en Ñemby. Al cruzar este pueblo a caballo, dejó registrado: “Salimos a un campichuelo, y luego pasamos otro monte de naranjos y otros árboles; salimos al pequeño valle que llaman de La Frontera, bien poblado de ranchos, cuyas gentes se dedican al cultivo de la caña, maíz, mandioca y otros frutos que produce bien el terreno”. Cien años después, Ñemby seguía siendo un importante centro agrícola, favorecido por su cercanía con Asunción. En el censo agrícola de 1863, los agricultores de Ñemby cultivaban productos que hoy en día son sorprendentes. Por ejemplo, se cultivaban extensas plantaciones de tabaco con 8.263 plantas y de algodón con 12.274 plantas. Además, se contabilizaron 1.357 liños de trigo, 905 de cebada y 1.042 de garbanzos. También había 11.003 unidades de caña dulce, aunque no se especifica si eran liños o plantas. Ñemby también tenía amplias plantaciones de arroz en 1863. Un artículo titulado «La agricultura antes de la guerra 1865 – 1870» de César Candia detalla la producción de arroz en varias localidades, y Ñemby figuraba entre los pueblos con mayor producción del país, alcanzando 5.582 liños de cien varas*. Caazapá lideraba la producción de arroz con 13.451 liños, mientras que La Recoleta tenía solo 50 liños. Ñemby, con una superficie de solo unos 75 km², tenía una alta producción comparada con Caazapá, que tenía alrededor de 900 km². Aunque desconocemos las ubicaciones específicas de los campos de arroz en Ñemby, imaginamos que prosperaron cerca del río Paraguay, al cual Ñemby todavía tenía acceso en esa época, así como en lagunas y áreas cercanas a arroyos, ya que los campos de arroz requieren inundación durante al menos 10 semanas durante la temporada de cultivo. En el Anuario Estadístico del Paraguay de 1886, la actividad principal de los ñembyenses seguía siendo la agricultura, con 1304 personas, seguida por lavandería y costurería con 16 personas, jornalería/servicio doméstico con 14 personas, comercio con 7 personas, hacendado con 8 personas, carnicería con 4 personas, industria con 3 personas, curandería o médico con 2 personas, función pública con 1 persona, albañilería con 1 persona y maestro de escuela con 1 persona. Entonces, Ñemby tenía 7974 liños de tabaco, 3834 liños de caña de azúcar, 2.160 liños de arroz, 4.300 liños de maíz, 75.805 liños de mandioca, 29.755 liños de poroto, 468 liños de cebolla, 328 liños de papa y batata, 75 plantas de café y 41.873 liños de maní.

*N/A: La medida utilizada para trazar los liños era la vara, que equivalía a 83 cms.

Recreación con IA de una plantación de tabaco en Ñemby en el año 1880.
Recreación mediante inteligencia artificial del viñedo de los Jesuitas en Ñemby durante el siglo XVII.
Interpretación digital con IA del viñedo de los Jesuitas en Ñemby durante el siglo XVII.
Recreación con IA del viñedo de los Jesuitas en Ñemby durante el siglo XVII.

BIBLIOGRAFÍA

Banco Agrícola del Paraguay (1910). Exposición Internacional de Agricultura de Buenos Aires. Asunción: H. Kraus.

Candia, C. (1944). La agricultura antes de la guerra 1865–1870. Asunción: Revista del Ministerio de Agricultura, año I, Nº I.

Decoud, H.F (1896). Geografía de la república del Paraguay, 2º edición. Asunción: C.Codas.

Gásperi, F. E. de. (1920). Atlas general de la República del Paraguay. Asunción: Papelería, Librería e Imprenta Argentina Casa Jacobo Peuser.

Maeder, J.A. (1996). Magnitud y destino de las temporalidades del Paraguay. Asunción: Anuario de la Academia paraguaya de la Historia, volumen XXXVI.

Oficina general de estadística. (1886). Anuario Estadístico del Paraguay. Asunción: Fischer & Quell.

Washburn, Charles A. (1861). The History of Paraguay. Boston: Lee and Shepard.

