En la página oficial de la Municipalidad de Villa Elisa, en el apartado «ORÍGENES» de la historia del municipio, se menciona lo siguiente: “Para remontarnos al origen del Municipio de Villa Elisa, retrocedemos al Siglo XVI, específicamente al año 1714, cuando el Gobernador Bazán de Pedraza fundó el 5 de marzo «San Felipe de Borbón en el Valle del Bastán en los Campos del Guarnipitán», hoy Villeta, del cual formaba parte el espacio físico de lo que hoy es Villa Elisa”. Sin embargo, el redactor no proporciona información sobre su fuente, y es probable que no la tenga, ya que la información brindada es claramente incorrecta, especialmente porque Villa Elisa se originó como un desprendimiento de Ñemby y no de otro territorio. Este tipo de información, sin fundamento, ha obstaculizado la comprensión y la interpretación precisa de la verdadera historia de Ñemby y de otros municipios cercanos. La colonia Bélgica de Mbocayaty, también conocida como colonia San Antonio en sus primeros días, fue establecida el 1 de enero de 1890 por el Banco del Paraguay y del Río de la Plata. La colonia estaba ubicada en San Antonio, dentro de la jurisdicción de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, a lo largo del río Paraguay, al principio con una franja de un kilómetro de ancho, según lo relatado por Kleinpenning. El Banco del Paraguay y del Río de la Plata había reservado 280 varas a lo largo del río para abrir un puerto, como menciona Benjamín Aceval. Kleinpenning relata que a fines de 1891, el Banco vendió parcelas de 16 cuadras cada una a aproximadamente 81 colonos de 18 familias europeas. Sin embargo, la bancarrota del Banco llevó a que el danés Emilio Johannsen, quien era directivo de la entidad, tomara posesión de la colonia el 28 de mayo de 1893 y la renombrara como Colonia Elisa en honor a su esposa, Elisabeth Poleska. Dice el historiador Duarte de Vargas que “la fracción de terreno que compró Johannsen estaba situado en San Lorenzo de la Frontera, ribereña al río Paraguay”. Esto concuerda con la obra «Geografía de la República del Paraguay» de 1896 de Héctor. F Decoud, en la que la actual Villa Elisa figura como «Colonia Elisa, en el partido de San Lorenzo de la Frontera, a orillas del río Paraguay«. En una carta fechada el 21 de marzo de 1902, el presidente de la Junta Económico-administrativa de la Colonia Elisa, el sueco Hjalmar Carlstein, solicitó la creación de una Comisión de Caminos propia en la Colonia Elisa para no seguir dependiendo de la comisión de Caminos de San Lorenzo de La Frontera, como venía ocurriendo. En la carta se enfatizaba la urgencia de crear dicha comisión, por tener la Colonia “un tráfico muy grande”, los “caminos en un estado deplorable”, y que sería “una calamidad para el progreso” de dicha Colonia seguir estando “bajo la Comisión Departamental de San Lorenzo de la Frontera”. El 20 de agosto de 1902, el vicepresidente de la república, presidente en ejercicio, Andrés Héctor Carvallo, emitió un decreto para la creación de una comisión departamental separada para la Colonia Elisa. El artículo primero de dicho decreto establecía: “Constitúyanse en la Colonia Elisa, departamento de San Lorenzo de la Frontera, y colonia Hohenau, departamento de Jesús y Trinidad, comisiones departamentales…” Esto demuestra que hasta 1902, la administración de la Colonia Elisa seguía dependiendo de San Lorenzo de La Frontera o Ñemby.
DE GRAN COMARCA A LAS EMERGENTES VILLA ELISA Y SAN ANTONIO
En documentos históricos preservados en el Archivo Nacional de Asunción, existen pruebas que confirman que antiguamente San Antonio estaba incluido en el territorio de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby. En el proceso a José de la Cruz Bustamante de 1853, se lee: “En este partido de San Antonio, comprehensión de San Lorenzo de la Frontera…” (ANA, Vol. 1473, nº 3 f. 37). Es interesante notar que en la carátula de este proceso todavía se encuentran indicios de que San Antonio fue en algún momento parte del ancestral territorio de Ñemby o La Frontera, ya que menciona: “Causa criminal seguida de oficio contra José de la Cruz Bustamante, por la herida que infligió con cuchillo a su hermano político Tomás Barcelón, vecino de San Antonio de La Frontera”. También, en un sumario de 1865 sobre la muerte de Micaela Ascurrain en San Lorenzo de la Frontera, se menciona que ocurrió en el «partido de San Antonio, jurisdicción de San Lorenzo de La Frontera» (ANA, Vol.1565, Nº2, f. 2), y esta muerte fue por ahogamiento en el río Paraguay, lo que demuestra que en 1865, Ñemby aún tenía pleno acceso a dicho río. San Antonio se separó de Ñemby de manera definitiva por una ley del 23 de abril de 1903, cuando fue promovido a la categoría de Departamento, llevándose con él a la Colonia Elisa, que hoy conocemos como Villa Elisa. Así vemos que en un lapso de 10 años, Ñemby vio reducido su territorio a menos de la mitad, lo que resultó en la pérdida permanente de sus costas sobre el río Paraguay. Surge la pregunta de si los vecinos y las autoridades de Ñemby de entonces se opusieron a esta sucesiva reducción de uno de los pueblos más antiguos de Paraguay; aún no se dispone de información al respecto. Lo que sí queda claro es que Ñemby habría sido muy diferente si hubiera conservado sus costas. Su desarrollo económico, al menos, habría sido muy distinto. Actualmente, Ñemby, o lo que queda de su histórico territorio que alguna vez fue conocido como el «riñón de la provincia», tiene una superficie de 25 km², lo que la convierte en la quinta ciudad más pequeña del Paraguay.
Del libro: «Ñemby o La Frontera: cuna geográfica de Asunción«.
Portada del expediente correspondiente al caso de José de la Cruz Bustamante, acusado de un incidente de apuñalamiento acontecido en 1853 en San Antonio, que en aquel entonces estaba bajo la jurisdicción de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby.
Dentro del expediente del proceso a José de la Cruz Bustamante, escrito el 8 de febrero de 1853, se encuentra la siguiente cita: “En este partido de San Antonio, comprehensión de San Lorenzo de la Frontera…” (ANA, Vol. 1473, nº 3 f. 37), lo cual confirma que San Antonio estaba claramente dentro del territorio de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby.
En este documento del Archivo Nacional de Asunción, se registra el ahogamiento de la niña Micaela Ascurrain en el río Paraguay, sucedido en 1865, en San Lorenzo de la Frontera o Ñemby. Esto establece dos aspectos de manera clara: que Ñemby mantenía acceso directo al río Paraguay y que San Antonio estaba incluido dentro de los límites de Ñemby.
El 20 de agosto de 1902, el vicepresidente de la república en ejercicio, Andrés Héctor Carvallo, emitió un decreto para la creación de una comisión departamental separada para la Colonia Elisa. El artículo primero de dicho decreto establecía: “Constitúyanse en la Colonia Elisa, departamento de San Lorenzo de la Frontera, y colonia Hohenau, departamento de Jesús y Trinidad, comisiones departamentales…” Esto demuestra que hasta 1902, la administración de la Colonia Elisa seguía dependiendo de San Lorenzo de La Frontera.
En los «Apuntes geográficos e históricos de la República del Paraguay» de Benjamín Aceval, escrito y publicado en 1893, la emergente Colonia Elsia es referida como colonia San Antonio, tal como se encuentra registrado en diversos textos de la misma época. La inclusión de este documento resulta pertinente dado que ofrece una visión contemporánea de la etapa inicial de la colonia.
En la obra «Geografía de la República del Paraguay» de Héctor Decoud, que data de la misma época de la formación de la colonia, se describe la colonia Elisa de la siguiente manera: «Elisa, en el partido de San Lorenzo de la Frontera, a lo largo de la margen izquierda del río Paraguay». Esta descripción no deja lugar a dudas de que la colonia Elisa estaba ubicada dentro de los límites de San Lorenzo de la Frontera o Ñemby.
En esta reseña de la municipalidad de Villa Elisa se presenta una información inexacta y fuera del contexto histórico al afirmar que Villa Elisa fue un desprendimiento de Villeta. Según numerosas documentaciones de la época, queda claro que Villa Elisa fue un desprendimiento directo de Ñemby. Esto constituye un hecho respaldado por evidencia documental, y no meramente una suposición. Link para leer la reseña: https://mail.villaelisa.gov.py/nuestra_ciudad.html
El historiador Duarte de Vargas señala que “la fracción de terreno que compró Johannsen estaba situado en San Lorenzo de la Frontera, ribereña al río Paraguay”. Esta afirmación se alinea perfectamente con la descripción de la obra «Geografía de la República del Paraguay» de 1896, escrita por Héctor F. Decoud, donde la actual Villa Elisa se menciona como «Colonia Elisa, en el partido de San Lorenzo de la Frontera, a orillas del río Paraguay». Estos datos están respaldados por evidencias documentales y constituyen hechos históricos, no simples suposiciones.
En el «Directorio Comercial de las Américas de 1898», dentro de la sección de Colonias, se menciona específicamente «Elisa San Antonio, en el de San Lorenzo de la Frontera». Este registro histórico, contemporáneo también de la fundación de la colonia, deja en claro la ubicación de la colonia Elisa para las generaciones futuras. Contamos con una amplia variedad de libros y documentos adicionales que respaldan esta afirmación, eliminando cualquier incertidumbre sobre el hecho de que San Antonio y Villa Elisa formaban parte de Ñemby hace apenas un siglo, es decir, la edad de una persona.
Cuando los conquistadores europeos llegaron, descubrieron una red de caminos que conectaban los poblados carios guaraníes. Estos caminos continuaron siendo utilizados durante la época colonial y fueron llamados “Caminos reales” por los españoles. De hecho, fueron las principales rutas de transporte en aquel entonces y aún se utilizan hoy en día. Dos de estos senderos, conocidos como “Primer Camino Real a Tapuá” y “Quinto Camino Real a Ysaty” continúan siendo intensamente transitados en la actualidad. El “Primer Camino” se dirigía hacia la zona actual de Limpio, mientras que el «Quinto Camino» tomaba rumbo hacia Ñemby. Este camino, que comenzaba en Dos Bocas (hoy Pettirossi y Eusebio Ayala), iba hacia Ysaty, cerca del arroyo del mismo nombre, ahora conocido como la zona de la Terminal de Ómnibus de Asunción, después llegaba a la zona que posteriormente sería conocida como «Cuatro Mojones», llamada así por los cruces de “Kurusú Legua” que marcaban el camino a cuatro ciudades: Asunción, Lambaré, Fernando de la Mora y Villa Elisa. Los «Kurusú Legua» eran como grandes cruces que marcaban las distancias en los caminos antiguos, parecidos a los postes kilométricos de hoy en día, y no tenían ningún propósito religioso. Según Juan Gill Aguinaga, el trayecto del quinto camino real partiendo de Cuatro Mojones continuaba por San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, Ypané, Villeta, siguiendo la línea costera del río. Luego cruzaba el Tebicuary, pasaba por Pilar, Humaitá, hasta llegar a Paso de Patria, finalizando en el Paraná. El historiador Luis Verón confirma un recorrido similar. Hay dudas sobre si este camino iba directamente a Ñemby desde Cuatro Mojones, como sucede ahora, o se desviaba en Tres Bocas, cerca de la comisaría de Arroyo Seco, para pasar por Villa Elisa y San Antonio antes de llegar a Villeta. Según esta última ruta, el centro urbano de Ñemby no estaba en el camino real. En el mapa hecho por Francisco Wisner de Morgenstern entre 1846 y 1858, que mostramos en el primer capítulo, se ve que había un camino que pasaba por Ñemby y otro que iba al actual San Antonio, y ambos se unían en la zona de Ytororô antes de llegar a Ypané. No estamos seguros de cuál de los dos era exactamente el camino real, pero es importante recordar que en esa época, San Antonio y Villa Elisa eran parte de Ñemby, por lo que, de todas formas, el camino real seguía siendo de Ñemby. En la Guía General del Paraguay de 1914, el camino actual conocido como Acceso Sur o PY01 todavía se nombraba como el «Camino Real a Ñemby», pero con el pasar del tiempo, la gente empezó a referirse a él más comúnmente como la Ruta a Ñemby, o simplemente Ruta Ñemby. Una Guía de Turismo de 1932 describe que en ese año el camino era arenoso y estaba en un «estado regular». En la década de 1970, la ruta seguía siendo de pedregullo y servía como el tortuoso camino que los burreros y los carreros ñembyenses utilizaban para transportar sus productos. Hasta 1997, la ruta llegaba hasta el pueblo de Ñemby, y después de cruzar el centro y hacer un giro en la Iglesia, continuaba hacia otros destinos. En 1971, se autorizó la pavimentación asfáltica de este camino mediante un contrato fechado el 21 de mayo, y fue aprobada por la Resolución Nº 79 del MOPC el 23 de mayo del mismo año. En 1972, se asfaltó el tramo desde su punto de partida en 4 Mojones hasta el pueblo de Ñemby, y en 1978 se concluyó el pavimentado del tramo Ñemby-Ypané.
