HOY CELEBRAMOS EL DÍA DE SAN LORENZO MÁRTIR: UN LEGADO DE MÁS DE 300 AÑOS EN ÑEMBY

Historia

Hoy, con gran alegría y sentido de comunidad, nos unimos para conmemorar el Día de San Lorenzo Mártir, el venerado patrón de Ñemby. Extendemos nuestras felicitaciones más cálidas a todos los habitantes de nuestro querido pueblo, así como a todas las personas que llevan los nombres de Lorenzo y Lorenza.

HONRANDO NUESTRA HISTORIA

Al rememorar la historia que se teje en los cimientos de nuestro pueblo, no podemos pasar por alto la relevancia de San Lorenzo Mártir en nuestra identidad. San Lorenzo de La Frontera, con su origen en 1718, lleva el honor de ser más antiguo que su homónimo en San Lorenzo del Campo Grande, fundado en 1775. Desde su nacimiento, nuestro pueblo adoptó el nombre de este santo, otorgándonos así una conexión perdurable con la espiritualidad y las raíces españolas que marcaban la época. En aquel entonces, bajo la tutela de Diego de los Reyes Balmaceda y en medio de colonos españoles que habitaban La Frontera, el nombre de San Lorenzo de La Frontera se inscribió en nuestras calles y corazones.

CURIOSIDADES DE ÑEMBY, LA ABUELA DE LAS CIUDADES

Curiosidades

Por Freddy Ovelar

➡️ Ñemby es la ciudad que lleva el significado de «sur» en su nombre. En guaraní, el Mercado Común del Sur (Mercosur) es “Ñemby Ñemuha”. Al parecer Ñemby era el nombre de un cacique cario. En la época de la conquista, la comarca de Ñemby recibió a los primeros exploradores europeos con generosidad y hospitalidad. Sin este cálido recibimiento, Asunción no se hubiera fundado y los paraguayos no habríamos existido.

➡️ En su encuentro con los carios de Ñemby, en 1528, Gaboto recibió objetos plateados como regalos. Creyendo haber hallado la ruta hacia las riquezas del Perú, decidió nombrar al río Paraguay como «Río de la Plata», título que posteriormente se aplicó a la amplia desembocadura donde el Paraná y el Uruguay confluyen. De esta forma, los carios de Ñemby se convirtieron en protagonistas del origen de este nombre histórico.

➡️ Los conquistadores quedaron sorprendidos al descubrir que los carios de la comarca de Ñemby no solo eran cazadores y recolectores, sino también habilidosos agricultores. En contraste, los indios Timbúes del fuerte del Buen Aire no tenían conocimiento de la agricultura en aquel tiempo. La comarca de Ñemby, llamada por los españoles “La Frontera”, abarcaba un vasto territorio que incluía las áreas que hoy conocemos como Limpio, Mariano Roque Alonso, Asunción, Lambaré, Villa Elisa, San Antonio, Ñemby, Ypané, Guarambaré y Villeta.

➡️ Los carios de Ñemby libaban con deleite el vino, que conseguían de la fermentación del abatí cuí, y la cerveza, que conseguían del mandió. Estas bebidas espirituosas eran elaboradas por las mujeres y servidas en calabazas, siendo exclusivamente consumidas por los hombres. Los ñembyenses se servían del tabaco con fines terapéuticos, y tomaban el mate como digestivo. La medicina tradicional era una parte esencial de su cultura, con el «payé» o «ñande rú» como responsable de las curaciones mediante rituales, y el «poro-pohanongaba» (especie de cirujano) para tratar heridas y fracturas.

➡️ El ñembyense más destacado en la historia es Bernardo García, el gestor de la escuela Carlos Antonio López en 1956, una institución educativa que brindó oportunidades sin precedentes a los habitantes del pueblo. Esta escuela ofreció cursos de mando medio en diversas áreas, tales como corte y confección, cocina, repostería, manualidades, jardinería, horticultura, carpintería, herrería, plomería y albañilería. Además, su iniciativa dio paso a la creación del colegio Pablo Patricio Bogarin en 1965, una institución pionera en educación secundaria en Ñemby. Bernardo García también fue el impulsor del Centro de Salud de Ñemby, que evolucionó hasta convertirse en el actual hospital distrital.

➡️ Ñemby albergó una colonia de inmigrantes europeos en la década de 1920, compuesta por alemanes, austriacos y suizos, quienes se establecieron en Cañadita con el propósito de dedicarse a la agricultura y la ganadería. Actualmente, muchos de sus descendientes continúan viviendo en la zona, llevando apellidos como Eisenkolbl, Baüer, Hummel, Meili, Krebser, Bauer, Stamm, Otto, Buchholz, Stramm, Segger y Dietz.

➡️ Como pocas ciudades en el mundo, Ñemby se encuentra a los pies de un volcán extinto. La explotación de este cerro ha sido una fuente valiosa de piedras de lava utilizadas para pavimentar carreteras, pero esta actividad también ha tenido un efecto peculiar para el pueblo, ya que ha ocasionado terremotos diarios durante más de cinco décadas.

➡️ Ñemby, una vez conocida como la Ciudad Balnearia, fue famosa por sus numerosas piscinas que aprovechaban el arroyo Ñemby.

➡️ Durante mucho tiempo, Ñemby tuvo su propia terminal de ómnibus en la zona céntrica de la ciudad y un aeródromo en el barrio Pa`í Ñu.

➡️ Ñemby siempre ha sorprendido con sus pintorescos sacerdotes, quienes tienen su propio show divino. Aquí, hemos tenido desde un «sacerdote bombero», pasando por un «párroco concejal», hasta el «cura candidato a intendente».

➡️ Ñemby es un pedacito de tierra en el mapa que se asemeja a un zapato. Contrariamente a lo que muchos creen, cuenta actualmente con una población estimada de 157.689 habitantes, según el INE.

➡️ A lo largo de la historia, Ñemby ha sido conocido con una gran variedad de nombres dados por autores, expedicionistas y periodistas. Entre los distintos nombres que se le atribuyeron al pueblo se encuentran: Frontera, San Lorenzo de la Frontera, Valle de la Frontera (Bazán de Pedraza), Pueblo de la Frontera, De la Frontera, Ñemby de la Frontera (Kleinpenning), Frontira, Tremidiere (Azara), Froemidiere (Schmidl), Ñemby, Ñembi, Yemby, Ñeemby, Ñeemby, Membí, Semby y Hêêniby (Natalicio Cabrera). Sin embargo, quizá el nombre más curioso que se le atribuyó fue el de «Weybingon», otorgado por Schmidl. Esta particularidad hace de Ñemby el único topónimo en guaraní que fue castellanizado y germanizado por los europeos.

➡️ En un hecho sorprendente, Ñemby tuvo el honor de recibir al mismísimo Caballero de la Noche, nada más y nada menos que Batman. En julio de 1992, el hombre murciélago registró su icónico Batimóvil en la Municipalidad de Ñemby.

Creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera el 2 de agosto de 1899

Historia

Por Freddy Ovelar

La Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera, hoy Ñemby, surgió del hartazgo de un pueblo que quería otra forma de ser gobernado. Toda la autoridad —lo judicial, lo político y lo municipal— estaba en manos de una sola persona, y eso frenaba el progreso. Los vecinos querían que la administración sea más justa y ordenada, así que empezaron a pedir al gobierno que se repartan mejor los cargos y se cree una Junta que organice mejor el pueblo. Durante mucho tiempo esas peticiones fueron ignoradas, pero la insistencia de los vecinos terminó abriendo el camino para el cambio.

La carta que desencadenó la Junta Económico-Administrativa

El 7 de julio de 1899, un vecino de San Lorenzo de la Frontera envió una carta que fue publicada el 13 de julio de ese mismo año en el diario capitalino La Prensa. En ella planteaba la necesidad de repartir mejor los cargos de la administración local y de crear una Junta Económico-Administrativa. Señalaba que hacía falta separar las funciones de Juez y Jefe, como ya ocurría en Ypané y Colonia Elisa. También recordaba que el pueblo contaba con ingresos suficientes pero que sin una junta esos recursos no se usaban en beneficio de la comunidad. A continuación, compartimos el texto completo de esa carta:

“SAN LORENZO DE LA FRONTERA

Señor director de La Prensa:

Para hacerle una pequeña descripción del estado actual de este departamento, comenzaré por la instrucción primaria. Cuenta este pueblo con dos escuelas nacionales, una de cada sexo, que se hallan regularmente atendidas por personas bastante competentes, a pesar de la exigüidad del sueldo del que gozan. La superintendencia ha recibido informes de ellas muy favorables, especialmente de la de niñas, pero hasta la fecha no ha tenido a bien elevar su categoría o aumentar por lo menos el sueldo de la preceptora, que bien se lo merece. Sobre este particular quisiera llamar muy especialmente la atención del señor súper intendente, pues si no se les aumentan el sueldo a ambos preceptores, es casi seguro que dentro de muy poco tiempo tengamos los padres de familia que lamentar su retiro, siendo que es imposible que puedan vivir con los actuales que son muy mezquinos. Continuaré ocupándome de las varias administraciones que hay en el pueblo, y que se hallan, por desgracia, en manos de una sola persona. Me refiero a las administraciones judicial, política y municipal, que son manejadas por un solo individuo a su capricho. Los vecinos hemos recurrido varias veces al gobierno pidiéndole la distribución de los cargos, y con especialidad la creación de una junta económico-administrativa, sin haber conseguido nada. La jefatura política y el juzgado de paz son cargos que en este departamento es punto menos que imposible que sean medianamente atendidos por una sola persona. Ha sucedido repetidas veces que necesitamos del juez de paz y no lo encontramos en el juzgado pues como Jefe ha tenido que salir a la compañía, y como el suplente vive a distancia de más de media legua del pueblo, nos pasamos a veces dos o tres días sin juzgado. El departamento cuenta con nueve compañías y más de siete mil almas, esto demuestra terminantemente la necesidad de que se dividan los cargos de Juez y de Jefe, divididos están en Ypané, cuyo departamento es poco más o menos la mitad de este pues solo tiene cuatro o cinco compañías y es difícil que su población sea más de la mitad de la nuestra. Como he dicho ya, a pesar de haber varias veces recurrido los vecinos del departamento al ministerio del interior pidiendo la creación de una junta económico-administrativa, nada hemos conseguido, pues lo que se nos niega a nosotros se ha concedido a la Colonia Elisa que no es más que una pequeña parte de este departamento y solo tiene unas cuarenta familias y carece de rentas fijas para mantenerse. Ha sido extraño lo que nos sucedió con el señor ministro, cuando le presentamos la primera solicitud, manifestó que inmediatamente sería creada la junta, y que sus deseos eran que en todos los departamentos de la campaña hubiese municipalidades para que fueran administradas con regularidad sus rentas; empero no sabemos por aquí cuál sería la causa que hizo variar de idea al señor ministro; nos consta que el decreto se hizo, pero nos consta también que después fue revocado y no se pensó en rehacerlo. No puede decirse que no tenemos entradas suficientes; no puede decirse tampoco que no tenemos hombres probos y capaces de formar la junta. Entradas hay más que suficientes; la junta económico-administrativa tendría por lo menos doscientos pesos mensuales que invertir en bien del pueblo, y eso último solo una junta lo haría, ahora no se emplea en el pueblo ni un centavo de ese dinero. El no haberse creado la junta ha dado a que un antiguo comerciante de este pueblo cierre su cese de negocio, y es muy fácil que le sigan otros en tal camino, pues el que tiene en sus manos todos los poderes del pueblo amenaza ahora con recargar exorbitantemente el impuesto de patentes, y como es natural, los comerciantes se niegan a tolerarlo. Terminaría diciéndole muchas cosas al respecto de cómo cumple sus deberes el que está manejando actualmente los tres poderes en este pueblo, pero he visto ya en las columnas de su ilustrado diario las acusaciones que pesan sobre él, así que pongo aquí punto. En otras correspondencias me ocuparé lo más extensamente que puedo de la agricultura y de las industrias de este departamento.