INDUSTRIAS OLVIDADAS Y DESAPARECIDAS DE ÑEMBY (1900- 1930)

Historia

Por Freddy Ovelar

Imagen generada por inteligencia artificial de la fábrica de carretas de Cristino Cabrera y Serafín Centurión en Ñemby, 1907

En los primeros años de 1900, Ñemby albergaba algunas industrias que hoy en día son completamente desconocidas. Los bosques que entonces abundaban posibilitaron las actividades como el obraje. El obraje era un establecimiento en medio del monte donde se llevaba a cabo la tala de árboles y desde donde se organizaba el traslado y la venta de madera. Esta madera era utilizada en carpinterías locales, como la de Cristino Cabrera. Cabrera colaboraba estrechamente con la herrería de Serafín Centurión para la fabricación de diversos tipos de muebles y accesorios. Gracias a esta colaboración, establecieron una fábrica de carretas donde Cabrera trabajaba la madera y Centurión aplicaba sus habilidades de herrería. Esta colaboración mutua para la producción de carretas entre carpintería y herrería está documentada en la Guía General del Paraguay de 1907, escrita por Manuel W. Chávez. La fábrica de ladrillos también era parte de la incipiente industria de Ñemby. Hacia 1910, se documentaba la existencia de dos ladrillerías, propiedad de Robert y Cía. y Estanislao Ortega. Estas fábricas pudieron haber estado ubicadas cerca de fuentes de agua, como arroyos, pozos o lagunas. En aquel entonces, los animales, como caballos, eran prácticamente la única fuerza utilizada para tirar los mezcladores que trituraban la arcilla y la mezclaban con agua. Por su parte, los artesanos ñembyenses se especializaban en la fabricación de canastos de tacuarembó, un tipo de caña conocido como tacuarilla. Estos canastos eran vendidos principalmente a los inmigrantes europeos de la naciente Colonia Elisa, quienes probablemente los utilizaban en sus actividades agrícolas o incluso los exportaban a sus países de origen como artesanías. Las tacuarillas aún crecen en el cerro Ñemby, donde el ambiente serrano favorece su desarrollo. Ya hemos hablado lo suficiente sobre el ingenio azucarero «Surroca & Lluis» de San Lorenzo de la Frontera, que en 1920 se encontraba entre los ocho productores de azúcar más importantes del país, ocupando el séptimo lugar en producción. Además de azúcar y melaza, este ingenio probablemente también producía caña y alcohol, como era común en esa época entre las fábricas de su clase. Este ingenio aparece mencionado en varios documentos con distintos términos, como “ingenio”, “azucarera”, “trapiche” o “molino”. En la década de 1930, Ñemby también se destacaba por la producción de aceite de naranja o Petitgrain, gracias a pequeños y grandes alambiques o destilerías. En estos alambiques se utilizaban grandes recipientes llenos de hojas de naranja agria (naranja hái) hirviendo, de las cuales se extraía el aceite. Los trabajadores recolectaban las hojas de las tupidas áreas silvestres cercanas. En esos años, Ñemby contribuía a la producción anual de 80 toneladas de aceite de naranja paraguaya, satisfaciendo el 70% de la demanda mundial de este producto. Junto con otras localidades como Yaguarón, Itá e Itacurubí de la Cordillera, Ñemby era uno de los mayores productores de Petitgrain en Paraguay. Este aceite era muy demandado en Europa como base para perfumes, jabones y extractos de sabor. Quintín Lazar era el propietario de la mayor fábrica de esencia de Ñemby en la década de 1910.

Imagen generada por inteligencia artificial de la fábrica de carretas de Cristino Cabrera y Serafín Centurión en Ñemby, 1907
Imagen de un alambique de la década de 1930, generada mediante inteligencia artificial.

BIBLIOGRAFÍA

Chaves, M. W. (1907). Guía general del Paraguay. Asunción: Talleres de Tipografía y Encuadernación «El País».

El mundial. (1915). Guía General del Paraguay. Asunción: Zamphirópolos & Cia.

Friedmann, E.(1966). Historia del azúcar en el Paraguay. Asunción: El Arte.

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Samaniego, C. C. (1936). Producción Caña de azúcar: Tacuare’e y caña paraguaya. Asunción: Imprenta Nacional.

Schurz, W. L. (1920). Paraguay: a commercial handbook. Washington: Government Printing Office.

Yubero, G. (1915). Paraguay Moderno. Asunción: Talleres Nacionales H. Kraus.