ACCESO SUR (PY01): LA COLUMNA VERTEBRAL DE ÑEMBY
La construcción de la ruta Acceso Sur fue un hecho trascendental para Ñemby. Inicialmente, se había planificado que la nueva ruta pasara por San Antonio, pero cambios de último momento permitieron que Ñemby formara parte de su recorrido. Esto fue posible gracias a las gestiones realizadas por el entonces intendente Enrique Hugo Delvalle ante las autoridades del gobierno. La ruta atravesaría Ñemby, pero no pasaría por el centro, sino que se desviaría bordeando la ciudad. Una publicación de Abc Color del 5 de noviembre de 1997, indicaba: “Sin contratiempo alguno se está realizando la obra de ampliación de la ruta ya conocida como Acceso Sur, que une 4 Mojones con los municipios de Ñemby e Ytororô hasta Itá, con una extensión de 13 kilómetros. Varios tramos ya fueron mejorados, especialmente en el carril derecho, saliendo de Asunción. La ruta tiene un nuevo trazado al llegar a Ñemby: bordeará esta ciudad para no ingresar al microcentro”. En enero de 1995, se dieron inicio a los trabajos previos a las obras de ensanchamiento de la nueva ruta, en aquel entonces conocida ya como Acceso Sur y que hoy lleva el nombre de Ruta Nacional PY01. Estas obras implicaron el derribo de casas en el casco urbano y la destrucción parcial del club Fulgencio Yegros. La nueva autopista, culminada en 1998, contaba con dos carriles por cada mano y un paseo central de 80 centímetros, lo cual fue crucial para la reconfiguración de la ciudad. Actualmente, esta vía representa una rápida ruta de comunicación y comercio, y se ha convertido en un importante símbolo del progreso ñembyense.
Ruta Ñemby, 1969. Foto de Abc color. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
4 mojones, 1961. La carreta se esfuerza por ascender la cuesta en dirección a Ñemby. Fotografía capturada por el austriaco Adolfo María Friedrich. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Esta foto, capturada por el sacerdote español José Blanch el 1 de febrero de 1972, muestra una parte recién asfaltada de la ruta Ñemby. En la imagen, se ven chicas llevando baldes de agua desde un pozo cercano al arroyo seco. Aportación del sacerdote español José Blanch al Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
En esta imagen podemos apreciar dos íconos representativos de la ciudad: la ruta del Acceso Sur y el majestuoso cerro Ñemby. La foto fue tomada en el año 2000 y proviene del Diario La Nación. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
El pie de foto de esta imagen, publicada en Abc Color el miércoles 5 de noviembre de 1997, decía: “Por esta ampliación se hará el nuevo desvío para bordear el microcentro de Ñemby y no entrar en ella, como se hizo en la ciudad de Eusebio Ayala”. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
En la imagen se observan las profundas excavaciones realizadas para colocar entubamientos destinados a los sistemas de desagüe cloacal y pluvial. Foto de Abc Color, miércoles 5 de noviembre de 1997. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Un paisaje capturado en la antigua ruta del Acceso Sur, tomada el miércoles 28 de agosto de 2002 a las 17:30 horas por Max Berendsohn.Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Trabajos de terminación del asfaltado de la ruta Ñemby-Ypané, diciembre de 1978. Lugar indeterminado. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Una vista del antiguo Camino Real a Ysaty, aún de tierra, capturada a finales de la década de 1970. En el fondo, se distingue el edificio de la comisaría 15. Fotografía de Enrique Villamayor Ortiz. Créditos: Fabián Martínez. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
El Quinto Camino Real a Ysaty, que se dirigía a Ñemby, se presentaba en estas condiciones a finales de la década de 1970. Lo notable es que, aunque la ruta ya estaba asfaltada unas cuadras más adelante, desde el punto de partida de 4 mojones, este antiguo camino continuaba siendo un barrizal en esa época. Fotografía de Enrique Villamayor Ortiz. Créditos: Fabián Martínez. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Otra vista del antiguo Camino Real a Ysaty, aún de tierra, capturada a finales de la década de 1970. En el fondo, a la derecha, se distingue el edificio de la comisaría 15. Fotografía de Enrique Villamayor Ortiz. Créditos: Fabián Martínez. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Así lucía la entrada a la ciudad de Ñemby en 1972, apenas semanas después de completarse el asfaltado de la ruta desde su punto de partida en 4 mojones. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
En la «Carte topografhique de la republique du Paraguay», del coronel Francisco Wisner de Morgenstern, elaborada entre 1846 y 1858, La Frontera aparece como Ñemby (escrito Membi) y todavía conserva su acceso al río y se extiende hasta incluir el puerto de San Antonio y la actual Villa Elisa, ciudades que en ese entonces aún no habían sido establecidas. En el mapa se observan dos caminos, uno que lleva a Ñemby y otro que se dirige al puerto de San Antonio, pero no se sabe con certeza cuál de los dos era el Camino Real. La fuente de la imagen es la Biblioteca Nacional de Francia. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
La Ruta a Ñemby desde su punto de partida en 4 mojones, en 1932, Guía geográfica de turismo. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Ruta Ñemby, 1994. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
“Ha llegado a la localidad de Ypané el trabajo de pavimentación asfáltica, que se extenderá hasta la ruta Guarambaré-Villeta, faltando para ello unos siete kilómetros. La tarea está a cargo del Comando de Ingeniería y se estima que su conclusión será a mediados del presente año. Esta ruta parte de Fernando de la Mora, pasa por Cuatro Mojones, Tres Bocas, Ñemby, Ytororô e Ypané, y llega hasta el camino a Villeta”. Texto que acompañaba esta foto del diario Abc color, en su publicación en tapa del 8 de enero de 1978. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Ruta Ñemby-Ypané, 1981.
GENERALIDADES DE LA RUTA ÑEMBY-YPANÉ
• Año de construcción: 1976 • Costo: 70.000.000 de guaraníes. • Constructor: Comando de Ingeniería • Firma de contrato con el MOPC: 25 de mayo de 1976. • Terminación: 29 de diciembre de 1978. Los trabajos fueron realizados por conscriptos y personal contratado del Comando de Ingeniería, con la fiscalización del MOPC. • Se construyeron y mejoraron puentes y alcantarillas en varios sectores de la carretera. • La ruta contaba con base telford y un tratamiento triple, tenía un ancho de 9.40 metros, de los cuales 6.40 correspondían a la carpeta asfáltica.
Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
En 1997, se llevaban a cabo los primeros trabajos de ensanchamiento de lo que sería la futura Ruta Acceso Sur, a su llegada a la ciudad de Ñemby. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Ruta Ñemby-Ypané en 1978, en la zona que eventualmente sería conocida como Raquelita. El nombre actual proviene de uno de los primeros supermercados establecidos en las afueras de la ciudad durante las décadas de 1980 y 1990. Este supermercado, llamado Raquelita, fue nombrado en honor a la hija de sus propietarios, Raquel Fernández Caballero. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Ruta Ñemby 1986: Zona Coca-Cola. Los vehículos desvían su ruta debido a la reparación de la carretera tras el colapso del puente de arroyo seco. Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
Ruta Acceso Sur, hoy PY01, en 2016. Fotografía de Edu Maldonado.Del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.
GENERALIDADES DE LA RUTA ACCESO SUR – PY01
• La obra fue ejecutada por el consorcio Tecnoedil-Tragsa. • La construcción tuvo un costo total de 24 millones de dólares, equivalente a unos 53 mil millones de guaraníes de la época. • El plazo para la culminación de la obra era de tres años, aunque fue entregada antes de lo previsto. • La ruta tiene 14 metros de ancho y cuenta con una divisoria de 85 centímetros en la parte media, proporcionando carriles para alta, mediana y lenta circulación. • Durante la construcción, se colocaron entubamientos para los sistemas de desagüe cloacal y pluvial.
A comienzos del siglo XX, pocas ciudades, aparte de Asunción, contaban con electricidad pública. Por ejemplo, Areguá organizó su central eléctrica para alumbrado público y privado ya en 1915. En Ñemby, hacia los años 1970, solo unos pocos vecinos, como la familia García, tenían acceso a la energía eléctrica gracias a pequeñas represas privadas construidas en arroyos locales. En la noche del martes 29 de febrero de 1972, exactamente a las 19.30 horas, Ñemby dejó atrás una larga etapa de oscuridad y marginación para dar paso a una era de luz y modernidad. Hasta entonces, al igual que en la mayoría de las ciudades del interior, en Ñemby se utilizaban fuentes de energía contaminantes y de baja calidad, como leña, velas, lámparas de querosén y baterías. Con la llegada de la luz eléctrica, se abrió por primera vez la posibilidad de generalizar el uso de energía en el pueblo, permitiendo la instalación de focos, televisores y heladeras. La plaza Fulgencio Yegros fue el lugar escogido para la inauguración del servicio eléctrico en Ñemby, justo enfrente de la Iglesia. Asistieron destacadas autoridades como el presidente del Consejo de la ANDE, Ing. Enzo Debernardi, el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, general Marcial Samaniego, funcionarios superiores del MOPC, autoridades municipales y vecinos. El diario ABC color, en su publicación del 1º de marzo de 1972, reflejaba el gran entusiasmo que embargaba al pueblo con la llegada de la luz eléctrica, marcando un hito en su desarrollo y progreso. El diario, con el título EL ACONTECIMIENTO MAS GRANDE EN LA VIDA DE ÑEMBY: LLEGÓ LA LUZ, decía: “El presidente de la seccional colorada local, señor Mario Osorio, expresó los agradecimientos del pueblo por el acto que constituía «el más importante en la vida del pueblo». El señor Osorio, en emocionadas palabras, recalcó la proyección del acto que viene a coincidir con los trabajos de pavimentación que se vienen realizando en la ruta que une a Ñemby con la capital y con importantes pueblos como Ypané, Guarambaré y Villeta. Esta ruta asfaltada, juntamente con la luz eléctrica, habrá de cambiar -por lo menos así se espera con sobradas razones- la fisonomía de uno de los más antiguos pueblos de la República, y en donde el progreso parece haberse detenido. Ahora, con esos dos hechos -el asfaltado y la energía eléctrica- Ñemby cobrará sin duda un nuevo y vigoroso impulso a igual que muchos otros pueblos del país que ahora se encuentran en franco adelanto por contar precisamente con caminos y electricidad. El acto, que se inició con el himno nacional coreado por los presentes, fue bendecido por el cura párroco local, Revdo. Benito Páez, previo un breve y significativo discurso, muy aplaudido por la concurrencia. En momentos de prenderse la luz, el público ñembyense vio por primera vez a su pueblo iluminado, y por cierto que con orgullo, porque adquiría una imagen distinta, por lo menos nunca vista por nadie hasta anoche desde las 19.30. Al término de los discursos, representantes de distintas compañías ofrecieron un colorido espectáculo artístico en la plaza Fulgencio Yegros, profusamente iluminada. En una pausa, las damas coloradas encabezadas por la reina, señorita Nilda Delvalle, entregaron presentes recordatorios a los distinguidos visitantes”. Ñemby se convirtió en el cuarto municipio del país en beneficiarse con la electricidad proveniente de la represa Acaray, después de Itá, Itaguá y Guarambaré. En 1972, un total de 46 ciudades fueron provistas de energía gracias a un préstamo del Banco Internacional de Desarrollo. Con el tiempo, se fueron extendiendo transformadores, postes y cables para instalar los sistemas de transmisión en los distintos barrios de Ñemby. Los primeros tendidos eléctricos, los alumbrados públicos con grandes focos de cristal en lo alto de los postes y la iluminación con bombillas en el interior de los hogares maravillaron a los pobladores, transformando por completo sus hábitos domésticos y laborales.
«ÑEMBY: Y la luz también se hizo en este centenario pueblo. Desde anoche, los pobladores de la localidad gozan de la energía eléctrica de Acaray, la puesta en funcionamiento de la instalación eléctrica se realizó en un acto en el que participó prácticamente toda la población y ante la presencia de altas autoridades nacionales”. Este fue el pie de esta foto que apareció en la portada de ABC Color el 1º de marzo de 1972.
Hace 308 años, la población de La Frontera o Ñemby enfrentaba una amenaza inminente: se encontraba al borde de ser trasplantada a Villeta, una medida que podría haber llevado a su desaparición. El 26 de enero de 1716, el gobernador de la provincia del Paraguay, Juan Gregorio Bazán de Pedraza, propuso al Cabildo de Asunción trasladar a los habitantes del Valle de La Frontera a la recién fundada Villeta, con el objetivo de aumentar la población de esta última. En ese tiempo, la escasa población de Villeta preocupaba al gobernador, mientras que La Frontera, una extensa región de españoles sin un centro urbano definido, sufría constantes ataques de los guaicurúes. Estos ataques, perpetrados en ranchos y chacras dispersos y separados por grandes distancias, generaban un grave problema de defensa para los habitantes de La Frontera. En una consulta al Cabildo, Bazán de Pedraza informó sobre un malón reciente perpetrado por los indios chaqueños en la parte más vulnerable del Valle de La Frontera, resultando en la muerte de dos mujeres y un anciano español, actos cometidos a plena luz del día con total impunidad. La falta de agrupación de los vecinos en centros urbanos dificultaba significativamente la defensa ante estos ataques. Ante esta situación crítica, la propuesta de trasladar a los desamparados pobladores del Valle de La Frontera a la nueva Villeta parecía ser una solución conveniente para los problemas planteados. El 27 de enero de 1716, el Cabildo, integrado por el sargento mayor Andrés Benítez, Fiel Ejecutor en propiedad, y capitán Ramón Caballero Bazán, Regidor Propietario, y los concurrentes Alférez Real Dionisio de Otazú, Alguacil Mayor Juan de Mena y Ortiz de Velasco, y los Regidores José de Urrúnaga y Martín de Chavarri y Vallejo, se reunió para discutir la petición del gobernador. Después de cuidadosas deliberaciones, el Cabildo decidió de manera unánime rechazar la propuesta de Bazán de Pedraza. Argumentaron que despoblar el Valle de La Frontera dejaría vulnerable el camino hacia el interior de la provincia, facilitando el acceso a los guaicurúes. En cambio, sugirieron la construcción de una casa fuerte en Ñemby, en las chacras donde se produjeron los asaltos, para proteger al resto de la población. El acuerdo capitular del Cabildo, preservado en el Archivo Nacional de Asunción, establece con precisión la decisión tomada: : “En quanto a si combendrá sacar las familias que se hallan yndefensas en el Valle de la Frontera a los Campos de Guarnipitán, con lo deduzido en este punto les pareze no será combeniente, respecto de que será sólo abrir puerta para que el enemigo por el mismo valle y montaña se yntrodusca más tierra adentro a hazer daño a las demás chacras, y que antes, sí, les pareze fuera combeniente solicitar el que algún vezino de algunos medios se poblase en las chacras donde han susedido los asaltos de dichos enemigos para que, HAZIENDO UNA CASSA FUERTE y manteniendo algunas bocas de fuego, sirviese de resguardo a las demás». (ANA., Secc. Hist., Vol. 88, leg. núm. 2: folios 5 y 6). A pesar de que la sugerencia del Cabildo incluía la construcción de una casa fuerte en Ñemby para proteger a la población de posibles ataques, esta medida no se llevó a cabo. En cambio, dos años después, en 1718, se erigió una capilla dedicada a San Lorenzo en el mismo lugar. Esta capilla se convertiría en el pilar central alrededor del cual floreció el pueblo de Ñemby. La construcción de la capilla proporcionó a Ñemby un punto focal crucial que facilitó la organización y la defensa colectiva ante los constantes ataques de los guaicurúes.