Saludo al señor director. El corresponsal.

San Lorenzo de la Frontera, julio 7, 1899”.

Gracias a la presión ejercida por la carta publicada en «La Prensa» y a las gestiones realizadas por los vecinos, finalmente se logró la creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera, mediante un decreto presidencial el 2 de agosto de 1899, durante la presidencia de Emilio Aceval. Esta Junta fue designada para asumir funciones municipales y contribuir al desarrollo y bienestar del pueblo. Un ejemplar del decreto que estableció la Junta se encuentra conservado en el libro “Registro Oficial correspondiente al Año 1899”, resguardado en la Biblioteca de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. A continuación, presentamos la transcripción de la página 167 de dicho libro:

“Asunción, 2 de agosto de 1.899.

Vistas las solicitudes de los vecinos de Horqueta y San Lorenzo de la Frontera, elevadas al Ministerio del Interior, pidiendo la creación de una Junta E. Administrativa, en mérito del creciente desarrollo que van adquiriendo dichos Departamentos, lo que hace necesaria ya la institución comunal dentro de ellos;

El Presidente de la República 

DECRETA:

Art. 1°. Creánse Juntas E. Administrativas en los pueblos de la Horqueta y San Lorenzo de la Frontera.

Art 2°. Nómbrase al señor Eloy G. Ávalos, Presidente de la Primera Junta; al señor Federico Schmit, Vice-Presidente, y á los señores J. Ramón Giménez, Francisco D. Ortiz, Juan Z. Brítez y Faustino Céspedes, titulares; y para la segunda a los señores Merardo Morales, Pedro Franchisena, José M. Delvalle, Conrado Goetz, Manuel Gómez y Venancio Gónzález como Presidente, Vice-Presidente y Titulares, respectivamente.

Art. 3°. Comuníquese, publíquese y dése al Registro Oficial.

ACEVAL

Guillermo de los Ríos”.

Los miembros titulares, José Delvalle y Manuel Gómez, presentaron su renuncia a los pocos días de instalarse la Junta. Como resultado, el 21 de septiembre de 1899, el presidente Aceval, mediante un decreto, nombró a Justo Sanabria y Vicente Oviedo como sus reemplazantes.

SOBRE LA COPIA DE LA CARTA HISTÓRICA PUBLICADA EN LA PRENSA

La copia de la carta publicada en La Prensa que presentamos en este artículo fue facilitada por Nelson García, bibliotecólogo de la Fundación Huellas de la Cultura Paraguaya. Según García, el texto original fue mecanografiado por el propio director del diario, el Dr. Blas Garay. Para confirmar los datos intentamos revisar los ejemplares de La Prensa de julio de 1899 en la Hemeroteca Carlos Antonio López de Asunción, pero lamentablemente esos números están tan deteriorados que ya no se pueden consultar. Muchos ejemplares de la época ya fueron digitalizados por la hemeroteca, pero justamente los de julio de 1899 no están disponibles porque su estado no permitió escanearlos.

POSIBLES RAZONES DE LA OMISIÓN DE NOMBRES EN LA CARTA

Es posible que el director de La Prensa, Dr. Blas Garay, haya decidido no incluir los nombres del firmante de la carta ni del Jefe del pueblo aludido en la misiva, posiblemente para evitar posibles confrontaciones o tensiones entre dos vecinos importantes de San Lorenzo de la Frontera. Respecto al firmante de la carta, que aparece como «El corresponsal» en la publicación, se supone que podría ser Ramón Ibáñez, quien también figura como corresponsal de La Prensa en un informe sobre el meteoro que cayó en San Lorenzo de la Frontera el 26 de agosto de 1898. Respecto a la persona mencionada en la carta como la que tenía en sus manos “todos los poderes del pueblo”, se trataba de Aniceto Benítez, quien figura en el Registro Oficial de 1899 como el último Jefe político nombrado antes de la creación de la Junta Económico-Administrativa de San Lorenzo de la Frontera.

Carta histórica mecanografiada por el director de La Prensa, Dr. Blas Garay. Una copia de la misma se encuentra resguardada en la biblioteca de la Fundación Huellas de la Cultura Paraguaya. Página 1.
Carta histórica mecanografiada por el director de La Prensa, Dr. Blas Garay. Ibidem. Página 2.
Carta histórica mecanografiada por el director de La Prensa, Dr. Blas Garay. Ibidem. Página 2 (con conclusión).

LA ANTIGUA FÁBRICA DE ARCI COLA, MEMORIA VIVA DE LA INDUSTRIA DE ÑEMBY

Historia

Por Freddy Ovelar

El edificio de la antigua fábrica de Arci Cola, que actualmente se mantiene en buenas condiciones por sus propietarios, representa un símbolo único, siendo el último vestigio en pie de todas las industrias que alguna vez prosperaron en Ñemby. Las imágenes capturadas reflejan el esfuerzo dedicado a preservar la memoria de esta histórica empresa y su contribución al desarrollo local. En este sentido, es crucial que la municipalidad de Ñemby brinde su apoyo y asistencia a los propietarios para garantizar la conservación de este edificio como parte del legado industrial de la ciudad. Se deben considerar todas las circunstancias posibles para evitar su demolición y asegurar que su valor histórico perdure en el tiempo y sea apreciado por las generaciones venideras. Incluso, la restauración y adaptación de esta antigua planta embotelladora, ubicada sobre Acceso Sur y Combatientes del Chaco, a metros del desvío a San Antonio, podrían abrir nuevas oportunidades para su uso, como espacios culturales, museos o centros comunitarios, generando beneficios económicos y sociales para la comunidad. Es importante destacar que la antigua embotelladora de Arci Cola es la precursora de la actual marca de gaseosa Nico.

HISTORIA

Las operaciones de la Embotelladora Central SACI, con licencia para producir Arci Cola y sus subproductos en Paraguay, comenzaron el 11 de noviembre de 1981 en el barrio Florida de Ñemby. En sus inicios, la empresa realizó una inversión de aproximadamente 500 millones de guaraníes y generó más de 80 empleos directos para los habitantes de Ñemby, incluyendo trabajadores, personal técnico y administrativo. Los directivos de la compañía fueron el Dr. Ubaldo Scavone (presidente), el Dr. Tito F. Scavone Yódice, el Dr. Humberto Simón, el Lic. Tomasso Oddone, el Dr. Carlos Heisecke, el Ing. Pedro Cataldo, el Ing. Ramón Benítez Ciotti y el Ing. Luis Fernando Meyer. «Arci Cola» y su línea de productos, que incluía Royal Naranja, Royal Pomelo, Brahma Guaraná y Soda Central, eran fabricados en el país bajo licencia de «ROYAL CROWN INTERNATIONAL CO» de Estados Unidos. «Arci» era la pronunciación en español de las siglas en inglés “RC”, abreviaturas de Royal Crown, cuya compañía producía en aquel momento el tercer sabor Cola más consumido en el mundo. El jarabe utilizado para este sabor contenía extracto de nuez de cola de África, aceite de Cassia proveniente del Lejano Oriente, vainilla de México, azúcar refinada y otros ingredientes. Una de las principales innovaciones de la marca era que las botellas de un litro venían con tapa a rosca, convirtiéndola en la primera gaseosa de Paraguay en utilizar este sistema de cierre. Respecto al proceso de embotellado, se llevaba a cabo de forma automática, pero era bastante lento. Comenzaba cuando la botella vacía ingresaba a la desencajonadora, pasando luego por la lavadora de botellas, la lavadora de cajas, el dosificador, el carbonatador, el llenador, el coronador y la captuladora. Todo este proceso requería aproximadamente 40 minutos, según información periodística de la época. A pesar de sus esfuerzos en marketing y estrategias para posicionarse en el mercado, y a pesar de su sabor único y precio accesible, Arci Cola no logró competir exitosamente con las gigantes Coca Cola y Pepsi. Tras casi 10 años de actividad, y debido a sus limitadas ganancias, la planta industrial de Arci Cola fue vendida a finales de la década 1980 a «Embotelladora Ñemby SAIC», que en ese entonces producía la gaseosa Sinalco en la ciudad de San Lorenzo. Resulta curioso que esta embotelladora llevara el nombre de Ñemby, a pesar de estar ubicada en otra ciudad. Después de la adquisición de la maquinaria de Arci en Ñemby, fue trasladada a San Lorenzo, donde la producción de Arci Cola continuó hasta principios de la década de 1990. Durante este período, el grupo empresarial liderado por Blas N. Riquelme adquirió tanto la embotelladora de Sinalco como la de Arci y las fusionó bajo el nombre de Embotelladora Central S.A. (Emcesa), manteniendo así el nombre de la embotelladora de Ñemby. Esta fusión marcó un hito en la historia de las envasadoras de gaseosas, ya que las de Arci Cola y Sinalco se convirtieron en los precursores de la exitosa gaseosa Niko, la cual fue lanzada al mercado en 2001 para satisfacer la demanda popular.