ORÍGENES HISTÓRICOS DE SAN ANTONIO

Historia

Por Freddy Ovelar

Representación del presidio o fuerte de San Antonio en el siglo XVII, generada por IA

No se puede hablar sobre los orígenes de San Antonio sin mencionar Ñemby o La Frontera. Los inicios de San Antonio están estrechamente ligados a Ñemby o La Frontera, como el pan está ligado al trigo. Todo indica que en tiempos precolombinos, el área que ahora es San Antonio albergaba el puerto-aldea «Caybá» de los carios guaraníes. Este puerto, junto con Tapuá en la actual Limpio y Guará en la actual Villeta, formaba parte de la gran comarca de Ñemby, más tarde llamada La Frontera por los españoles. Caybá era un importante centro de intercambio y comercio entre diferentes grupos étnicos, incluyendo a los guaraníes y sus rivales, los guaycurúes, en momentos esporádicos de paz. Se cree que posiblemente los primeros europeos desembarcaron en este puerto de Caybá. Incluso, existe la posibilidad de que la batalla de 1536 haya ocurrido en Caybá en lugar de Lambaré, cuya existencia prehispánica no ha sido documentalmente probada. Durante este enfrentamiento Ayolas y sus hombres se enfrentaron a los carios, lo que condujo a un acuerdo entre europeos y carios en agosto de 1536, un año antes de la fundación de la casa fuerte de Asunción. Este acuerdo primigenio aseguraría alimentos para los conquistadores y proporcionaría protección militar a los carios contra sus enemigos los guaicurúes. Es posible que el propio Juan de Salazar de Espinoza haya prometido a los carios de la zona de Caybá fundar una casa fuerte en su regreso de buscar a Ayolas.

PRESIDIO “SAN ANTONIO DE LA FRONTERA”

En el siglo XVII, se erigió un presidio en el territorio que hoy ocupa San Antonio para proteger a la población de La Frontera de los constantes ataques de los guaicurúes, quienes cruzaban el río Paraguay para saquear y causar estragos. Este presidio, que en realidad funcionaba como una guardia o fortaleza, fue bautizado como San Antonio. Debido a su ubicación en La Frontera, era comúnmente conocido como San Antonio de La Frontera. Para obtener más detalles sobre la historia de este presidio, se puede consultar el artículo «San Antonio de La Frontera» del historiador Alfredo Viola.

EMANCIPACIÓN DE ÑEMBY

La emancipación de San Antonio de Ñemby fue un proceso que comenzó a gestarse en la Sesión Ordinaria del 26 de julio de 1901 de la Cámara de Diputados, donde se presentó la solicitud para la creación del pueblo de San Antonio. En la sección de «Asuntos Entrados» se encontraba el siguiente mensaje: “Mensaje del Poder Ejecutivo elevando á la consideración del Congreso la petición del señor Conrado Yoctz, presidente de la comisión constructora del Oratorio y Escuela de San Antonio, departamento de San Lorenzo de la Frontera, pidiendo se promueva à la categoría de pueblo dicha población (Negocios Constitucionales)”. El mencionado Conrado Yoctz, que figuraba como el peticionario, en realidad era Conrado Goetz, quien dos años antes había sido miembro fundador titular de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de La Frontera o Ñemby. Goetz había renunciado como miembro de esta junta en noviembre de 1899 y era médico de profesión. Según el Registro Oficial de 1902, en diciembre de ese año Goetz era el «médico autorizado» en San Lorenzo de La Frontera. Estos datos desmienten la idea de que Conrado Goetz fundó San Antonio en 1890, como a menudo se repite. Al finalizar 1902, Goetz seguía siendo un destacado vecino y participante activo en el desarrollo municipal de San Lorenzo de La Frontera. Aunque Goetz era presidente de las comisiones constructoras de la escuela y el oratorio en San Antonio, este territorio seguía estando bajo la jurisdicción de San Lorenzo de La Frontera o Ñemby. La autonomía de San Antonio se lograría casi dos años después de la solicitud de Goetz al gobierno, específicamente el 23 de abril de 1903, cuando el Congreso Nacional aprobó una ley que elevaba a la categoría de departamento el “punto conocido por San Antonio”. Esta ley fue sancionada el 25 de abril por el Poder Ejecutivo. Como resultado de esta separación, San Antonio se hizo con las tierras costeras sobre el río Paraguay que pertenecían a Ñemby, así como con la incipiente colonia Elisa. Por su parte, la colonia Elisa dejó de estar bajo la jurisdicción de San Antonio el 22 de marzo de 1938, como resultado del Decreto Nº 5417 del Poder Ejecutivo, que la elevó a la categoría de partido bajo un nuevo nombre: Villa Elisa.