Anticipando posibles dudas -que no faltarán- para entender mejor el término que usamos, «carios de Ñemby», que es algo nuevo, podemos basarnos en varias y convincentes evidencias históricas. Ya hemos dicho que los carios que vivían en la actual zona de Asunción y cercanías, a orillas del río Paraguay, no eran un grupo separado en la nación guaraní. Aunque compartían una cultura similar con otros carios, su importancia en la fundación de Asunción y en la identidad de Paraguay hizo que algunos autores los llamaran «carios de la comarca asunceña» o «carios asunceños». Aunque esta etiqueta no es del todo correcta, ya que estos carios ya estaban en la zona de Asunción antes de su fundación, fue necesaria para distinguirlos geográficamente. Branislava Sušnik, por ejemplo, usó nombres como «carios guarambarenses», «carios quiindyenses» o «carios catalinenses» para separar geográficamente a diferentes grupos carios. En este contexto, los carios de la zona asunceña probablemente tenían el topónimo de Ñemby, por lo que ahora los llamamos ñembyenses. Fue en la comarca de Ñemby donde los españoles llegaron, tradujeron el termino Ñemby como La Frontera y establecieron la casa fuerte de Asunción. Entonces, al referirnos a los carios asunceños, usar el término «carios de Ñemby» tiene sentido. El término Ñemby tiene origen guaraní y significa sur, lo que es relevante porque los carios de Ñemby estaban más al sur en la costa del río Paraguay. Este significado también se refleja en ejemplos como el término Mercosur, o Mercado Común del Sur, que se traduce al guaraní como «Ñemby Nemuha», destacando su orientación geográfica hacia el sur. Sin embargo, en tiempos antiguos, el término Ñemby, ocasionalmente registrado también como Ñembi, estuvo vinculado a diversos significados. En 1639, el jesuita Antonio Ruiz de Montoya señaló en su obra «Tesoro de la Lengua Guaraní» que Ñembi se refería a «abajo«. Por su parte, el demarcador español Juan Francisco Aguirre, en su diario del 3 de octubre de 1794, asoció Ñemby con La Frontera al señalar: «Pasé el arroyo de La Frontera (en guaraní Ñemby)«. A lo largo de la historia, en términos toponímicos, Ñemby ha sido frecuentemente asociado con la idea de «Frontera», sugiriendo una conexión geográfica con este concepto. Pero algunos estudiosos, como el profesor Juan Alberto Riveros, sugieren que el origen de Ñemby está relacionado con la expresión «Ñe’e ñemimby», que con el tiempo se corrompió en «Ñeemby» y finalmente se convirtió en «Ñemby». Por otro lado, según el uruguayo Nelson Caula, Ñemby podría derivar de la combinación de las palabras guaraníes «ñe’ê» (hablar) y «mby» (dulce), lo que podría significar «hablar dulce». Según Caula, al parecer la característica del “hablar dulce identificaba a los nativos de Ñemby”. Esta perspectiva se alinea con la visión de Gaspar Natalicio Cabrera, quien aborda la terminología Ñemby, heredada de los guaraníes, en su obra «Parâcua’y, geología, arqueología y antropología lingüística». Cabrera especifica que «Hê`êmby o Ñemby (era) la táva que los españoles bautizaron con el nombre de San Lorenzo de la Frontera«. En este caso, una incógnita a descifrar sería si el término Ñemby fue otorgado a la comarca por otros grupos o etnias, o si fue autodenominado por la propia comunidad. Una teoría interesante sobre el origen del topónimo Ñemby sugiere que podría estar vinculado a un mburuvichá cario. Según esta idea, durante la época de la conquista había un mburuvichá llamado Ñemby en la zona de la actual Asunción. El historiador Nelson Caula menciona: «Ñemby era el nombre de uno de los comandantes encabezados por Mokirasê«. Caula agrega que Ñemby estaba entre los jefes carios aliados: “Acompañaban al cacique Ñemby sus pares Kupirati (de la zona de Itakumbú), Timbuai (suegro de Gonzálo de Mendoza), Arakaré (ejecutado por Irala cumpliendo órdenes de Alvar Núñez), Itaki, Karakará y Mairesú”. Confirmación de este testimonio la encontramos en “Primer Congreso correntino. Sesquicentenario de la autonomía de Corrientes, 1814-1964”, del también uruguayo Wenceslao Domínguez: “En ese territorio gobernaban también 5 o 6 otros jefes, que ofrecían una federación de parcialidades carias: caciques Arakaré, Itakí, Karakará, Mayresú y Ñemby”. Otro autor charrúa que hace referencia al mburuvichá Ñemby en términos parecidos es Miguel González Azcoaga. La interrogante radica, de nuevo, en si este mburuvichá fue el origen del nombre del poblado de Ñemby o si, por el contrario, fue el poblado el que le otorgó su nombre a dicho jefe. Dicen algunos historiadores que en las crónicas de la conquista no se consignan casos en los que los puertos-aldeas de los guaraníes fueran conocidos por el nombre de su mburuvichá, otros historiadores, sin embargo, sostienen lo contrario. Entre estos últimos están J.R. Rengger, quien menciona que las tribus tomaban el nombre de su mburuvichá (Guarambaré, Guayrá, Tayaoba, etc.), y Bartolomeu Melíá, que afirma que lo que los españoles consideraban como provincias a veces eran identificadas con el nombre de un jefe principal. Hurgando en las fuentes escritas, encontramos que la historia documenta el caso de Guacaní, un puerto-aldea del río Jejuí donde gobernaba el jefe cario del mismo nombre. En sus “Comentarios”, Alvar Núñez Cabeza de Vaca relata: “Fue a surgir al puerto que dicen de Guacaní, que es el que se había levantado con Tabaré para hacernos la guerra”. Aunque Caula, Domínguez y González Azcoaga hablan de la existencia del mburuvichá Ñemby durante la era de la conquista, ninguno de ellos proporciona información sobre la ubicación específica de este líder. Puesto que suponemos que este jefe debió gobernar una aldea ribereña (por ser el punto de desembarco de los primeros españoles) y considerando que el mburuvichausú Karuaré gobernaba en el puerto-aldea del actual centro de Asunción, Mokiracé en el de Tapuá y Kupirati en el de Itacumbú, se puede deducir que la influencia del mburuvichá Ñemby pudo haber estado en una de las siguientes áreas: el puerto-aldea del Guará, en la actual Villeta, o el puerto-aldea de Caybá, en la actual San Antonio. Hay que señalar que la historia no conserva los nombres de los indios principales que fijaban residencia en los dos puertos mencionados. Sobre el puerto de Guará, el historiador Fulgencio R. Moreno escribe: “Guará: situado en el extremo meridional de los dominios guaraníes, que los españoles denominaron «La Frontera», por donde estos indios, y los conquistadores después, se comunicaban con los Agaces de las parcialidades de Abacotem, en sus períodos accidentales de paz”. Sobre el puerto Caybá, el mismo Fulgencio R. Moreno afirma: “Caybá: arriba del anterior, en la misma región de La Frontera; servía de comunicación entre los guaraníes de Ñemby y las naciones de la banda opuesta (guaicurúes y agaces, principalmente)”. Parece más probable que esta última aldehuela de Caybá, situada en San Antonio, fuera el territorio del mburuvichá Ñemby. Desde luego que en la actual Gran Asunción existían otros jefes carios cuyas aldeas estaban aisladas de las márgenes del río, es decir, sus poblaciones no tenían puertos; en estas condiciones estaba, por ejemplo, el mburuvichá Timbuai, cuyas rancherías se extendían desde el actual barrio de Mbocayaty (zona compartida hoy por Ñemby, San Antonio y Villa Elisa), hasta ciertas zonas de los actuales Barcequillo y Ñu Guasú. Para el investigador e historiador Alberto Duarte de Vargas, el término Ñemby definía un área o un sitio geográfico de los carios ya antes de iniciarse la conquista. En sus anotaciones en “Raíces históricas de Ñemby” nos da cumplida cuenta de la relación existente entre Ñemby y La Frontera: “Ñemby designaba una región geográfica, extensa y bien delimitada ya antes que llegasen los españoles. Estos tradujeron esta comarca como La Frontera”. El erudito en etnología y filología indígena, Antonio E. González, sostiene lo mismo que Alberto Duarte de Vargas, que el poblado cario de Ñemby ya existía antes de la llegada de los conquistadores. La diferencia entre las perspectivas de Duarte de Vargas y González radica en que el primero se refiere a Ñemby como una comarca, mientras que el segundo lo identifica como una parcialidad, y agrega un dato interesante: que el mburuvichá que gobernaba dicha parcialidad no se llamaba Ñemby, sino Guarnipitán. Dice González: “Más al sur la nación cario se extendía hasta el lugar llamado Ñembí, con delimitación un tanto imprecisa: en este lugar los guaraníes cario alcanzaban la orilla del río a la altura del antiguo lugar de Ghuärairipïhtá (Guarnipitán: la actual ciudad de Villeta), o se retraían ante el empuje de los feroces Guatatá y Ñapirú habitantes de la orilla oeste sobre el río Araguíh o Pilcomayo. Hubo ocasiones en que los guaraníes cario debieron de ceder terreno hasta las proximidades del actual San Lorenzo del Campo Grande en los aledaños de los centros poblados principales. La acepción del vocablo ñembí es precisamente frontera, y en tiempos ya de los gobernadores españoles de la colonia se fundó en este lugar un fuerte y luego el pueblo de San Lorenzo de la Frontera. En 1536 era jefe de la parcialidad cario de Ñembí el joven Ghuarairipytâ (el guerrero pintado de urucú o de color rojo) hijo de mburuvichausú Caruaré”. González no proporciona una ubicación precisa de la parcialidad de Ñemby, pero como dijéramos, nosotros sostenemos la creencia de que el epicentro de ese territorio se encontraba en el puerto ribereño de Caybá, ubicado en la actual San Antonio (una localidad que, junto a Villa Elisa, se separó de Ñemby hace apenas unos 100 años, como discutiremos más adelante). Desde nuestra perspectiva, ni el supuesto ruvichá ni la localidad de Lambaré o Avambaré, en caso de que hayan existido realmente, tuvieron gran relevancia durante los primeros años de la conquista. No es coincidencia que el reconocido intelectual e investigador Gustavo Laterza Rivarola dude completamente de la existencia tanto del cacique Lambaré como del puerto-aldea de Lambaré. Estas dudas están presentes en su libro «Historia de Lambaré, desde la colonia hasta el municipio. Un pueblo, un nombre y un cacique ignotos». Según Laterza, el mito del cacique Lambaré podría haber «nacido de un simple error (posiblemente un error de imprenta)«. Tampoco es casualidad que Antonio E. González haya señalado que durante la batalla de Avambaré en 1536, el joven líder de la «parcialidad de Ñemby», Guarnipitán, adquirió protagonismo al demostrar valentía y liderazgo. González no indica en ninguna parte de su obra «Yasy Rendy» que el supuesto líder de Avambaré (que, de haber existido, habría sido un jefe menor, un ruvichá y no un mburuvichá) participara en la batalla. Más bien, destaca a un único líder y comandante, Guarnipitán, el mburuvichá de Ñemby. Para entender su gran jerarquía, González menciona que «Guarnipitán tomó consejo de los jefes inferiores y, después de comprobar que las opiniones eran unánimes, ordenó el ataque«. ¿Por qué el mburuvichá Guarnipitán asumiría un papel de liderazgo en un territorio que no era el suyo? ¿Podría ser que la legendaria batalla de 1536 sea más adecuadamente llamada la batalla de Ñemby en lugar del supuesto Lambaré? La inexistencia del jefe Lambaré y de su aldea, junto con la coincidencia del área geográfica en la que ocurrió la batalla con Ñemby, nos lleva a esta sospecha. Además, González señala que el mburuvichá Guarnipitán, en desacuerdo con la alianza de los carios con los españoles después de la batalla, optó por retirarse hacia el sur, hacia la actual Villeta, en una especie de autoexilio, esperando el momento adecuado para brindar ayuda a su pueblo si fuera necesario. Es probable que por este motivo toda esa extensa franja de tierra costera que se extiende desde Ñemby hasta Villeta, se conozca y se siga llamando «Campos del Guarnipitán». Todos estos detalles nos llevan a plantear las siguientes preguntas: ¿Realmente vivió el mburuvichá Ñemby durante los primeros años de la conquista y, al morir, su nombre se utilizó para nombrar la aldea donde residía? ¿O tal vez el nombre de la comarca de Ñemby tuviera un origen aún más antiguo antes de la llegada de los españoles? ¿Fue Guarnipitán el mburuvichá de la aldea que antiguamente gobernaba Ñemby, o acaso Ñemby y Guarnipitán eran la misma persona? No debemos descartar esta última posibilidad, considerando que «Guarnipitán» significa «guerrero rojo», lo que bien podría haber sido una especie de sobrenombre del jefe Ñemby. Sea como fuere, las evidencias sugieren que el poblado de Ñemby ya existía antes de la llegada de los españoles. Ñemby pudo haber sido el primer nombre en guaraní, ya sea de un mburuvichá o de un territorio, que llamó la atención de los españoles en estas tierras. Los españoles adoptaron luego la palabra «Ñemby» para referirse al territorio de sus aliados carios o para delimitar sus fronteras geográficas, interpretándola como «Frontera». Como veremos más adelante, las palabras «Ñemby» y «La Frontera» están estrechamente relacionadas. Pero esta observación nos lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué, una vez que los españoles fundaron la Casa Fuerte de Asunción y se establecieron en Ñemby, no encontramos ninguna referencia en los documentos ni en las crónicas de la conquista temprana a la comarca de Ñemby? Nelson Caula deja entrever que Irala fue quien tomó la decisión de cambiar el «precioso nombre aborigen de Ñemby» por uno en español, una afirmación que nosotros cuestionamos, ya que los españoles, especialmente Irala, solían ser respetuosos con la toponimia indígena. Sin embargo, aunque