Imponente fachada de la antigua embotelladora, mudo testigo de la industria ñembyense. La preservación de este patrimonio histórico no solo honra la identidad de Ñemby, sino que también contribuye al turismo cultural y a la promoción de la herencia industrial de la ciudad.
El viejo edificio de Arci Cola en Ñemby es el testimonio de una era industrial pasada. La protección y conservación del viejo edificio de la fábrica de gaseosa Arci Cola debe ser una responsabilidad compartida entre la municipalidad y los propietarios.
Una vista frontal de la ex embotelladora, que se encuentra bien conservada por sus propietarios.
La antigua fábrica es el único remanente de las industrias desaparecidas de Ñemby. Su preservación como patrimonio histórico no solo asegurará la continuidad de la historia industrial de Ñemby, sino que también promoverá el orgullo y la identidad de la comunidad.
La colaboración entre los propietarios, la municipalidad y la comunidad en general es fundamental para asegurar que este valioso legado industrial perdure y continúe enriqueciendo la vida de Ñemby y sus habitantes.
El frondoso patio delantero de la antigua planta embotelladora se encuentra frente a la ruta Acceso Sur.
Actualmente, la ex planta embotelladora sirve como depósito.
La siguiente comparación muestra una perspectiva de un mismo lugar en dos momentos distintos. La imagen de arriba corresponde a febrero de 1983, mientras que la imagen de abajo representa el año 2023.
Reunión de prensa en la planta de la Embotelladora Central ubicada en Ñemby, en la que el Dr. Ubaldo Scavone informaba a los periodistas sobre el mecanismo interno de la firma. Posteriormente, el directivo invitó a los presentes a realizar un recorrido por la planta. Diciembre de 1981.
Los productos Arci Cola tienen hoy su culto; superaban en calidad a sus competidores y fueron abrazados con gusto por un gran sector de consumidores, sin embargo, no aguantaron el embate comercial de las agresivas Coca Cola y Pepsi.

ORÍGENES DEL DEPORTE EN ÑEMBY

Historia

Por Freddy Ovelar

Los inicios del deporte en Ñemby están estrechamente ligados al fútbol, el deporte más popular en Paraguay desde que fue introducido en Asunción en la década de 1890. Las primeras manifestaciones deportivas en Ñemby datan de la década de 1910, cuando se fundó el club «30 de agosto F.B.C.», cuya existencia está escasamente documentada. En el capítulo correspondiente a San Lorenzo de la Frontera de la Guía General del Paraguay de 1920, en el apartado de «Sociedades», se menciona a este club, que en aquel entonces era presidido por Doroteo Machuca.

FUNDACIÓN DEL CLUB TENIENTE FARIÑA EN CAÑADITA

El viernes 24 de junio de 1921, un grupo de vecinos de la compañía Cañadita de Ñemby y la colonia Coronel Thompson de Ypané convirtieron en realidad un sueño deportivo al fundar el club decano del fútbol ñembyense, el Teniente Fariña Foot Ball Club. Inicialmente, su cancha se ubicaba cerca del arroyo Ytororô, en la frontera entre Cañadita y la colonia Thompson. Posteriormente, se trasladaría a su propio terreno, en su ubicación actual, gracias a la generosa donación del señor Marcelino Montórfano. Según una lista elaborada por los directivos del club en vísperas de su centenario, los siguientes vecinos contribuyeron a forjar el Teniente Fariña FBC: Marcelino Montorfano, Rogelio Montorfano, José Montorfano, Isabelino Montorfano, Bartolomé Romero, Teófilo Patiño, Quilino Garcete, Zacarías Pintos, Francisco Téllez, Nesemio Romero, Pedro González, Patrocinio Villanueva, Alipio Sánchez, Mónica Torres, Luis Insfrán, Benito Arguello, Pablo Fariña, entre otros. Esta institución deportiva, la más antigua en actividad de Ñemby, nació gracias al esfuerzo de campesinos, labradores y jóvenes humildes en una zona rodeada de bosques, cocoteros, cultivos y cañaverales, con ranchos rústicos y caminos carretales. El Teniente Fariña alcanzó su primer título liguero en 1990 y el segundo en 2002. A lo largo del tiempo, el club cañaditeño nunca perdió su identidad barrial, y sus vecinos lo consideraron un lugar propicio para reuniones, alegrías, celebraciones y socialización.

FUNDACIÓN DE LA LIGA REGIONAL DEL SUD EN ÑEMBY

La idea de establecer una liga propia, que agrupara a clubes de cuatro pueblos vecinos, surgió como una necesidad para separarse de la Liga Villetana de Fútbol y así organizar sus propios campeonatos. Fue así que el domingo 2 de abril de 1950, un grupo de destacados dirigentes, entre ellos Pablo Patricio Bogarin, Armando Roux, Eligio Méndez, Horacio Velázquez, Máximo Uzuriaga, Mario González, Emilio Ruiz Díaz, Eustaquio Díaz y otros, se reunieron en la casa particular de Pablo Patricio Bogarin en Ñemby, para fundar la Liga Regional del Sud de Fútbol. La nueva Liga regional agrupaba a varios clubes destacados de la zona, incluyendo el Porvenir Foot Ball Club, Ytororô Foot Ball Club, Coronel Romero, 1º de Marzo y Unión Paraguaya de San Antonio. Además, se sumaban el Teniente Fariña Foot Ball Club, Cristóbal Colón, Fulgencio Yegros y 6 de Enero Foot Ball Club de Ñemby. También se unieron el Atlético Villa Elisa, Sol de Mayo Foot Ball Club, Nacional y Tres Boqueños de Villa Elisa, junto con el Coronel Thompson, 6 de Diciembre, Juventud Ypanense, Atlético Curuguaty y el Sportivo Potrerito de Ypané. Desde su fundación, la liga sudeña tuvo la capacidad de participar en los torneos organizados por la Unión del Fútbol del Interior (UFI), conocidos como Interligas, y hasta la fecha ha logrado ganar el campeonato en la temporada 1991/1992. A lo largo del tiempo, algunos clubes de la Liga han desaparecido, los clubes de Ypané se separaron en 2006 para formar su propia liga, y los clubes Cristóbal Colón y Fulgencio Yegros ingresaron a los torneos organizados por la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Actualmente, los clubes afiliados a la Liga Regional del Sud son: Porvenir, Ytororô, Coronel Romero, 1º de Marzo, Teniente Fariña, 6 de Enero, Sol de Mayo y Atlético Tres Boqueños.

Fuentes:

“Pequeña enciclopedia de historias minúsculas del Paraguay”, Luis Verón, tomo I, RP Ediciones, 1993.

“Guía General del Paraguay, 1920”, Francisco Gröwel & Cia, Zamphirópolos, 1920, Asunción.

“Cincuentenario del fútbol sudeño”, Alcides Coronel, La Gaceta, julio de 1999, Ñemby.

“Futparaguay, la enciclopedia del fútbol paraguayo”, Mario Ramón Vega, 2020.

Artículos periodísticos de El nuevo paraguayo.

El club Teniente Fariña de Cañadita es el decano del deporte ñembyense.
Hasta no hace mucho, los aficionados al fútbol llegaban a la cancha del club Teniente Fariña de Cañadita montados a caballo, en bicicleta o arriba de una carreta, se sentaban en una silla, banco o cualquier tronco tirado por ahí, y se ponían a esperar el encuentro para alentar a sus jugadores. Esta fotografía de ca. 1970 nos trae el destello de aquellas épocas perdidas.
Cartel de la sede de la Liga Regional del Sud de Fútbol, ubicada en Ñemby.

TOMÁS OLMEDO: GOBERNANDO ÑEMBY A MARTILLAZOS

Opinión

Por Freddy Ovelar

A lo largo de las décadas, los escándalos plagaron las distintas gestiones de Tomás Olmedo. El último de ellos, que actualmente se debate en los medios de prensa, es catalogado como el más grave hasta la fecha, involucrando fraudes millonarios provenientes de los fondos municipales. A pesar de nuestras advertencias, el pueblo de Ñemby tomó su decisión el 10 de octubre de 2021, y ahora debemos lidiar con las graves implicaciones de su gestión.

UNA GESTIÓN DE CONTROVERSIAS Y ABUSO DE PODER

Hasta hace poco, en su página oficial, Tomás Olmedo se autoproclamaba como un modelo de virtudes, se tenía a sí mismo como el ruiseñor de la honestidad, aparentemente olvidando que en cada institución donde trabajó, su gestión estuvo marcada por actos poco transparentes. Basta con echar un vistazo a los periódicos de épocas pasadas para percatarse de la cantidad de procesos por irregularidades que lo han perseguido a lo largo de su problemática etapa como director. Según una publicación del diario Última Hora, su primera auditoría data del año 2004, cuando dirigía el colegio Miguel Ángel Torales de Ypané. A partir de entonces, el nombre de Tomás Olmedo se hizo recurrente en los titulares de los principales medios de comunicación del país. En 2007, siendo director del colegio Bernardino Caballero, se le procesó nuevamente, lo que resultó en su destitución. No obstante, fue absuelto y trasladado a otra institución después de devolver el dinero reclamado, tal como informó el diario Abc Color en aquel entonces. Además, el 17 de diciembre de 2008, el mismo medio publicó que se generaron quejas por el cobro de inscripciones de 300.000 Gs en el colegio Pablo Patricio Bogarín, a pesar de que estaba prohibido. Durante el período comprendido entre 2008 y 2018, Tomás Olmedo estuvo involucrado en el caso más sonado de investigaciones sobre irregularidades administrativas en el ámbito educativo del país. Se le acusó de desfalcos millonarios y de incitar a padres y alumnos del PPB a generar disturbios. Durante esos 10 años, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) ordenó la apertura de varios sumarios a Olmedo debido a los indicios de anomalías continuas en su gestión como director del PPB. Algunos de estos sumarios se iniciaron a pedido de los propios padres y tras denuncias de la ACE. Dos de las inquietudes recurrentes de los padres durante su gestión en PPB, fueron la explotación de la cantina sin licitación, y la controvertida práctica de cobrar a los alumnos por el uso de los baños, requiriéndoles el pago de un monto cada vez que hacían uso de estas instalaciones. Sus escándalos también le valieron múltiples sanciones disciplinarias por parte del MEC, muchas de las cuales se negó a cumplir.