Esta ilustración es una representación libre del presidio o fuerte de San Antonio en el siglo XVII, generada por IA a solicitud nuestra.

LA TRANSFORMACIÓN ARQUITECTÓNICA DE LA CAPILLA DE SAN LORENZO DE LA FRONTERA

Historia

Por Freddy Ovelar

Capilla de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, demolida en 1920.

Según el presbítero Hugo Fernández, los primeros libros parroquiales de la Capilla de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby datan de 1760, cuando se la registraba como Vice-parroquia. Por otro lado, el historiador Ramón Gutiérrez menciona que alrededor de 1780, la iglesia de Ñemby estaba cubierta de paja, y el padre Rafael Quiñonez dice que en 1843, «las tres naves de la iglesia estaban cubiertas de tejas, y las tijeras eran de palma«. Con el correr del tiempo, los templos de Ñemby fueron demolidos repetidamente, tanto por errores en la construcción como por los daños ocasionados por kupi´í. El padre Fernández nos dice que «el antiguo templo, reconstruido en la época de Don Carlos Antonio López, fue demolido a principios de 1900 y reemplazado por otro, cuya construcción se terminó recién en 1950«. Esto coincide con lo que menciona el estudioso y servidor parroquial Miguel Bogado Meza, quien dice que la Comisión Pro Templo de San Lorenzo de la Frontera se estableció el 28 de abril de 1901 y que el Monseñor Juan Sinforiano Bogarín bendijo la piedra fundamental para iniciar la construcción del Templo el 5 de enero de 1902. Pero la construcción del templo tuvo varios problemas, como dificultades económicas y organizativas. En 1902, el Jefe Político de Ñemby (el comisario de la época) se involucró arbitrariamente con la Comisión encargada de la construcción del templo y tomó el control de los fondos recolectados para ese propósito. Esto acabó cuando el Ministerio del Interior ordenó al Jefe Político no interferir en los asuntos de la Comisión y entregar los fondos que había administrado. Casi 10 años después, el templo aún no estaba terminado, como evidencia el decreto del 10 de marzo de 1910 del Poder Ejecutivo, que reorganizaba la Comisión Pro-Templo de San Lorenzo de La Frontera. El presbítero Fernández menciona que este templo se terminó recién en 1950, aunque hay dudas al respecto, ya que él mismo menciona que un templo fue demolido en San Lorenzo de la Frontera en la década de 1920, seguramente el mismo cuya piedra fundamental fue bendecida por el Monseñor Bogarín. Lo cierto es que un nuevo templo parroquial de Ñemby fue construido a principios de 1950, pero apenas una década después, este templo fue devastado por la acción de los kupi´í, como describe el profesor Juan Alberto Riveros. Se construyó un nuevo templo a principios de la década de 1960, pero incluso este último tuvo sus problemas antes de completarse. El periodista ñembyense Alcibíades González Delvalle describió en una publicación de ABC Color de 1977 cómo se construyó la torre de la iglesia: “Sólo los ñembyenses saben lo que cuesta poner una torre a la iglesia, por haberse hecho dos veces. Un sacerdote muy entusiasta «y para mayor gloria de Dios» no titubeó en poner en práctica su idea de levantar una torre para la iglesia. Cada compañía traía su ofrenda los domingos, consistente generalmente en frutos de la tierra y aves de corral. Terminada la misa, se realizaba la feria con la exposición y venta de piñas y sandias, zapallos y mandioca; gallinas que lucían en el cuello cintas relucientes o algún ternero envuelto en la bandera tricolor. Y así, y otras contribuciones, se terminó al fin la torre, con el aplauso y el orgullo del pueblo. Pero duró muy poco. Apenas terminó de ponerse la cruz en lo más alto de la torre, ésta se vino abajo. Se comenzó de nuevo, y con más gastos aún, porque gran parte de la iglesia fue dañada a consecuencia del derrumbe”. A pesar de las adversidades, el templo parroquial de San Lorenzo de Ñemby, modesto pero elegante, se erige hoy como un ícono de la ciudad, al igual que el cerro Ñemby.

Capilla de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, demolida en 1920. Gentileza del presbítero Hugo Fernández.