aceptemos la información proporcionada por Caula, surgen otras interrogantes: ¿Cuál fue la razón del cambio de nombre de la comarca de Ñemby por parte del gobernador? ¿Acaso la dificultad para pronunciar y escribir la palabra «Ñemby» llevó a los españoles a llamar «La Frontera» a la comarca de los carios asunceños, dificultad basada en el fonema de la vocal guaraní “y”? ¿O acaso tuvo Irala la intención de ocultar deliberadamente la existencia de la comarca de Ñemby, con el fin de evitar cualquier confusión con Asunción, que ya había empezado a adquirir un estatus importante como ciudad en la colonia? Irala le otorgó a Asunción un vasto territorio que se extendía a lo largo de 100 leguas a la redonda. Considerando que Asunción fue fundada en la comarca de Ñemby, y teniendo en cuenta lo extenso del territorio asunceño, así como la superposición natural de este territorio con Ñemby, ¿no es posible pensar que esta vasta área habría absorbido y eclipsado fácilmente a Ñemby como comarca? Entonces, ¿Ñemby perdió su identidad distintiva en favor de Asunción debido a la importancia y expansión de esta última? Este planteamiento podría encontrar obstáculos en el hecho de que las autoridades españolas estaban obligadas a respetar el principio regional de las comunidades indígenas (o tierras de indios) al ir fundando nuevos pueblos. Se iban fundando nuevos pueblos, pero en armonía con los tejy cario. Además, es importante considerar que los conquistadores tenían la opción de utilizar tanto los términos Ñemby como La Frontera para referirse al lugar donde se fundó Asunción, pero optaron por La Frontera, posiblemente para evitar conflictos o confusiones relacionadas con el nombre Ñemby. Dado que Ñemby, o lo que quedaba de él, seguía existiendo tras la fundación de Asunción, hacia el sur, los colonizadores españoles podrían haber considerado que La Frontera era una designación más adecuada para incluirla en los documentos, lo que llevó a la omisión de Ñemby. No obstante, para comprender completamente por qué los españoles (y los historiadores después) decidieron dejar de lado a Ñemby en los documentos históricos, necesitaríamos investigar más en el Archivo Nacional de Asunción y analizar los documentos de la época. Por otra parte, es crucial reiterar que tanto Susnik como Fulgencio R. Moreno, Nelson Caula, Natalicio Cabrera, Duarte de Vargas y Antonio E. González utilizaron términos como «desde su asiento de Ñemby», «guaraníes de Ñemby», «nativos de Ñemby», “táva de Ñemby”, “comarca de Ñemby” y «la parcialidad cario de Ñembí», respectivamente, en fragmentos citados anteriormente, para respaldar la idea de que la región asunceña de los carios, o alguna zona cercana a ella, ya portaba dicho nombre antes de la llegada de los conquistadores. No solo ellos, sino también otros autores han hecho referencia a la existencia del Ñemby prehispánico, relacionándolo con La Frontera y señalando su acceso al río Paraguay, como veremos a continuación.
Ñemby o La Frontera: un pueblo único con dos nombres distintos
Ya el primer historiador del Paraguay, Rui Díaz de Guzmán, dejó constancia en 1612 de un lugar muy importante en la historia de Asunción: La Frontera. En sus escritos dejó anotado: “La Frontera, que es distrito de la Asumpción, cuatro leguas de ella, en cuya comarca hay muchos pueblos de indios guaranís, donde los españoles antiguos tuvieron puerto, comunicación y amistad con ellos”. A lo largo de la historia, ha habido mucha confusión entre los historiadores para determinar con precisión los límites de esta región llamada La Frontera. Pero en base a las evidencias disponibles, tenemos pocas dudas de que este territorio se extendía desde lo que hoy es Limpio hasta la actual Villeta, pasando por los lugares que hoy conocemos como Mariano Roque Alonso, Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, la actual Ñemby, Ypané y Guarambaré. En el transcurso de nuestro estudio, hemos observado que algunos historiadores sostienen que La Frontera solo se limitaba a los antiguos territorios de Villeta del Guarnipitán, mientras que otros, menos conocedores del tema, plantean una conexión con Lambaré. Entre los primeros se encuentra Roberto A. Romero, quien menciona que el “capitán Juan de Ayolas continuó navegando hasta llegar a La Frontera o Villeta”. Entre los segundos, está el profesor Vicente Pistilli, quien en su obra “La primera Fundación de Asunción», asegura que la primera ciudad de Asunción “se estableció en las proximidades del Cerro Lambaré (…), el lugar que fue conocido luego como La Frontera“. Este autor, al igual que otros, omite por completo la existencia de Ñemby, un nombre de gran relevancia como para ser olvidado o pasado por alto. Desde luego que Villeta era parte de la región de La Frontera, pero no era el único lugar que la conformaba, y Lambaré, como exploraremos más adelante, no se consideraba una zona independiente, sino que formaba parte de la región de la mencionada Frontera. La pregunta obvia sería, si las afirmaciones de estos autores fueran ciertas, ¿por qué La Frontera continuó existiendo y señalando un extenso territorio en la actual Gran Asunción después de la fundación de Villeta? Después de la fundación de Villeta en 1714, La Frontera no solo perduró, sino que conservó su denominación original, como lo demuestran innumerables documentos y mapas antiguos, algunos de los cuales adjuntamos como prueba. Esto confirma que La Frontera simplemente se estaba fragmentando y perdiendo territorio. Entonces, ¿qué ocurrió con el término La Frontera y su territorio a medida que se establecieron gradualmente nuevas comunidades en la Gran Asunción, como Lambaré? La respuesta es que Ñemby se convirtió de forma natural en el heredero de La Frontera, dado que este nombre en guaraní abarcaba el vasto territorio que comprendía La Frontera originalmente. Aunque algunos escépticos puedan preguntarse cómo es esto posible, considerando que Ñemby no tiene acceso directo al río Paraguay, es importante destacar que hasta hace aproximadamente un siglo, es decir, la edad de una persona, Ñemby estaba compuesto, como hemos dicho, por dos importantes ciudades ribereñas: Villa Elisa y San Antonio, y poseía puertos en el río Paraguay, como se detalla en el capítulo 4 “Los territorios perdidos del gran Ñemby“. Estos puertos estaban situados a unas 4 leguas de la capital, una distancia que coincide con la mencionada en 1612 por el primer historiador paraguayo, Rui Díaz de Guzmán, quien afirmó que La Frontera se encontraba a 4 leguas de Asunción. Como Lambaré estaba demasiado cerca de Asunción y Villeta estaba demasiado lejos, la distancia señalada por Rui Díaz de Guzmán no deja lugar a dudas de que el núcleo central de La Frontera era Ñemby. Esta afirmación no solo se basa en múltiples documentos históricos, sino también en relatos transmitidos de generación en generación, así como en testimonios de los vecinos más antiguos de Ñemby, quienes aseguran que San Antonio y Villa Elisa formaron parte del territorio de Ñemby, en un pasado cercano. Si retrocedemos aún más en el tiempo, unos 430 años, llegamos a comienzos del siglo XVII, a 1600, donde el extenso territorio de La Frontera compartía una peculiaridad notable con la capital del país. Tanto Asunción como este territorio tenían nombres bilingües, uno en guaraní y otro en castellano: la capital era conocida como “Paragua-y» y “Asunción», mientras que este territorio era identificado como “Ñemby» y “La Frontera». A continuación, expondremos las evidencias que sustentan esta afirmación. Ignacio Telesca menciona que los “payaguá ya desde 1735 estuvieron accionando en el pago de la Frontera y en Villeta”. Esto confirma que La Frontera y Villeta eran lugares separados después de la fundación de esta última en 1714. Según la investigadora Margarita Durán Estragó en su libro «Areguá: rescate histórico, 1576-1870», publicado por la Gobernación de Central en 2005, hacia 1788, Lambaré aún formaba parte de La Frontera. En la página 107, menciona: «Frontera abarcaba: La Frontera (Ñemby), San Antonio, Mbocayaty, Barcequillo, Ysaty y Lambaré hasta el cerro del mismo nombre«. La historiadora indica que en ese periodo, la Catedral comprendía cuatro distritos: Mburicao (Asunción), Tapuá (que hoy incluye Mariano Roque Alonso y Limpio), Salinas (correspondiente a la actual Luque) y Frontera (que abarcaba las actuales Ñemby, Lambaré, Villa Elisa y San Antonio, además de partes de Fernando de la Mora y San Lorenzo). El investigador Alberto Duarte de Vargas está de acuerdo con Margarita, indicando que la antigua comarca de La Frontera abarcaba «Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central«. Esto indica que Lambaré se separó de Ñemby y no al contrario, como erróneamente sugieren algunos autores. Las afirmaciones de Durán Estragó y Duarte de Vargas no son comunes, provienen de investigadores respetados. Gustavo Laterza Rivarola sostiene que la diferencia entre historiadores que simplemente repiten versiones y aquellos que investigan directamente en archivos, como Durán Estragó y Duarte de Vargas, radica en que estos últimos ofrecen datos indiscutibles, mientras que los primeros tienden a dejar lagunas e incertidumbres. Rui Díaz de Guzmán continuó registrando información sobre La Frontera: “Sebastián Gaboto llegó a un término que llaman La Frontera, por ser los límites de los guaranís, indios de aquella tierra y término de las otras naciones”. Es interesante notar que algunos autores hacen referencia a los carios que recibieron a Gaboto utilizando el término “La Frontera», mientras que otros prefieren utilizar el término “Ñemby». Por ejemplo, en la versión de 1785 del demarcador español Juan Francisco Aguirre al respecto, se señala: «Gavoto prosiguió su camino hasta el paraje llamado hasta hoy Ñembi, en castellano Frontera, donde trató pacíficamente con sus naturales Guaraníes, de quienes hubo algunos bastimentos y alhajitas de oro y plata”. J.M. Kleinpenning también utiliza el término Ñemby para referirse al lugar de los carios que dieron la bienvenida a Gaboto en su llegada a Paraguay: “Además de la comida, los indios carios de Ñemby le entregaron a Gaboto plata que ellos mismos habían obtenido de la región andina, ya sea a través de contactos directos o gracias a la expedición de Alejo García”. Un ejemplo adicional que destaca esta relación se encuentra en un artículo publicado en la Revista del Ateneo Paraguayo en 1940, aunque, lamentablemente, desconocemos a su autor. En este artículo se afirma que “La Frontera» fue el nombre que los españoles asignaron a la comarca de Ñemby: “Ñemby, que quiere decir bajo/sur, era el límite meridional de los guaraníes y estaba a algunas leguas al sur de Asunción. Los españoles le llamaron La Frontera y posteriormente quedó con ambas denominaciones, Ñemby o La Frontera”. Esto evidencia de manera clara la relación inseparable que existe entre Ñemby y La Frontera, como si fueran términos sinónimos. El sacerdote e historiador español Pedro Lozano, en su obra «Historia de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, Tomo II», escrita en 1754, ubicó una zona de la antigua Frontera al norte de Asunción, cerca de Limpio o Tapuá: “Llegó á La Frontera, que es poco más arriba de donde hoy está fundada la ciudad de la Asunción y era linde de la nación guaraní y de otras parcialidades de indios, en cuyo puerto desembarcó”. Por su parte, Félix de Azara, en su obra “Descripción e historia del Paraguay y del Río de la Plata», en la edición de Sanchiz, página 15, coincide con Lozano y expresa: “Subió Gaboto hasta el sitio llamado La Frontera que está en los 25º 23′ 30″ de latitud (según las coordenadas de Google Maps, este sitio se encuentra arriba de Asunción, en la zona de Viñas Cue), donde adquirió de los guaranís las piezas de plata y oro que envió al rey con sus agentes”. Hemos visto que esta zona, en la actual Viñas Cué, arriba de Asunción, ha sido asociada con Ñemby tanto por el demarcador español Aguirre como por el geógrafo holandés Kleinpenning, lo que, desde nuestra perspectiva, es geográfica e históricamente correcto. El hecho de que tanto la zona al norte de La Frontera, que se encontraba arriba de Asunción, como la zona al sur fueran llamadas Ñemby, sugiere que en tiempos anteriores a la fundación de Asunción, todo ese territorio formaba parte de un único y gigante Ñemby. La existencia de dos Ñemby, uno al sur y otro al norte de La Frontera, a escasos kilómetros de distancia el uno del otro, habría sido poco probable. Cabe destacar que la zona al norte a la que Gaboto llegó en 1528, se separó de La Frontera después de la fundación de Asunción en 1537, mientras que la zona al sur se segregó en 1714 con la fundación de Villeta. A partir de ese año, el antiguo Ñemby se vio reducido a los territorios actuales de Lambaré, Villa Elisa, San Antonio y la propia Ñemby, es decir, su territorio actual. Lambaré se incorporaría gradualmente a la capital como un suburbio asunceño, y San Antonio y Villa Elisa se separarían alrededor de 1900. En el mismo libro de Azara, en la página 39, se menciona: “…continuó río arriba hasta la Villeta, llamada también La Frontera. Allí vio bastantes indios hacia la parte oriental en el valle de Guarnipitán”. La palabra utilizada por Azara, «también», ejemplifica la confusión histórica que ha existido entre los autores al intentar definir la región de La Frontera, e incluso, al identificar la aparente existencia de varias áreas llamadas La Frontera. Aunque el cartógrafo español parece confundir dos regiones llamadas La Frontera, en realidad son los extremos de una misma región.