NO LE CABEN LOS ZAPATOS DE INTENDENTE

Tomás Olmedo ha continuado en su cargo como intendente siguiendo el mismo guión de escándalos, denuncias y actitudes prepotentes que caracterizaron su gestión como director de colegios. Tan pronto como asumió su mandato como intendente, mostró una falta de respeto hacia la historia y la cultura de Ñemby al ordenar la eliminación a martillazos de las placas conmemorativas de las plazas de la ciudad. Los nombres de destacados ñembyenses, quienes dedicaron sus esfuerzos al desarrollo de Ñemby, fueron borrados de los zócalos públicos de manera brutal. Olmedo, que parecía empeñado en afrontar la historia y la cultura de Ñemby a martillazos, presenció impasible cómo se desplomaban casas coloniales y el centenario edificio de la azucarera Surroca & Luis, a pesar de que nuestro medio abogaba fervientemente por su preservación y protección. Esta falta de respeto hacia el patrimonio cultural e histórico de Ñemby es solo un ejemplo de su actitud prepotente y despiadada. Además, durante su mandato, ha nombrado a personas mediocres y semi-analfabetas en puestos clave de la municipalidad. Algunos de ellos apenas saben leer y escribir, y otros apenas completaron la escuela. En la actualidad, las palabras «cultura» y «educación» son chistes de mal gusto y objetos de burla dentro de la municipalidad. El palacete municipal se encuentra repleto de funcionarios sin preparación, “haters”, hurreros, alborotadores, y seccionaleros que bajo la influencia del alcohol realizan actividades proselitistas en pleno horario laboral. Sin embargo, la problemática de Olmedo trasciende lo que se puede ver superficialmente. Se sospecha de su negligencia y corrupción, lo cual nuevamente lo coloca en el banquillo de los acusados. Actualmente enfrenta denuncias por sobrefacturaciones millonarias y obras fantasmas, además de trabajos que no cuentan con la aprobación de la Junta Municipal. Además, se ha planteado la posibilidad de que la campaña de Olmedo haya recibido financiamiento por parte de la empresa Concret-Mix durante su periodo proselitista. Esta circunstancia ha generado sospechas sobre su intención de entregar a dicha empresa las 16 hectáreas restantes del cerro como una forma de compensación. De confirmarse esta acusación, representaría una traición flagrante por parte de Olmedo a los intereses del pueblo de Ñemby. En resumen, parece que Tomás Olmedo no ha aprendido de sus errores del pasado y continúa siguiendo el mismo patrón de comportamiento que exhibió durante su etapa como director de colegios: prácticas corruptas, escándalos, denuncias, maltratos y actitudes despóticas. Es evidente que Ñemby merece un líder honesto, comprometido y capaz, que trabaje en beneficio de la comunidad y respete sus valores. La gestión de Tomás Olmedo ha demostrado ser todo lo contrario, dejando un legado de escándalos y descontento en lugar de avances y progreso. Es hora de que Ñemby elija un nuevo camino y se encamine hacia un futuro mejor, alejado de la sombra de la corrupción y el autoritarismo. 

Tomás Olmedo, nuevamente sospechado de corrupción.

LOS ORÍGENES DE LA EDUCACIÓN EN ÑEMBY

Historia

Por Freddy Ovelar

La primera referencia histórica sobre la existencia de una escuela o de una persona encargada de impartir clases en Ñemby data del 16 de abril de 1879, cuando el presidente Cándido Bareiro firmó un decreto nombrando a Félix Montemar como preceptor de escuela en San Lorenzo de la Frontera. No obstante, fue el 26 de noviembre de 1881 cuando se estableció oficialmente la primera escuela pública en Ñemby, mediante un decreto del presidente Bernardino Caballero. A partir de ese momento, la educación primaria pública comenzó a desarrollarse formalmente en Ñemby. Previamente, el 17 de noviembre, mediante otro decreto, Caballero había decidido fundar 63 escuelas primarias en pueblos donde aún no existían. El Ministerio de Instrucción Pública fue encargado de elaborar una lista de las instituciones que debían crearse, de las cuales 9 serían de primera clase, 10 de segunda clase y 44 de tercera clase. La escuela de Ñemby se clasificaba en tercera clase, debido a la dotación presupuestaria que le correspondía, de 15 pesos fuertes mensuales; por aquel entonces, las escuelas con una dotación de 20 pesos estaban clasificadas en segunda clase, y aquellas con 50 pesos eran consideradas de primera clase. Después de obtener un local para la escuela, gracias a la contribución de los vecinos, y superar las cuestiones administrativas, la enseñanza pública primaria en Ñemby comenzó oficialmente el miércoles 1 de marzo de 1882. El encargado de dirigir la escuela fue Gabriel Cabrera, quien fue el único maestro designado para ese puesto, con un salario mensual de 15 pesos. Según el Anuario Estadístico de 1887, en Ñemby se registraba el funcionamiento de cuatro escuelas. De estas cuatro, dos eran destinadas para niños y dos para niñas. Dos de las escuelas eran financiadas por el gobierno, lo que indica que eran establecimientos de enseñanza pública, mientras que las otras dos eran de carácter privado, es decir, eran sostenidas por particulares. Este dato revela la existencia de un mayor acceso a la educación en Ñemby en comparación con años anteriores. En 1887, a las aulas ñembyenses concurrían un total de 131 alumnos. Según el citado Anuario, en 1887 Ñemby registraba un total de 669 personas que sabían leer y escribir, mientras que 2301 personas eran analfabetas. El decreto Nº 42290 fechado el 23 de diciembre de 1931, que autorizaba a la Dirección General de Escuelas a adquirir “30 bancos para uso de la escuela Media Número 42 de San Lorenzo de la Frontera”, nos da razones para creer que esta institución, fundada sobre la base de la creada en 1881, marchaba hacia lo que debía ser la escuela Carlos Antonio López.

Escuela Carlos Antonio López, árbol semillero de la educación en Ñemby

La historia escolar en Ñemby tiene su momento cumbre con la inauguración del moderno edificio de la “Escuela Superior Número 25 Carlos Antonio López” el 5 de junio de 1956, bajo el padrinazgo de Bernardo García. Eventualmente, la escuela amplió sus ofrecimientos impartiendo cursos de corte y confección, cocina, repostería, manualidades, jardinería y horticultura. Estos cursos, iniciados el 30 de junio de 1956, se llevaron a cabo en una casa de propiedad de la Dra. Leona Bogarin de Rojas, que la dio sin cobrar alquiler, y en la que eventualmente funcionó la Sala de Lectura de Ñemby. Los cursos de carpintería, herrería, plomería y albañilería iniciaron el 26 de agosto de 1956, y fueron bendecidos por el cura párroco en presencia de autoridades comunales, maestros y alumnos. Otra irradiación formativa de esta inicial institución fue la escuela nocturna para jóvenes y adultos, que desde marzo de 1957 impartió clases de Lectura, Escritura, Redacción, Aritmética, Economía, Higiene, Educación para el Hogar y Civismo. En este panorama académico se agitaba el germen del primer colegio de Ñemby, que fue creado en 1965 como resultado de las gestiones de las cultas e inquietas hermanas Leona y Pablina Bogarin. En su primera sede, el colegio, que entonces se llamaba “Liceo Nacional Ñemby”, funcionó en una casa de propiedad de la Dra. Leona Bogarin de Rojas, situada junto a la plaza del pueblo, la cual era de tipo colonial. Posteriormente se trasladó al local de la escuela Carlos Antonio López, donde las clases se daban a la noche y a la luz de las lámparas de kerosene. En 1977 las clases del colegio seguían dictándose en un pabellón de la escuela, el quinto curso funcionaba a la intemperie, y en los días lluviosos daba clases en el pequeño escenario de la institución. A principio de 1977 se dio comienzo a la construcción del moderno edificio del colegio, en una propiedad donada por el padre de las fundadoras, cuya terminación demoró 6 años debido a cuestiones políticas. En honor al donante del terreno el colegio lleva el nombre de “Pablo Patricio Bogarin”. Al acercarse el fin del siglo XX, la gran masa de población de Ñemby trajo el aumento del número de escuelas y de colegios privados y públicos; se fundaron el colegio Don Bienvenido Osorio el 23 de mayo de 1981 en Caaguazú, la escuela César Zotti el 31 de mayo de 1981 en Pa`í Ñu, el colegio Canaán el 10 de marzo de 1989 en Salinas, la escuela Soldados Mártires del 2 y 3 de febrero el 4 de agosto de 1991 en Mbocayaty, y el colegio Miguel Ángel Rodriguez el 2 de marzo de 1992 en Mbocayaty.

Paz del Chaco, primera escuela de compañía

Procurando favorecer a los niños de las zonas rurales, que vivían alejados del centro urbano, a finales de la década de 1930 se creó la primera escuela de Cañadita. La escuela dio inicio a sus actividades resguardada por la sombra de los árboles en un patio que hoy en día es propiedad de la familia Melgarejo Montorfano, y que está ubicado junto al club Teniente Fariña. Posteriormente, esta escuela se trasladó a un paraje conocido hoy como El murallón, lugar situado a unas 3 cuadras de la comisaría de Cañadita. El primer dato sobre la existencia de esta escuela se remonta a 1939, cuando en una nota remitida por la “Comisión Pro-escuela de Cañadita” a la Dirección General de Escuelas se solicitaba fondos para la construcción de aulas. El decreto Nº 13.047 del 30 de marzo de 1939 firmado por Félix Paiva autorizaba la entrega de 25.000 pesos a dicha comisión para la compra de materiales de construcción. Eventualmente esta escuela sería reconocida como “Escuela Ybycuí”, debido a que se encontraba situada en una zona arenosa. Pero pese a la lucha pujante de sus vecinos, esta primigenia institución escolar cañaditeña cerró sus puertas, y años más tarde, el vecino Cancio Rojas donó un terreno para asiento de una nueva escuela, que floreció con el nombre de “Escuela Inferior Nº 2732”. Según refiere su maestra fundadora, Irma Montórfano, la escuela comenzó solamente con el primer grado, en una única aula hecha con adobe, kapi`í y piso natural. Si bien con los años fueron añadiéndole más grados, las aulas se siguieron levantando con las mismas características que la primera, a base de barro y paja. En abril de 1975 los padres de familia vieron una oportunidad de conseguir los cambios que la escuela necesitaba al conformar una cooperadora escolar. Los esfuerzos de estos padres entusiastas se vieron recompensados el sábado 11 de junio de 1977, cuando a las 10 de la mañana, con la presencia del entonces ministro de Educación y Culto, Dr. Raúl Peña, se inauguró el moderno local educativo con su nuevo nombre: “Escuela Graduada Nº 2732 Paz del Chaco” (hoy 1465).

Escuela de la colonia Cañadita

La colonia Cañadita, formada por inmigrantes europeos, principalmente suizos, austriacos y alemanes, estableció una escuela especial para los hijos de sus habitantes. Aunque lamentablemente no se cuenta con mucha información documentada sobre esta escuela, se sabe que era un lugar rudimentario, aparentemente apartado del sistema escolar nacional, donde se enseñaban conceptos básicos como lectura y matemáticas. Una de sus destacadas maestras fue la señorita Irma Montórfano, quien también fue la primera maestra en la actual escuela Paz del Chaco.