En este mapa elaborado por Félix de Azara en 1785, La Frontera está situada justo antes de Ypané, lo que corresponde a la ubicación actual de Ñemby, y abarca toda la ribera del río Paraguay inmediatamente después de Lambaré hacia el sur. En el mapa, Lambaré y La Frontera están claramente diferenciados, lo que prueba que Lambaré no era la ubicación central de La Frontera, sino Ñemby.Si Lambaré hubiera sido el centro, o incluso la única región de La Frontera, como algunos autores incorrectamente sugieren, el nombre «La Frontera» habría dejado de existir.En ese momento, San Antonio y Villa Elisa no figuran en el mapa porque aún formaban parte del gran territorio de La Frontera. Se necesitarían 115 años más para que estas áreas se separaran de Ñemby.Félix de Azara en el Virreinato del Río de la Plata.
El propio Azara visitó La Frontera en varias ocasiones y la denominó Ñemby, o tal vez sería más preciso decir que visitó Ñemby y la llamó La Frontera. El 14 de septiembre de 1785, escribió en su diario: “A las 8 de la mañana salimos de casa de Baldovinos, y á poco rato después, del valle de Cumbarity (Villeta)(…); no mucho después salimos á un campichuelo, y luego pasamos otro monte de naranjos y otros árboles; salimos al pequeño valle, que llaman de La Frontera, bien poblado de ranchos: poco después mudamos caballos, y se despachó la caballada al paraje llamado el Campo Grande”. Siguiendo la ruta imaginaria del explorador español, se hace evidente que el único lugar llamado La Frontera que se encontraba antes del mencionado Campo Grande era Ñemby. Azara parece haber captado repentinamente la relación entre Ñemby y La Frontera en su obra “Geografía, física y esférica de las provincias del Paraguay”, como se evidencia en la página 278, donde menciona: “…Frontera, algunos lo llaman Ñemby”. Luego, en la página 279, destaca: “Cerrito de La Frontera o Ñemby”. El explorador complementó su información al señalar que “La Frontera es en guaraní Ñemby”. Juan Francisco Aguirre también asoció Ñemby con La Frontera al anotar en su diario el 3 de octubre de 1794: «Pasé el arroyo de S. Antonio ó de La Frontera (en guaraní Ñemby)”. Fulgencio R. Moreno también resalta el vínculo de Ñemby con La Frontera al señalar: “Todavía un pueblo de esa región denominado Frontera o Ñemby (equivalente al Sur en guaraní) conserva su antiguo nombre indígena”. Otra relación la encontramos en «Al Este y Oeste de la madre de ciudades», de Aldo Loup, en la que se subraya: “Frontera, hoy ciudad de Ñemby, con la explicación de que a Ñemby se le decía Frontera”. Estos autores, como podemos apreciar, coinciden en afirmar que Ñemby y La Frontera eran denominaciones diferentes para el mismo lugar. Pero eso no estodo; hay más. El ensayista Cancio Giménez respalda la idea de que Ñemby es igual a Frontera, al afirmar: “Ñemby es voz guaraní que significa Frontera”. De nuevo Kleinpenning es más explícito, al presentar tres variantes toponímicas que indican que Ñemby es equivalente a Frontera: “Ñemby es San Lorenzo de La Frontera, o Frontera, o Ñemby de La Frontera”. Y no solo en libros de historia, también encontramos una referencia reveladora en el Diccionario Enciclopédico Hispano-americano de 1894: “Ñemby antiguamente se llamaba Frontera”. Varios historiadores como Dionisio González Torres, Miguel Ángel Pangrazio, Mariano Antonio Molas, Luis G. Benítez, Alfredo Du Graty y Herib Caballero Campos, respaldan la conexión entre Ñemby y La Frontera, confirmando el uso de ambos nombres para referirse a la misma localidad en diferentes épocas y contextos. Dicen: «Ñemby, Frontera o de La Frontera«, «Ñemby o Frontera«, “Ñembi o Frontera”, “La Frontera (Ñemby)”, “Frontera o Ñemby”, y “Frontera, hoy Ñemby”, respectivamente. Los ensayos “Estudios paraguayos” de la Universidad Católica de Asunción (1986), e «Historia Americana» de la Revista de Buenos Aires, precisan: “La Frontera (Ñemby)” y “Ñembi o Frontera”, en ese orden. Es importante mencionar que las etiquetas de dos correspondencias de Juan José González al gobernador del Paraguay, Joaquín Alós y Brú, fechadas el 2 y 25 de febrero de 1793, y que se conservan en el Archivo Nacional de Asunción, identifican a La Frontera como San Lorenzo de la Frontera o Ñemby, proporcionando evidencia irrefutable de la relación entre ambos nombres. El antropólogo francés Jehan Albert Vellard, al referirse al Ñemby prehispánico como el extenso territorio de los carios, también relaciona a Ñemby con La Frontera: “La región de Ñemby, o San Lorenzo de la Frontera, estaba densamente poblada antes de la conquista; marcó el límite de los territorios de los Kariós y los Mbayás”. Al llegar aquí hay que hacer una observación: en 1718, el gobernador Diego de los Reyes Balmaceda y los vecinos españoles de La Frontera establecieron el núcleo urbano de este antiguo paraje, fundando una rústica capilla de techo de paja, en honor a San Lorenzo (ver capítulo 5). La toponimia colonial de La Frontera se mantuvo, pero luego llevaría añadida la advocación de su santo, quedando así señalada como San Lorenzo de La Frontera. En este sentido, podemos distinguir tres etapas clave en el origen del pueblo de Ñemby: la primera cuando la gran comarca de Ñemby desaparece con la fundación de Asunción, la segunda cuando comienza la era de La Frontera, que sería conocida como el «riñón de la provincia» debido a su importancia agrícola, y la tercera cuando esta región se transforma en un pueblo con la fundación urbana de La Frontera. El proceso se puede resumir en el siguiente esquema: comarca=región=pueblo. Veamos otra referencia de Fulgencio R. Moreno, que topográficamente sitúa a La Frontera en Ñemby, la cual, al momento de escribirse dicha referencia, aún incluía los territorios de las actuales Villa Elisa y San Antonio: “La tierra de los guaraníes comenzaba algunas leguas abajo de Lambaré, en la región denominada después ‘La Frontera’”. Para disipar cualquier ambigüedad, Ñemby también ha sido asociado con los carios guaraníes que poblaron las márgenes del río Paraguay. Emiliano Gómez Ríos, en su obra «El Paraguay y su historia», sitúa a los guaraníes entre el Amazonas y el Atlántico, enfatizando que Ñemby era el punto de partida: «En la margen izquierda del río Paraguay, aproximadamente desde Ñemby o San Lorenzo de La Frontera hacia el sur (…), se encontraban los guaraníes«. Julián María Rubio, en su obra «Exploración y conquista del Río de la Plata», se refiere a la comarca ribereña de Ñemby: «Desde luego existían dos grandes agrupaciones étnicas, distintas y enemigas, separadas por el río Paraguay como frontera natural. Una era la guaraní, desde el Paraná al oriente, hasta el río Paraguay, y desde Itatín al Norte, hasta Ñemby al sur«. Efraím Cardozo también señala en su libro «Paraguay de la conquista»: «Muchas naciones habitaban el actual territorio paraguayo, pero ninguna cobró tanta importancia en el proceso histórico que llevó a la formación del Paraguay como los Carios. Sobre la costa oriental del río Paraguay dominaban desde Ñemby al sur, hasta el Itatín al norte, donde tenían los puertos de Guará, Caybá y Abambaré«. Volviendo a la relación Ñemby-La Frontera, el investigador Alberto Duarte de Vargas, en su obra «Historia de Villa Elisa: De Latifundio a Municipio», también vuelve a vincular a Ñemby con La Frontera: “A la llegada de los conquistadores españoles a la comarca de La Frontera, este paraje estaba habitado por los carios, quienes la denominaban Ñemby, y los españoles la tradujeron como Frontera. La comarca de La Frontera abarcaba Asunción, Lambaré y casi toda la parte meridional del actual Departamento Central”. Como se puede apreciar, el vínculo entre Ñemby y La Frontera, tiene con qué sustentarse, demasiadas versiones históricas lo respaldan. Por otra parte, es notable que el gentilicio de los habitantes de La Frontera o San Lorenzo de la Frontera, es decir, «fronterense», haya desaparecido de la memoria colectiva, mientras que el gentilicio de Ñemby, «ñembyense», ha perdurado. Esto sugiere que es probable que Ñemby represente el nombre que el pueblo se daba a sí mismo, es decir, el endónimo, mientras que La Frontera era el término utilizado por los autores para referirse a él desde el exterior, es decir, el exónimo.
Muchos historiadores que escribieron sobre Ñemby concuerdan en afirmar que tanto «Ñemby» como «La Frontera» eran designaciones diferentes para identificar a un mismo puebloy que, posteriormente, acabaron siendo intercambiables o sinónimos. En la «Carte topografhique de la republique du Paraguay», del coronel Francisco Wisner de Morgenstern, elaborada entre 1846 y 1858, La Frontera aparece como Ñemby (escrito Membi) y todavía conserva su acceso al río y se extiende hasta incluir el puerto de San Antonio y la actual Villa Elisa, ciudades que en ese entonces aún no habían sido establecidas. Biblioteca Nacional de Francia.
La Frontera, cuna geográfica de Asunción
La casa fuerte de Asunción, que más tarde se convertiría en la ciudad que hoy conocemos, se erigió en el paraje de La Frontera, dentro del territorio de los carios. Esta afirmación se encuentra respaldada por diversos documentos históricos y crónicas. Manuel Domínguez, en su obra «El Alma de la Raza», menciona que Salazar concibió la idea de fundar la casa fuerte en su encuentro con los carios en La Frontera: “Salazar, en La Frontera, donde va a fundarse la Asunción, concibe la idea de la casa fuerte…”. Recordemos que el gesto amistoso de los carios de Ñemby hacia Salazar y su equipo influyó en la decisión de Salazar de fundar una casa fuerte en ese lugar, una promesa que hizo mientras buscaba a Ayolas. El historiador Domínguez también destaca la relevancia de La Frontera y sus habitantes carios en este contexto: “En Salazar germinó la idea de fundar la casa fuerte, en la tierra de los guaraníes, en La Frontera, cuando iba remontando el río, a fines de abril de 1537”. En coincidencia con esto, Blas Garay escribe: «La Frontera era, en la geografía de la conquista, el paraje o costa donde se levantó Asunción”. Autores como Roberto Quevedo y Enrique Toral Peñaranda concuerdan en que La Frontera fue el sitio de la fundación de la casa fuerte de Asunción, señalando específicamente el norte de La Frontera como la ubicación precisa, que es consistente con los hechos históricos. Según su libro «El Baezano Gonzalo de Mendoza, Fundador y Gobernador de Asunción del Paraguay», Salazar y Mendoza “fundaron la casa fuerte de la Asunción, al norte de La Frontera, el 15 de agosto de 1537”. No seguiremos citando a los numerosos historiadores que respaldan el sitio de la fundación de Asunción, ya que son muchos. Más bien concluiremos con un párrafo del Códice de Juan de Salazar y Espinoza, un documento fundamental en la génesis de Paraguay. En él, el propio fundador de Asunción subraya con claridad el lugar de la fundación, vinculándolo con sus habitantes carios. “Sabed. A la subida de este río descubrí sitio adecuado para edificar esa fortaleza. Prometí hacerlo, a mi vuelta, con el parecer de ciertas personas, ante Amador de Montoya, escribano, en la tierra de aquellos carios que me llenaron de dádivas, de estos bastimentos que les traigo. Venid, Amador de Montoya, mostrad la escritura donde asentástéis lo que determiné en “La Frontera” con parecer de Hernando de Ribera. ¿Qué os parece, señor Teniente General? ¿Os place el sitio? La casa fuerte será refugio y amparo de la conquista». Volvemos a Domínguez para destacar que esta declaración escriturada del mismísimo fundador de Asunción «no tiene objeción ni réplica posible». Aquí reiteramos: si la historia registra que los primeros conquistadores llegaron a la comarca que luego llamaron La Frontera, y considerando que La Frontera era la denominación que los españoles asignaron a la comarca de Ñemby, podemos concluir con propiedad y lógica que los primeros conquistadores que llegaron a la zona que hoy alberga Asunción, se encontraron con un grupo de aborígenes desnudos, distinguidos y amigables: los carios de Ñemby. Los carios de Ñemby recibieron a los europeos reconociéndolos como sus señores y sus maestros. Les brindaron generosamente alimentos y les ofrecieron refugio bajo sus techos. Los carios de Ñemby jugaron un papel crucial en la fundación de la Casa Fuerte de Asunción el 15 de agosto de 1537. Fueron los carios ñembyenses quienes, con su conocimiento ancestral, construyeron esta fortaleza utilizando la madera de sus árboles, el barro de sus tierras y rodeándola del verdor de sus huertas y del sonido sereno de sus aguas. Esta estructura, nada más que una modesta edificación de madera con techo de paja, estaba destinada a servir como puerto y centro de abastecimiento para los conquistadores, sentando así las bases de lo que sería la ciudad de Asunción. Fueron los carios de Ñemby quienes concertaron la primera alianza con los españoles, alianza que brindó protección a los carios y alimentos y guerreros a los españoles. Esta primitiva alianza, llamada tovayá (cuñado), propició el matrimonio entre españoles e indias, y significó el embrión de la historia del Paraguay como sociedad.
Se trata de los mburuvichás del grupo cario que ejercían el gobierno sobre la región conocida como el área asunceña, identificados por nuestro estudio con la comarca de Ñemby. Los españoles se referían a ellos como «principales». Según Roulet, en ocasiones los caciques eran líderes políticos o espirituales (payé) reconocidos debido a su avanzada edad y su respeto en el tejy o aldea, mientras que en otras ocasiones lo eran por su valentía y coraje. Las funciones de estos líderes carios eran variadas e incluían mantener la paz interna, gestionar las relaciones exteriores con otros grupos o tribus, supervisar la ejecución adecuada de las tareas colectivas, mediar en disputas, asegurar una distribución justa de los productos obtenidos de la agricultura y, fundamentalmente, liderar en tiempos de guerra. Entre los autores ha habido mucha confusión en la denominación de algunos caciques o principales. Además, se ha observado una falta de claridad en la jerarquía y la relevancia de estos líderes. Se menciona con frecuencia la distinción entre caciques menores y mayores, pero la historiografía no proporciona una definición clara de quiénes eran considerados menores, ya que se centra principalmente en los líderes más prominentes. También se ha observado una clara disparidad en la mención de líderes entre diferentes autores. Por ejemplo, un cacique importante mencionado por un autor puede ser completamente ignorado por otro.
NOTA: Las fotografías y biografías de estos mburuvichás prehispánicos se tomaron del artículo titulado: “LA COMARCA DE ÑEMBY Y SUS PROTAGONISTAS A TRAVÉS DE LA LENTE DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL”. Puedes encontrar más información en el siguiente enlace.
Mburuvuchausú Karuaré.
NOMBRE: Mburuvuchausú Karuaré.
ETIMOLOGÍA: El nombre «Karuaré» se compone de las palabras «Karu», que significa «comer», y «Are», que significa «hace tiempo». Puede interpretarse como “El que comía”.
DOMINIOS: Según Antonio E. González, la tava de Karuaré estaba ubicada en “la curva del río Paraguay que hoy limita con las calles Montevideo hasta Tacuarí, de oeste a este, y hacia el sur con la calle Teniente Fariña. El límite norte de la tava de Karuaré yace hoy bajo las aguas de la bahía de Asunción».
NACIÓN: Guaraní, del grupo cario.
PERIODO DE LIDERAZGO: Desde un año desconocido hasta 1543-1544.
RESEÑA:
Karuaré fue la máxima autoridad entre los carios en el momento de la llegada de los primeros conquistadores al territorio de la actual Asunción. La historia registra algunas variaciones en su nombre, como Karduaraz, Kurduará, Caro-ará, Caroaracá, Caro-arazá, o la confusión con Karakará, debido a errores de caligrafía presentes en diversas crónicas y documentos. Ya que a menudo se lo asocia con Karakará, es probable que se trate de la misma figura histórica. Sin embargo, nos adherimos a la versión del estudioso de etnología y filología aborigen, Antonio E. González, quien lo nombra Karuaré y le concede la suprema jerarquía de mburuvichausú. Es notorio que en algunas crónicas Karuaré es retratado como igual o incluso como el segundo detrás del cacique Kupirati, aunque en realidad ocupaba una jerarquía superior a la de Kupirati. Karuaré era el mburuvichá de todos los grupos carios, lo que incluía a comunidades como los ñembyenses, los guarambarenses, los tobatines, los quiindyenses, los ypacarienses, y muchas otras. Durante los años 1536 y 1537, lideró a los carios en los primeros encuentros y pactos de alianza con los españoles, lo que culminó en la fundación de Asunción. Debido a su posición, no sorprende que, al convertirse al cristianismo, agregara a su nombre original el nombre de Pedro de Mendoza, el primer adelantado del Río de la Plata y fundador de Buenos Aires. De hecho, en muchos documentos se le menciona solo con su nombre en castellano, es decir, como “principal Pedro de Mendoza”. Karuaré fue suegro de Domingo Martínez Irala, una figura clave en nuestra historia. Su hija cario, bautizada María, le dio tres hijos al padre de la paraguayidad: Diego Martínez de Irala, Antonio Martínez de Irala y Jimena Martínez de Irala. Debido a su importancia histórica y a su protagonismo en el pacto con los españoles, no es de extrañar que Francisco Solano López mandara construir en 1857 el actual palacio de gobierno en el lugar que fuera el tapyi (hogar) de este histórico mburuvichá. Karuaré fue padre del cacique Ghuärairípytâ (Guarnipitán), también conocido como Ñemby. Falleció alrededor de 1543-1544.
Mburuvichá Kupirati.
NOMBRE: Mburuvichá Kupirati.
ETIMOLOGÍA: Síncopa de Kurupirati. «Kurupi» significa árbol de corteza áspera, y «ratí» se refiere al lugar donde abundan. Puede interpretarse como “El bosque de los árboles ásperos”.
NACIÓN: Guaraní, del grupo cario.
DOMINIOS: Zona actual de Tacumbú.
PERIODO DE LIDERAZGO: Alrededor de 1536-1545.
RESEÑA:
Kupirati, a quien se le describía como “el principal sobre todos los principales”, el “indio principal de toda esta tierra” o el que gobernaba “sobre todos los demás indios de la tierra”, fue un líder destacado de los carios. Cuando Kupirati se convirtió al cristianismo, adoptó el nombre de Juan de Salazar Kupirati, en honor a su aliado y yerno, el capitán Juan de Salazar de Espinoza, quien fundó la casa fuerte de Asunción. Kupirati se destacó como uno de los comandantes carios durante la Guerra del Guarnipitán en 1545. A pesar de su poderosa amistad y alianza con los españoles, su participación en esta contienda señaló la gravedad de la situación para los conquistadores y marcó un cambio en la relación entre los indígenas y los colonizadores. Fernando de Salazar, nieto de Kupirati, desempeñó un papel fundamental en el fomento de la civilización en la incipiente nación paraguaya.
Mburuvichá Timbuai.
NOMBRE: Mburuvichá Timbuai.
ETIMOLOGÍA: «Timbu» se relaciona con «nariz que sobresale» y «ay» sugiere «antipático». Puede interpretarse como “El narigón antipático”.
NACIÓN: Guaraní, del grupo cario.
DOMINIOS: Su territorio abarcaba desde el actual barrio de Mbocayaty, compartido por las zonas de Ñemby, San Antonio y Villa Elisa, hasta ciertas áreas de los actuales Barcequillo y Ñu Guasú.
PERIODO DE LIDERAZGO: Alrededor de 1536-1545.
RESEÑA:
Timbuai fue un destacado cacique cario ñembyense, que desempeñó un papel crucial en la historia temprana de Asunción al aliarse con los españoles. Su legado se entrelaza principalmente con la figura de Gonzalo de Mendoza, primer alcalde de Asunción, quien contrajo matrimonio con la hija de Timbuai. En los primeros años de la capital del país, el capitán Gonzalo de Mendoza acogió a Timbuai y su familia en su hogar, situado en las cercanías de la casa de Domingo Martínez de Irala, en la plaza mayor de Asunción. Fue en esta casa donde nació doña María de Mendoza, quien a la edad de quince años fue destinada a casarse con el joven conquistador Gonzalo Casco. María de Mendoza fue una figura importante en la fundación de una destacada y numerosa familia. La alianza entre Timbuai y Gonzalo de Mendoza representa un importante vínculo entre la cultura indígena guaraní y los colonizadores españoles en el proceso de formación de la sociedad paraguaya.
Mburuvichá Mokirasê.
NOMBRE: Mburuvichá Mokirasê.
ETIMOLOGÍA: El nombre «Mokirasê» se derivaría de las palabras «Moki», que significa «hacer», y «Rasê», que significa «llorar». Puede interpretarse como “El que hace llorar”,o «El hacedor de lágrimas».
DOMINIOS: Mokirasê ejerció su liderazgo en Tapuá (Tapuamirín), actualmente conocida como la ciudad de Limpio.
PERIODO DE LIDERAZGO: Aproximadamente desde 1536 hasta 1545.
RESEÑA:
Mokirasê fue un influyente y respetado cacique cario. Al adoptar el cristianismo, recibió el nombre de Lorenzo, pasando a ser conocido como Lorenzo Mokirasê. Durante el pacto de alianza con los españoles, Mokirasê se convirtió en el suegro tanto de Domingo Martínez de Irala como del tesorero Garci Venegas. De la unión entre la hija de Mokirasê, llamada Yvoty`í Yu Mokirasê, quien luego fue cristianizada como Leonor, y Domingo Martínez de Irala, nació Úrsula de Irala alrededor de 1540 en Asunción. Doña Úrsula contrajo matrimonio con el capitán Alonso Riquelme de Guzmán, y de esta unión se originaron figuras significativas en la historia del Río de la Plata, como Ruy Díaz de Guzmán, el primer historiador paraguayo y del Río de la Plata, el capitán Diego Ponce de León, uno de los fundadores de la ciudad de Corrientes, y el fray Gabriel de la Anunciación. Según el genealogista argentino Narciso Binayán Carmona, Ernesto «el Che» Guevara tendría vínculos de descendencia a través de la unión de Irala con Yvoty`í Yu Mokirasê.
Mburuvichá Mairerú.
NOMBRE: Mburuvichá Mairerú.
ETIMOLOGÍA: El nombre Mairerú se compone de «Maire» (payé), que significa «hechicero», y «rú», que significa «padre». Puede interpretarse como «El señor de los hechiceros».
DOMINIOS: Su liderazgo se extendía por el actual el barrio Ysaty, incluyendo las zonas de Cuatro Mojones y la Terminal de Ómnibus de Asunción.
PERIODO DE LIDERAZGO: Alrededor de 1536-1545.
RESEÑA:
El cacique Mairerú adoptó el nombre de Gonzalo Mairerú al convertirse al cristianismo. Es importante mencionar que hubo otros Mairerú, como Francisco Ruiz y Adrián Mairerú, ya que al parecer este apelativo indicaba la ocupación de estos líderes. Sin embargo, en el contexto de la gran guerra cario-española, se cree que el líder al que se hace referencia aquí es Gonzalo Mairerú. Destacado por su elocuencia y su influencia en su comunidad, muchos líderes medicinales y espirituales (payé) eran elegidos como caciques por sus comunidades. Este fue el caso del cacique Mairerú, quien comandó uno de los ejércitos carios en la Guerra del Guarnipitán, que se inició en febrero de 1545. Aunque el cronista Ulrico Schmidl, presente en esta guerra, proporciona una cifra excesiva de la cantidad de guerreros bajo el mando de Mairerú, alrededor de 15,000, es más plausible que liderara una cantidad menor. Esta cifra demuestra la gran movilización de los carios en defensa de su futuro y supervivencia, protegiendo a sus familias y a su pueblo contra el saqueo de sus mujeres y cosechas por parte de los conquistadores. La Guerra del Guarnipitán fue un valiente y desesperado intento de los carios por resistir la dominación española. Desarrollaron estrategias ingeniosas que infligieron un alto número de bajas entre los españoles. Esta guerra se convirtió en un conflicto total para los carios, ya que sus campos de cultivo fueron devastados y cientos de aldeas incendiadas, resultando en masacres de miles de mujeres y niños. La guerra se prolongó durante un año y medio, hasta noviembre de 1546, y tuvo consecuencias fatales para los carios. Tras su derrota, los caciques carios perdieron su poder político ante los conquistadores españoles, lo que desembocó en una dominación española completa y la gradual extinción de los carios como pueblo.
Mburuvichá Guarnipitán.
NOMBRE: Mburuvichá Guarnipitán.
ETIMOLOGÍA: El nombre «Guarnipitán» tiene su origen en la palabra «Guarairi-pytâ», que se compone de «Guarairi», de la que deriva «guaraní», que significa «guerrero», y «pytâ», que se traduce como «rojo». De esta manera, su nombre puede interpretarse como «Guerrero Rojo», en referencia a la práctica de este joven cacique de pintarse con urucú.
DOMINIOS: Su liderazgo abarcaba el puerto aldea de Ñemby, una zona costera y semicostera que incluía las actuales Villa Elisa, San Antonio, Ñemby y Villeta.
PERIODO DE LIDERAZGO: Alrededor de 1536 hasta fecha indeterminada.