UTIC, primera universidad

La universidad en Ñemby surgió porque la ciudad estaba creciendo en términos urbanos, comerciales e industriales, pero no tenía una universidad. La idea era descentralizar la educación superior, y el Lic. Freddy Molinas, quien trabajaba para la UTIC, propuso durante más de un año la apertura de una sede en Ñemby. La UTIC ya contaba con 19 sedes en 15 ciudades en todo el país en ese momento. La Universidad Tecnológica Intercontinental fue creada por la Ley N° 822 del 12 de enero de 1996 y estaba reconocida por el Consejo Nacional de Universidades. El 7 de febrero de 2000, la UTIC empezó a funcionar en Ñemby, marcando la apertura de su vigésima sede y ofreciendo carreras como Ingeniería Informática, Ciencias Contables, Ciencias Administrativas, Ciencias de la Educación y Ciencias Sociales y Jurídicas (Derecho). La sede se estableció en el turno noche en el antiguo Liceo Privado Ñemby, hoy Centro Educativo Filipenses, gracias a la colaboración de la Asociación de Profesores de esa institución. El Lic. Hugo Ferreira ocupaba el cargo de decano de la Universidad, mientras que el puesto de director académico estaba a cargo del Lic. Cipriano León. La apertura de la universidad permitió que los residentes de Ñemby accedieran a la educación superior sin tener que desplazarse largas distancias. Los profesores provenían de reconocidas universidades de la capital, como la Universidad Católica, la Universidad Nacional de Asunción, la Universidad Americana y Columbia, y el cuerpo docente de Derecho incluía a personas destacadas en la práctica y en cargos públicos. En septiembre de 2000, la universidad logró un hito tecnológico al instalar 17 computadoras de última generación para la carrera de Ingeniería Informática. Esto resultó ser un logro asombroso en ese momento. Durante su primer año, la UTIC Ñemby atrajo a cientos de estudiantes no solo de Ñemby, sino también de ciudades circundantes como San Antonio, Ypané, Villa Elisa, San Lorenzo y Fernando de la Mora. La presencia de la sede de la UTIC fue el proyecto cultural más importante del comienzo del siglo XXI y uno de los más trascendentales para la educación superior en Ñemby. Actualmente, la UTIC tiene su sede en el centro de la ciudad y sigue siendo la institución educativa de referencia para miles de futuros profesionales.

La profesora Irma Montorfano, con sus alumnos de la escuela de inmigrantes europeos de Cañadita. Ca. 1960.

Vista del edificio escolar de la Escuela Carlos Antonio López en 1972. Nótese la leyenda en el letrero: “Liceo Nacional”.

Plantel de Profesoras de la escuela Nº 25 Carlos Antonio López, en la sala de la institución.

Así era la vista de la escuela Paz del Chaco en agosto de 1982.

Un hecho resaltante fue la intensa colaboración entre los padres de alumnos y los vecinos del barrio para la construcción de la nueva escuela Paz del Chaco, en 1977. En la foto, padres, maestros y alumnos participando de una reunión conjunta para diseñar planes para el futuro de la escuela. Data de la foto: agosto de 1983.
El Ministro de Educación y Culto, Dr Raúl Peña, procediendo al izamiento de la bandera patria, acompañado por la directora Rosa Morínigo Fleitas, alumnos y autoridades estatales y municipales, el sábado 11 de junio de 1977, día de la inauguración de la escuela Paz del Chaco del barrio Cañadita.

Fuentes:

-Anuario estadístico de la República del Paraguay 1866-1888, Fischer & Quell, Asunción. Biblioteca Nacional del Paraguay.

-Registro Oficial del Paraguay, 1876-1885. Biblioteca de la Universidad de Illinois, USA.

-Registro Oficial correspondiente a 1931, Biblioteca Nacional del Paraguay.

-Gaceta Oficial de la República del Paraguay, 1939. Biblioteca Nacional del Paraguay.

-“Ñemby, un programa de desarrollo Comunal (Unesco)” y “Ñemby, un triunfo increíble en el Paraguay”, Revista del Ministerio de Educación y Culto, agosto de 1957. Biblioteca de la Universidad de Indiana, USA.

-Actuaciones de la Comisión de Investigación y conciliación Boliviano-Paraguaya 13 de marzo de 1929-13 de setiembre de 1929, Washington, Universidad de Texas, USA.

-Dra. Leona Bogarin de Rojas, biografía. Gustavo Rojas Bogarin.

-Viejas notas periodísticas de Abc color, y del Registro Ñembyense para las Ciencias, Artes e Historia.

URNAS FUNERARIAS, HACHAS DE PIEDRA Y VASIJAS CERÁMICAS DE LOS CARIOS ÑEMBYENSES: EXCAVACIONES Y HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS REALIZADOS EN ÑEMBY E YPANÉ EN 1932 POR EL DOCTOR JEHAN VELLARD

Cultural

Por Freddy Ovelar

Al pie de una pequeña colina boscosa, junto al pueblo de Ñemby, las fuertes lluvias de verano descubrieron repetidamente piezas que debieron de ser muy interesantes, pero casi todas han sido destruidas por los habitantes”. Así se refería el etnógrafo y naturalista francés Jehan Albert Vellard con respecto a los objetos arqueológicos que quedaron al descubierto en Ñemby en 1932. Durante aquel tiempo, las fuertes lluvias de verano y el uso de palas ocasionalmente dejaban al descubierto piezas y restos del ancestral pueblo de los carios. El doctor Vellard partió en 1931 hacia Paraguay encargado de una misión por el gobierno francés. El propósito de su misión era llevar a cabo estudios sobre la fauna del Chaco, documentar la etnografía paraguaya y recolectar colecciones para el Museo del Trocadero, actualmente conocido como el Museo del Hombre, ubicado en París. En julio de 1931, emprendió un periplo por el Chaco, donde tuvo la oportunidad de conocer a los Makás y los Tobas, pero las primeras escaramuzas de la contienda chaqueña lo obligaron a dar por terminada su expedición prematuramente. En enero de 1932, antes de partir hacia Caaguazú, donde llevaría a cabo su famoso estudio sobre los Guayakis (hoy Achés), realizó excavaciones en Luque, San Lorenzo y San Bernardino, lugares donde descubrió materiales arqueológicos de gran interés. Sin embargo, con el deseo de hacer más hallazgos, se dirigió a la región de Ñemby e Ypané, acompañado por su guía, Robustiano Vera. Sus excavaciones en estos pueblos resultaron en el descubrimiento de auténticos tesoros pertenecientes a la cultura guaraní prehispánica. El arqueólogo expuso el resultado de su trabajo en artículos publicados en el Journal de la Société des Américanistes de París. En uno de ellos, titulado “NOTAS SOBRE LA CERÁMICA PRE-COLOMBINA EN LOS ALREDEDORES DE ASUNCIÓN”, explica: “En Luque, San Lorenzo y Guarambaré, durante las labores agrícolas, los lugareños encuentran de vez en cuando urnas funerarias o jarrones enteros, pero los rompen casi siempre con la esperanza de encontrar allí un tesoro. En Trinidad, D’Fiebrig, el director del Jardín Botánico, ya ha exhumado varias urnas funerarias; se recogieron varias piezas de cerámica y objetos de piedra en las orillas del lago Ypacaraí, en San Bernardino; pero hasta ahora la región de Ñemby e Ypané, al sureste de Asunción, parece ser la más rica”. El artículo del doctor Vellard sugiere que algunas de las piezas exhumadas en Ñemby e Ypané no fueron buscadas sino encontradas por simple casualidad, generalmente durante los trabajos agrícolas de los lugareños. En una ocasión, una pala tropezó accidentalmente con una urna funeraria, sin quebrarla. En otra ocasión, la tierra reveló sus secretos después de las fuertes lluvias; en otros casos, se encontraron cuencos mientras se excavaban hoyos para la siembra. El doctor Vellard comenta al respecto: “Al plantar una planta de banano, un habitante de Ñemby había descubierto ante nuestro paso dos cuencos de fondo casi redondeado, muy bien cocidos, sin ningún tipo de decoración; uno de estos cuencos, encontrado a la vera de la plantación, fue roto por mascotas, el otro fue cedido para mí”. Aunque Vellard no tenía dudas acerca de la antigüedad de las piezas encontradas en Ñemby e Ypané, cometió un error al ubicar a los carios cerca de los mbayás. Él escribió: “La proximidad de estas dos tribus hace imposible fijar el origen de las piezas de cerámica encontradas en la región (de Ñemby e Ypané); se pueden asignar tanto a los Kariós como a los Mbayás”. El error en el que incurrió el arqueólogo es un error explicable en él, ya que no era un experto en los pueblos étnicos del Paraguay y su conocimiento sobre ellos era parcial e imperfecto. Los mbayás eran un pueblo que habitaba la zona central del actual Chaco paraguayo, y el norte de la región oriental, en un territorio que coincide con el actual departamento de Concepción; es decir, los mbayás estuvieron demasiado lejos de la región donde el doctor efectuó sus hallazgos. Además, los vecinos más próximos a los carios eran los Paranáes (guaraníes, aliados de los carios) y los Agaces (no guaraníes, enemigos mortales de los carios), quienes tampoco vivían tan cerca. Los primeros se encontraban más al sur, y los segundos en la zona chaqueña, en la ribera derecha del río Paraguay. Por tanto, las piezas localizadas en Ñemby e Ypané solo pueden interpretarse como vestigios de los carios ñembyenses. Por tanto, las piezas localizadas en Ñemby e Ypané solo pueden interpretarse como vestigios de los carios ñembyenses. Hay que tener presente que en tiempos anteriores a la conquista, la entonces gigante comarca de Ñemby comprendía toda la zona meridional de la actual Gran Asunción (Villeta, Ñemby, San Antonio, Villa Elisa, Lambaré y Asunción), y estaba densamente poblada por sus naturales y legítimos señores, los carios ñembyenses, un subgrupo guaraní con quienes los españoles hicieron un pacto y fundaron la ciudad de Asunción.

PIEZAS ENCONTRADAS EN ÑEMBY

En su artículo, el doctor Vellard dedica un párrafo a Ñemby donde menciona lo siguiente: “Ñemby es un pequeño pueblo a 15 kilómetros al norte de Ipané, conectado a Asunción por una vía por donde circulan camiones y automóviles”. En Ñemby, reportó haber encontrado una vasija «bellamente elaborada y muy bien cocida» en un jardín detrás de la iglesia, así como dos cuencos en un sembrado de banano cerca del cerro Ñemby y una urna funeraria en Cañadita. Acerca de la pieza hallada en Cañadita, menciona lo siguiente: “Algunas urnas, como la pieza muy bonita que encontramos en Cañadita, cerca de Ñemby, están decoradas con una serie de finas líneas paralelas, pintadas sin duda con un peine, entrecruzándose, formando varias combinaciones. El interior de la urna parece haberse pintado en rojo”. Sobre el tamaño de las urnas, el doctor detalla: “Las urnas son de tamaño muy variable, pudiendo alcanzar casi un metro de altura; el promedio varía entre 40 y 60 cm.; contienen sin dificultad un cuerpo adulto doblado. Los más pequeños, pero de la misma forma, debían ser usados para niños”. Según Branislava Sušnik, estas vasijas eran llamadas «japepó» por los carios, y se utilizaban tanto para fermentar bebidas como para servir como urnas funerarias. El indio guaraní enterrado yacía alojado en cuclillas dentro del japepó, y un cuenco con forma de plato hacía de tapa para esta urna. La urna encontrada en Cañadita posee una gran importancia arqueológica, ya que en ella están implicados los rituales mortuorios guaraníes. El experto también expone un interesante informe sobre los objetos que solían encontrarse dentro y junto a estas urnas. Menciona lo siguiente: “De las cuatro urnas, enteras o fragmentadas, traídas de nuestras excavaciones, ninguna contenía huesos, pero muchas de las descubiertas previamente por los lugareños los contenían, a veces mezclados con fragmentos de collares, u objetos cotidianos, husos (objetos de madera que los carios usaban para hilar), pipas, hachas de piedra, etc., sin rastro de tela u objetos metálicos. Varias cerámicas de pequeño tamaño suelen acompañar a las urnas: cuencos con bordes inclinados o convexos, cuencos con más o menos bordes, jarrones con cuello, casi globulares, con cuello estrecho, etc.”.