RESEÑA:
En 1536, el cacique Guarnipitán era el jefe cario del puerto-aldea de Ñemby a la llegada de los españoles, según Antonio E. González. Este líder desempeñó un papel importante en la primera batalla que enfrentó a los españoles comandados por Ayolas y los carios en 1536, sucedida un año antes de la fundación de la casa fuerte de Asunción. La batalla es conocida como la batalla de Lambaré. Es importante mencionar que esta batalla lleva el nombre del lugar en que se libró, el Abambaré, y no del supuesto cacique, cuya existencia no ha sido documentada de manera concluyente. En esta batalla, en la que los españoles estuvieron al borde de la derrota, Guarnipitán se destacó por su valentía, y a diferencia de otros caciques carios que optaron por la alianza con los españoles para proteger a sus familias, Guarnipitán se mantuvo firme en su resistencia contra los conquistadores. Es muy probable que este jefe también haya participado del primer levantamiento cario después de la fundación de Asunción, ocurrido en 1538. A pesar de ser hijo del mburuvichausú Karuaré, amigo y poderoso aliado de los españoles, el orgulloso Guarnipitán fue el primer líder que reconoció la amenaza que representaban los conquistadores para su pueblo y su cultura, aunque lamentablemente esta advertencia no pudo evitar el declive y la desaparición gradual de los carios. Actualmente, se encuentra en curso un estudio más profundo sobre la figura histórica de este irreductible líder ñembyense, cuyo nombre perdura en la denominación de la zona conocida como los «Campos del Guarnipitán», que actualmente abarca Ñemby, Ypané, Guarambaré y Villeta. Además, la gran guerra caria-española de 1545-1546 también lleva su nombre, «Guerra del Guarnipitán», la que incluyó una batalla sangrienta y decisiva en Ñemby. No tenemos certeza de la participación de este cacique en dicha guerra. Es relevante mencionar que algunos autores, como Wenceslao Domínguez, Nelson Caula y Miguel González Azoaga, lo denominan «Cacique Ñemby» debido a su liderazgo en el puerto-aldea de Ñemby. Aunque la existencia de la parcialidad de Ñemby es confirmada por expertos en etnología y filología aborigen como Antonio E. González, el historiador Alberto Duarte de Vargas refiere que el término «Ñemby» definía el área de una extensa comarca de los carios, que se extendía a lo largo de la orilla izquierda del río Paraguay, ya incluso antes de la llegada de los españoles. Estos últimos tradujeron dicho término como «Frontera». La comarca de Ñemby o La Frontera abarcaba las actuales ciudades de Limpio, Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, Ñemby, Ypané, Guarambaré y Villeta.
Los carios de Ñemby extraían la raíz del manduibá, árbol del mandió amargo; de su raíz hacían harina (huí) moliéndola con el mortero de piedra (angu’á itá) o con el mortero de algarrobo (angu’á yvyrá), harina con la cual hacían el pan o el mbeiú. El abatí aky comían crudo o cocido desde las mazorcas; al abatí ata untaban con miel y luego lo ponían al fuego a tostar (avatí pururú, hoy pororó). Del abatí cuí hacían una masa y de ella el mbuyapé (antecesora del chipá) que se ponía al fuego. Entre las técnicas de cocción de sus alimentos el asado (jy) era el más común. Asaban su jety, su mandió y sus carnes al rescoldo (ahesy tatá), o con el asador (mbae resicaba), o empleando una parrilla de palos duros llamada barba-cuá. Otra manera de cocción de sus pescados y otros alimentos era envolviéndolos en hojas vegetales (aypoqué) para hornearlos en el ymbojypyrá, que hacía las veces de horno. El ymbojypyrá podía ser un horno de tierra, que se construía cavando un agujero en el suelo y revistiendo las paredes con piedras calientes o adobe, o podía ser construido con piedras apiladas. Los guisados de abatí (jukysy o mbaipy) cocidos en el japepó revi chua (especie de olla con fondo alargado) o yapepo revi agua (de fondo redondeado) con agregados de carne y frutas, eran su delicia. Estos guisados y otros alimentos eran servidos en sendos platos de barro (ñaembé) o de madera (ñaembé yvyrá). Comían con las manos, pero cuando había necesidad, usaban la cuchara de madera (yvyrá pé). Para condimentar sus comidas los ñembyenses empleaban el kû’ŷi (ají picante), usaban el ñandy (aceite) obtenido del mbocayá, tarumá o mandubí, el pirañandy (manteca de pescado, sobre todo del Dorado), el taiá kyrá (manteca de cerdo), y como no poseían salares, recurrían a los árboles del Yuky-rati o del Yuky-ruzú para obtener el juky. Obtenían el fuego mediante el frote de dos palitos juntos o usando de pedernal (itá ymbé), y utilizaban el cogollo seco del pindó como material inflamable. En su día a día, casi nunca tenían que reavivarlo, ya que siempre mantenían el fuego ardiendo. Las frutas silvestres también contribuían a su manutención; arrancaban el pacoba`í, el arazá, la naná (piña), el amambai, el mbocaya, el yatai, el karaguata, el guembé, el guapoy (higuera guaraní), el pindó, el apepú heé, el yaracatiá (mamón de monte), el yvapurú (clase de uva), el mburucujá, el añangapiré, el pindó, el guabirá. Del mandiyú y el caraguatá hacían los tejidos para sus mantas y hamacas, y de las riberas colectaban el ñai»ú (arcilla negra) para la cerámica. Estos carios se servían del tabaco con fines terapéuticos, tostaban ligeramente las hojas de ka’á, una planta que consideraban milagrosa, y las masticaban durante sus expediciones y combates para aumentar su energía. También sumergían las hojas en agua dentro de una pequeña calabaza y luego las absorbían con una pequeña tacuara con fines digestivos, dando origen a lo que hoy conocemos como tereré. En sus aty guasú, previo a sus guerras, y en sus festejos familiares, libaban con deleite el vino, que conseguían de la fermentación del abatí cuí (abatí-caguy), y la cerveza, que conseguían del mandió. Estas bebidas espirituosas eran fabricadas por las mujeres, guardadas en yapepó (vasija cerámica) y servidas en calabazas; su consumo se restringía exclusivamente a los hombres.
NOTA: Las fotografías generadas por IA se tomaron del artículo titulado: “LA COMARCA DE ÑEMBY Y SUS PROTAGONISTAS A TRAVÉS DE LA LENTE DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL”. Puedes encontrar más información en el siguiente enlace.
Guisado cario. Este delicioso platillo se cocinaba en una olla cerámica redondeada conocida como ‘yapepo revi agua» (olla de fondo redondeado). La receta, apreciada como una verdadera delicia por estos guaraníes, combinaba granos de maíz, porotos, carnes y trozos de frutas.
Mazorcas de maíz se asan lentamente sobre una parrilla improvisada hecha de palos duros. A la izquierda, se distingue la mano de un indio cario, mientras que al fondo, el río Paraguay serpentea bajo un cielo azul. Estas mazorcas, para darles un sabor único, eran untadas con miel antes de ser disfrutadas.
El mbuyapé, predecesor del chipá, apodado el ‘delicioso pan’ por los conquistadores, adquiriendo un dorado perfecto mientras se cocina envuelto en hojas vegetales, en las cenizas del ymbojypyrá, una especie de horno de piedras de los carios ñembyenses.
Recreación de un raro horno de barro cilíndrico, inspirado por la antigua tecnología de los carios guaraníes prehispánicos. Aunque algunos hornos de la época fueron construidos con piedras apiladas, o cavando un agujero en el suelo y revistiendo las paredes con piedras calientes o adobe, este ejemplo muestra una estructura de barro de forma cilíndrica. La peculiaridad radica en la representación de los granos de maíz en lugar de la harina molida, un detalle que sugiere una variante en la preparación del mbuyapé, el precursor del chipá.
Una vez más, quedamos cautivados por este inusual diseño de horno de barro tubular. Lo que más sorprende es la representación de granos de maíz en lugar de la harina molida, lo que sugiere una variante intrigante, o posiblemente la forma original, en la preparación del mbuyapé. ¿Este horno tenía una tapa? Una pregunta sin respuesta flotando en el aire.
Antes de la llegada de los colonizadores, la comarca de Ñemby (parte de la actual Gran Asunción) desempeñaba un papel destacado como puerto de comercio. En este lugar, los carios y los indios chaqueños, como los agaces, yapirús y guatatás, se reunían para intercambiar bienes materiales por otras mercancías y, en ocasiones, por personas capturadas o esclavizadas. Esta práctica, conocida como «rescate», era común en periodos de paz entre las distintas etnias. Los bienes más frecuentemente intercambiados eran la miel, la cera, el caraguatá (cuyas fibras se usaban para hilar y fabricar telas), las pieles de jaguareté, los cueros y las grasas de animales de monte. Florencia Roulet señala que en el puerto de Ñemby, a una prudencial distancia de sus aldeas, los chaqueños y los ñembyenses se reunían periódicamente para realizar trueques directos con los productos de su trabajo. “En este gran puerto de mercado –dice– se fijaba de antemano la cantidad máxima de bienes disponibles para la transacción, que correspondía a los excedentes de producción de cada grupo. Ni los guaraníes ni sus vecinos del otro lado del río aparentemente reconocían equivalencias fijas entre distintos bienes. Los “precios” se establecían mediante un enérgico regateo, que podía terminar en episodios violentos”. Roulet comenta que este tipo de puertos de intercambio tribal continuó siendo común tras la llegada de los europeos y durante las primeras etapas de la conquista, y que «uno de los más conocidos fue ‘La Frontera’, situado a unas 4 leguas al sur de la futura Asunción». Es importante mencionar que una vez establecida la ciudad de Asunción, la comarca de Ñemby o La Frontera se separó de su parte norte, es decir, de Tapuá y de la propia Asunción, reduciendo su núcleo principal a la zona comprendida entre las actuales Lambaré, Villa Elisa, San Antonio y Ñemby. La Frontera todavía se extendía desde la actual Lambaré hasta aproximadamente la actual Villeta. Branislava Sušnik comenta que «La Frontera» era el lugar más habitual para los “rescates” y visitas de los chaqueños. La frecuencia de estas visitas y la aglomeración de los indígenas chaqueños en Ñemby pronto se convirtieron en una preocupación y un motivo de inseguridad para la incipiente Asunción. El relato de Cabeza de Vaca describe las estrategias de los Payaguá para obtener productos de los ñembyenses. “Tienen por costumbre tomar cautivos a los guaraníes, y traerlos maniatados dentro de sus canoas, y lléganse a la propia tierra donde son naturales y salen sus parientes para rescatarlos, y delante de sus padres e hijos, mujeres y deudos, les dan crueles azotes y les dicen que les traigan de comer si no que los matarán. Luego les traen muchos mantenimientos, hasta que les cargan las canoas; y se vuelven a sus casas, y llévanse los prisioneros, y esto hacen muchas veces, y son pocos los que rescatan; porque después que están hartos de traerlos en sus canoas y de azotarlos, los cortan las cabezas y las ponen por la ribera del río hincadas en unos palos muy altos”. La práctica del «rescate» llevada a cabo por los españoles con los indígenas ha sido tradicionalmente interpretada como un intercambio injusto o forzado de productos de alto valor, especialmente oro, alimentos, canoas y mujeres, a cambio de objetos de menor valor que solían captar el interés de los indígenas, como cuchillos, espejos, objetos de vidrio, hachas, tijeras, gorros, camisetas y lentejuelas. Estos bienes, aunque desconocidos al principio, se volvieron indispensables para los indígenas y adquirieron un valor que iba más allá de su utilidad, convirtiéndose en símbolos de riqueza y estatus social. Un ejemplo de ello es el aprecio que los indios tenían por el hierro de las armaduras, ya que una vez fundido, servía para elaborar una variedad de artilugios, sobre todo puntas de lanzas. Para los Payaguás, el caballo se volvió tan importante como el hierro, especialmente cuando podían realizar trueques de caballos con otras bandas y tribus vecinas del Chaco. Los europeos se involucraban en la trata de esclavos a través de este sistema de intercambio, ya que capturaban o compraban a individuos locales a cambio de mercancías, y luego los vendían como esclavos en otras regiones. Con el crecimiento de Asunción y la evolución del comercio, el «rescate» fue perdiendo relevancia y finalmente fue reemplazado por otros métodos comerciales más justos y equitativos.
En la comarca de Ñemby, en la orilla izquierda del río Paraguay, los carios y los agaces, yapirús y guatatás, se reunían con sus productos para un trueque ancestral. Imagen recreada por IA.