PIEZAS ENCONTRADAS EN YPANÉ

El doctor Vellard brinda una descripción más detallada de Ypané. Mientras se encontraba en este pueblo, menciona lo siguiente: “Ipané es un pequeño pueblo de mil habitantes a treinta kilómetros aproximadamente al sureste de Asunción; agrupado en una colina alrededor de una iglesia de la época colonial, se asemeja a todos los pueblos del interior del Paraguay. El área es bastante montañosa; colinas bajas, boscosas o cubiertas de matorrales, están separadas por depresiones pantanosas donde nacen pequeños riachuelos. Los cerros, de perfil redondeado, están formados principalmente por areniscas y lutitas cristalinas parcialmente meteorizadas; las arcillas abundan en suelos rojos lateríticos; en ciertos lugares aparecen capas arenales superficiales, no extensas. Depósitos aluviales tardíos del Terciario o Cuaternario ocupan las tierras bajas. En las colinas, los habitantes plantan una pequeña cantidad de maíz, algodón, maní, melones, plátanos y naranjos; se desarrolla el cultivo del arroz en tierras bajas pantanosas. Un pequeño arroyo, el Acahay, pasa al sur, al pie del pueblo. Al oeste, al otro lado de una pequeña planicie, en Guarnipitán, se extienden cimas de cerros desnudos, Lomas Valentinas, Tacuruty, Guasú Corá, teatros de violencia durante la guerra de 1866-70”. Los hallazgos arqueológicos en Ypané incluyeron una gran urna completa, un pequeño jarrón de arcilla blanca, dos hachas de piedra y un mortero de piedra, entre otras piezas.

PIEZAS LLEVADAS A MUSEOS DE PARÍS

La ingenuidad de los campesinos, las inclemencias del tiempo y las toneladas de arena bajo las cuales las piezas estuvieron sepultadas durante siglos, tuvieron un impacto significativo sobre ellas. Según los datos proporcionados por el doctor Vellard, solo una parte de las piezas recolectadas por él estaba intacta o en buen estado, mientras que la otra parte estaba rota o incompleta. Es muy probable que el doctor Vellard haya recogido los fragmentos de las vasijas y urnas rotas para reconstruirlas en su forma original, tal como lo demuestran sus ilustraciones. Como se puede deducir de una carta enviada por el arqueólogo a Paul Rivet en 1933, el resultado de sus excursiones fue muy fructífero. “En resumen -dice- los resultados de mi viaje al Paraguay son: una gran colección completa de 300 objetos Makás; urnas funerarias encontradas en la cercanía de Asunción; algunos huesos fósiles, apuntes y fotografías de petroglifos del Cerro de Villarrica; colección Guayaki, un centenar de objetos, colección mbwiha todavía incompleta”. El doctor Vellard embarcó estos y otros tesoros para su país, para que fueran llevados al Museo de Etnografía del Trocadero y al Muséum National D’histoire Naturelle de París, donde actualmente están resguardados

EL REGISTRO ILUSTRATIVO Y FOTOGRÁFICO DE LAS PIEZAS

En el artículo del doctor Vellard se reproducen dibujos ilustrativos que nos facilitan enormemente la comprensión de sus hallazgos. Además, el antropólogo realizó un pormenorizado relevamiento fotográfico, tanto de sus piezas como de los lugares que visitó. Parte de este registro fotográfico se encuentra en la Biblioteca de la Universidad Austral de Buenos Aires, y comprende un archivo de negativos de 35 mm en blanco y negro, diapositivas y copias positivas en blanco y negro y en color. Hemos presentado una solicitud formal ante la Universidad Austral para acceder a copias fotográficas de las excavaciones realizadas por el doctor Vellard en Ñemby e Ypané, pero aún estamos a la espera de una respuesta.

REPATRIAR LOS TESOROS DE ÑEMBY

Hemos podido constatar, en nuestro contacto con el Museo Nacional de Historia Natural de París, que no todas las reliquias de los carios están expuestas al público. En nuestro país, apenas hay tesoros comparables (el Museo Etnográfico Andrés Barbero de Asunción solo exhibe un par de urnas funerarias de los carios), por lo que la municipalidad de Ñemby debe iniciar las gestiones para lograr que estos tesoros ñembyenses, con cientos de años de antigüedad, retornen al lugar de donde fueron sacados en 1932.

LISTA DE OBJETOS ENCONTRADOS EN ÑEMBY E YPANÉ

Urna grande de arcilla roja en Ipané

«Gran urna entera, enterrada en rojo, encontrada en un jardín de Ipané: estaba llena de suciedad y la tapa reducida a unos pocos fragmentos. Forma alta, con base cónica; parte superior decorada con estampados ungulados, muy corta. Altura 55cm. — máx. 59 cm. —diámetro de apertura 54 cm. — circunferencia basal 52 cm. —circunferencia máxima 495 cm. — circunferencia de apertura 175 cm. — Altura de la parte decorada con huellas de garras de 42 a 13 cm.”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Urna grande de barro blanco, decorado con diseños rojos, Caňadita, entre Ipané y Nembý

«Muy bonita urna blanca, de barro fino, de forma baja. La parte superior del cuerpo está dividida en tres campos por surcos circulares profundos; cada campo está decorado con diseños pintados en rojo arreglados de manera diferente, hechos con un peine; cuello con cuidado conformado. Esta hermosa pieza acababa de ser descubierta en Caňaditas, a mitad de camino entre Ipané y Ňemby, por un habitante que cavaba un pozo; enterrado 1,50 o 2 metros por debajo del nivel del suelo actual, estaba tirado de lado y lleno de tierra; no lo acompañaron fragmentos de hueso. Altura 41cm. — diámetro máximo 58— diámetro de la abertura 31 — circunferencia máxima 187 —circunferencia de apertura 119”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Vasija pequeña de loza blanca, Ipané

«Vasija pequeña de loza blanca, después de haber recibido un cierto pulimento, con una pátina, mano de obra descuidada; fondo plano, cuerpo globular con cuello recto, roto en la parte superior; profundas muescas verticales alrededor del vientre; una línea de pequeñas incisiones en forma de cuña alrededor del cuello uterino. Altura total 65mm. — altura del cuello 22 — diam. máx. 73 —diámetro del cuello 22 — máx. 23, 5 ”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Cuenco en tierra roja, decorado con estampados de ungulados imbricados, Ipané

«Cuenco de loza rojiza, rugoso, totalmente decorado por fuera impresiones de garras. Encontrado cerca de Ipané, junto a la Urna 2. Altura 85 mm. — arriba, desde el cuello 22 — borde 4 a 5 — diam. abertura 110 — diam. máx. 135”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Fragmento de cerámica decorada con bandas pintadas de rojo, debajo del cuello y en el vientre, Ňemby

«Fragmento incompleto de una urna en arcilla blanca, decorada con bandas rojas en el cuello y en el cuerpo; encontrado en una excavación para plantar un banano, en una colina como 1 kilómetro al sur del pueblo”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Cuenco de arcilla amarilla, Ñemby

«Cuenco de fondo redondeado, de arcilla amarilla que parece haber recibido cierto pulimento, sin rastros de decoración; el fondo está ennegrecido por el fuego. Encontrado a 58 cm. en lo profundo de un jardín detrás de la iglesia de Nembý junto con otro plato roto por animales y numerosos fragmentos domésticos. Altura 135 mm. —altura entre la circunferencia máxima y la abertura, 70 – diámetro maxima 335 – diámetro de la abertura, alrededor de 295 (falta un fragmento) — circunferencia máxima 1075”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Pequeña hacha de piedra limada, Ipané

«Hacha pequeña de piedra silícea verdosa, pulida y muy dura; afilada ligeramente convexa, bien conservada; sin marcas vinculantes. Largo total 74 mm; altura máxima 40 (10 mm. desde el borde de corte); altura a 10 mm. del talón, 30 — espesor medio 22. Colina al sur de Acahy, en Ňaendá; cerca de una chimenea”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

Hacha de arenisca amarillenta, Ipané

«Hacha en arenisca amarilla, poco resistente; borde de corte desgastado; marcado un surco circular en el tercio posterior. Largo, total 98 mm.; altura máxima 52 (a 45 mm. del borde de corte) — altura a 10 mm. tacón, 30 — espesor mediano 28. En medio de las tierras coloradas, en Ñaendá”. Descripción hecha por el doctor Vellard en su “Lista de objetos traídos de ďípané y Ňemby”.

El médico, naturalista y antropólogo francés Johan Albert Vellard, en 1938. Universidad Austral. El nuevo paraguayo.
Auto-caricatura de Vellard, UA, Archives Vellard, Diego Villard. El nuevo paraguayo.

Fuentes:

• “Notes sur la céramique pré-colombienne des environs d’Asunción” y “Exploration du Dr. Vellard au Paraguay” de Johan Albert Vellard, Journal de la Société des Américanistes, Tome 26 n°1, 1934. pp. 37-45 y Tome 24 n°1, 1932, respectivamente.

• “Les Anneés folles de l`ethngraphie», Museum Trocadero, 28-37, Diego Villard, Muséum National D’histoire Naturelle, publications scientiphiques, Paris.

• “Los viajes del doctor Vellard”, Diego Villar, Università Ca’ Foscari Venezia, Article in Disparidades Revista de Antropología – Mayo 2020.

• UN APORTE A LA ETNOGRAFÍA VISUAL. PROCESAMIENTO PARCIAL DEL ARCHIVO JEHAN VELLARD, Lic. María Ana Baldani Cámara, Facultad de Comunicación de la Universidad Austral, Buenos Aires, Argentina.

• Agradecimientos: Muséum National D’histoire Naturelle de París, Biblioteca de la Universidad Austral de Buenos Aires y Museo Etnográfico Andrés Barbero de Asunción.