Los carios de la comarca de Ñemby estaban localizados en la actual Gran Asunción, desde Limpio, en el norte, hasta Villeta, en el sur, pasando por Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, Ñemby, Ypané y Guarambaré. Sus poblaciones se hallaban distribuidas a lo largo de la orilla izquierda del río Paraguay, y estaban incluidas dentro del territorio más amplio de los carios, ubicado entre el río Manduvirá por el norte y el río Tebicuary por el sur. Schmidel notó que las aldeas de los carios ñembyenses estaban situadas en las inmediaciones de la costa del río, separadas entre sí a una distancia de 5 leguas, aproximadamente. Los carios de la comarca de Ñemby constituían una de las ramas del tronco guaraní, y como todos los de su nación, vivían desnudos. En ciertas ocasiones, las mujeres se cubrían con una prenda pubiana hecha de plumas y trenzas de vegetales, llamada tanga. Según parece, las kuñá ñembyenses no vestían el sai typoi, atuendo femenino característico de los guaraníes. A diferencia de los guaraní-hũ de Yaguarón, Paraguarí e Itauguá, los ñembyenses eran de color cobrizo, o rojo-pardusco, color que les valió el nombre de “guaraní-pytâ”. Los vastos campos que pasaron a ser conocidos como “Campos del guarnipitán”, topónimo corrupto de la expresión “guaraní-pytâ”, se encontraban situados al sur de la comarca de Ñemby, en los actuales territorios de Villeta, Ypané, Guarambaré y Ñemby. Los ñembyenses eran anchos, fuertes y ágiles, mostraban una talla media de 160 cm.; tenían el cabello largo, pecho elevado, la nariz corta y delgada, escaso vello en el cuerpo, poca barba. A veces se tatuaban el rostro con la tinta negra extraída del urucú, y en sus rituales se pintaban el cuerpo con zumos de frutas y raíces. Los masculinos se perforaban el labio inferior para pasar por él un hueso, un palillo o una piedrita de cuarzo. Este adorno labial llamado tembetá, que se practicaba al alcanzar la mayoría de edad, lo usaban toda la vida y era visto como un símbolo de la masculinidad. Estos carios conocían la plata y el oro; las féminas ñembyenses lucían adornos de plata (cuarepotí) y de oro (cuarepotiyú), metales que los carios obtenían de sus intercambios comerciales con los chiriguanos andinos. Cuando los españoles llegaron, los carios de Ñemby se encontraban en un estado cultural neolítico, es decir, poseían tecnología para la elaboración de cerámica, tejidos y herramientas hechas de piedra y madera. Su economía se basaba en la agricultura y la domesticación de animales, y muchas de sus comunidades ya estaban establecidas de manera permanente en un lugar. La adquisición de estos conocimientos les permitió sobresalir como hábiles arqueros, cazadores expertos y pescadores consumados. La caza les proporcionaba el mboreví (tapir), el capi-ybá (carpincho), el guasú (venado), el tajazú (jabalí), el tatú (armadillo), el guaicarí (lobo de río), el yacaré (caimán), el carumbé (tortuga), el uzá (cangrejo), el unaú (perezoso), el sucurí (gran serpiente), el ñandú (similar al avestruz), el jaguareté (tigre), etc. Pescaban con su red hecha de juncos, con sus flechas o con sus lancillas el mandií (bagre), el pirayú (dorado), el surubí, el pacú, etc. Los carios ñembyenses eran hábiles nadadores y extraordinarios navegantes. Con sus canoas de corteza (piraguas) se desplazaban por los riachos y las caudalosas aguas del río Paraguay. Sus ligeras embarcaciones se usaban para la pesca, para la guerra y para las expediciones, y en ellas podían ir de pie hasta 16 remeros. Tenían en sus aldeas o teýy sus puertos de canoas; los más importantes eran el Tapuá, en la actual Limpio, el Abambaré, en la actual Lambaré, el Itacumbú, en la actual zona de Tacumbú, el Caybá, en la actual ciudad de San Antonio, y el Guará, en la actual Villeta. Branislava Sušnik dice que “los carios fundaban sus aldeas que eran a la vez puertos donde se podían organizar las flotillas guerreras, de viajes, visitas y trueques; desde su asiento de Ñemby organizaban el control de las islas del litoral del R. Paraná y defendían las tierras ribereñas contra los YaroKaingang de Aguapey”. Ocupando bosques de exuberante vegetación, los ñembyenses levantaban su teýy cerca de ríos, arroyos o lagunas. Estos teýy eran aldeas agrícolas en las que unas 60 familias habitaban 3 o 4 casas comunales, largas y cubiertas de paja, construidas sobre horcones. La mayoría de los miembros de estas aldeas estaban emparentados entre sí, y tenían como jefe al ruvichá, llamado también teýy-rú, que ascendía hereditariamente. La familia extensa de los teýy constituía la base de la sociedad de los carios. Los teýy formaban una unión de aldeas llamadas tekoá, cuyo jefe era el mburuvichá. Los carios de Ñemby se dedicaban a la crianza de patos y gallinas, y eran expertos agricultores; para el cultivo utilizaban el sistema de roza y quema. Tras elegir el terreno donde se haría la siembra, los hombres hacían la tala de árboles con hachas de piedra, les prendían fuego y luego extendían las cenizas; con las primeras lluvias las mujeres y los niños procedían a la labranza usando el palo de cavar y una azadilla de madera para abrir los surcos. Como entre los carios no existían clases sociales, los productos obtenidos del cultivo comunal como el mandió, el carú (papa), el abatí, el jety, el manduví, el kumandá y el andaí eran repartidos por igual entre los miembros del teýy.
Una aldea a orillas del río Paraguay en la comarca de Ñemby, en su esplendor ancestral antes de la llegada de los españoles. Imagen recreada por la IA.
En una histórica sesión ordinaria celebrada el lunes 5 de junio de 2023, la Junta Municipal de Ñemby, compuesta por seis miembros colorados y seis liberales, tomó una decisión sin precedentes al aprobar por unanimidad un pedido de intervención en la administración del intendente Tomás Olmedo. Este acuerdo unánime se basa en una serie de preocupaciones sobre la gestión del gobierno municipal.
DECISIÓN UNÁNIME, UN PASO HISTÓRICO
La decisión unánime refleja la gravedad de la situación y la preocupación compartida por la mala gestión y la falta de transparencia en el uso de los recursos municipales. El libelo acusatorio presentado por los concejales colorados destaca una serie de irregularidades y prácticas cuestionables que han generado inquietudes en la comunidad de Ñemby.
¿POR QUÉ SE SOLICITA LA INTERVENCIÓN?
El pedido de intervención se basa en una serie de preocupaciones fundamentales, las cuales son:
1. IRREGULARIDADES FINANCIERAS
Las preocupaciones sobre la gestión financiera de la municipalidad de Ñemby han sido una parte central del pedido de intervención. Los concejales han expresado su alarma por atrasos en el pago de salarios de empleados municipales, retrasos en la prestación de servicios, retraso en el pago a proveedores y una falta de transparencia en la rendición de informes financieros.
2. DENUNCIAS DE CORRUPCIÓN
El intendente Tomás Olmedo enfrenta acusaciones de sobrefacturación en varias obras, incluyendo la instalación de columnas de metal en el Cerro Ñemby, trabajos de empedrado en calles y puentes. Según las denuncias, estas obras se adjudicaron por la vía de excepción y se realizaron sin la debida comunicación a la Junta Municipal. Se estima que estas prácticas han ocasionado pérdidas financieras de aproximadamente Gs. 5.000 millones.
3. TRANSFERENCIAS IRREGULARES DE FONDOS
El libelo acusatorio también resalta la transferencia de fondos municipales a comisiones vecinales de manera irregular. En menos de cuatro meses, se transfirieron más de Gs. 4.000 millones a estas comisiones, con informes que sugieren que algunas de ellas recibieron grandes sumas en un solo día, lo que ha planteado serias interrogantes sobre la administración de los recursos públicos. Se destaca que una de estas comisiones recibió una suma sorprendente de más de G. 500 millones en un solo día, y en un lapso de 15 días, dicha suma se incrementó a G. 718 millones, según lo señalado en el libelo acusatorio. Otro episodio que ha llamado la atención es una transferencia en un solo día a la comisión “Yvyraju” por un monto significativamente elevado de G. 869 millones. Este hecho ha sido calificado como poco creíble y ha suscitado inquietudes debido a las serias inconsistencias e irregularidades detectadas en su documentación. Además, se ha señalado que la constructora favorecida en estos casos es la empresa adjudicataria denominada “Mbarete”.
4. FALTA DE TRANSPARENCIA
La falta de transparencia en la administración municipal ha sido un punto recurrente de preocupación. Los concejales han señalado la omisión de respuestas a pedidos de informes y la falta de acceso a información clave sobre la gestión de Tomás Olmedo.
PRÓXIMOS PASOS
El pedido de intervención fue presentado el 15 de junio de 2023 ante el Ministerio del Interior, el procedimiento se ajustó a la Ley N° 317/94, que establece las pautas para la intervención municipal. El Ministerio del Interior, en cumplimiento de la mencionada ley, tuvo un plazo de seis días hábiles para dar curso al pedido. Después de este paso, el pedido fue remitido al Ejecutivo para su firma, antes de llegar finalmente a la Cámara de Diputados. En la Cámara de Diputados, una Comisión especial se encarga de investigar las denuncias presentadas por los concejales de Ñemby. Esta comisión examina detenidamente los detalles y las pruebas relacionadas con las acusaciones contra la administración de Tomás Olmedo. Finalmente, será la Cámara de Diputados la que, por simple mayoría, tomará la decisión crucial de si se procederá o no con la intervención en el municipio.
Municipalidad de Ñemby
Tomás Olmedo, figura central de los escándalos en Ñemby desde 2009.
A finales de 2007, se completó la construcción de la Terminal de Ómnibus en Ñemby, proyectada por la Secretaría de Transporte del Área Metropolitana de Asunción (Setama), que tenía la intención de funcionar como una terminal de trasbordo intermunicipal. Este proyecto fue parte integral del «Plan de Mejora del Transporte en la Región Metropolitana», vinculado al Plan Ceta, que tenía como objetivo principal abrir un corredor en la ruta Acceso Sur-Fernando de la Mora para mejorar el transporte en el área metropolitana y reducir la congestión del tráfico en las vías de acceso y salida de Asunción. En esta terminal se planificaba la conexión de todas las líneas que operaban en las zonas de San Antonio, Ypané, Guarambaré, Villeta y Ñemby, permitiendo a los pasajeros realizar trasbordos sin necesidad de adquirir un nuevo boleto. Por ejemplo, una persona de Villa Elisa que quisiera viajar a Villeta podría bajarse en esta terminal y tomar otro autobús hacia su destino sin pagar un costo adicional. La inversión total en la construcción de esta infraestructura ascendió a Gs 974 millones. Sin embargo, la terminal de trasbordo nunca pudo entrar en funcionamiento debido a desacuerdos entre la Setama y los transportistas. Estos últimos solicitaron una ampliación del terreno donde se ubicaba la terminal, ya que, aunque la edificación era de tamaño mediano, el espacio disponible para maniobrar con los autobuses era estrecho e insuficiente. Además, exigieron mejoras en las calles circundantes para facilitar el acceso. Dos años después, dado que la Setama no resolvía estas demandas, la terminal, que para entonces se encontraba en estado de abandono y era utilizada como refugio por delincuentes y adictos a las drogas, fue convertida en un mercado municipal por la municipalidad. La decisión municipal se basó en la Ordenanza Nº 9/2007, que estipulaba que la terminal estaría bajo la jurisdicción de la Setama durante dos años desde la promulgación de la ordenanza (junio de 2007) y luego pasaría a ser responsabilidad del municipio. A raíz de esta transformación, se construyeron los primeros 46 locales comerciales debajo de la estructura de la terminal, junto con 26 puestos para la venta de frutas y verduras. Actualmente, existen alrededor de 150 locales comerciales en el lugar. Aunque esta conversión de Terminal a Mercado generó un conflicto legal entre la Setama y la Municipalidad de Ñemby, el mercado municipal finalmente se inauguró el 2 de agosto de 2009. Sin embargo, debido a la falta de clientes, el 9 de mayo de 2010, los trabajadores del mercado tomaron la medida de cerrar parte de la carretera Acceso Sur y abrir un acceso directo al centro de abastecimiento, ya que se quejaban de la falta de afluencia de compradores. El 12 de abril del mismo año, las trabajadoras del mercado se enfrentaron a la represión de la Policía Nacional cuando intentaron bloquear el Acceso Sur en protesta por la falta de semáforos frente al centro de abastecimiento. Sin embargo, estas demandas nunca se atendieron por parte del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) debido a que se consideraba un lugar peligroso y la instalación de semáforos afectaría el flujo de tráfico en una vía rápida. A pesar de los esfuerzos para revitalizar y mejorar el mercado municipal, como la habilitación de las oficinas de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad en 2017, el mercado nunca logró cumplir con las expectativas originales. En lugar de ofrecer productos frescos a precios asequibles para la comunidad, el mercado se limitó principalmente a ser un lugar de pago y a prestar ciertos servicios.
Imagen de la terminal de trasbordo intermunicipal recién terminada en 2007, mostrando su frontis y su andén. A pesar de ser una buena idea, la terminal fue transformada en mercado por la Municipalidad de Ñemby en 2009.
El local de la Terminal ya convertido en mercado, en 2013.
El juez de garantías de la ciudad de Lambaré, Hugo Cané, llevó a cabo una inspección visual el 31 de julio de 2009 en la futura terminal que la Municipalidad transformó en mercado.
Represión policial a las trabajadoras ñembyenses del mercado municipal de Ñemby el 12 de abril de 2010, en medio de una manifestación.
El viernes 16 de junio de 2010, los mercaderos de Ñemby se unieron en una enérgica manifestación, cerrando la ruta Acceso Sur en demanda de la apertura del paseo central, que procedieron a romper, y la instalación de semáforos frente al mercado.
Los mercaderos de Ñemby se manifestaron el viernes 16 de junio de 2010, bloqueando la ruta Acceso Sur en una protesta en busca de la apertura del paseo central y la instalación de semáforos frente al mercado.
En primer plano, Elba Maldonado se encuentra encadenada a un poste, mientras al fondo se observa a la señora Nilsa Zoria crucificada, en una protesta que tuvo lugar el 15 de mayo de 2011. Ambas manifestantes luchaban por la apertura del paseo central de la carretera Acceso Sur.
Nilsa Zoria, una de las madres, aparece crucificada y rodeada de sus compañeras del mercado municipal de Ñemby, en una protesta que tuvo lugar el 15 de mayo de 2011.
Esta foto del 3 de marzo de 2017 muestra el avance de la construcción de las futuras oficinas de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Ñemby, ubicadas en el mercado municipal de la ciudad.
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