LOS ESTACIONEROS DE ÑEMBY: PATRIMONIO EXCEPCIONAL DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR PARAGUAYA

Cultural

Por Freddy Ovelar

La Semana Santa de Ñemby atesora décadas, tal vez siglos, de tradición. A esta festividad acuden cada año miles de fieles y devotos de todo el país para vivir de cerca la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Pero Ñemby, sobre todo, destaca por la singularidad de sus estacioneros, que durante 7 días, desde el domingo de ramos hasta el domingo de resurrección, vestidos con sus trajes característicos, recorren las calles recreando el Calvario, entonando su purahéi asy, o su purahéi ñembo’e, produciendo al mismo tiempo cadencias sobrecogedoras, e imágenes de sublime belleza.

SOBRE EL ORIGEN DE LOS ESTACIONEROS

No sabemos con certeza cuál es el origen de los estacioneros. Los estacioneros propiamente dichos no aparecen mencionados en los manuscritos de las reducciones, ni en las documentaciones oficiales de la época colonial. Según parece, hasta inicios del siglo pasado los estacioneros eran muy pocos conocidos en el Paraguay, especialmente en aquellos pueblos donde no había florecido su tradición. En las décadas de 1960 y 1970, la evidencia de su existencia se limitaba a los relatos de Augusto Roa Bastos y semblanzas aparecidas en periódicos capitalinos. Pero entonces, ¿de dónde vienen los estacioneros? ¿Cuál fue la chispa que causó su nacimiento? ¿Qué tan atrás se remonta la historia de estos tenores de la ópera pynandi, símbolos de nuestra identidad mestiza, que hoy significan la expresión cultural más representativa de Ñemby?

Herencia de los Jesuitas

No hay extensas investigaciones sobre el origen de los estacioneros, y los pocos investigadores musicales y antropólogos paraguayos que se han dedicado a su estudio, como Ramiro Domínguez, Mario Rubén Álvarez, Luis Szarán y Juan Gómez Perasso, atribuyen su origen a los Jesuitas y Franciscanos. Según Laura Fahrenkrog, en el proceso de conversión de los indios a la fe cristiana “la música era considerada como uno de los elementos de educación popular más eficaces”, y como los indios guaraníes eran “músicos por naturaleza, como si hubieran sido creados para la música”, los jesuitas complementaron la formación religiosa de los naturales con la enseñanza del canto y el toque de instrumentos sonoros. Fahrenkrog nos señala que ya con la fundación de las primeras reducciones jesuíticas, allá por 1610, se comenzó a enseñar a los guaraníes “a leer, escribir, contar y tañer, y algunos cantarcitos que después podrían enseñar en sus casas”. Así, con el tiempo, las reducciones se convirtieron no solo en escuelas de aprendizaje, sino también en verdaderas escuelas de música. Como ya dijéramos, existe un vacío notable con respecto a la existencia de los estacioneros en la historia, no hay documento alguno que nos lleve a ver siquiera un rastro de ellos, sin embargo, si buscamos encontrar similitudes entre los estacioneros y los grupos artísticos religiosos derivados de las reducciones, los llamados “indios cantores” son los que nos darán más semejanzas. Los indios cantores eran grupos de intérpretes e instrumentistas formados por los jesuitas que vagaban descalzos por los pueblos del Paraguay y la Asunción colonial. Estos indios cantores eran generalmente hijos o familiares de los caciques y tocaban sus tambores y sus flautas en las celebraciones religiosas, así como en las festividades cívicas y en los entierros. Cantaban canciones en castellano y en guaraní, porque eran el producto del encuentro de dos culturas, la española y la indígena. Nos dice Fahrenkrog que este oficio misional guaraní no era del agrado de muchos religiosos, debido, principalmente, a las malas conductas de los indios y a su gran afición a las bebidas espirituosas. Muchos curas consideraban a estos cantores como la “basura de los pueblos”, y referían que, cuanto menos existieran, “sería más del agrado de Dios”. Nos sigue diciendo Fahrenkrog que “si bien la música que realizaban puede haber sido muy bien considerada por los jesuitas, sus intérpretes tenían conductas reprochables por los padres y tal vez por la comunidad (…). Para intentar mantener la decencia del oficio de músico, se castigó severamente la embriaguez”. La similitud entre los estacioneros y los indios cantores se ve aún más estrecha si se toma en cuenta que los estacioneros son también músicos errantes, conjuntos caminantes de los sonidos de la oración. Y al igual que sus lejanos cófrades indios, los estacioneros son cantores populares, cantan en guaraní y en castellano, marchan con los pies desnudos, cantan sus rezos en las iglesias, actúan en los cementerios, y padecen la negativa de los sacerdotes, muchos de los cuales los juzgan incultos y vulgares. Todavía hoy la Iglesia rechaza la religiosidad popular por considerarla ignorante y populista, y excluye a los estacioneros de la liturgia de Semana Santa, siendo los de Ñemby los únicos partícipes directos de ella. En el II Encuentro sobre Religiosidad Popular y Liturgia organizado en 1975 por el Consejo Episcopal Latinoamericano, se denunciaba, entre otras cuestiones, que elementos de la religiosidad popular cobraban un lugar desproporcionado en la liturgia sagrada de la Semana Santa, y se abogaba por la desaparición de los estacioneros. En sus conclusiones refería que la Iglesia debía “propiciar, promover y si fuera posible auspiciar la creatividad musical y religiosa para la Semana Santa (mediante concursos, festivales, etc.) que reemplace al canto hoy no comprendido de ciertos estacioneros«.

Herencia de los Franciscanos

Existe un acuerdo común entre los estudiosos que corrobora el hecho de que la devoción del Vía Crucis es una herencia de la Orden Franciscana y la música religiosa es una herencia de la Orden de los Jesuitas. De acuerdo con las apariencias, los estacioneros tienen también reminiscencias de las primitivas hermandades y cofradías españolas, que tienen una fuerte influencia de San Francisco de Asís. La Hermandad del Silencio, fundada en 1355, y la Hermandad de las Cigarreras de Sevilla, fundada el 5 de octubre de 1563, son dos de las más antiguas que procesionan hasta ahora en la Semana Santa en España. Como podemos comprobar leyendo las siguientes líneas, la similitud es bastante notoria: los grupos españoles procesionan durante el Jueves Santo una cruz (llamada cruz guía o cruz de Jerusalén), salen descalzos vestidos con túnicas, algunos ataviados con el capirote y antifaz, portando estandartes, velas o faroles mientras entonan el Miserere, canto gregoriano. Si fuera posible vislumbrar en la existencia de los indios cantores, y/o en las hermandades y cofradías españolas la remota raíz de los estacioneros, se puede entonces concluir que éstos fueron el resultado de un fascinante proceso de mestizaje cultural. Los paraguayos asimilaron el legado de los jesuitas y los franciscanos, pero a lo largo de los años este legado se fue diluyendo, al tiempo que sucesivas generaciones de un nuevo tipo de cantores se fueron adaptando a nuevas prácticas. Estos nuevos coros populares no olvidaron las antiquísimas canciones de sus antecesores, ni dejaron la cruz ni los faroles, pero sí se hicieron poetas, se volvieron compositores, depusieron los instrumentos musicales para tomar el látigo y el cáliz, modificaron su vestimenta, y acabaron evolucionando hacia lo que hoy se conoce como estacioneros.

Herencia popular

Pero no todos están convencidos. El investigador musical Diego Sánchez Haase plantea la posibilidad de que los estacioneros no fueran obra de la influencia hispánica sino “solamente herencia de variadas prácticas de la religiosidad popular”. En su estancia en Asunción, que duró de 1813 a 1819, el comerciante inglés Juan P. Robertson fue testigo de las celebraciones de Semana Santa. Escribió: “El Jueves Santo toda la población de la ciudad estaba en movimiento rezando las estaciones o recorriendo distintas iglesias y repitiendo en cada una de ellas un cierto número de plegarias”. Es posible que estos rituales populares mencionados por Robertson acabaran evolucionando hacia los estacioneros, probablemente cuando la gente abandonó la práctica de salir de sus casas para ir a rezar las estaciones en las parroquias. Si fuera así, los estacioneros se convirtieron entonces en la voz, si no en los portavoces, de la feligresía católica popular durante las celebraciones de Semana Santa.

INDUMENTARIA DE LOS ESTACIONEROS DE ÑEMBY

La vestimenta de los estacioneros tradicionales de Ñemby no era como la conocemos hoy, pues como su evolución se dio en un ambiente rural y campesino, antes iban descalzos y vestían de luto riguroso. Ahora la humilde desnudez de sus pies sustituyeron por elegantes zapatos, y su indumentaria, exagerada en detalles y arrequives, causa asombro por su rareza y extravagancia. En realidad, la identificación de los estacioneros con la magia de lo incomprensible comienza con su indumentaria. Como no hay una escuela para estacioneros, ni tampoco una boutique para estacioneros, el estacionero se procura una voz y compone su propio uniforme. Por lo general, y siguiendo una disposición no escrita, sus pantalones serán negros o blancos, su camisa blanca, su túnica o hábito de nazareno azul y su toca blanca (mujeres); su bonete, si lo tuviere, resueltamente artificial, su pañoleta, bordada con una cruz, estará atada al cuello, y su corbata reducida a una mínima expresión. Los colores de las vestiduras varían de acuerdo a su significado, y en muchos casos, al santo o la protectora de la capilla de la que es oriundo el estacionero. Así, por ejemplo, los colores blanco y azul de los estacioneros de la capilla Inmaculada Concepción de María de Cañadita indican pureza y paz, respectivamente, y el negro luto.

EL QUIÉN ES QUIÉN

Cada estacionero tiene una función concreta dentro del grupo. Los estacioneros van precedidos por el guía, o el portador de la cruz, y por el banderero, quien es el portador del estandarte o la bandera de la agrupación. Detrás les siguen los maestros cantores, a quienes los estacioneros de Cañadita y Rincón denominan “maestros en pie”, o “los que cantan en pie”. Según Mario Rubén Álvarez, los cánticos de estos maestros “son realizados a dos voces, con la segunda que acompaña a la primera siempre a la distancia de intervalos de tercera mayor y menor. Los cánticos son entonados en sol mayor”. Por último, marchan los faroleros, quienes flanquean lateralmente a los estacioneros restantes. Ellos recorren las iglesias, los calvarios familiares y el kurusú jeguá (cruz adornada) cada 3 de mayo. Los estacioneros llegan a una casa donde está preparado el calvario, que es una especie de arco confeccionado con hojas de caña o con ramas de ka’avove’í; el calvario tiene una mesa en la que hay una cruz o un altar (imagen de la virgen o un santo), y una vela encendida, además de una vela sin encender. El maestro en pie se arrodillará y cantará una canción en función a la imagen que contenga el calvario. Después, los estacioneros se retirarán recompensados por el dueño de casa, con chipa o con sopa, y la vela sin encender, que usarán para el recambio de sus faroles.

PARTICULARIDADES NOTABLES

Aunque los estacioneros en general son agrupaciones populares que comparten principios y objetivos comunes, los de Ñemby tienen un valor artístico, social, cultural y religioso peculiar e incalculable. Existen algunas pautas en su disciplina, en su reglamento interno, en sus actividades e incluso en sus interacciones que los hacen únicos y distintos. El primer punto distintivo está en que, como ya hemos dicho, los grupos de Ñemby participan activamente de la liturgia de Semana Santa, mientras que casi todos los demás grupos del país quedan excluidos de ella. En referencia a esto, el antropólogo David Galeano dice: “En algunas iglesias, los sacerdotes nos les permiten a los estacioneros el ingreso al templo, solamente se les permite permanecer en los alrededores de la iglesia”. Otro rasgo notable de los grupos de Ñemby es que rechazan el dinero y la bebida espirituosa como gratificación a sus cánticos, en contraste con los estacioneros de Horqueta, Pedro Juan Caballero y otros pueblos del interior que no solo los aceptan, sino que los buscan abiertamente. Al respecto, los investigadores Banducci y Amizo explican: “Cerca de Horqueta, en la ciudad de Concepción, en una visita al cementerio el Viernes Santo, fue posible encontrar un grupo de estacioneros masculinos visiblemente borrachos, que cantaban al pie de los sepulcros. A diferencia de lo que sucede en Ñemby, donde los estacioneros no admiten el consumo de alcohol en sus rituales, ni siquiera el pago por sus servicios”. Otra particularidad interesante de los ñembyenses es que desdeñan los desafíos musicales con otros grupos. El maestro Florentín Giménez describió de este modo esta competencia de canto: “Al recorrer los calvarios, ya entrada la noche, un grupo de estacioneros se encuentra en su peregrinar con otro grupo y, con el entusiasmo acostumbrado, se hacen mutuos desafíos para una competencia musical. Muchas veces estos ocasionales competidores han amanecido cantando sin lograr vencerse en estas originales justas. El grupo que queda vencido al agotársele el repertorio deberá entregarle al ganador la Cruz Mayor. Uno de ese grupo ganador, al recibir triunfante la sagrada insignia, se encamina, acompañado de todos los integrantes del coro, para entregar la cruz al sacerdote de la parroquia del pueblo, para que éste, finalmente, en la ceremonia pascual ante los feligreses, devuelva a los perdedores, muy humillados, el estandarte”. Quizá el estacionero ñembyense rechaza estas competencias por considerar que se encuentran fuera del contexto cristiano. La figura de las mujeres estacioneras en Ñemby es otra distinción significativa, algo que choca contra la cuestionada tradición de los estacioneros, en la que únicamente se admiten estacioneros varones. El carácter verdaderamente excepcional de estas estacioneras mujeres ñembyenses radica en el hecho de que, al momento, son las únicas existentes en el país. Una última peculiaridad que podemos destacar es que en Ñemby, una ciudad con apenas 25 km2 de superficie (un área similar a la del Vaticano), es donde, al momento (2023), está la mayor cantidad de grupos de estacioneros, un total de 10, lo que supone una proporción de coros populares sin parangón en el Paraguay.

GLOSARIO DE LOS ESTACIONEROS DE ÑEMBY

Banderero: el que porta la bandera, banderola o el estandarte. Va a la cabeza del grupo.

Cancionero: manuscrito que contiene la colección de músicas o el repertorio del grupo. Algunos estacioneros lo llaman “cuaderno”.

Crucífero: el que porta la cruz. Va a la cabeza del grupo.

Cruz: llamada también Cruz guía o Cruz mayor. La porta el crucífero. Por lo general se la atavía con un paño blanco o palma.

Estandarte: insignia de los estacioneros. Representa corporativamente al grupo. Lo porta el banderero.

Farol: pieza luminaria de fabricación casera que tiene cabida para una vela. Es utilizada en las peregrinaciones para iluminar la senda del estacionero y al propio estacionero.

Farolero: el que porta el farol. Marcha al costado del grupo.

Maestro en pie: cantante principal, que hace la primera voz. También es llamado así el corista que hace la segunda voz.

Pañoleta: llamada también pañuelo o capa, es una bandana que va atada al cuello del estacionero. Generalmente lleva una cruz bordada.

ESTE ARTÍCULO SE SIGUE ESCRIBIENDO…

Estacioneros de la Capilla Inmaculada Concepción Cañadita – Ñemby

APUNTES SOBRE EL ORIGEN DE ALGUNOS BARRIOS DE ÑEMBY (V)

Historia

Barrio Pa`í Ñu: de la chacra de los curas

En torno al origen del topónimo Pa`í Ñu se han propuesto dos hipótesis. La primera se relaciona con una extensa propiedad que poseían los Jesuitas en lo que hoy conocemos como Paí Ñu, Barcequillo y Capilla Cue, y por cuyas características nació el topónimo Pa`í Ñu, o Campo de los Padres. La segunda hipótesis se sustenta en una tradición, y defiende que el barrio recibió su nombre de un pintoresco sacerdote criollo. La tradición cuenta que en la primera década de 1800 un joven cura de la parroquia rural de San Lorenzo del Campo Grande administraba una chacra en las tierras de Ñemby. El cura se llamaba Miguel Fernández Montiel, o pa`í Montiel, como lo registra la historiografía. Efraín Martínez Cuevas dice que el pa`í Montiel tenía una chacra “bastante completa en Ñemby, a seis leguas de Asunción” (Concepción de Chávez ubica esta chacra en Ypané). El pa`í Montiel aparece mencionado en los libros “Cartas sobre el Paraguay” y “El reinado de terror de Francia” que escribió el comerciante inglés Juan P. Robertson. En el primero de los libros Robertson hace una intensa semblanza del religioso y su chacra. “Se llamaba pa`í Montiel –dice– y en su aspecto se manifestaba la combinación más agradable que he visto de candor, sencillez y benevolencia. Era tan mano abierta y pródigo que el pobre pa`í se encontraba en continuos aprietos. Combinado con su cargo pastoral, el pa`í Montiel dirigía una extensa chacra de su propiedad. Cultivaba caña dulce y tenía un trapiche para molerla. Mandioca, maíz, algodón y tabaco nacían en derredor de su casa en gran abundancia; hacía su pan y recogía su miel silvestre. Con su algodón hacía los vestidos de su servidumbre; criaba sus lechones y aves, fabricaba su queso y manteca. Tenía amplios establos para sus caballos; vacas en abundancia que le producían leche; y muchos bueyes para arar sus ricas tierras. A pesar de todo esto el pa`í Montiel era pobre”. Pero al parecer no fue tan sencillo para el pa`í resistirse a las insinuaciones del poder, ya que enajenaría muchas simpatías al adherirse al dictador Francia. Al cobijo de este llegaría a la Capellanía del primer Batallón Nº 2, y luego a la jerarquía eclesiástica, en la que sería el brazo ejecutor de los planes del supremo. Dice al respecto Robertson, en su libro Reinado de terror de Francia: “El hospitalario cura de San Lorenzo fue llamado de su retrete rural, y de servidor jovial, afectuoso y sin sospechas, se convirtió gradualmente en el esclavo agazapado, el espía suspicaz, el ayudante astuto de su nuevo amo. El pontífice y su obispo dejaron de tener autoridad en el Paraguay católico; en su lugar Francia se convirtió en Papa, y pa`í Montiel en vicario general de la República”. Según la tradición, el barrio Pa`í Ñu es llamado así en recordación al cura Montiel y su chacra.

NOTA: El artículo de Mario Torres, “Un tambo en Ñemby colonial”, que nos aporta informaciones útiles para la historia de nuestro pueblo, nos ha servido de fuente para la redacción de esta nota.

Del Breve Resumen de la Historia de Ñemby, donde todo comenzóde Freddy Ovelar.

Un aspecto del barrio Pa`í Ñu. Foto de Freddy Ovelar, año 2020

APUNTES SOBRE EL ORIGEN DE ALGUNOS BARRIOS DE ÑEMBY (IV)

Historia

Ka`a Guasu: compañía de montaña

Los antiguos y tupidos montes originaron su nombre. Caaguazú surgió de una población de humildes agricultores en torno al cerro que se convirtió en su símbolo y en el de la ciudad. Se examinan indicios de la existencia de solares de los Jesuitas en esta zona. Según Ernesto Maeder, estos solares agrícolas estaban “destinados a siembras de legumbres, caña y pastoreo de ganado”. Los apellidos más antiguos del barrio son Céspedes, Ortiz, Segovia y Cantero. En 1841, en Ñemby había 11 personas de apellido Segovia y 4 de apellido Cantero que arrendaban tierras de cultivo. Durante décadas, los viejos vecinos del barrio narraron una leyenda que decía que allí había caído una especie de “nave luminosa”. Esta leyenda tiene una base de verdad, ya que el viernes 26 de Agosto 1898 cayó en Ñemby uno de los primeros meteoritos del que se tiene referencia histórica en el país. Según una memoria de la Oficina General de Inmigración y Colonización, hacia 1905 se estudió la posibilidad de crear una colonia para inmigrantes extranjeros en Caaguazú. Parte del documento decía: “El Cerro Ñemby, propiedad del fisco, es de cuarenta leguas, en las cuales, también, podrían trabajar dos mil quinientas familias”. No obstante la idea no prosperó. En la década de 1990, las laderas del cerro estaban cubiertas por plantaciones vecinales de maíz, mandioca y piña, y por su vertiente norte se extendía un hermoso cultivo de rosas.

El andar de la carreta ñembyense, 1 de febrero de 1972. José Blanch.

APUNTES SOBRE EL ORIGEN DE ALGUNOS BARRIOS DE ÑEMBY (III)

Historia

Pago de Uruay: de la casa rural del fundador de Asunción

El barrio Rincón antiguamente era conocido como Urugua-y o Uruay, nombre que recibía de una laguna. Hay razones para creer que el fundador de Asunción fue su primer poblador no indígena. Un documento del Archivo Nacional de Asunción nos permite conocer que el capitán Juan de Salazar de Espinoza tenía “una roza en el pago que dicen Uruay, con su casa cubierta de palma y perchel, y su corral cercado; con todos los frutos sembrados, plantados y cosechados, que podrán tener tres fanegas y media de sembradura, poco más o menos. Doscientas cabezas de ganado porcino, grandes y chicos, machos y hembras. Hasta treinta aves para criar, poco más o menos. Tres azadones de hierro que están en servicio de la roza y cuatro cuñas aceradas, un machete, una azuela, un hacha y una barrena”. Desconocemos el momento en que esta zona empezó a denominarse por su nombre actual. Hasta 1920, seguía llamándose Urugua-y, según un mapa de Federico de Gásperi.

Del “Breve Resumen de la Historia de Ñemby, donde todo comenzó”, de Freddy Ovelar.

La burrerita ñembyense, conocida como la abuela Molo, ofreciendo sus menudencias en alguna parte del trayecto Rincón-Reducto. José Blanch, 1 de febrero de 1972.